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Agricultura

Los arroceros alimentan expectativas tras concretar una excelente siembra

18 de diciembre de 2021

Muzio Marella, gerente agrícola de Saman, confirmó que los nacimientos “son muy buenos”, superiores a los del año pasado, cuando el sector logró productividad récord

Al finalizar la siembra de arroz de la zafra 2021-22 en Uruguay, el gerente agrícola de Saman, Muzio Marella, comentó a VERDE que “pudimos alcanzar la totalidad de la siembra en fecha óptima, y los nacimientos están muy buenos, mejores que los del año pasado”. 

El ingeniero agrónomo reconoció que este fue un año “bastante atípico”, porque en setiembre “prácticamente no pudimos sembrar nada”. El cereal se suele empezar a sembrar entre el 10 y 15 de setiembre, pero este año fue muy lluvioso. Si bien eso permitió completar el agua de las represas en todo el país, “nos tenía bastante preocupados porque veníamos atrasados con las tareas de preparación de tierra y siembras”. 

A fines de setiembre pudieron comenzar a sembrar los productores del norte, y en octubre se generalizaron las tareas también en el centro y este. “Las tasas fueron muy buenas, de 4% o 5% por día. La siembra caminó bastante bien, interrumpida por algunas lluvias puntuales, de 40 o 50 milímetros en octubre, que también vinieron bien para los nacimientos a medida que íbamos sembrando”, destacó.

También recordó que en la región centro hubo lluvias de entre 80 y 100 milímetros, que retrasaron unos días la siembra, pero rápidamente se pudo recuperar el tiempo perdido. “Recorrí chacras en Tacuarembó y Cerro Largo donde estaban terminando de sembrar, pero los cultivos estaban espectaculares”, enfatizó el gerente agrícola de Saman. 

Recordó que el año anterior se sembraron muchas chacras en setiembre, incluso en la zona este, pero luego hubo resiembras, porque “tuvimos problemas de nacimiento”, ya que hubo algunos eventos de mucho frío y lluvias en esas primeras etapas. 

“Lo que el año pasado sembramos en dos meses, este año se hizo en un mes. Me quedo con este año, que se sembró en octubre, que es la mejor fecha, y los nacimientos fueron muy buenos”, comparó.

Sobre los costos, señaló que “los fertilizantes y algunos herbicidas, como el glifosato, se están moviendo rapidísimo”. Pero informó que “hicimos una compra de volumen importante en junio, y conseguimos muy buen precio de fertilizante, urea y cloruro de potasio”. 

En ese momento la urea se pagó a US$ 545 por tonelada; y en agosto del año pasado el precio fue US$ 343, recordó.

Marella comentó que hace unos días (mediados de noviembre) consultó los precios a algunos proveedores y “ya estamos en 20% de aumento en los fertilizantes respecto a la compra de junio; 40% de aumento en cloruro de potasio; y 70% en urea, que está a US$ 920 por tonelada a levantar en Montevideo”. 

Saman calcula el costo de chacra tipo, que intenta reflejar la mediana de un productor, que es arrendatario de tierra y agua; dueño de la maquinaria; que trabaja la chacra; con un área promedio de 380 hectáreas. “El 1° de octubre esa chacra tipo tenía un costo de US$ 1.900 por hectárea. La zafra pasada la cerramos con US$ 1.720 de costo por hectárea”, informó. 

Por lo tanto, hubo un incremento de casi US$ 200 por hectárea. “Si alguien tuvo que comprar el fertilizante ahora, la suba de costos fue de US$ 300 por hectárea. Asumo que los productores de Saman y la mayoría de los productores arroceros compró temprano, porque el año se prestaba para eso”, planteó. 

En ese sentido, el ingeniero agrónomo señaló que “los productores tenían saldo a favor, el año pasado fue muy bueno y había algo de dinero en el sector. El área de Saman en esta zafra creció 17%, vamos a llegar a 70.000 hectáreas –el año pasado fueron 59.600 hectáreas–, porque se juntó una cantidad de agua interesante por las lluvias de setiembre y hay un aumento genuino de área”. 

Incremento del área

Marella consideró que el aumento de área de este año se debe fundamentalmente a una expansión de los productores que ya estaban sembrando el cereal, pero también a algunos productores que entran al sistema. Admitió que es difícil entrar, porque los sistemas de riego y los lugares para cultivar son escasos. 

A propósito, informó que el 80% de los productores que siembran el cultivo aumentaron el área de siembra y que “tal vez haya 20% de área que corresponde a un productor que entra o a algún área nueva de algún dueño de tierra y agua que por un tema económico tenía parado el sistema”. 

Agregó que hay productores que estaban más enfocados en la ganadería, pero que hoy “ven mejor la cuenta del arroz, tienen que renovar las pasturas y consideran que es un momento bueno para volver y toman la decisión”. 

Señaló que “algún dueño de campo con potencial arrocero que miraba el precio del arroz a US$ 10 y no le motivaba mucho la renta, hoy con un precio promisorio de US$ 12,50 se motiva un poco más, para aprovechar las virtudes del cultivo en el campo, que dinamiza mucho el agua y permite renovar pasturas de forma económica”. 

El crecimiento no es igual en las zonas norte, centro y este. “En la zona norte crecimos 22% y en la zona centro 36%. El año pasado en la zona centro se dio que teníamos muy poca agua, entonces el crecimiento genuino del área se debe a que ahora tenemos más agua. Y en el este crecemos 13%, es donde está más consolidada el área, el año pasado se plantó todo, porque prácticamente no hubo faltante de agua, y este año vuelve a haber disponibilidad”, detalló.

Marella confirmó que “son unas 15.050 hectáreas en el norte, unas 7.000 en la zona centro y cerca de 48.000 en la zona este, para llegar al total de 70.000 hectáreas. El 70% del área se siembra en el este. 

Plantas de recibo

Saman cuenta con cuatro agencias con sus respectivas plantas de recibo en la región centro. La de Lascano atiende a los productores del departamento de Rocha; la de José Pedro Varela para los productores de Lavalleja y sur de Treinta y Tres, donde también está la planta de semillas para gran parte del país; en Vergara está la zona de mayor producción, en el departamento de Treinta y Tres, y es la planta de arroz más grande del país, con una capacidad de 155.000 toneladas; y reabrió la planta de Río Branco, que en el peor momento de la crisis estuvo cerrada, pero ahora tiene “una operativa muy interesante, ya que recibirá 55.000 toneladas de arroz este año”, destacó Marella. 

Además, en Río Branco se reciben unas 20.000 toneladas de soja, en acuerdo con barraca Erro. “Eso lo hacemos ahí porque podemos tener la soja separada del arroz, ya que no podemos permitir que se mezclen”, explicó.

En la región centro la planta de recibo es la de Tacuarembó, ubicada en las afueras de la ciudad, con capacidad para 55.000 toneladas. “Es una planta muy moderna, que se hizo nueva”, recordó el gerente. 

Y en el norte están las plantas de Salto, con capacidad para 40.000 o 45.000 toneladas; y la de Tomás Gomensoro, en el departamento de Artigas, con capacidad para 120.000 toneladas de arroz.  

Ferrocarril

Saman tiene interés en usar más el transporte ferroviario, confirmó Marella. Agregó que en todas las plantas, incluso en la de Salto, “tenemos el desvío para poder usar el ferrocarril, pero hace años que no lo podemos usar”. 

Comentó que “antes de estas obras de UPM, el costo del transporte en ferrocarril era casi igual al del camión, pero si se reactiva el ramal centro, Tacuarembó tiene desvío, está sobre la vía, y es un lugar muy interesante para aprovechar”. Indicó que “la vía por el centro está activa, hasta Rivera, pero es vieja, para una menor velocidad de transporte y menos toneladas por eje. Hasta que empezó la obra de UPM transportábamos por ferrocarril”. 

También señaló que en el ramal este están las vías activas, y también es una alternativa muy interesante para sacar arroz de Vergara y de José Pedro Varela, “pero hay que invertir mucho”, admitió.

Cosecha anterior

En la zafra del año pasado se lograron 9.600 kilos por hectárea de rendimiento promedio, que fue un récord histórico. “En la zona este obtuvimos en promedio 191 bolsas de 50 kilos por hectárea, que son 9.550 kilos; en la zona centro fueron 197 bolsas por hectárea (9.850 kilos); y en la zona norte 195 bolsas (9.750 kilos). Fue muy pareja y muy alta la productividad. El último récord de Saman fue 178 bolsas (8.900 kilos por hectárea)”, detalló. 

El ingeniero agrónomo destacó que en los últimos años la brecha se ha cerrado, sobre todo en los años buenos. “El desafío es mantener la brecha cerrada en los años climáticamente malos”, planteó. 

A propósito, indicó que “en la última zafra, entre el cuartil superior y el inferior tuvimos una brecha de 45 bolsas por hectárea. Eso fue evolucionando desde la zafra 2012/13, que era de 70 bolsas por hectárea, pasaron unos años con 55 bolsas de brecha, y en estos últimos años subieron mucho los rendimientos, y la brecha se apretó a unas 45 bolsas por hectárea”.

Variedades

Marella destacó que las variedades “han tenido cambios muy importantes. La variedad INIA Merin ocupa cerca del 50% del área nacional. Es una variedad de calidad industrial muy buena, de bajos granos quebrados y alto blanco total, su productividad en el cultivo es muy buena, el año pasado tuvo un promedio en todo el área de Saman, que fueron unas 26.000 hectáreas, alcanzando los 10.000 kilos por hectárea”. 

Sobre las desventajas de la variedad INIA Merin dijo que “es de ciclo largo y tiene algunos problemas en siembras tempranas, porque es susceptible al frío”. Pero valoró que este año “tuvo nacimientos espectaculares, con una diferencia brutal respecto a los Merín del año pasado”. 

Después está la variedad Gurí CL, de origen argentino, “de muy buena calidad, muy bien aceptada en el mercado brasileño y el peruano. Se cocina muy bien y se comporta muy bien agronómicamente. Es resistente a imidazolinonas y se siembra en 24% del área”, comentó. 

Y después, dijo que hay “un popurrí de variedades de nicho. Tenemos siete variedades de especialidades para mercados puntuales, que suman 6% del área”. 

También indicó que “tenemos un área importante de producción de semillas. Producimos unas 1.000 hectáreas por año de semillas híbridas, en un acuerdo con la empresa estadounidense RiceTec, en campos de productores remitentes a Saman. Las semillas híbridas luego de cosechadas se secan a 11% de humedad, y se almacenan y clasifican en las instalaciones de Saman. Por último, se realiza el tratamiento y embolse de estas semillas en la nueva planta de Saman Varela”.    

Subrayó que “es algo muy interesante. Se siembra el macho y la hembra, y se hace la polinización cruzada”, algo destacado en el caso del arroz, que es una planta autógama. “Es un proceso muy interesante de ver. Producimos la semilla híbrida que se usa en Uruguay y para venta a Brasil”, agregó. 

Y también destacó un área importante de producción de semillas de distintas variedades. “El 70% de la producción de semillas del mercado uruguayo se atiende desde Saman, incluidos los híbridos”, remarcó. 

Planta de semillas en Varela

El gerente agrícola de Saman comentó que se está ampliando la planta de semillas en José Pedro Varela, “una inversión muy importante para granelizar todo el manejo de semillas. Además, pusimos una planta de tratamiento especializado, con curadoras en línea y sistema de entrega just in time (justo a tiempo en inglés). Si se hace un pedido de semillas, están a granel, se les hace el tratamiento solicitado, se carga el camión en el momento y se va a la chacra directo a la siembra”. 

“Tenemos toda la estructura para hacerlo. El 70% de la semilla de arroz de Uruguay se atiende desde acá, incluida la semilla híbrida, que es una especialidad”, informó. 

La planta de tratamiento semillas ya está operativa, y se está terminando la segunda etapa. Son silos de almacenamiento, que se están levantando y se espera que esté terminados en marzo. “Será una planta de primer mundo. La entrega y tratamiento de semillas ya están operativas. En Saman Varela se procesan 14.000 toneladas de semillas por año”, destacó el ingeniero agrónomo. 

Nota de Revista Verde N°97

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