La empresa adquirió la infraestructura que alquilaba en ruta 101, la amplió, construye oficinas y una cámara de frío; incorporó un gerente general y otros recursos humanos
Procampo Uruguay cumplió 31 años y “nuestra idea es reorganizar la empresa hacia los próximos 30 años”, dijo a VERDE el ingeniero agrónomo Felipe González, uno de los directores de la empresa que ofrece semillas de maíz, sorgo, remolacha, girasol, y fundamentalmente especies forrajeras, con fuentes genéticas de Europa, Estados Unidos y Nueva Zelanda.
González comentó que “en los últimos tres años un consultor (Daniel Rubio) nos ayudó a reorganizar la empresa y potenciarla para los momentos que se vienen. Pensábamos que tendría un crecimiento importante, pero no habíamos previsto un aumento de precios tan significativo para la carne, los granos y demás commodities, lo que aceleró el proceso”.
Fue así que Procampo planificó una ampliación de su patrimonio, invirtiendo en infraestructura. “En los últimos años adquirimos un predio que alquilábamos, de 4 hectáreas, en la ruta 101, donde teníamos el depósito”, señaló.
Allí se está terminando una ampliación del 50% del depósito, donde también estará la primera oficina propia de Procampo. “También hicimos una cámara de frío para conservación de semillas y agregamos infraestructura para curar semillas. El galpón ya está funcionando y a fin de año quedarán prontas las nuevas oficinas”, informó el empresario.
En el directorio de Procampo Uruguay seguirán Germán Verdier y Felipe González, y la empresa incorporó al ingeniero agrónomo Federico Bellenda como gerente general. “Nunca habíamos tenido un gerente general, Bellenda tiene una trayectoria conocida en el rubro. Lo que más valoramos es la calidad humana de la gente que integra la empresa, a eso le damos prioridad”, dijo González.
En ese sentido, agregó que “pretendemos que sean distintos eslabones de una misma cadena, tienen que cumplir todos, porque el negocio debe funcionar, pero también tiene que ser un trabajo placentero, que les guste lo que hacen. La idea es que el trabajo sea agradable y un espacio de realización para los distintos integrantes, algo a lo que hemos apuntado desde toda la vida, y queremos que quienes se integren al equipo tengan el mismo criterio que tuvimos”, remarcó.
Además, se sumó un agente comercial para los departamentos de Río Negro, Soriano, Colonia y San José, que es el ingeniero agrónomo Roy Cooper. En el norte del país (Artigas, Salto, Paysandú, Rivera, Tacuarembó y Cerro Largo) está el ingeniero agrónomo Federico Damboriarena; y el Licenciado Agustín Aguirre se encarga de los departamentos de Durazno, Treinta y Tres, Rocha, Florida, Durazno y Maldonado.
Procampo también cuenta con el ingeniero agrónomo Martín Marizcurrena que trabaja en el área de producción; que se suma al ingeniero agrónomo Pedro Marizcurrena, que hace dos años que está en la compañía como responsable de la logística.
Felipe González detalló que la logística no se trata solo de llevar y traer semillas, sino que consiste en coordinar el recibo de todas las semillas de los semilleros, las plantas de maquinación, de monitorear el funcionamiento de la planta, el embolsado, las etiquetas y la certificación de semillas forrajeras que hace Procampo Uruguay.
“La parte logística es compleja, tiene que estar bien organizada. Esto permitió que creciéramos y que sigamos con perspectivas de crecimiento en la producción de semillas para exportar. Tenemos contratos con empresas europeas muy importantes, con gran demanda de festucas, raigrás, achicorias y todas las forrajeras que manejamos. Todo eso implica más gente en la producción de semillas, y en la coordinación, algo muy importante”, sostuvo.
González también enfatizó que “el hecho de poder tener a todos juntos en el mismo lugar es importante. Porque cada uno es un eslabón de una misma cadena”. También mencionó a la contadora Leticia Nicola, que “hace casi 30 años que está con nosotros y tiene un rol muy importante en todo el área administrativa, facturación, cobranza y proyección de datos. Porque no sirve de nada vender si después la mercadería no llega a destino, si no hay un control”, insistió.
El gerente técnico de Procampo Uruguay es el ingeniero agrónomo Alfredo Silbermann, “que cumplirá 30 años con nosotros. Es quien marca el camino técnico sobre lo que hay que hacer y qué no, es el responsable del avance de los diferentes materiales”.
El diálogo con González fue durante una jornada en el campo experimental Los Nietitos, ubicado en el kilómetro 348 de la ruta 21, en la zona de Mercedes. “Hoy vimos 10 festucas nuevas, que no están en el mercado, y es el gerente técnico quien evalúa cuál elegimos y cuál no; lo mismo con los centenos y las nuevas avenas sativas, de doble propósito, que serán revolucionarias el año que viene”, adelantó.
Agregó que el gerente técnico debe coordinar con el equipo comercial, el gerente de producción, la logística y administración, “porque hay que ir hilvanando todo, de forma horizontal”. Y sostuvo que “en una empresa se debe tener claro que todos los departamentos son igualmente importantes, para que el resultado sea la satisfacción del productor”.
También comentó que “hace tres años que Procampo cuenta con una empresa en Brasil. Muchos de nuestros materiales se están evaluados en Brasil y en Argentina, lo que implica la producción y exportación que venimos haciendo y pensamos que se va a incrementar. Federico Damboriarena es el responsable en Brasil. Antes de la pandemia íbamos muy seguido y recientemente volvimos. Allí también es importante nuestra presencia”.
El empresario consideró que “hay muchas puntas para avanzar. Federico Bellenda es el articulador, para que se pueda ir cumpliendo con las demandas de los clientes de forma satisfactoria, escuchando a todos los que participan en la empresa, para llegar a buen destino”.
Con en el servicio y calidad de semillas para el productor y distribuidorel foco
“La idea es seguir estando cerca del productor, brindándole el servicio que corresponde. La base es el servicio, es la gran apuesta para los años que se vienen”, dijo a VERDE el nuevo gerente general de Procampo Uruguay, el ingeniero agrónomo Federico Bellenda.
En el campo experimental de la empresa, en Mercedes –ubicado en el kilómetro 348 de ruta 21– se volvió a las actividades presenciales en una nueva jornada con clientes, productores, técnicos y distribuidores, para mostrar toda la paleta de forrajeras.
Bellenda señaló que “la actividad sirvió para mostrar a productores y técnicos los materiales de Procampo; productos que estamos testeando y que vamos a lanzar al mercado en el futuro”.
Allí se exhibieron todas las líneas de productos de Procampo Uruguay, desde las gramíneas perennes (Festucas, Dactylis), las que ya están disponibles en el mercado y las que se lanzarán próximamente. También se observaron distintos tipos de raigrases, materiales westerwoldicum Italianos, diploides y tetraploides; achicorias; centeno y avena, que también tendremos novedades próximamente, según se
anunció.
En “Los Nietitos” estamos ya hace dos años, este será el tercero. Además de toda la paleta de forrajeras, contamos con los demostrativos de maíz de la firma KWS y Sorgos de la firma San Pedro, empresas que Procampo representa en Uruguay desde hace ya muchos años.
“La impronta será seguir con lo bueno que venían haciendo los directores, Felipe González y Germán Verdier, y dinamizar la actividad con un equipo de gente joven, para que el negocio de Procampo en Uruguay siga creciendo en forrajeras, en maíces KWS y sorgos San Pedro”, de modo de seguir proyectando a la empresa de cara el futuro, concluyó.
Muzio Marella, gerente agrícola de Saman, confirmó que los nacimientos “son muy buenos”, superiores a los del año pasado, cuando el sector logró productividad récord
Al finalizar la siembra de arroz de la zafra 2021-22 en Uruguay, el gerente agrícola de Saman, Muzio Marella, comentó a VERDE que “pudimos alcanzar la totalidad de la siembra en fecha óptima, y los nacimientos están muy buenos, mejores que los del año pasado”.
El ingeniero agrónomo reconoció que este fue un año “bastante atípico”, porque en setiembre “prácticamente no pudimos sembrar nada”. El cereal se suele empezar a sembrar entre el 10 y 15 de setiembre, pero este año fue muy lluvioso. Si bien eso permitió completar el agua de las represas en todo el país, “nos tenía bastante preocupados porque veníamos atrasados con las tareas de preparación de tierra y siembras”.
A fines de setiembre pudieron comenzar a sembrar los productores del norte, y en octubre se generalizaron las tareas también en el centro y este. “Las tasas fueron muy buenas, de 4% o 5% por día. La siembra caminó bastante bien, interrumpida por algunas lluvias puntuales, de 40 o 50 milímetros en octubre, que también vinieron bien para los nacimientos a medida que íbamos sembrando”, destacó.
También recordó que en la región centro hubo lluvias de entre 80 y 100 milímetros, que retrasaron unos días la siembra, pero rápidamente se pudo recuperar el tiempo perdido. “Recorrí chacras en Tacuarembó y Cerro Largo donde estaban terminando de sembrar, pero los cultivos estaban espectaculares”, enfatizó el gerente agrícola de Saman.
Recordó que el año anterior se sembraron muchas chacras en setiembre, incluso en la zona este, pero luego hubo resiembras, porque “tuvimos problemas de nacimiento”, ya que hubo algunos eventos de mucho frío y lluvias en esas primeras etapas.
“Lo que el año pasado sembramos en dos meses, este año se hizo en un mes. Me quedo con este año, que se sembró en octubre, que es la mejor fecha, y los nacimientos fueron muy buenos”, comparó.
Sobre los costos, señaló que “los fertilizantes y algunos herbicidas, como el glifosato, se están moviendo rapidísimo”. Pero informó que “hicimos una compra de volumen importante en junio, y conseguimos muy buen precio de fertilizante, urea y cloruro de potasio”.
En ese momento la urea se pagó a US$ 545 por tonelada; y en agosto del año pasado el precio fue US$ 343, recordó.
Marella comentó que hace unos días (mediados de noviembre) consultó los precios a algunos proveedores y “ya estamos en 20% de aumento en los fertilizantes respecto a la compra de junio; 40% de aumento en cloruro de potasio; y 70% en urea, que está a US$ 920 por tonelada a levantar en Montevideo”.
Saman calcula el costo de chacra tipo, que intenta reflejar la mediana de un productor, que es arrendatario de tierra y agua; dueño de la maquinaria; que trabaja la chacra; con un área promedio de 380 hectáreas. “El 1° de octubre esa chacra tipo tenía un costo de US$ 1.900 por hectárea. La zafra pasada la cerramos con US$ 1.720 de costo por hectárea”, informó.
Por lo tanto, hubo un incremento de casi US$ 200 por hectárea. “Si alguien tuvo que comprar el fertilizante ahora, la suba de costos fue de US$ 300 por hectárea. Asumo que los productores de Saman y la mayoría de los productores arroceros compró temprano, porque el año se prestaba para eso”, planteó.
En ese sentido, el ingeniero agrónomo señaló que “los productores tenían saldo a favor, el año pasado fue muy bueno y había algo de dinero en el sector. El área de Saman en esta zafra creció 17%, vamos a llegar a 70.000 hectáreas –el año pasado fueron 59.600 hectáreas–, porque se juntó una cantidad de agua interesante por las lluvias de setiembre y hay un aumento genuino de área”.
Incremento del área
Marella consideró que el aumento de área de este año se debe fundamentalmente a una expansión de los productores que ya estaban sembrando el cereal, pero también a algunos productores que entran al sistema. Admitió que es difícil entrar, porque los sistemas de riego y los lugares para cultivar son escasos.
A propósito, informó que el 80% de los productores que siembran el cultivo aumentaron el área de siembra y que “tal vez haya 20% de área que corresponde a un productor que entra o a algún área nueva de algún dueño de tierra y agua que por un tema económico tenía parado el sistema”.
Agregó que hay productores que estaban más enfocados en la ganadería, pero que hoy “ven mejor la cuenta del arroz, tienen que renovar las pasturas y consideran que es un momento bueno para volver y toman la decisión”.
Señaló que “algún dueño de campo con potencial arrocero que miraba el precio del arroz a US$ 10 y no le motivaba mucho la renta, hoy con un precio promisorio de US$ 12,50 se motiva un poco más, para aprovechar las virtudes del cultivo en el campo, que dinamiza mucho el agua y permite renovar pasturas de forma económica”.
El crecimiento no es igual en las zonas norte, centro y este. “En la zona norte crecimos 22% y en la zona centro 36%. El año pasado en la zona centro se dio que teníamos muy poca agua, entonces el crecimiento genuino del área se debe a que ahora tenemos más agua. Y en el este crecemos 13%, es donde está más consolidada el área, el año pasado se plantó todo, porque prácticamente no hubo faltante de agua, y este año vuelve a haber disponibilidad”, detalló.
Marella confirmó que “son unas 15.050 hectáreas en el norte, unas 7.000 en la zona centro y cerca de 48.000 en la zona este, para llegar al total de 70.000 hectáreas. El 70% del área se siembra en el este.
Plantas de recibo
Saman cuenta con cuatro agencias con sus respectivas plantas de recibo en la región centro. La de Lascano atiende a los productores del departamento de Rocha; la de José Pedro Varela para los productores de Lavalleja y sur de Treinta y Tres, donde también está la planta de semillas para gran parte del país; en Vergara está la zona de mayor producción, en el departamento de Treinta y Tres, y es la planta de arroz más grande del país, con una capacidad de 155.000 toneladas; y reabrió la planta de Río Branco, que en el peor momento de la crisis estuvo cerrada, pero ahora tiene “una operativa muy interesante, ya que recibirá 55.000 toneladas de arroz este año”, destacó Marella.
Además, en Río Branco se reciben unas 20.000 toneladas de soja, en acuerdo con barraca Erro. “Eso lo hacemos ahí porque podemos tener la soja separada del arroz, ya que no podemos permitir que se mezclen”, explicó.
En la región centro la planta de recibo es la de Tacuarembó, ubicada en las afueras de la ciudad, con capacidad para 55.000 toneladas. “Es una planta muy moderna, que se hizo nueva”, recordó el gerente.
Y en el norte están las plantas de Salto, con capacidad para 40.000 o 45.000 toneladas; y la de Tomás Gomensoro, en el departamento de Artigas, con capacidad para 120.000 toneladas de arroz.
Ferrocarril
Saman tiene interés en usar más el transporte ferroviario, confirmó Marella. Agregó que en todas las plantas, incluso en la de Salto, “tenemos el desvío para poder usar el ferrocarril, pero hace años que no lo podemos usar”.
Comentó que “antes de estas obras de UPM, el costo del transporte en ferrocarril era casi igual al del camión, pero si se reactiva el ramal centro, Tacuarembó tiene desvío, está sobre la vía, y es un lugar muy interesante para aprovechar”. Indicó que “la vía por el centro está activa, hasta Rivera, pero es vieja, para una menor velocidad de transporte y menos toneladas por eje. Hasta que empezó la obra de UPM transportábamos por ferrocarril”.
También señaló que en el ramal este están las vías activas, y también es una alternativa muy interesante para sacar arroz de Vergara y de José Pedro Varela, “pero hay que invertir mucho”, admitió.
Cosecha anterior
En la zafra del año pasado se lograron 9.600 kilos por hectárea de rendimiento promedio, que fue un récord histórico. “En la zona este obtuvimos en promedio 191 bolsas de 50 kilos por hectárea, que son 9.550 kilos; en la zona centro fueron 197 bolsas por hectárea (9.850 kilos); y en la zona norte 195 bolsas (9.750 kilos). Fue muy pareja y muy alta la productividad. El último récord de Saman fue 178 bolsas (8.900 kilos por hectárea)”, detalló.
El ingeniero agrónomo destacó que en los últimos años la brecha se ha cerrado, sobre todo en los años buenos. “El desafío es mantener la brecha cerrada en los años climáticamente malos”, planteó.
A propósito, indicó que “en la última zafra, entre el cuartil superior y el inferior tuvimos una brecha de 45 bolsas por hectárea. Eso fue evolucionando desde la zafra 2012/13, que era de 70 bolsas por hectárea, pasaron unos años con 55 bolsas de brecha, y en estos últimos años subieron mucho los rendimientos, y la brecha se apretó a unas 45 bolsas por hectárea”.
Variedades
Marella destacó que las variedades “han tenido cambios muy importantes. La variedad INIA Merin ocupa cerca del 50% del área nacional. Es una variedad de calidad industrial muy buena, de bajos granos quebrados y alto blanco total, su productividad en el cultivo es muy buena, el año pasado tuvo un promedio en todo el área de Saman, que fueron unas 26.000 hectáreas, alcanzando los 10.000 kilos por hectárea”.
Sobre las desventajas de la variedad INIA Merin dijo que “es de ciclo largo y tiene algunos problemas en siembras tempranas, porque es susceptible al frío”. Pero valoró que este año “tuvo nacimientos espectaculares, con una diferencia brutal respecto a los Merín del año pasado”.
Después está la variedad Gurí CL, de origen argentino, “de muy buena calidad, muy bien aceptada en el mercado brasileño y el peruano. Se cocina muy bien y se comporta muy bien agronómicamente. Es resistente a imidazolinonas y se siembra en 24% del área”, comentó.
Y después, dijo que hay “un popurrí de variedades de nicho. Tenemos siete variedades de especialidades para mercados puntuales, que suman 6% del área”.
También indicó que “tenemos un área importante de producción de semillas. Producimos unas 1.000 hectáreas por año de semillas híbridas, en un acuerdo con la empresa estadounidense RiceTec, en campos de productores remitentes a Saman. Las semillas híbridas luego de cosechadas se secan a 11% de humedad, y se almacenan y clasifican en las instalaciones de Saman. Por último, se realiza el tratamiento y embolse de estas semillas en la nueva planta de Saman Varela”.
Subrayó que “es algo muy interesante. Se siembra el macho y la hembra, y se hace la polinización cruzada”, algo destacado en el caso del arroz, que es una planta autógama. “Es un proceso muy interesante de ver. Producimos la semilla híbrida que se usa en Uruguay y para venta a Brasil”, agregó.
Y también destacó un área importante de producción de semillas de distintas variedades. “El 70% de la producción de semillas del mercado uruguayo se atiende desde Saman, incluidos los híbridos”, remarcó.
Planta de semillas en Varela
El gerente agrícola de Saman comentó que se está ampliando la planta de semillas en José Pedro Varela, “una inversión muy importante para granelizar todo el manejo de semillas. Además, pusimos una planta de tratamiento especializado, con curadoras en línea y sistema de entrega just in time (justo a tiempo en inglés). Si se hace un pedido de semillas, están a granel, se les hace el tratamiento solicitado, se carga el camión en el momento y se va a la chacra directo a la siembra”.
“Tenemos toda la estructura para hacerlo. El 70% de la semilla de arroz de Uruguay se atiende desde acá, incluida la semilla híbrida, que es una especialidad”, informó.
La planta de tratamiento semillas ya está operativa, y se está terminando la segunda etapa. Son silos de almacenamiento, que se están levantando y se espera que esté terminados en marzo. “Será una planta de primer mundo. La entrega y tratamiento de semillas ya están operativas. En Saman Varela se procesan 14.000 toneladas de semillas por año”, destacó el ingeniero agrónomo.
El empresario opinó sobre diversos temas vinculados a los agronegocios, proponiendo menos Estado y extender la libertad responsable a los negocios agropecuarios
Fiel a su estilo, Pablo Carrasco fue punzante al referirse a los temas planteados en esta entrevista. El director de Conexión Ganadera analizó el momento y las perspectivas del negocio cárnico, aseguró que la carne a pasto será la de mayor valor, criticó la burocracia estatal, el funcionamiento del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), de la institucionalidad agropecuaria e incluso de las gremiales. Además, destacó el trabajo de la industria frigorífica uruguaya y reclamó menos Estado, para “extender la libertad responsable de los negocios agropecuarios”.
¿La ganadería está capitalizando este año?
Fue un año con faena y precios récord, no sé si eso se repite. Generalmente si hay buenos precios es porque falta ganado y no hay faena. Es la primera vez que estamos asistiendo a esta combinación. Creo que sí se está cosechando, mucho más en el ganado gordo que en la reposición, pero es un buen año para todos, y lo estamos aprovechando como nunca. Espero que la histeria de la lluvia no nos complique en lo que queda del año.
¿Hay un nuevo proceso en la ganadería?
Sí, pero no es por temas internos. Está cambiando por este cisne blanco que es China, que aparece primero sustituyendo la escasez de carne de cerdo por carne vacuna, y termina siendo fiel a la carne vacuna aunque le sobre carne de cerdo y sea muy barata. Y eso que China es dos tercios del potencial de los países que todavía estamos por incorporar a la dieta occidental, como son los de Asia-Pacífico. Soy el vicepresidente de la Cámara Mercosur-Asean; allí hay 600 millones de personas dispuestas a probar carne vacuna.
¿Es optimista sobre el futuro del negocio?
Creo que esta es la nueva normalidad en materia de ganadería y de mercado de carnes. Ahora se va a empezar a definir quién produce una especialidad que te haga diferenciarte de tu competidor.
¿Quién puede producir especialidades?
Lo que vino para quedarse es la valoración de procesos que son resorte exclusivo del productor ganadero. Eso no pasó nunca antes. Ibas a un congreso y la calidad era la nueva forma de envasar al vacío, o la cantidad de grasa del corte, cosas que terminaban en el frigorífico. Pero hoy se empezó a valorar como marca las razas Aberdeen Angus o Hereford, se valora el sistema de pastoreo, el bienestar animal. Todo esto parece ser la punta por dónde se va a valorizar la carne y está en manos del productor. Después veremos quién lo organiza y quién lo ofrece, porque no alcanza con producir lo que el mundo pide si después no se lo ponés en la mesa del consumidor. El resto de la cadena tendrá su responsabilidad, pero en principio este nuevo valor es de los productores.
¿Es una oportunidad para la ganadería?
Sí. Esa oportunidad se puede trancar en la portera, en la medida que produzcas sin tener claro quién te lo va a pagar. Hay tres cosas a incorporar: la demanda mundial, que solo puede crecer; los atributos de valor en la casa de los productores; y la posibilidad que ofrece el comercio electrónico para saltear el drama de las grandes superficies, que son las que menos interés tienen en que el productor se conecte con su cliente. Lo sé por mi experiencia con la distribución de carne en Estados Unidos.
¿Debemos tener una estrategia diferente para posicionarnos en los mercados?
Sin dudas. Estoy dispuesto a invertir, a que me midan el carbono porque sé que somos los mejores productores. Pero en las instituciones públicas nadie te dice por dónde empezar. Hay declaraciones públicas y discusiones internacionales sobre las emisiones de carbono, el calentamiento global y demás, que no se condicen con la capacidad concreta que tienen los productores de embarcarse en ese camino que estamos ansiosos de recorrer. Las instituciones públicas no nos dan el mapa para asegurar que lo que hacen los productores termine siendo conocido al final de la cadena. ¿En qué oficina está el tema? Ni eso está definido, mucho menos quién defina qué es lo que hay que medir. Hablé con un especialista en el tema y hay una metodología muy estricta para medir el carbono de un sistema de pastoreo y compararlo con el de dentro de 10 años para luego obtener un certificado. Nos tienen que explicar muchas cosas y no hay quién la explique.
¿Hay que moverse rápido considerando a los rivales?
Sí. Uruguay es el país con más potencial. El aspecto más valorado de los próximos cinco años es que la carne más cara del mundo será a pasto, de calidad, grass fed; no carne de cualquier vaca como venden los australianos como carne a pasto. Aquellos que puedan producir carne a pasto súper tierna, con grasa blanca y todos los demás atributos que el mundo reconoce, y lo pueda hacer durante todo el año, ganará la partida. Todo lo demás también cuenta, porque estás vendiendo una historia. Con la georeferenciación se sabe si el animal estuvo o no en un feedlot o en un corral de engorde. Está todo servido, pero falta que nos digan qué deberes tenemos que hacer.
¿Cómo explica el crecimiento de la carne de corral?
Estamos en una transición. La valorización de la carne de corral es una herencia del concepto de calidad de Estados Unidos. Las categorías Premium, Choice y Select solo tienen que ver con la grasa, que ha sido el culto de la carne y por eso el corral fue tan destacado. Si podés llegar a tener ternezas similares con el pasto, y colores de grasas similares, la historia va a ser otra. Pronostico que el corral puede crecer, pero no será el producto de mayor precio. El caviar dentro de cinco años será la carne a pasto, Premium, de vaquillona o novillo joven. Eso seguro tendrá el valor de una langosta en Boston. Es lo que nos pasa hoy en Estados Unidos, donde nuestra carne vale lo mismo que la langosta. Esos estudios indican que en cinco años el mercado mundial de carne a pasto sumará US$ 40.000 millones.
¿Quién es el promotor de los grandes cambios que está teniendo la ganadería?
El cambio es igual a invertir, en pasturas, corrales, maquinaria o en lo que sea. No hay cambio de potencial productivo en ganadería sin inversión. Tiene que haber un convencimiento que no hay, porque nadie está seguro de cómo va a regresar el dinero que invierte. Habrá gente que se ponga a hacer un ternero Icace (invierno carga cero), quien haga un corral, praderas, lotus rincón o dar sales a campo natural. No son todos iguales y no son respuestas o idiosincrasias diferentes, es la inmadurez que todos tenemos. Precisas plata, estímulo, los subsidios hoy vienen por el lado de la Comap (Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones) y todo el crédito fiscal que se pueda llegar a obtener se recupera. Esa es la zanahoria, que el productor sepa que dentro de dos años no pagará Impuesto a la Renta porque esa plata la invirtió en pasturas. No hay convencimiento y la liquidez puede y debe mejorar. Ya no es solo financiar contra hipotecas de campo y garantías, sino financiar procesos como divisiones de campo, pasturas y demás, sin el esquema histórico de garantías. No es darle la plata y que el productor haga lo que quiera. Hay que darle el paquete llave en mano, considerando el prestigio y los antecedentes del productor como garantías. Los gerentes de los bancos tienen que empezar a ser evaluados no por cuánto cobran sino por cuánto crecen sus clientes, y sus clientes van a crecer si invierten bien. Todo eso requiere otra forma de mirar al agro.
¿Eso le abre la puerta al nuevo empresario ganadero?
Podría ser el actual, si se convence de que plantando pasturas no se funde, o podría ser alguien nuevo, que por no saber nada de campo se va a dejar asesorar. El cambio va a venir, con los que están o con los que vendrán. Esos sistemas tecnológicos, y con los precios actuales, pueden dar la posibilidad de vivir de una manera muy digna con 200 hectáreas. Pongo un ejemplo concreto. Mis hijos hicieron una inversión, apoyados por mí, de US$ 700 por hectárea, en divisiones, agua en las parcelas, mangas de bienestar animal, en un campo que no tenía nada. Mi hijo creyó que invertir y endeudarse en esa cifra valía la pena porque lo iba a recuperar; ese es el ingrediente uno. El segundo ingrediente es la plata para hacer esas inversiones, que se la dí yo. Y el ingrediente tres es que él podrá recuperar la inversión a través de crédito fiscal dentro de dos años. El ingrediente tres es la zanahoria, está muy bien armado, pero los otros dos están faltando.
¿Se imagina en cinco años una producción ganadera mucho más intensa?
Sí, pero ¿por qué se nos ocurre hacer eso ahora, después de 60 años? Esto lo hacen los tamberos desde hace 100 años. Era lo que hacían los productores agrícola-ganaderos cuando la ganadería de punta estaba en Soriano. Mi interpretación es sociológica y tiene que ver con el aislamiento de los ganaderos puros para abrirle la puerta a otras cosas. Nuestros productores de pastoreo rotativo ayudan muy poco a que esto se difunda, porque ya hay dos bandos (los del pastoreo continuo y los del pastoreo rotativo) y entre ellos no se hablan. He salido de toda organización, porque lo que he visto en todas es cultivar la grieta. Quiero demostrar números, porque esto es por plata. Hay gente que no sabe absolutamente nada de ganadería y en dos años pagó una deuda de US$ 700 por hectárea y ganan US$ 5.000 por mes por estar arrendando 200 hectáreas y alquilando el ganado.
¿Cómo ve a las gremiales agropecuarias y a la institucionalidad?
Las gremiales son un subgrupo de la agropecuaria, que cumplen una función, pero hacen llegar apenas el 10% de los reclamos. No son un lugar donde quienes tienen un problema agropecuario los vaya a canalizar. Por eso surgió Un Solo Uruguay, que después creo que se descarriló en su agenda; inicialmente era una protesta contra la institucionalidad. Después, en la institucionalidad oficial creo que estamos infinitamente peor. Hay que barajar y dar de nuevo. Es muy difícil para los políticos meter mano en la maraña de regulaciones que hay en el Estado. El presidente de la República debería pedirle a cada ministro 50 decretos de regulaciones para derogar, y si no los trae debería echarlo. No hay intermediarios entre el ministro con su agenda llena y los sectores que tienen miles de problemas. No puede ser que el fasonero de pollo tenga como interlocutor al ministro. Tiene que haber alguien antes que le lleve las cosas más digeridas. Al gobierno y a la institucionalidad agropecuaria, porque los conozco a todos, los veo absolutamente ahogados en reclamos que llegan en papelitos y que no tienen ninguna eficiencia. Hay que sacar a todo el mundo, que vayan entrando de a uno y darles una función.
¿Dónde está el problema más grande?
En el propio MGAP. Creo que el Plan Agropecuario está haciendo un trabajo fantástico, encontró su lugar en el mundo. El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) tiene que encontrar su lugar, no puede ir de atrás de los empresarios que son quienes toman todos los riesgos. Van a validar después lo que los productores ya pagaron como costo de aprendizaje. El INIA tiene que pagar muchos más costos de aprendizaje que los emprendedores que se matan a golpes cuando hacen algo nuevo. Eso ocurrió con la siembra directa, impulsada por Ausid; el sistema de engorde a corral, con (Alberto) Toto Gramont; la forestación, con el Grupo Otegui; o la soja. No se puede llegar por último, después que llegaron las carabelas de Colón.
¿Son cosas que se dieron en la propia institución, más allá de los gobiernos?
Totalmente, pero eso ha sido el resultado de que el diálogo entre el campo y la ciudad es de las gremiales agropecuarias, de los presidentes o los partidos políticos, pero es difícil que ellos se puedan acercar a la realidad. Sacando excepciones fantásticas, como el trabajo en campo natural y pasturas que está haciendo INIA Tacuarembó, que es para sacarse el sombrero. Pero son grupos aislados, que lo están haciendo por vocación, y no por órdenes de lo que pide la realidad. Tienen que ser los empresarios quienes lo digan, pero esos empresarios no son los que hoy están en las instituciones gremiales.
¿Falla la comunicación entre las gremiales y las instituciones?
Faltan eslabones en la cadena de comunicación. Porque a veces ni el productor tiene claro qué es lo que le pasa. En tecnología y manejo de empresas, en general, muchos productores no saben qué les pasa. Hay que mirar de afuera para aportar soluciones, y a su vez tenés que haberte golpeado un poco en la vida para poder ayudar. Deberíamos conseguir empresarios con experiencias exitosas que nos regalen un poco de su tiempo para conectar a esas instituciones con los verdaderos problemas de los productores ganaderos.
¿El MGAP es parte del problema?
Sí, y lo tienen claro el ministro, el subsecretario y la directora general del MGAP. El tema es cómo hacemos. Siempre vemos a todos esos organismos pidiendo más gente. La respuesta tiene que ser qué cosas dejar de hacer porque no son necesarias. La campaña sanitaria contra la brucelosis, por ejemplo, es un delirio, un rifle sanitario al productor. Lo saben pero no dan abasto. Los productores deben organizarse, tener una voz representativa y seria de la problemática empresarial, y llevarle los proyectos de ley escritos al gobierno.
¿Y al INAC cómo lo ve?
Es una buena idea, hoy está muy bien dirigida, pero poco a poco está tomando el riesgo de convertirse en la agencia de marketing gratuita de las cadenas de la carne más multinacionales y millonarias del mundo. La mitad de las industrias que quedan son uruguayas. En ese mundo del comercio electrónico, donde los productores tienen la posibilidad de saltarse las grandes cadenas, INAC es parte del problema y no de la solución. Estoy abriendo una carnicería y te podés imaginar lo que es; creo que una armería tiene menos regulaciones. Todo eso genera un supercontrol, pero también apaga cualquier iniciativa. INAC también necesita una gran adecuación, saben que la necesitan, pero también están ahogados en la tela de araña que se ha formado durante toda la vida de este país, no solo en los últimos 15 años.
¿Quiénes asumen los costos para salir de esta situación?
Los mayores costos son políticos, esto se paga con votos. Arreglar un país sin que el presidente termine con 10% de popularidad es difícil. Pasó en Nueva Zelanda. Sangre, sudor y lágrimas prometía (Winston) Churchill, acá hay que prometer lo mismo para poder tener un país espectacular. Como eso no se hará por decisiones políticas, el Estado le tiene que dejar mucho más protagonismo a los privados, que se empiece a retirar y que los privados hagan sus aventuras. Es el único camino posible para el Uruguay. Extendamos la libertad responsable a los negocios agropecuarios.
¿Cómo está el relacionamiento entre los distintos eslabones de la cadena cárnica?
En el mercado mundial que se viene estamos rengos, porque los valores agregados están en la casa del productor, y en todos esos eslabones hasta el cliente final existe una cordillera, que son los grandes distribuidores, las grandes superficies. Hay gente que pagaría más por carne de un animal con bienestar, alimentado a pasto, sustentable. Hay gente dispuesta a invertir, pero no hay forma de conectarse con el cliente final hasta que se desarrolle un comercio electrónico para la carne. Nuestro enemigo jamás es el frigorífico, allí no está el problema. El negocio del frigorífico llega hasta el puerto del país de destino. Le interesa hacer un negocio de escala, como es lógico, ganando poco por kilo pero haciendo mucho. El valor está del puerto hacia adentro, y allí la Cancillería tiene que jugar un rol protagónico, tiene que salir gente del Estado uruguayo a vender y a ganar a comisión de lo que venda. Ese eslabón hoy es nulo, y el que va a vender lo tiene que hacer solo.
¿Los frigoríficos hoy venden mejor?
Sí, pero es porque el mercado está muy bien y porque son muy eficientes. Nuestra industria frigorífica probablemente sea la mejor del mundo. Estuve recorriendo Estados Unidos, que exige que tu industria sea un quirófano, y no podés creer cómo tratan la carne, entrás a las cámaras chapoteando en sangre. Te das cuenta de que es un doble discurso. Nuestra industria frigorífica puede competir con cualquiera y es excelente negociando, pero no está en su objetivo llegar más allá de la caja de 25 kilos. Se la entrega a un cubano en Miami y este en la distribución después le gana 50 veces el valor a ese corte.
TARJETA PERSONAL
Ingeniero agrónomo (Udelar), doctorado (Universidad Federal de Río Grande do Sul). Fue profesor de la Cátedra de Cereales y Cultivos Industriales de Facultad de Agronomía; asesor de empresas ganaderas; y consultor en Paraguay, Panamá y Angola. Fundador y director de Conexión Ganadera. Columnista en El Observador y participante de La Tertulia de En Perspectiva. Actual vicepresidente de la Cámara de Comercio Mercosur-ASEAN
De acuerdo con la Mesa Tecnológica de Oleaginosos, la superficie de la zafra pasada se ubicó en 160.000 hectáreas, el rinde promedio fue de 1.900 kilos por hectárea y la producción país superaría las 300.000 toneladas. Tres cifras récord.
“Hoy el cultivo de colza es tan importante como cualquier otro de invierno, con números bien interesantes, motivados por los precios”, comentó Pablo Uteda, director IPB Semillas, empresa que trabaja con la genética de la australiana Nuseed.
Uteda entiende que la producción de colza viene por buen camino y consideró que “seguramente el año que viene se superen las 200.000 hectáreas”.
Uteda destacó que el nivel productivo logrado marcó que “hay productores que todavía siembran colza como cobertura que se cosecha”, pero a la vez “hay un grupo muy importante que encaró el cultivo con mucho entusiasmo y le está agregando mucha tecnología”.
Agregó que “año a año se viene acumulando un volumen muy importante de experiencia y conocimiento”. Recordó que “hace unos años el rendimiento era de 1.200 kilos por hectárea y el año pasado fue de 1.600 kilos”.
El director de IPB Semillas explicó que al ser un cultivo relativamente nuevo, “estamos poniendo mucho foco en la investigación y el desarrollo en el manejo”. Por eso, la empresa firmó un acuerdo de trabajo con Unicampo Uruguay, que apunta a “generar un manual agronómico para colza, que permita alcanzar y estabilizar rindes más altos”.
Indicó que la genética de Nuseed ocupó en torno del 35% del área total. “Gran parte de esa superficie se monitoreó con los productores, y en la mayoría de los casos se superaron los 2.000 kilos; hubo rendimientos de 2.200, 2.400, 2.600 y casos de 3.000 kilos por hectárea”, afirmó.
Uteda señaló que en la zona que nuclea la mayor área de colza en Uruguay las chacras “venían muy bien, el potencial estaba”, pero “el principal factor de pérdida de rendimiento fue la sequía y los golpes de calor de octubre”.
Al analizar el peso de 1.000 semillas, “los granos están entre 20% y 30% más livianos que en la zafra pasada. Si dividimos el rinde final por el peso de 1.000, en muchos casos encontramos más granos por hectárea este año que el año pasado”.
En la plataforma de e-commerce de Agrofy, la gran feria de descuentos para compras online ofrece bonificaciones de hasta el 30 por ciento.
Este lunes 6 de diciembre comenzó a desarrollarse, en la web de Agrofy, comenzó a desarrollarse la Agroweek verano, que se extenderá hasta el próximo domingo 12 de diciembre.
“En esta edición verano de la Agroweek tendremos descuentos de hasta el 30 por ciento en distintas categorías. Es la cuarta edición de 2021 y cerramos el año con una gran sinergia entre nuestro E-commerce, nuestro procesador de pagos Agrofy Pay, que viene teniendo una alta aceptación entre los clientes, y de todas las marcas que participan en el market”, señaló Gustavo Tillet, E-commerce Manager de Agrofy, la plataforma de comercio electrónico para el agro más grande de Latinoamérica.
En esta oportunidad, las principales promociones se centrarán en elementos para mejorar la infraestructura de los establecimientos agropecuarios, maquinaria, herramientas e insumos. Pero también se hará una fuerte apuesta por el merchandising, teniendo en cuenta que se vienen las fiestas de fin de año.
“Apostamos a que va a ser un muy buen momento estacional para compras de tanques, bebederos, equipos de energías renovables, infraestructura para ganadería como mangas y otras categorías relacionadas a la producción animal. En Insumos agrícolas habrá descuentos importantes, por ejemplo, de compañías como Gear y Amauta ”, añadió Tillet.
“Hará su debut en la Agroweek Verano y estamos muy expectantes por eso”, mencionó Tillet.
“Tuvimos un año muy importante en cuanto a los negocios que pasaron por Agrofy y el desarrollo del E-commerce, con un crecimiento exponencial respecto al año pasado, y con el desafío de plantar bases sólidas para 2022 donde tenemos grandes desafíos en todo el continente. La Agroweek es nuestra fecha, nuestra marca; apuntamos a que nos siga trayendo más éxito en el camino de la digitalización del Agro”, completó Tillet.
La faena de vacunos de la semana entre 28 de noviembre y el 4 de diciembre fue de 63.008 cabezas, uno de los registros históricos más altos de la industria frigorífica.
“Es un año muy bueno para un país exportador y para la economía” uruguaya, valoró el director de Servicios Ganaderos del Ministerio de Ganadería (MGAP), Diego de Freitas, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Comentó que actualmente hay una misión sanitaria de Egipto para realizar una auditoría que comprende a “23 frigoríficos, de los cuales 15 para poder exportar carne bovina, 7 para carne vacuna y ovina y una para carne aviar”.
El mercado egipcio ya está habilitado para la exportación de carnes de Uruguay, pero en esta oportunidad el objetivo es ampliar la cantidad de empresas que puedan ser autorizadas a participar de esos negocios, dijo.
Afirmó que las auditorías de los inspectores sanitarios egipcios hasta el momento tienen resultados positivos.
Por otra parte, De Freitas se refirió a avances en los trámites para la habilitación de otros mercados, específicamente de países del Sudeste Asiático, como Filipinas, Malasia e Indonesia a los que se está respondiendo desde el MGAP a los formularios requeridos por las autoridades sanitarias.
Para Singapur ese proceso ya se respondió y para Hong Kong se está trabajando en la habilitación sanitaria para carne aviar, contó.
Igualmente, ese jerarca señaló que “si bien a Corea del Sur ya se está exportando, se le envió información solicitada” por ese país para “continuar con la habilitación” de ese mercado.
Otro destino que es objetivo para lograr su apertura es el de Vietnam, que todavía no otorgó la habilitación para exportar carne.
Al cierre de la zafra lanera de este año, el Sistema Integral del Rubro Ovino (Siro) recopiló varios datos mediante una nueva “solución informática” que es la “digitalización del proceso de esquila y acondicionamiento de lanas grifa verde”. Así lo señaló el gerente del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), Romeo Volonté, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Dijo que eso “implica que el tradicional romaneo de esquila que con esa herramienta incorporada se permite cargar y contar con esa información online y georreferenciada”.
“Hoy hay 10,2 millones de kilos de lana acondicionada grifa verde que están ingresados al Siro, por departamento y por raza”, destacó.
Se refirió a que “posiblemente esta zafra registre mayores pesos individuales y una mayor producción de lana”, porque “en general las majadas han pasado relativamente bien”.
Otro aspecto relevado es que hay una tendencia creciente a producir lana más fina, lo que favorece una mejora en los ingresos para los productores laneros, según Volonté.
De hecho, este año la mayor parte del volumen de lanas exportadas fueron las finas y super finas, con “mayor dinamismo” y “salida” en ciertos mercados, principalmente Europa y algo en China, dijo.