María de la Paz Bottaro, integrante del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), dijo que “el sector lanero ha sido uno de los rubros más golpeado a nivel internacional por el brote pandémico de Covid-19”.
Explicó que “los rubros que no tienen una relación directa con las necesidades básicas, como puede ser la alimentación, están siendo muy golpeados”.
Agregó que “el único mercado de comercialización que está activo es Australia”, mientras que Sudáfrica y Nueva Zelanda pararon las actividades comerciales de lana.
Además indicó que “los principales compradores como India, Alemania e Italia están pasando por complicaciones muy importantes que hacen que no estén demandando lana”.
En este escenario “los precios han caído y el Indicador de Mercado del Este (IME) cotizó a US$ 784 centavos, alcanzando un mínimo de más de 10 años”. Agregó que “todas las categorías bajaron sus precios en este escenario”.
Sostuvo que se esperan por las señales desde China ya que “está sin stocks de lanas y el mercado espera señales de que esa economía se reactive”.
Escuche la entrevista completa a María de la Paz Bottaro.
El Ing. Agr. Diego Guigou, gerente de producción de ADP, dijo que se comenzó con la cosecha de soja en el noreste, en Paysandú, en Flores y en Dolores. Explicó que “el avance llega a un 10% en soja de primera y en torno a 5% en soja de segunda”.
Indicó que hasta el momento “estamos por debajo de las estimaciones realizadas de rendimiento”, pero “visualizamos mejores perspectivas en los cultivos sembrados más tarde”.
Guigou sostuvo que “los resultados dependen mucho de las zonas y del comportamiento del clima en cada zona”. Por eso determinar cuál es o será el promedio productivo “es difícil porque el comportamiento de las chacras es muy variable”. De todos modos, sostuvo que “el promedio oscilara entre los 2.200 y 2.500 kg/ha”.
Ariel Jacques, de la Federación de Obreros de la Industria de la Carne y Afines (FOICA) del Cerro, fue enfático y afirmó que “si aparece un caso de coronavirus esa planta deja de trabajar”. Es decir que, si se diagnostica un caso positivo de Covid-19 en algún funcionario de la industria, el frigorífico afectado por dicho funcionario parará las actividades.
Consideró que “hay que trabajar fuertemente en la organización de trabajo, respetar las medidas y generar las condiciones para poder trabajar”. Llamó a que “la industria debe estar un paso adelante y no esperar que llegue algo para tratarlo”.
En la jornada de ayer se llevó a cabo una reunión entre los trabajadores de la industria frigorífica, las cámaras empresariales y los ministerios de Trabajo y Salud Pública. Ariel Jacques dijo que el objetivo es “definir un protocolo general para el trabajo en la industria frigorífica porque entendemos que este tipo de enfermedades van a cambiar todas las formas conocidas de trabajo”.
Mañana se retoma la faena en algunos frigoríficos que se vieron afectados por el paro que llevó adelante la FOICA del Cerro, el mismo comenzó el 1° de abril y se extiende hasta hoy.
Los frigoríficos que retoman la faena en la próxima jornada son: BPU y Carrasco. Otras industrias afectadas estarán comenzando con la actividad el próximo lunes.
El paro de ocho días en casi el 70% de los frigoríficos uruguayos tenía como objetivo del sindicato presionar para generar otras condiciones de trabajo, pero Jacques reconoció que “no originó cambios inmediatos”, sino que “se originó la discusión”.
Desde la Cámara Uruguaya de Semillas se considera que el sistema regulatorio para aprobar nuevas autorizaciones funciona, pero se frena al llegar a la instancia política.
La Cámara Uruguaya de Semillas (CUS), considera “excesivamente largo” el período sin aprobaciones de nuevos eventos biotecnológicos en el país, según comentó a VERDE el gerente de dicha cámara, Andrés Arotxarena. El ejecutivo indicó que “desde el 15 de diciembre de 2017 no se aprueba ningún evento biotecnológico para uso comercial”.
Señaló que en 2018 el Gabinete de Bioseguridad trabajó, pero no definió aprobaciones comerciales, “pero en 2019 ni siquiera se juntaron. No necesariamente se tienen que juntar para aprobarlos, pero el Gabinete de Bioseguridad no se convocó en todo el año”, remarcó.
Para Arotxarena, “el sistema regulatorio está ante una moratoria y con un atraso que lo paga todo el sistema agrícola, no solo las empresas, sino también los productores, que cuentan con menos posibilidades para el control de malezas como de insectos”.
Por otro lado, el gerente de la CUS sostiene que no avanzar en biotecnología es comenzar a limitar el acceso a germoplasma de punta, “porque los eventos biotecnológicos no aprobados en Uruguay están asociados a la genética más avanzada”.
Indicó que “año a año la genética va teniendo su ganancia, mediante inversiones en investigación y desarrollo, y a toda esta plataforma de mejoramiento genético, se le incorpora el avance de la biotecnología mediante nuevos eventos”.
Arotxarena precisó que “el sistema regulatorio no funciona, y no es porque los solicitantes no introduzcan solicitudes para aprobar, sino porque existe una clara falta de voluntad política”.
Informó que son 23 los eventos que están pendientes de aprobación, “muchos de ellos ya pasaron el análisis de riesgo que establece el sistema regulatorio, es decir que ya terminaron los análisiss técnicos, y por lo tanto cuentan con informes elaborados por parte de los equipos que trabajan y realizan los respectivos análisis de riesgo. En esos informes se recomienda o no la respectiva aprobación de cada uno de esos eventos”.
Agregó que el evento presentado recorre todas las etapas técnicas, “pero el sistema regulatorio funciona hasta que llega a la instancia política, y allí está la falla”, admitió el gerente.
Dijo que la CUS considera prologando el tiempo que se le destina al análisis de riesgo, que es sustancialmente más prologando frente a otros sistemas regulatorios. “El análisis de riesgo es algo que se debe hacer para la biotecnología y para toda aquella tecnología que se adopta. Hay que ver si los otros sectores manejan los mismos tiempos que la agricultura”, planteó.
Arotxarena dijo que en Uruguay no se pueden sembrar materiales que se siembran en la región, porque los países vecinos cuentan con eventos biotecnológicos que no están aprobados en Uruguay, sin embargo, “a la hora de importar productos alimenticios o incluso los granos, escasean los controles de ingreso. Entonces, ¿por qué a la semilla se le exige una cantidad de restricciones y a los granos u otros productos para consumo humano o animal no?, se preguntó”.
El gerente de la CUS, entiende que el tema no pasa por sacar las restricciones, sino que “las reglas deberían ser las mismas para todos, de lo contrario quién pierde respaldo es el propio sistema regulatorio para la biotecnología”.
El sector semillerista “está sumamente profesionalizado y tiene una cantidad de protocolos y certificaciones que hacen a una sólida trazabilidad, con sistemas operativos sumamente profesionales, modernos, y afortunadamente Uruguay está en línea con eso, “por eso es importante que todos trabajemos con las mismas reglas”.
Lo que está pendiente
Sobre los eventos para uso comercial pendientes de aprobación, Arotxarena informó que “hay ocho en maíz, 13 en soja, uno en trigo y uno en algodón. Estamos hablando de eventos que le confieren mejores mecanismos de defensa para combatir malezas e insectos, ya sea para resistencia de glifosato sumado a isoxaflutole, al glufosinato de amonio, eventos tolerantes a sequía, eventos tolerantes a dicamba, a 2,4-D, resistentes a lepidópteros, a coleópteros, entre otros que se asocian al metabolismo”, detalló.
Indicó que el escenario actual pasa por “rotar los mecanismos de acción de estos eventos, diversificando así el método de control sobre las malezas e insectos plagas de la propia biotecnología”.
La mayoría de esos eventos está aprobada en la región. Arotxarena admitió que “de los eventos que están pendientes de aprobación en Uruguay, 19 están aprobados en al menos un país de la región y/o en China”.
Desde que Uruguay aprobó los últimos eventos, en diciembre de 2017, Argentina lleva aprobados 10, Brasil cuatro y Paraguay 22. Entre 2015 y 2019, Brasil aprobó más de 45 eventos, Argentina y Paraguay en torno de 40 y Uruguay en solamente cuatro.
“Eso rompe los ojos. Tenés a Brasil con casi 50 eventos aprobados en los últimos cinco años, Argentina 41, Paraguay 40 y Uruguay cuatro. Ahí está la muestra de que esto no funciona. Pero quiero respaldar el trabajo que hacen los técnicos del sistema regulatorio, porque, insisto, la falla es en la fase política”, recalcó el gerente de la CUS.
“Es la etapa política, donde no hay acuerdos y se utilizan argumentos que carecen de sustento técnico, en algo que ya cuenta con muchos años de investigación en el mundo. El problema es que el sistema regulatorio no es predecible, y cuesta creer que funcione en base a voluntades políticas y hasta personales, y no mediante criterios técnicos. Dicho sistema requiere el pago de un canon, y una vez realizado el pago el usuario no tiene ningún tipo de certeza de cuándo va a tener el resultado. A esto se suman tiempos de aprobación, incertidumbre con los plazos y el escenario se torna imposible de predecir”, afirmó.
Arotxarena entiende que la biotecnología “tiene permanentes dobles discursos, y que en algún momento debería llegarse a un acuerdo. No podemos estar a favor de la biotecnología para la insulina, para el vino, para el queso, y cuando hablamos de la soja o del maíz no; ahí está el tema”.
Recordó que en las últimas dos décadas en Uruguay se aprobaron 19 eventos. Entre el 2003 y 2004 (gobierno de Jorge Batlle) se aprobaron dos eventos; entre el 2005 y 2010 (primer gobierno de Tabaré Vázquez) no se aprobó ningún evento; luego, en los años 2011 y 2012 se aprobaron 17 eventos (gobierno de José Mujica); y finalmente, en 2017 (segundo gobierno de Tabaré Vázquez), se aprobaron cuatro eventos. “Esto expresa la complejidad política que incide en el sistema regulatorio para la biotecnología”, concluyó.
Jason Strong, director de Meat & Livestock Australia (MLA), dijo que los elementos que marcan a la demanda global de carne vacuna y ovina continúan intactos y son los que servirán para apuntalar al sector ganadero que está sintiendo los impactos del COVID-19.
Strong sostiene que el déficit masivo que existe en la producción mundial de proteínas, influenciado en gran medida por el brote de fiebre porcina africana del año pasado en China y otros países, continuará apoyando a la demanda de carne y ganado.
“La peste porcina africana ha sacado 40 millones de toneladas de proteína del suministro mundial de alimentos, además se suma el aumento de la riqueza en los países en desarrollo durante los próximos años. Estos son elementos muy positivos para los países productores de carne vacuna y ovina”, resalta Strong.
“Si bien la tasa de aumento de la riqueza en los países en desarrollo probablemente se verá afectada por el COVID-19, los mayores impactos se verán en economías desarrolladas como Estados Unidos”, explicó Strong, en una entrevista con Beef Central.
Una vez que los países comienzan a “salir de las medidas tomadas por el COVID-19, es probable que la velocidad y el alcance de la recuperación sean pronunciados, porque todos los demás factores de demanda han permanecido en su lugar”, acotó.
De cara a la zafra de invierno, Alur presentó su plan comercial para canola. Dentro de las principales condiciones comerciales se destaca que el precio de la canola copiará el 100% del precio de la soja mayo 2021 en el mercado de Chicago.
El comunicado señala que Alur compra el grano en base a la Norma 8 (Argentina) y aquellos parámetros que están fuera de la norma en el recibo, serán corregidos a los niveles establecidos por la misma, aplicando las mermas y costos que correspondan según tablas vigentes.
La producción se podrá entregar desde octubre de 2020 y el pago se hará efectivo a los 45 días corridos, una vez aprobada la liquidación del grano recibido y fijado su precio.
Alur informó que la recepción de intención de área se recibirá hasta el jueves 30 de abril de 2020 inclusive. Agrega además, que «en función de esta intención, de la demanda por parte de Alur, entre otros elementos, se confirmará el área para la zafra 2020».
Las ventanas de fijación señalan que se podrá fijar precio desde el momento de la firma del contrato y los periodos de venta siguen los siguientes criterios:
Volumen por hectárea
Fecha de fijación
Hasta 500 kg/ha
Desde la firma del contrato
Hasta 800 kg/ha (Incluye el vendido del período anterior, si lo hubiere)
Es una empresa isaraelí, con presencia en varios mercados; ofrece soluciones en agricultura de recisión, con tecnología de vanguardia, fácil de operar y con soporte técnico.
Taranis, con la representación de Lanafil, llega al mercado uruguayo para brindar soluciones en agricultura de precisión, mediante el análisis de imágenes satelitales y aéreas, procesadas con inteligencia artificial que obtiene datos exactos acerca de malezas, insectos, enfermedades y deficiencias nutricionales.
Esto contribuye a un mejor control del riesgo y detección temprana de emergencia de los cultivos, entre otros beneficios importantes. El servicio también genera mapas para aplicación variable y colabora en la estimación de rendimiento de cosecha. Todas las funciones se encuentran centralizadas en una plataforma inteligente que le permite al productor optimizar su rentabilidad.
Taranis comenzó como una startup, en el año 2015 en Israel, y actualmente su capital está valorado en más de US$ 80 millones, dijo a VERDE Pablo Bruzzoni, gerente operativo y comercial para Latinoamérica, quien destacó la importancia de innovar constantemente.
Su expansión e internacionalización se dio rápidamente, y en la actualidad se encuentra presente en Estados Unidos, Australia, Rusia y Ucrania. En Latinoamérica desembarcó primero en Argentina, testeando el servicio con el Grupo CREA Victoria, en casi 30.000 hectáreas, enfatizando en las necesidades que los productores y técnicos demandaban. Brasil, Paraguay, Chile, Perú y México siguieron en el listado de países. En 2020 arribaron a Uruguay, de la mano de Lanafil, su distribuidor oficial.
GENERACIÓN DE CONOCIMIENTO
Bruzzoni dijo que Taranis no solo gestiona la información, sino que “es una plataforma de generación de conocimiento”. Explicó que “conceptualmente es diferente. No es tener información y cargarla a la plataforma para poder verla, si no que Taranis me brinda la información para poder tomar mejores decisiones. Esa información está basada fundamentalmente en imágenes, desde las satelitales hasta las que son tomadas con dispositivos patentados por Taranis”.
Agregó que la gran ventaja es que permite monitorear grandes superficies en muy poco tiempo y, a la vez, procesar toda esa información rápidamente. La plataforma tiene base web y cada usuario puede ingresar vía internet desde cualquier dispositivo, ya sea una PC, laptop, smartphone o tablet, y visualizar todas las capas que Taranis genera.
A modo de ejemplo, se puede realizar seguimiento de los cultivos cada 15 días o semanalmente, mediante imágenes satelitales de alta precisión. Además, mediante vuelos con tecnología patentada por Taranis se pueden detectar las anomalías que presenta el cultivo. “Eso significa que uno puede ver insectos, malezas o enfermedades”, señaló.
El sistema está basado en inteligencia artificial, lo que le otorga 100% de automatización, rapidez y efectividad.
MEJORES DESICIONES
La decisión final siempre la tiene el productor o técnico. “El software permite un análisis rápido y eficaz, logrando un relevamiento completo de su chacra, con una alta densidad de muestreo. A partir de las 48 horas de realizado el vuelo, se entrega el resultado procesado. Estamos planteando una imagen por hectárea. Es difícil pensar en un técnico que pueda tomar esa información en cada hectárea de un lote de 200 o 300 hectáreas”, explicó Bruzzoni a modo de ejemplo.
El objetivo principal de la plataforma es ayudar a tomar mejores decisiones sobre lo que está pasando durante el ciclo del cultivo. En este sentido, “la velocidad de respuesta es fundamental, ya que aporta rentabilidad al agricultor; le tiene que generar un ingreso extra para que esa inversión tenga un retorno inmediato”, sostuvo.
EN URUGUAY
“Fusionar la innovación y tecnología con el mejor soporte técnico y una atención personalizada en cada campo es nuestro valor agregado”, destacó el ingeniero agrónomo Juan Ignacio Radiccioni, responsable técnico comercial de Taranis en Uruguay.
Agregó que “es una apuesta a la agricultura de precisión, ya que permite identificar y analizar la información, brindando poder de acción, y toma de decisiones durante el ciclo del cultivo y no luego de la zafra”.
Lanafil se encarga del servicio completo. El productor o técnico no necesita estar en el campo para contratar el servicio, y esa es otra de las ventajas que ofrece.
“Los agrónomos tardamos más tiempo en generar la información que en analizarla, entonces queda poco tiempo para pensar sobre lo que está pasando. Taranis surge para solucionar este problema”, resaltó Radiccioni.
Por su parte, Luis Martínez, gerente comercial de Lanafil, señaló que ven un cambio profundo en la agricultura tal como se entiende en la actualidad. “Este proceso implica un cambio fundamental en el manejo de los cultivos. Nos tenemos que adaptar a la nueva realidad. Existe también una presión social muy fuerte sobre la forma cómo utilizamos los fitosanitarios, cómo aplicamos, qué y dónde lo hacemos”, admitió.
Martínez consideró que estas tecnologías permitirán ser cada vez más eficientes. En ese marco describió la nueva línea de bioestimulantes, así como un proyecto con productos biológicos que incorporó la empresa, apuntando a la evolución que pueda tener el control de enfermedades e insectos.
Tanto para Martínez como para Radiccioni, la tecnología de Taranis permite que los procesos agrícolas sean más eficientes. “En plagas, malezas o enfermedades nos brinda la posibilidad de aplicar en el foco”, destacó el gerente comercial de Lanafil.
Agregó que “las aplicaciones variables apuntan justamente a no utilizar producto donde no se necesite. Reducir el riesgo ambiental y el gasto son conceptos claves, que forman parte de esta tecnología de análisis, cuyo objetivo final es ayudar a los agricultores a crecer en su actividad”.
Escuche más detalles en la entrevista a Juan Ignacio Radiccioni