Ejecutivos proyectaron el agro uruguayo a mediano plazo, y enumeraron las tareas a realizar desde los sectores público y privado para crecer en eficiencia y productividad.
Las decisiones empresariales y la competitividad Agrícola Ganadera, fue el título de la conferencia que organizó VERDE en Agro en Punta 2026, donde participaron el gerente de Galfarm, Fabio Benech; el gerente de Villa Trigo, Juan Manuel Erro; y el director de The Land Group, Joaquín Labella.
Al final del encuentro se les propuso proyectar el agro uruguayo a mediano plazo y las tareas que deberían realizarse desde los sectores público y privado para ganar en competitividad.
Riego
Benech, quien desde hace varios años integra la directiva de Regadores Unidos del Uruguay (RUU), comentó que esa institución ha trabajado mucho con todos los gobiernos, y “la realidad es que hay un montón de diagnósticos, pero necesitamos más concreción”.
Reclamó reglas de juego claras, y “que no aparezcan reglas como las de caudales ambientales, que por suerte se pudieron revertir”. En el mismo sentido, también se refirió al cambio en las tarifas de las franjas de UTE, que afecta a todos los regantes.
Analizó que el incremento del área de riego “es un tema de discusión permanente”, y señaló que “termina dependiendo de que los commodities valgan”, porque fue en ese momento cuando la tasa de crecimiento del riego aumentó a 13%, sino se mantiene en una tasa pasiva de 2% o 3%.
Destacó la creación de la Comisión Ejecutiva Interministerial para Asuntos de Riego (Ceiar), que está trabajando y se espera que en breve presente una propuesta. “Esperamos que la propuesta venga con más ejecución que diagnóstico”, dijo Benech.
El ingeniero agrónomo comentó que ya hay varios trabajos que demuestran el potencial del riego, y que el país “se está perdiendo una inversión que permite generar recursos genuinos”. Destacó que, con el riego, “se agranda la torta, porque son más toneladas de granos para procesar, transportar y más gente trabajando”.
Otro tema que consideró central, es pensar en cómo va a operar el resto de las cadenas. “RUU tiene medidas 23.000 hectáreas de maíz regado, en total habrá 40.000 hectáreas en el país, pero si Uruguay sube a 100.000 hectáreas estamos hablando de otros volúmenes de producción”, planteó.
Insistió en que el riego ofrece “una posibilidad muy grande de generar recursos genuinos en el rubro agropecuario, con una eficiencia muy alta, donde el costo de producción real está controlado y es más previsible, con una inversión mucho más alta”.
Encalado
Erro, por su parte, integra la Asociación Agropecuaria de Dolores (AAD), gremial que ha trabajado bastante en riego y encalado en los últimos años, al considerar que son dos herramientas importantes para incrementar la productividad, en beneficio no solo del sector productivo sino de todo el país.
“El encalado es una medida que puede ser masiva. Estamos en un negocio de commodities y tenemos que ser competitivos por costo de tonelada producida. No podemos relegar ninguna medida que aumente la productividad, y el encalado es una realidad en la región, en Paraguay, en Brasil, en Argentina, en Estados Unidos”, comentó Erro.
Señaló que en Uruguay se llevó adelante un proyecto a cuatro años, y los resultados “son contundentes: se está perdiendo 30% de productividad en aquellos campos que tienen problemas de acidez”.
El gerente de Villa Trigo confirmó que el encalado “es una técnica muy costosa”, de entre US$ 300 y U$S 500 por hectárea, pero tiene una proyección de resultados a cinco años.
“El 30% del área de Uruguay tiene problemas de acidez en suelos, y hay un 20% que está en el límite, que si no hace nada en el corto plazo va a entrar en problemas. Por lo tanto, creo que necesitamos algún catalizador para el uso del encalado, porque es una técnica que puede hacernos subir un escalón en productividad, y que se puede hacer en cualquier campo del país que tenga problema”, enfatizó Erro.
Agregó que la AAD “está tratando de incentivar alguna medida con el gobierno, y que el problema no llegue al 50% del área”.
Valoró que el tema se puso en agenda y hay expectativas de que se pueda agregar como plan de la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap). “Queremos que, como el riego, tenga ese catalizador para accionar de forma rápida, porque este tema no espera, y hay un impacto muy grande en la productividad, que se podría dar en la cadena”, sostuvo.
Seguros, logística y ambiente
Erro también planteó la necesidad de fomentar una política de seguros, o darle robustez a los seguros agrícolas, para aportarles previsibilidad a las empresas.
Recordó que en 2018 comenzó un proceso más masivo de contratación de seguros, y en 2023, cuando la sequía fue mucho más severa, se pudo afrontar mejor esa crisis gracias a que había “300.000 hectáreas aseguradas”.
Señaló que “hemos perdido un poco eso, y creo que hay que volver a trabajar, con más cultivo, más proyección o más temporalidad de los seguros”.
El ejecutivo sostuvo que Uruguay es “un país caro”, pero señaló que hay tecnología para aplicar, como el transporte con bitrenes, que permite bajar costos. “No pueden haber dos visiones en ese tema. Eso bajaría costos y agrandaría la frontera agrícola”, ya que permitiría que se realice agricultura en regiones más alejadas de los puertos, expresó.
Y, por otra parte, Erro se refirió al “desafío ambiental”, y a la importancia de “comunicar más”, para que las cosas que hace bien el sector se sepan más allá de la comunidad vinculada con la producción. Y planteó ejemplos como la reutilización de los efluentes de los corrales para fertilizar suelos agrícolas, la no deforestación o los límites medios de residuos que tiene la colza para ser exportada al mercado europeo. “Son cosas obvias para nosotros, pero no para el resto de la sociedad”, dijo.
Políticas necesarias y virtudes del país
Labella consideró que el gobierno nacional “está actuando con precaución, buscando que no se rompa nada”, pero sostuvo que “hay cambios que hay que hacer”. Afirmó que no es aceptable que la competitividad “dependa de la pelea diaria con el tipo de cambio, o de los precios históricos de la carne”, porque eso “habla del altísimo costo de Uruguay”.
El director de la empresa que capta inversiones extranjeras y administra establecimientos en Uruguay dijo que el país “no se puede permitir hacer acuerdos por ideología política”, ya que, “al tener una economía chica, tiene que abrirse a todo el mundo y vender, porque somos netamente exportadores”.
“Me gustaría que Uruguay saliera de esta meseta de crecimiento, que sigamos aplicando tecnología, que deje de ser un país tan caro, que se puedan hacer las reformas que hay que hacer”, comentó.
“Tenemos que tratar de que los inversores vengan a Uruguay porque ofrece negocios muy rentables, y no solo porque hay seguridad jurídica y marco institucional. Que podamos ser atractivos y que todo el mundo pueda desarrollarse en el país”, agregó el empresario.
Galfarm y el riego
Galfarm es una empresa agrícola-ganadera, con presencia fundamentalmente en la zona este, y la decisión empresarial que ha impactado de forma más positiva en su competitividad ha sido el riego, confirmó Benech.
“El riego se convirtió en un norte importante y determinante del futuro de la empresa. Y dentro de la inversión de la empresa y su futuro es el punto uno, dos y tres”, enfatizó.
Además indicó que la sinergia entre agricultura y ganadería “nos ha permitido transformar una zona que no es agrícola tradicional, en una zona muy competitiva y con una eficiencia muy alta”.
También comentó que el riego requiere de una curva de aprendizaje muy fuerte. “Hemos cometido muchos errores en el proceso, no estamos al 100% del potencial, como quisiéramos, pero cada día estamos más cerca”, dijo.
Señaló que hay una “diferencia muy importante” entre regar maíz y soja. “En maíces fue mucho más fácil y rápido llegar a los potenciales”, confirmó, mientras que en soja “ha sido un largo proceso, y recién estamos más cerca de entenderla”.
Para Benech el riego “cambió la forma de hacer agricultura”, ya que permite “resultados son más previsibles”. La base de datos de RUU indica que el coeficiente de variación de la productividad de un maíz de secano se ubica en 38%, mientras que el cultivo regado tiene apenas 9% de variación. Mientras que en soja es 32% y 12%, respectivamente.
La producción de maíz de la empresa se ubica entre 13.000 y 14.000 kilos por hectárea. Y en soja, con materiales de ciclo corto, produce 4.800 kilos por hectárea, en promedio, “pero estamos trabajando para tener un rendimiento estable, arriba de los 5.000 kilos por hectárea”, comentó el gerente de Galfarm.
El 27% del área agrícola de la compañía se riega, y el objetivo es crecer al 40%, para poder “neutralizar los años malos y estabilizar los rendimientos de todas las áreas”, aunque “no es fácil, es un proceso muy lento”, comentó.
El ingeniero agrónomo señaló que la empresa comenzó a regar hace 14 años, y destacó que la previsibilidad que ofrece esta tecnología en el largo plazo “es determinante en el negocio”. Remarcó que el punto de eficiencia y el costo por tonelada producida en un sistema regado versus el resto de los sistemas “es muy diferente, y garantiza un resultado importante”.
Villa Trigo y la ganadería
Villa Trigo es una empresa agrícola-ganadera del grupo Erro. La decisión empresarial que más impacto ha tenido en los últimos años es justamente esa sinergia entre ambas producciones, confirmó el gerente de la compañía. “La empresa nació siendo agrícola, muy dependiente de la soja, y fue virando; hoy está muy integrada, no solo en ganadería de pasto, sino también con corral”, describió.
El comienzo de la producción ganadera de la empresa fue con el engorde a corral, “pero nos dimos cuenta de que no teníamos el escalón anterior, que era la recría, y tenerla nos podía hacer un poco más fuertes; fue así que intensificamos la recría”, explicó Juan Manuel Erro.
El corral comenzó siendo “una colocación genuina de granos forrajeros, desde trigo o cebada que tenían problemas de calidad, hasta un maíz”, comentó. Y agregó que, “actualmente (4 de febrero), con los precios de los granos bajos, pasa a ser muy atractiva no solo la terminación de ganado a corral sino también la suplementación”. Señaló que “un maíz de US$ 200 por tonelada no le podés cargar un flete de US$ 20 más el costo de secado”, por lo tanto, “acercar las chacras a los corrales nos permite ser mucho más eficientes”.
Erro también razonó que un camión con maíz “vale US$ 6.000 o US$ 7.000, mientras que un camión de ganado vale 10 veces más”. Y subrayó que “agregando valor podemos bajar el costo país y el costo de los cultivos”.
Más adelante, señaló que en Villa Trigo “están bien equilibradas las facturaciones de agricultura y ganadería”, pero destacó que la ganadería “aporta estabilidad y dinamismo a la empresa”.
Señaló que en esta zafra de verano, muy afectada por la falta de lluvias, se debieron picar maíces de primera, que “ya se están convirtiendo en carne”. Destacó que el corral “es muy dinámico”, y que “una ganadería fuerte es sinónimo de una agricultura fuerte atrás”.
Por otra parte, comentó que “estamos en un eslabón de la cadena ganadera donde recibimos señales de parte de la industria frigorífica y tratamos de trasladarlas a los otros eslabones”.
Indicó que parte de la recría la realiza la propia empresa, pero también cuenta con “muchos acuerdos con recriadores y criadores”. Valoró que la cuota 481 “trajo modelos de negocio que se asemejan mucho al negocio agrícola, con previsibilidad, precio futuro, y convenios por productos terminados a un plazo determinado”.
Además, comentó que “se puede medir el resultado de la genética” de quienes le proveen ganados. “Uruguay ha invertido mucho en genética, y hoy a nivel de producción se puede medir cómo rinden los novillos, o atributos que la industria empieza a poner para diferenciarlos, como el marmoreo u otros atributos de calidad”, destacó.
The Land Group y la inversión extranjera
“Nuestro trabajo es básicamente convencer a inversores extranjeros a confiar en el Uruguay, a confiar en nosotros, que administramos sus patrimonios”, explicó Labella. Y aclaró que “no somos un fondo”, sino que “diseñamos planes de negocios para nuestros clientes, y todas las decisiones se toman de forma conjunta”.
El empresario explicó que lo que más destaca el inversor extranjero es que Uruguay “tiene estabilidad jurídica, un marco institucional, el mismo tratamiento para inversores locales y extranjeros, y si quiere repatriar dividendos no tiene problema, algo que no pasa en los países vecinos”.
Y agregó que el factor “emocional o romántico”, es algo que al extranjero también “le encanta”. “Venir a Uruguay, comer un asado, tomar un mate, llegar a un aeropuerto lindo, estar a cuatro horas en auto, por rutas vacías, con lindos paisajes”, describió.
Señaló que las inversiones de varios de sus clientes en Uruguay representan apenas el 5% o 10% de su patrimonio y, por lo tanto, la rentabilidad del campo en Uruguay no es prioridad para sus economías. “Lo que quieren es tener un campo para sus nietos, valoran que el campo es tangible y que Uruguay no los va a defraudar”, dijo.
De todos modos, sostuvo que la empresa trabaja de forma constante para mejorar los márgenes del negocio de cada cliente, con foco en “mejorar el suelo”, porque ese recurso representa “85% del patrimonio que administro”, y si se sumo “el riego, los alambrados, la casa y la maquinaria, estoy arriba del 90%”.
The Land Group administra 20.000 hectáreas en siete campos, ubicados en seis departamentos. “Tratamos de tener los costos a raya y de ser más eficientes y productivos”, dijo el empresario, que reside en Portugal.
Y afirmó estar “convencido de que un campo con riego hoy es de los mejores negocios, al menos en rentabilidad, y si le consideras la valorización del campo, con los beneficios fiscales, para mí no hay error”.
Feedlots operan con 65% al 85% de ocupación; frigoríficos pierden hasta US$ 300 por cabeza; analizan importar ganado de Oceanía.
Amarillo, en el panhandle de Texas, se ubica en el centro de uno de los complejos ganaderos más grandes del mundo. En un radio de unos 380 kilómetros alrededor de esta ciudad se concentra la mayor densidad de ganado bovino de Estados Unidos, con más de 6 millones de cabezas distribuidas en cerca de cien feedlots, lo que equivale aproximadamente a entre un cuarto y un tercio de la faena. En esa misma región se articula –además– una de las mayores capacidades de procesamiento frigorífico del país, con plantas de gran escala, universidades, centros de investigación y empresas ligadas a la genética, la sanidad y la nutrición animal.
Ese entramado productivo fue uno de los focos de la gira técnica organizada por Nutex Uruguay y Teknal Argentina. El recorrido permitió observar de cerca cómo funciona uno de los sistemas ganaderos más intensivos y desarrollados del mundo, pero también confirmó que la industria estadounidense atraviesa una etapa especialmente desafiante.
La caída del stock bovino aparece hoy como una de las mayores preocupaciones de la cadena. A eso se suma que cerca de 2 millones de cabezas provenientes de México no está ingresando a los corrales texanos por problemas sanitarios, lo que reduce todavía más la disponibilidad de animales para engorde.
Como consecuencia, los feedlots vienen operando con ocupaciones de entre 65% y 85%, mientras que la industria frigorífica enfrenta una oferta cada vez más limitada de ganado terminado, lo que genera una mayor competencia para hacerse de la hacienda.
La presión sobre la oferta de ganado se da en una región donde el agua se transformó en uno de los factores más sensibles para el futuro productivo. La dependencia del acuífero Ogallala, que viene bajando los niveles, ha obligado a ajustar planteos agrícolas y ganaderos. En muchos casos el maíz ha perdido superficie frente al sorgo, un cultivo que demanda aproximadamente la mitad de agua, y que además cumple un papel importante en la elaboración de silaje para tambos.
La relación entre agricultura, lechería y carne es muy estrecha en esta parte de Texas, y esa integración ayuda a entender varios de los cambios que hoy atraviesan al negocio.
Uno de los rasgos más visibles del modelo estadounidense en esa región es la escala. USA Feedyard, en Gruver, es una muestra clara de ello. Se trata de un establecimiento con capacidad para unas 75.000 cabezas, donde una porción importante de los animales responde a programas Beef on Dairy, es decir, cruzamientos entre vacas lecheras Holando y toros de razas carniceras, principalmente Angus.
En estos sistemas los vacunos permanecen unos 300 días en el corral, y reciben un esquema de implantes hormonales, que incluye una primera aplicación a los 100 días y una segunda entre 90 y 100 días después. Los animales luego se comercializan a frigoríficos, a través de distintos esquemas, que pueden ir desde la venta en pie hasta grillas de pago por calidad de carcasa.
Jeff Purvines, propietario de ese feedlot, explicó que en el momento actual del ciclo la mayor parte del poder de negociación se desplazó hacia el productor. Mientras los criadores y algunos ganaderos atraviesan uno de los mejores momentos del negocio, los frigoríficos se mueven en un escenario mucho más exigente, por la escasez de hacienda. “Hoy el negocio está del lado del productor”, afirmó. Aun así, considera que la industria frigorífica seguirá encontrando la forma de adaptarse. “Son siempre los mismos jugadores y van a sobrevivir”, resumió.
La distribución de la rentabilidad dentro de la cadena refleja con claridad ese cambio de poder. En términos generales, se estima que alrededor de 70% del resultado del negocio está hoy en la cría, 20% en la recría y apenas cerca de 10% en la fase final, donde se ubican el feedlot y la industria.
Esa relación, por supuesto, puede variar, según la eficiencia de cada empresa y el momento del mercado, pero ilustra con claridad hacia dónde se volcó el beneficio en esta fase del ciclo.
Incluso en el caso del Beef on Dairy se registraron retornos muy elevados en lotes puntuales, con resultados cercanos a US$ 1.000 por cabeza, impulsados por la combinación de precios históricamente altos para el ganado terminado, escasez de oferta y una demanda firme de carne vacuna. A la vez, en los sistemas de engorde, donde pueden participar inversores, se han logrado retornos cercanos al 100% sobre el capital invertido.
La explicación de fondo la aportó Pablo Loza, ingeniero agrónomo, asesor privado e investigador. Durante la gira técnica organizada por Nutex y Teknal, señaló a VERDE que el rodeo bovino de Estados Unidos se ubica actualmente en torno a 87 millones de cabezas, cuando en otros momentos históricos se manejaban niveles significativamente más altos, de entre 100 millones y 120 millones.
Explicó que durante mucho tiempo los ciclos ganaderos en Estados Unidos se movían dentro de una lógica relativamente previsible, con unos 10 años de duración, repartidos entre cinco años de liquidación y cinco años de retención. Sin embargo, las condiciones actuales parecen haber alterado esa dinámica. Hoy ya se habla de ciclos de entre 12 y 14 años, lo que da la pauta de la profundidad de la liquidación reciente y de la lentitud con que puede darse la recomposición del rodeo.
Frente a la menor disponibilidad de animales, la respuesta del sistema fue poner más kilos sobre cada cabeza. Se alargaron los períodos de recría y también los de terminación en feedlot. Hace 15 años, recordó Loza, los animales se terminaban con 550 o 600 kilos, mientras que hoy es habitual ver novillos de 700 o incluso 750 kilos. Esa estrategia permitió compensar parcialmente la caída en el número de cabezas.
La demanda por carne vacuna sigue siendo muy firme, incluso cuando su precio en góndola está muy por encima del de otras proteínas. Loza remarcó que el consumidor sigue dispuesto a pagar más por carne vacuna, aun cuando las carnes de pollo y cerdo están considerablemente más baratas.
En ese marco, el costo de producir una libra de carne se ubica entre US$ 1 y US$ 1,20, mientras que el precio de venta ronda US$ 3 por libra. Al mismo tiempo, el novillo terminado se mueve en niveles históricamente elevados, con valores en torno a US$ 3,5 por libra, equivalentes aproximadamente a US$ 8 por kilo.
Toda esta situación explica, en gran parte, el precio que recibe Uruguay por la tonelada de carne de exportación. Al cierre de la séptima semana de 2026 el precio promedio de la tonelada de carne bovina era US$ 5.444, 15,3% superior al de igual período del año anterior.
Al cierre de 2025, y en lo que va de este año, Estados Unidos representó casi 33% de la facturación de Uruguay en ventas de carne al exterior. En 2025 se concretaron negocios al país norteamericano por un total de US$ 970.977, siendo el principal cliente de la carne uruguaya, superando a China, según datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC).
Beef on Dairy
Dentro de esa transformación productiva, el Beef on Dairy se convirtió en uno de los cambios estructurales más notorios del negocio ganadero estadounidense. Loza lo definió como un desarrollo relativamente reciente, de unos cinco años, pero con un impacto “muy fuerte” sobre el sistema. El crecimiento de este modelo fue posible gracias al avance del semen sexado en los tambos.
Hoy el segmento superior de las vacas se insemina con genética lechera, para reposición, mientras que el resto se cruza con toros de carne, en la mayoría de los casos Angus. Esa raza aporta mejor conformación del ojo de bife, buena eficiencia de conversión y, además, permite acceder a programas de carne Angus certificada, informó.
El cambio también se percibe en el valor económico de los terneros. Un macho de tambo que hace pocos años “valía alrededor de US$ 200 al nacer”, hoy “puede venderse a cerca de US$ 1.500”. Actualmente, de los 24 millones de animales que se faenan al año en Estados Unidos, entre 2 millones y 2,5 millones provienen de este sistema, lo que representa cerca de 10% de la faena total.
Asociación de corrales
Desde la Texas Cattle Feeders Association (TCFA) señalan que el Beef on Dairy ya explica aproximadamente 35% de los ingresos de animales a los corrales de la región.
La TCFA, con más de 60 años de trayectoria, representa a los sistemas de engorde de Texas, Oklahoma y Nuevo México. Los feedlots vinculados con la entidad explican aproximadamente 25% del volumen total de ganado que se faena en Estados Unidos. Sus establecimientos tienen en promedio una capacidad para 30.000 cabezas por corral, y una capacidad instantánea cercana a 3,2 millones de animales. Además, la actividad de estos sistemas genera un impacto económico anual estimado en US$ 16.500 millones.
Esa asociación remarca que el funcionamiento del mercado se rige por la lógica de oferta y demanda. Ese escenario trasladó el poder de negociación hacia los productores, mientras que la industria perdió margen para fijar condiciones.
Al mismo tiempo, existe presión política para moderar el precio de la carne al consumidor. En ese marco se discute la posibilidad de ampliar las importaciones desde Sudamérica. Sin embargo, desde la TCFA relativizan el impacto potencial de esa medida. “Las 80.000 toneladas adicionales otorgadas a Argentina equivalen a apenas tres días de faena en Estados Unidos”, explicaron.
También recordaron que, si la carne vacuna escasea o sube demasiado, el consumidor puede sustituirla por pollo o por cerdo, y “eso es lo que buscamos impedir”, en un escenario donde Estados Unidos importa y exporta un volumen similar de carne vacuna.
Otro elemento relevante dentro del sistema es el origen de los animales. El ganado mexicano representaba cerca de 20% de los ingresos a los feedlots del sur de Estados Unidos, pero hoy esas importaciones están prohibidas, lo que recorta todavía más la oferta de animales para engorde.
Frente a ese escenario, también se estudian alternativas más lejanas, como la posibilidad de importar terneros desde Australia y Nueva Zelanda por vía aérea. Según se explicó durante la gira, vuelos de ese tipo podrían transportar unos 2.800 terneros por operación, “aunque esa posibilidad todavía está distante, porque primero deben resolverse protocolos sanitarios” vinculados con enfermedades como “brucelosis y tuberculosis”, un proceso que podría demandar entre tres y cuatro años.
Investigación académica
En medio de todo este entramado productivo e industrial, West Texas A&M University cumple un papel singular. Su laboratorio de Meat Science funciona como un verdadero frigorífico en miniatura, al servicio de la formación, la investigación aplicada y la industria cárnica. La instalación fue diseñada para que los estudiantes trabajen con herramientas, equipos y procedimientos idénticos a los que se usan en plantas comerciales, lo que permite una formación alineada con las exigencias reales del negocio.
Muchos de sus egresados terminan desarrollando su carrera profesional en frigoríficos, y el laboratorio está habilitado e inspeccionado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), por lo que trabaja bajo los mismos estándares sanitarios que la industria.
La universidad trabaja con frigoríficos, feedlots y compañías farmacéuticas, y dispone de investigadores capaces de desarrollar proyectos sobre prácticamente cualquier tema, siempre que exista financiamiento privado.
Hoy, por ejemplo, lleva adelante estudios vinculados con el proceso de aprobación de nuevos principios activos veterinarios. Desde el punto de vista de la calidad de carne, uno de los grandes objetivos del sistema estadounidense es alcanzar la categoría Choice, asociada al marmoleo, mientras que en los últimos años también creció con fuerza la proporción de animales que llegan a Prime, la categoría superior. Ese avance responde a la combinación de mejor genética, dietas más precisas, más días de terminación y premios de precio para los animales que alcanzan esas calidades.
Todo esto ocurre en un contexto donde, según se explicó durante la visita, los frigoríficos están perdiendo entre US$ 200 y US$ 300 por cabeza. Es la contracara de un sistema en el que el stock cayó a niveles históricamente bajos y el poder de negociación se desplazó hacia los productores.
El escenario actual marca uno de los puntos más bajos del ciclo ganadero en Estados Unidos. Los precios elevados del ganado y la escasez de hacienda retrasan la fase de retención de vientres, aunque si mejoraran las condiciones climáticas y apareciera más pasto, “la reconstrucción del rodeo podría comenzar en el corto plazo”, se informó.
En materia de gestión de riesgos, se indicó que alrededor de 70% de la hacienda en esta región cuenta con herramientas de cobertura de precios, un porcentaje sensiblemente mayor al de otras zonas del país, donde ese nivel se ubica cerca del 40%.
El azufre comienza a posicionarse como uno de los nutrientes que más está condicionando los rendimientos en los sistemas agrícolas, en un contexto donde la eficiencia en el uso de insumos pasa a ser determinante para sostener los resultados productivos. Así lo señaló el director de Agro Siembra, Gonzalo López, tras una serie de actividades técnicas realizadas en distintas zonas del país, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
El técnico indicó que, mientras el nitrógeno ha sido uno de los nutrientes más ajustados en los últimos años, comienzan a aparecer limitantes en otros elementos clave. En ese sentido, advirtió que el azufre “va muy en sinergia con el nitrógeno” y que en muchos sistemas su disponibilidad está quedando por debajo de los requerimientos de los cultivos.
Ese escenario está impulsando la incorporación de nuevas herramientas dentro de la fertilización. Entre ellas, López mencionó fuentes de azufre en forma de sulfato, con disponibilidad directa para la planta, como el caso de SulFast, un sulfato de calcio con 18% de azufre y 23% de calcio, que además de aportar nutrientes también contribuye a mejorar la estructura y la fertilidad del suelo, acotó.
Desde el punto de vista del manejo, este ejecutivo hizo énfasis en el momento de aplicación, señalando que el azufre tiene una dinámica más lenta dentro del cultivo. En ese sentido, indicó que una aplicación temprana permite mejorar la eficiencia y lograr impacto en etapas clave del desarrollo.
Los ensayos realizados muestran respuestas tanto en cultivos extensivos como en pasturas, incluyendo praderas perennes y verdeos, donde la incorporación de azufre permite mejorar la producción y acompañar procesos como la floración y los períodos críticos.
En cuanto a las dosis, López sostuvo que en situaciones de bajos niveles se manejan aplicaciones en el entorno de 40 kilos de azufre por hectárea, lo que equivale a unos 170 a 200 kilos de producto, aunque remarcó la importancia de ajustar en base a análisis de suelo y a las características de cada sistema.
A nivel de contexto, el técnico también advirtió que los precios de los fertilizantes y la relación insumo-producto están condicionando las decisiones de siembra, con un escenario donde el trigo pierde competitividad frente a alternativas como colza, carinata, soja de primera y girasol.
En ese marco, el director de Agro Siembra señaló que el desafío pasa por ajustar cada vez más las decisiones agronómicas, en un escenario donde “hay que hacer más agronomía” para sostener la rentabilidad.
El mercado de ganado de reposición transita una zafra de terneros 2026 marcada por un volumen muy elevado de oferta, una demanda activa y valores que, pese a ajustes puntuales, se mantienen firmes para la época. En la última semana, los remates de Plaza Rural, Pantalla Uruguay y Lote 21 concentraron la venta de más de 20.000 terneros, configurando uno de los mayores niveles de comercialización en un corto período.
El presidente de Lote 21, Santiago Gaudín, señaló que la zafra comenzó “más temprano” que en años anteriores, impulsada por “condiciones climáticas favorables” en el norte del país, donde los terneros salieron con “mayor peso”.
Indicó que el aumento de la oferta en las últimas semanas llevó a un nuevo equilibrio de mercado, aunque sin provocar caídas relevantes en los valores. En ese contexto, los precios se ubicaron en el entorno de US$ 3,97 por kilo, muy próximos a los registros de remates anteriores.
El clima ha sido uno de los principales factores que explican la dinámica del mercado. Las lluvias recientes en el sur y el litoral cambiaron el escenario forrajero y activaron la demanda desde esas zonas, generando una mayor fluidez en la colocación, acotó.
Gaudín sostuvo que la oferta se volvió más heterogénea y que los terneros comenzaron a moverse con mayor dinamismo entre regiones.
En la misma línea, el presidente de Pantalla Uruguay, Alejandro Dutra, afirmó que el mercado se mantiene en el eje de los US$ 4 por kilo, con variaciones menores entre remates. Destacó que la demanda continúa firme, en un contexto donde los productores buscan asegurarse la reposición en plena zafra.
Uno de los elementos relevantes de este año es el comportamiento de la exportación en pie, que sigue operando como referencia de precio piso, aunque con una participación más acotada que en zafras anteriores.
Gaudín indicó que la exportación no dejó de ser un competidor, pero que en las últimas semanas volvió a disputar de forma más directa la compra de terneros con el mercado interno. Por su parte, Dutra señaló que el negocio local, especialmente vinculado a la recría y los corrales, ha ganado protagonismo en la demanda.
Desde Plaza Rural, Joaquín Falcón destacó que la zafra refleja un crecimiento estructural de la producción, con un rodeo que está apuntando a los 4 millones de terneros.
Señaló que la calidad de la oferta ha mejorado, con animales más parejos y un claro avance en genética, y que los altos niveles de colocación —en algunos casos cercanos al 100%— confirman la firmeza del mercado.
A diferencia de lo ocurrido en otras categorías, el ajuste observado en el ganado gordo y en los animales más pesados no se trasladó de forma directa al ternero, que responde a un negocio de ciclo más largo.
Dutra indicó que el ternero mantiene su firmeza y que la baja del gordo es interpretada por los productores como un factor coyuntural. En ese sentido, se observa una diferenciación según el tipo de animal: los terneros livianos son mayormente absorbidos por el mercado interno, mientras que los más pesados encuentran mayor salida en la exportación.
De cara al cierre de la zafra, el mercado espera un pico de oferta durante abril, con una posible corrección leve en los valores por efecto de la mayor disponibilidad de animales. Sin embargo, la expectativa general es que los precios se mantengan relativamente estables, sostenidos por una demanda activa y por un contexto productivo que sigue siendo favorable.
Australia ya alcanzó 50% de la cuota anual de carne vacuna habilitada por China sin el arancel adicional de 55%, lo que vuelve a poner el foco sobre el ritmo de colocaciones hacia ese mercado y sobre el riesgo de una suba fuerte en el costo de acceso para el producto australiano. De acuerdo con un comunicado del Ministerio de Comercio chino difundido en la plataforma “Ventana Única de Comercio Internacional de China”, el volumen computado corresponde a las importaciones registradas hasta el miércoles 25 de marzo.
El esquema fue definido por Beijing a fines de 2025, cuando resolvió aplicar una salvaguardia con un arancel adicional de 55% para las importaciones de carne vacuna que superen los cupos fijados para 2026. La medida entró en vigor el 1º de enero de este año, tendrá una duración de tres años y apunta a proteger a la producción ganadera china, luego de una investigación oficial sobre el impacto del aumento de las compras externas.
En el caso de Australia, la cuota anual fue fijada en 205.000 toneladas para 2026. A fines de febrero, ese país ya había embarcado 71.900 toneladas hacia China, equivalentes a aproximadamente 35% del volumen autorizado para todo el año. Según Reuters, el avance informado ahora por China, al marcar que ya se alcanzó el 50% del cupo, confirma la velocidad con la que Australia viene ocupando ese espacio comercial.
El punto clave es que el arancel adicional no se activa ahora, sino una vez que se complete el total del cupo. Según la comunicación china, el recargo de 55% comenzará a aplicarse a partir del tercer día después de que se cubra la totalidad de la cuota, por lo que no corresponde la versión que indicaba que la penalización entraría en vigor este viernes. Esa interpretación inicial había circulado en reportes periodísticos, pero luego fue corregida con la publicación oficial en la plataforma administrada por la Aduana china.
La señal también importa para Brasil, principal abastecedor de carne vacuna al mercado chino. Según datos de la GACC citados por Reuters, Brasil exportó 372.080 toneladas a China en los dos primeros meses de 2026, volumen equivalente a 33,64% de su cuota anual de 1,106 millones de toneladas. Beijing ya había establecido que la cuota brasileña subirá gradualmente a 1,128 millones en 2027 y a 1,151 millones en 2028.
“Sin ser apocalíptico, si no logramos controlar esto de la garrapata se nos puede venir algo parecido a lo que fue la epidemia de fiebre aftosa”, advirtió el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, en declaraciones que publicó este jueves 26 el semanario Búsqueda.
El jerarca hizo hincapié en el impacto negativo de esta situación, que derivó en la suspensión de un frigorífico para exportar a China, en cuanto a la “reputación” de la sanidad y de la carne uruguaya en el mundo y por el “riesgo” de la pérdida de mercados.
Más allá de reconocer que si se cierra el mercado chino para la carne sería una “catástrofe”, Fratti se mostró confiado en “poder evitar” que se llegue a ese extremo.
“No pudimos, teniendo los nombres de los productores infractores, no pudimos suspender a nadie”, se lamentó el ministro, en alusión a la imposibilidad de aplicar sanciones a los ganaderos que no respetaron los tiempos de espera que se requieren en el uso de garrapaticidas.
Alertó que “mientras no se suspenda al productor infractor”, entonces éste “puede seguir vendiendo su ganado y por lo tanto, sigue el riesgo de que aparezcan más contenedores” con residuos.
El Ministerio de Ganadería identificó “unos 40 productores infractores” que fueron observados y planteó a los frigoríficos que la utilicen para tomar medidas a la hora de comprarle ganado, pero la respuesta de ese sector industrial fue que “no es legal” hacerlo, según Fratti.
Ante la imposibilidad de sancionar a los responsables de estos casos, esa cartera de Estado prepara un “decreto” para la “interdicción” de los predios identificados y así impedir que sigan moviendo ganado, indica el artículo del periodista Mauro Florentín.
En la semana comprendida entre el 15 y el 21 de marzo de 2026, Uruguay exportó 3.918 toneladas de carne vacuna en peso canal (PC), con un precio promedio semanal de US$ 6.251 por tonelada. Las colocaciones generaron ingresos por US$ 24,5 millones, de acuerdo con cifras preliminares del Instituto Nacional de Carnes (Inac).
El indicador móvil de 30 días muestra un volumen de 39.105 toneladas PC, con un valor medio de US$ 5.648 por tonelada y ventas acumuladas por US$ 220,8 millones, consolidando un escenario de valores firmes en el mercado internacional.
En el acumulado de 2026, las exportaciones de carne vacuna totalizan 108.566 toneladas PC, con ingresos por US$ 593,2 millones y un Ingreso Medio de Exportación (IMEx) de US$ 5.464 por tonelada. Esto representa una suba interanual de 16,0% en el precio promedio, pese a una caída de 6,2% en el volumen frente al mismo período de 2025.
Por mercados, el bloque USMCA lidera las colocaciones en el arranque del año, con 46.722 toneladas PC acumuladas, prácticamente sin cambios frente a 2025 (+0,3%). Dentro del bloque, Estados Unidos concentra 43.362 toneladas PC, con una leve caída de 1,4%, mientras que Canadá suma 2.718 toneladas PC, con un crecimiento interanual de 3,5%.
China se posiciona como el segundo destino, con 35.503 toneladas PC, mostrando una retracción interanual de 5,7%, aunque mantiene un peso relevante en la estructura exportadora.
La Unión Europea (UE-27) ocupa el tercer lugar, con 10.666 toneladas PC, lo que representa una caída interanual de 19,5%.
Israel acumula 4.882 toneladas PC, con una caída de 15,9%, mientras que Japón alcanza 1.971 toneladas PC, con un incremento interanual de 3,7%. El Mercosur completa el grupo de destinos relevantes, con 1.941 toneladas PC, lo que representa una baja de 25,3% frente al mismo período de 2025.