Los Punto NK son actividades de la compañía en Argentina y Uruguay, que buscan acercar a los productores su genética y biotecnología, con medidas de manejo.
Con el objetivo de mostrar a los productores el germoplasma, la biotecnología y el servicio NK en el mercado local, se realizó el primer Punto NK Maíz en Uruguay. La actividad se llevó a cabo en el campo experimental Los Nietitos, ubicado cerca de de la ciudad de Mercedes, en Soriano.
En esa actividad, realizada a cielo abierto, el responsable técnico y comercial de NK Semillas en Uruguay, Federico Laluz, comentó a VERDE que dentro del portafolio de maíz que ofrece la compañía, a través de su distribuidor Yalfín, se destacan especialmente los dos nuevos híbridos que se lanzaron comercialmente en esta zafra: SYN979 Viptera3 y SYN897 Viptera3.
Se trata de materiales posicionados para siembras tempranas y que son superadores en potencial de rendimiento respecto a otras alternativas de la compañía.
“Creemos que esta instancia es una buena oportunidad para que los productores puedan ver estos productos en el campo, y no solamente estén limitados a ver los números del desempeño de estos híbridos en los papeles”, comentó el responsable técnico y comercial de NK Semillas.
Señaló que, “a pesar del año dispar en el registro de precipitaciones en las diferentes zonas”, existe a nivel general entre los productores que sembraron dichos híbridos, “satisfacción por el comportamiento que vienen mostrando”.
Por su parte, el gerente de Marketing de NK Semillas, Francisco Pérez Brea, afirmó durante el encuentro que NK Semillas es la evolución de Syngenta Semillas. “Además de ser un retorno muy importante, porque los productores tienen clara la historia de NK Semillas en la agricultura”, indicó.
Destacó que en la actualidad se está reforzando la inversión en genética para los cultivos de maíz, soja y girasol. Y además, que la compañía está agregando manejo y servicios para llegar a la etapa comercial con una propuesta que acompañe la demanda del sector productivo.
En ese sentido, se mostraron ensayos de densidad de siembra adecuados a cada necesidad de los productores, partiendo de las características del lote donde siembra. “Allí se elige el hibrido adecuado, con su densidad óptima”, explicó.
Pérez Brea indicó que “en Uruguay las chacras son muy quebradas, el potencial de la loma, la media loma y el bajo no es el mismo, y entonces, para maximizar rindes tampoco será igual la densidad a utilizar”.
También se mostró el comportamiento de tecnología Viptera 3, “que es líder en Uruguay, por lo que aporta en el control de cogollera y lagarta de la espiga”, indicó.
Agregó que la amplia red de ensayos que tiene NK Semillas es lo que permite darle soporte a la recomendación de manejo que se presenta. Dicha red se extiende por Argentina y Uruguay, donde se utilizan híbridos templados, los ensayos tienen diferentes fechas de siembra, distintas densidades y en lotes con potencial productivo distinto.
Diego Agueci, técnico del área de desarrollo de semillas de Syngenta, destacó el valor de la información obtenida en esa red de ensayos, que comprende unas 250 localidades, “cifra que se ha cuadruplicado en los últimos tres años”, destacó.
Señaló que “hay dos materiales nuevos en el portafolio de la empresa. Uno es el SYN979 Viptera3, que tiene un ciclo completo con altísimo potencial de rendimiento posicionado para ambientes de alta productividad en secano y/o bajo riego; y la otra novedad es el SYN897 Viptera3, un ciclo intermedio, algo más corto que SYN979 Viptera3, con muy buen potencial de rinde, al que posicionamos para ambientes de media y alta productividad”.
Agregó que tanto SYN860 como SYN840 cuentan con la tecnología Viptera 3. “Son los híbridos apropiados para la siembra de maíces tardíos o de segunda, que además de contar con el control de insectos suman características agronómicas importantes, dado que el cultivo se mantiene en pie por más que la cosecha se estire; y también cuentan con excelente sanidad, tanto en roya como en tizón”.
El maíz gana protagonismo en Uruguay
Los híbridos de maíz de NK Semillas en Uruguay son comercializados por Yalfin. En la jornada de campo realizada por NK Semillas, el director de Yalfin, Eduardo Davies, valoró el crecimiento del maíz en las diferentes zonas productivas del Uruguay.
“Es muy positivo tener más maíz en la agricultura uruguaya, porque el sistema suma diversificación y sustentabilidad. Con agua es un negocio sumamente interesante. Este año en el norte hubo más lluvias y los resultados productivos son buenos, y en partes del sur las lluvias escasearon en momentos claves, y vemos cosechas de primera con menos kilos, aunque hay datos que vienen sorprendiendo para bien”, señaló Davies.
Indicó que “se observa la evolución en el manejo y el avance genético y biotecnológico. Cuando termine la cosecha se analizarán los resultados, esperamos que el precio acompañe”.
También consideró que al incrementarse el área, crece también la siembra de segunda. En esa línea, indicó que después del 15 de diciembre “hay que sembrar maíz por el soporte productivo-financiero que brinda frente a otras alternativas”.
Estimó el área de maíz para la presente zafra entre 160.000 y 165.000 hectáreas.
El director de Syngenta Semillas para Uruguay, Bolivia y Chile, Juan Macías, destacó la decisión de volver con NK Semillas al mercado semillero. “Eso implica mucha innovación e inversión para satisfacer las necesidades de los productores en los distintos ambientes y lotes”, dijo.
Syngenta se posiciona como “una compañía referente en el mundo semillerista, invirtiendo mucho en germoplasma y biotecnología, así como en recursos para investigación y desarrollo, con el objetivo de tener la mejor cantidad y calidad de gestión de la información. Eso permitirá recomendar mejor sobre la fecha de siembra, espaciamiento, densidad y fertilización”, acotó.
Este año las condiciones climáticas no fueron tan benignas como las del año anterior, “se sintió la seca”, pero entiende que el promedio de rendimiento “será interesante”, auguró Mascias.
En la zafra pasada el rinde promedio del cultivo de maíz en Uruguay marcó el récord de 7.608 kilos por hectárea, debido a las abundantes lluvias registradas en la temporada estival.
María de la Paz Bottaro, integrante del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), dijo que “el sector lanero ha sido uno de los rubros más golpeado a nivel internacional por el brote pandémico de Covid-19”.
Explicó que “los rubros que no tienen una relación directa con las necesidades básicas, como puede ser la alimentación, están siendo muy golpeados”.
Agregó que “el único mercado de comercialización que está activo es Australia”, mientras que Sudáfrica y Nueva Zelanda pararon las actividades comerciales de lana.
Además indicó que “los principales compradores como India, Alemania e Italia están pasando por complicaciones muy importantes que hacen que no estén demandando lana”.
En este escenario “los precios han caído y el Indicador de Mercado del Este (IME) cotizó a US$ 784 centavos, alcanzando un mínimo de más de 10 años”. Agregó que “todas las categorías bajaron sus precios en este escenario”.
Sostuvo que se esperan por las señales desde China ya que “está sin stocks de lanas y el mercado espera señales de que esa economía se reactive”.
Escuche la entrevista completa a María de la Paz Bottaro.
El Ing. Agr. Diego Guigou, gerente de producción de ADP, dijo que se comenzó con la cosecha de soja en el noreste, en Paysandú, en Flores y en Dolores. Explicó que “el avance llega a un 10% en soja de primera y en torno a 5% en soja de segunda”.
Indicó que hasta el momento “estamos por debajo de las estimaciones realizadas de rendimiento”, pero “visualizamos mejores perspectivas en los cultivos sembrados más tarde”.
Guigou sostuvo que “los resultados dependen mucho de las zonas y del comportamiento del clima en cada zona”. Por eso determinar cuál es o será el promedio productivo “es difícil porque el comportamiento de las chacras es muy variable”. De todos modos, sostuvo que “el promedio oscilara entre los 2.200 y 2.500 kg/ha”.
Ariel Jacques, de la Federación de Obreros de la Industria de la Carne y Afines (FOICA) del Cerro, fue enfático y afirmó que “si aparece un caso de coronavirus esa planta deja de trabajar”. Es decir que, si se diagnostica un caso positivo de Covid-19 en algún funcionario de la industria, el frigorífico afectado por dicho funcionario parará las actividades.
Consideró que “hay que trabajar fuertemente en la organización de trabajo, respetar las medidas y generar las condiciones para poder trabajar”. Llamó a que “la industria debe estar un paso adelante y no esperar que llegue algo para tratarlo”.
En la jornada de ayer se llevó a cabo una reunión entre los trabajadores de la industria frigorífica, las cámaras empresariales y los ministerios de Trabajo y Salud Pública. Ariel Jacques dijo que el objetivo es “definir un protocolo general para el trabajo en la industria frigorífica porque entendemos que este tipo de enfermedades van a cambiar todas las formas conocidas de trabajo”.
Mañana se retoma la faena en algunos frigoríficos que se vieron afectados por el paro que llevó adelante la FOICA del Cerro, el mismo comenzó el 1° de abril y se extiende hasta hoy.
Los frigoríficos que retoman la faena en la próxima jornada son: BPU y Carrasco. Otras industrias afectadas estarán comenzando con la actividad el próximo lunes.
El paro de ocho días en casi el 70% de los frigoríficos uruguayos tenía como objetivo del sindicato presionar para generar otras condiciones de trabajo, pero Jacques reconoció que “no originó cambios inmediatos”, sino que “se originó la discusión”.
Desde la Cámara Uruguaya de Semillas se considera que el sistema regulatorio para aprobar nuevas autorizaciones funciona, pero se frena al llegar a la instancia política.
La Cámara Uruguaya de Semillas (CUS), considera “excesivamente largo” el período sin aprobaciones de nuevos eventos biotecnológicos en el país, según comentó a VERDE el gerente de dicha cámara, Andrés Arotxarena. El ejecutivo indicó que “desde el 15 de diciembre de 2017 no se aprueba ningún evento biotecnológico para uso comercial”.
Señaló que en 2018 el Gabinete de Bioseguridad trabajó, pero no definió aprobaciones comerciales, “pero en 2019 ni siquiera se juntaron. No necesariamente se tienen que juntar para aprobarlos, pero el Gabinete de Bioseguridad no se convocó en todo el año”, remarcó.
Para Arotxarena, “el sistema regulatorio está ante una moratoria y con un atraso que lo paga todo el sistema agrícola, no solo las empresas, sino también los productores, que cuentan con menos posibilidades para el control de malezas como de insectos”.
Por otro lado, el gerente de la CUS sostiene que no avanzar en biotecnología es comenzar a limitar el acceso a germoplasma de punta, “porque los eventos biotecnológicos no aprobados en Uruguay están asociados a la genética más avanzada”.
Indicó que “año a año la genética va teniendo su ganancia, mediante inversiones en investigación y desarrollo, y a toda esta plataforma de mejoramiento genético, se le incorpora el avance de la biotecnología mediante nuevos eventos”.
Arotxarena precisó que “el sistema regulatorio no funciona, y no es porque los solicitantes no introduzcan solicitudes para aprobar, sino porque existe una clara falta de voluntad política”.
Informó que son 23 los eventos que están pendientes de aprobación, “muchos de ellos ya pasaron el análisis de riesgo que establece el sistema regulatorio, es decir que ya terminaron los análisiss técnicos, y por lo tanto cuentan con informes elaborados por parte de los equipos que trabajan y realizan los respectivos análisis de riesgo. En esos informes se recomienda o no la respectiva aprobación de cada uno de esos eventos”.
Agregó que el evento presentado recorre todas las etapas técnicas, “pero el sistema regulatorio funciona hasta que llega a la instancia política, y allí está la falla”, admitió el gerente.
Dijo que la CUS considera prologando el tiempo que se le destina al análisis de riesgo, que es sustancialmente más prologando frente a otros sistemas regulatorios. “El análisis de riesgo es algo que se debe hacer para la biotecnología y para toda aquella tecnología que se adopta. Hay que ver si los otros sectores manejan los mismos tiempos que la agricultura”, planteó.
Arotxarena dijo que en Uruguay no se pueden sembrar materiales que se siembran en la región, porque los países vecinos cuentan con eventos biotecnológicos que no están aprobados en Uruguay, sin embargo, “a la hora de importar productos alimenticios o incluso los granos, escasean los controles de ingreso. Entonces, ¿por qué a la semilla se le exige una cantidad de restricciones y a los granos u otros productos para consumo humano o animal no?, se preguntó”.
El gerente de la CUS, entiende que el tema no pasa por sacar las restricciones, sino que “las reglas deberían ser las mismas para todos, de lo contrario quién pierde respaldo es el propio sistema regulatorio para la biotecnología”.
El sector semillerista “está sumamente profesionalizado y tiene una cantidad de protocolos y certificaciones que hacen a una sólida trazabilidad, con sistemas operativos sumamente profesionales, modernos, y afortunadamente Uruguay está en línea con eso, “por eso es importante que todos trabajemos con las mismas reglas”.
Lo que está pendiente
Sobre los eventos para uso comercial pendientes de aprobación, Arotxarena informó que “hay ocho en maíz, 13 en soja, uno en trigo y uno en algodón. Estamos hablando de eventos que le confieren mejores mecanismos de defensa para combatir malezas e insectos, ya sea para resistencia de glifosato sumado a isoxaflutole, al glufosinato de amonio, eventos tolerantes a sequía, eventos tolerantes a dicamba, a 2,4-D, resistentes a lepidópteros, a coleópteros, entre otros que se asocian al metabolismo”, detalló.
Indicó que el escenario actual pasa por “rotar los mecanismos de acción de estos eventos, diversificando así el método de control sobre las malezas e insectos plagas de la propia biotecnología”.
La mayoría de esos eventos está aprobada en la región. Arotxarena admitió que “de los eventos que están pendientes de aprobación en Uruguay, 19 están aprobados en al menos un país de la región y/o en China”.
Desde que Uruguay aprobó los últimos eventos, en diciembre de 2017, Argentina lleva aprobados 10, Brasil cuatro y Paraguay 22. Entre 2015 y 2019, Brasil aprobó más de 45 eventos, Argentina y Paraguay en torno de 40 y Uruguay en solamente cuatro.
“Eso rompe los ojos. Tenés a Brasil con casi 50 eventos aprobados en los últimos cinco años, Argentina 41, Paraguay 40 y Uruguay cuatro. Ahí está la muestra de que esto no funciona. Pero quiero respaldar el trabajo que hacen los técnicos del sistema regulatorio, porque, insisto, la falla es en la fase política”, recalcó el gerente de la CUS.
“Es la etapa política, donde no hay acuerdos y se utilizan argumentos que carecen de sustento técnico, en algo que ya cuenta con muchos años de investigación en el mundo. El problema es que el sistema regulatorio no es predecible, y cuesta creer que funcione en base a voluntades políticas y hasta personales, y no mediante criterios técnicos. Dicho sistema requiere el pago de un canon, y una vez realizado el pago el usuario no tiene ningún tipo de certeza de cuándo va a tener el resultado. A esto se suman tiempos de aprobación, incertidumbre con los plazos y el escenario se torna imposible de predecir”, afirmó.
Arotxarena entiende que la biotecnología “tiene permanentes dobles discursos, y que en algún momento debería llegarse a un acuerdo. No podemos estar a favor de la biotecnología para la insulina, para el vino, para el queso, y cuando hablamos de la soja o del maíz no; ahí está el tema”.
Recordó que en las últimas dos décadas en Uruguay se aprobaron 19 eventos. Entre el 2003 y 2004 (gobierno de Jorge Batlle) se aprobaron dos eventos; entre el 2005 y 2010 (primer gobierno de Tabaré Vázquez) no se aprobó ningún evento; luego, en los años 2011 y 2012 se aprobaron 17 eventos (gobierno de José Mujica); y finalmente, en 2017 (segundo gobierno de Tabaré Vázquez), se aprobaron cuatro eventos. “Esto expresa la complejidad política que incide en el sistema regulatorio para la biotecnología”, concluyó.
Jason Strong, director de Meat & Livestock Australia (MLA), dijo que los elementos que marcan a la demanda global de carne vacuna y ovina continúan intactos y son los que servirán para apuntalar al sector ganadero que está sintiendo los impactos del COVID-19.
Strong sostiene que el déficit masivo que existe en la producción mundial de proteínas, influenciado en gran medida por el brote de fiebre porcina africana del año pasado en China y otros países, continuará apoyando a la demanda de carne y ganado.
“La peste porcina africana ha sacado 40 millones de toneladas de proteína del suministro mundial de alimentos, además se suma el aumento de la riqueza en los países en desarrollo durante los próximos años. Estos son elementos muy positivos para los países productores de carne vacuna y ovina”, resalta Strong.
“Si bien la tasa de aumento de la riqueza en los países en desarrollo probablemente se verá afectada por el COVID-19, los mayores impactos se verán en economías desarrolladas como Estados Unidos”, explicó Strong, en una entrevista con Beef Central.
Una vez que los países comienzan a “salir de las medidas tomadas por el COVID-19, es probable que la velocidad y el alcance de la recuperación sean pronunciados, porque todos los demás factores de demanda han permanecido en su lugar”, acotó.
De cara a la zafra de invierno, Alur presentó su plan comercial para canola. Dentro de las principales condiciones comerciales se destaca que el precio de la canola copiará el 100% del precio de la soja mayo 2021 en el mercado de Chicago.
El comunicado señala que Alur compra el grano en base a la Norma 8 (Argentina) y aquellos parámetros que están fuera de la norma en el recibo, serán corregidos a los niveles establecidos por la misma, aplicando las mermas y costos que correspondan según tablas vigentes.
La producción se podrá entregar desde octubre de 2020 y el pago se hará efectivo a los 45 días corridos, una vez aprobada la liquidación del grano recibido y fijado su precio.
Alur informó que la recepción de intención de área se recibirá hasta el jueves 30 de abril de 2020 inclusive. Agrega además, que «en función de esta intención, de la demanda por parte de Alur, entre otros elementos, se confirmará el área para la zafra 2020».
Las ventanas de fijación señalan que se podrá fijar precio desde el momento de la firma del contrato y los periodos de venta siguen los siguientes criterios:
Volumen por hectárea
Fecha de fijación
Hasta 500 kg/ha
Desde la firma del contrato
Hasta 800 kg/ha (Incluye el vendido del período anterior, si lo hubiere)