Inase pone sus focos en el usuario y en los generadores de genética

By Cristina Fumero,

El director ejecutivo del instituto, Daniel Bayce, dijo que mejoró la información y destacó que el productor está tomando conciencia de la importancia del mercado legal.

El crecimiento del área agrícola y de pasturas trajo aparejado grandes desafíos para el Instituto Nacional de Semillas (Inase). La semilla es un actor relevante en el desarrollo del sector e Inase buscó acompañar el crecimiento con cambios para dar respuesta a las necesidades del productor, mejorando los procesos y ampliando especies en la certificación de semillas. Daniel Bayce, director ejecutivo de Inase, sostuvo en entrevista con VERDE que el instituto mantiene el objetivo de bajar la ilegalidad en el mercado semillerista.

¿Cómo trabaja Inase para atender las demandas del crecimiento agrícola y de pasturas?

Inase cumplió 25 años y el desafío siempre ha sido poner el foco en dos grandes áreas. Por un lado está el usuario, es decir el productor que debe tener un insumo de calidad, con certeza de lo que está comprando y va a usar. Para eso necesita información, calidad y respaldo. Por otro lado, está el sector generador de genética, que brinda al mercado distintos productos. En estos 25 años ha crecido la diversidad de los cultivos y variedades. Ya no hablamos solo de maíz, sorgo o raigrás, sino de materiales específicos para nichos específicos.

¿Qué impacto tiene la información que genera Inase?

En este punto hubo una revisión en estos años. Si bien desde hace 15 años hubo una presión sobre la mejora de la información y su disponibilidad, entendemos que todavía hay un debe en algunas especies, fundamentalmente en las forrajeras. De todas formas, ya estamos trabajando con nuevos sistemas en unos cuantos cultivos, cuya información está en nuevas bases de datos, con formatos más accesibles y fáciles de manejar, consultar y comparar. También hay una modernización conceptual en los requisitos de evaluación. Se tomó la determinación que para todas las especies se requiera un único año de evaluación previa. Es decir, con un año de evaluación los cultivares pueden estar disponibles en el mercado, y es el productor quien decide comprarlos con un año de evaluación o espera que haya dos o tres.

¿Vuelve a ser relevante el concepto de concomitancia?

Sí. En el caso de los cultivos de verano recordemos que se evaluaba el año previo, y el segundo año de evaluación obligatoria era concomitante con la venta. Ahora eso es para todas las especies. Se mantienen tres años de ensayos en trigo, cebada y colza, pero con este cambio, una vez cumplido el primero, ya pueden estar disponibles en el mercado. En soja, maíz y las especies forrajeras son dos años de evaluación, también con un año para poder comercializarse, mientras que en las especies perennes son tres años totales de evaluación.

¿Esto puede facilitar un acceso rápido a la genética y la biotecnología?  

Los usuarios de semillas fueron quienes pidieron tener acceso más rápido a la genética, porque la veían en el exterior o en ensayos, pero no la tenían disponible. En algunos casos el recambio varietal es muy rápido, por lo que se perdía la mitad de la vida útil de un material por un requisito que, como dicen ellos, en definitiva la responsabilidad por comprar un material nuevo es del productor.

¿Cuáles son los objetivos de Inase?

Nuestro foco es el usuario. Me refiero al productor que utiliza semillas, a quien debemos facilitarle y garantizarle el producto. Para eso son los controles que hacemos sobre el comercio, la legalidad y la formalidad del mercado. En los últimos 10 años hemos hecho un trabajo muy importante, queremos garantizarle al productor que puede comprar con confianza ciega. Insistimos en que no compren bolsa blanca, porque no vale la pena comprar semilla de una calidad dudosa. Cuando el productor compra semilla controlada está adquiriendo un producto de calidad. Por otro lado, tenemos que garantizarle a la empresa que no tendrá competencia desleal. En estos dos focos hemos avanzado muchísimo y estamos muy bien a nivel internacional, pero no nos podemos descansar, porque esto es algo de todos los días. Estamos tratando de ampliar la información de la Evaluación de Cultivares, incorporando variedades como, por ejemplo, el maíz con tecnología de riego o mejoras en el sorgo. A su vez, implementamos este cambio para que un solo año de evaluación permita hacer el registro. También incorporamos la posibilidad de agregar ensayos hechos por privados. Cualquiera sea el generador, registrando su ensayo en Inase y pasando los controles de calidad, pueda aportar esa información para difundirla junto a la Evaluación de Cultivares. O sea, queremos que cualquier empresa que tenga un ensayo de maíz, raigrás o de lo que sea, evaluando la característica que considere importante, cumpliendo con ciertos requisitos, pueda acreditar ese ensayo y aportar esa información.

¿Inase validará ese proceso?

Exacto. Hubo una presión muy fuerte de los usuarios de semillas porque se estaba, por ejemplo, generando información de forrajeras en lugares donde el uso de esas especies no era lo más difundido. Necesitamos información de forrajeras en Durazno, Lavalleja, Florida o en Cerro Largo. Y en esas zonas hay pocos ensayos. Esto promueve la generación de información en esos lugares que no están en el radar oficial.

¿Cómo está el proceso de certificación de semillas?

Para Inase es un proceso fundamental. El objetivo principal es la pureza genética, lo cual para nichos específicos pasa a ser muy relevante. En cultivos agrícolas es más fácil de ver, pero en forrajeros se diluye un poco. El tema es que la difusión de la calidad de la semilla certificada no se refleje en un incremento del precio. No necesariamente tiene que ser más cara; ese es un trabajo permanente. Por otro lado, en unos meses vamos a lanzar un sistema en línea para el registro de los semilleros en tiempo real. Esto facilitará la auditoría, porque los registros de chacra, las coordenadas de GPS, y toda la información, tendrá que estar cargada en tiempo real, lo que facilita los controles y nos dará muchas más garantías, además de facilitarle mucho al usuario. Por definición tenemos que certificar cualquier especie que nos solicite. El sistema arrocero tiene una enorme área de certificación. En gramíneas forrajeras la certificación es obligatoria, pero sucedía por ejemplo que en raigrás 284, si nos poníamos estrictos con la semilla comercial, el 50% de los lotes que se estaban vendiendo no respondían a la definición correspondiente.

¿Cuáles son las especies forrajeras que están bajo certificación obligatoria y qué se viene?

Las obligatorias son raigrás, festuca, dactylis, bromus, moha y avena. La idea no es establecer obligatoriedades si no hay necesidad por algún tema formal. La tendencia es que haya certificación porque la reclama el productor que va a comprar semillas. Queremos ir a ese nivel, no establecer la obligatoriedad por establecerla. Cuando hay problema de calidad, como pasaba con estas gramíneas forrajeras, se hizo. Establecer obligatoriedad porque sí puede complicar el mercado de producción o de destino. Por ejemplo: una soja certificada que no llega a estándar se vende a la industria, pero un raigrás que no da estándar no tiene destino. 

¿Cómo está la legalidad en el mercado?

Nunca podemos estar cómodos. El objetivo siempre es ilegalidad cero, lo cual no deja de ser un poco utópico, porque siempre vamos a convivir con esto. Estamos conformes con el funcionamiento en el sistema agrícola. Hay una altísima formalidad, tenemos algunos problemas en soja, pero si nos comparamos a nivel internacional estamos bien. De todas formas, no nos podemos comparar hacia abajo, hay un permanente estudio con relación a este tema y cambios en la estrategia en los sistemas de control.

¿Hubo un cambio en la tendencia de legalidad en soja?

Hubo muchas idas y vueltas. Incluso nunca supimos claramente si la ilegalidad era de 5%, 15% o 20%, pero tampoco tenemos mucha certeza del área completa de siembra, la de resiembra, ni cuánta semilla propia se utiliza. La ilegalidad en soja se estima entre 8% y 12%. Hay semillas a las que no le encontramos explicación, pero también pueden ser de productores que la tenían guardadas y las utilizaron. En forrajeras el gran problema es con la avena, ya que es un cultivo complicado, multipropósito y que se utiliza para puentes verdes. En el resto ha venido mejorando mucho. Para raigrás, que también es complicado, los mercados de exportación han facilitado mucho la salida de semilla, lo que obligó a que todo el sistema trabaje mejor. De todas formas, tenemos problemas que tienen que ver con una cultura que lleva años, pero creemos que se va tendiendo a la formalización. No estamos cómodos, pero hay una tendencia a formalizar el mercado. El productor también está tomando conciencia sobre la importancia de tener un mercado legal. Esto viene de la mano de la impronta más empresarial que tiene el productor.

¿Cómo está funcionando la exportación de semillas?

Uruguay es competitivo en la exportación de semillas forrajeras; hace dos años llegó a exportar el 50% del raigrás que producía. Es un rubro importante. Se han abierto algunos mercados como el chino, que es infinito. Uruguay está consolidado como un país exportador de especies forrajeras. Ya lleva unos cuantos años con una corriente exportadora interesante y las empresas han logrado una buena dinámica. El tema está en los vaivenes de precios. En años como este, cuando el mercado interno está demandado, se altera la dinámica de exportación. El rol de Inase es hacer funcionar el sistema. El instituto tiene todas las acreditaciones y las posibilidades de certificar bajo cualquier sistema que demande el comercio exterior. Tener pasaporte para lo que el mercado solicite es un plus. 

¿Cómo está la producción de semillas a contraestación? 

Uruguay lleva 12 años de experiencia. En soja se arrancó con cultivos transgénicos regulados, que no estaban liberados en el país. Se producía en condiciones de bioseguridad, para exportar al hemisferio norte, fundamentalmente a Estados Unidos. Fue una excelente experiencia, que resaltó la seriedad en el cumplimiento de todas las normas, algo fundamental tanto para el cliente como para Uruguay, por un tema de bioseguridad. En 12 años no hubo ningún inconveniente, pero el problema es la competitividad. En Uruguays hay un tema de costos, porque se cumplen las normas. Por eso es complejo competir con países donde hay muchas irregularidades.

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Carrera: “El productor es el motor de la agricultura y hay que protegerlo”

By Cristina Fumero,

Marcos Carrera, director de Bayer Crop Science, opinó que “lograr mejores resultados con menos opciones químicas seguirá siendo un desafío en los próximos años”

Hay que “sacarse el sombrero ante el productor, por su vocación y cómo sigue empujando, incorporando tecnología, buscando alternativas, demandando opciones para generar el resultado pero del lado productivo”, comentó a VERDE el director de Bayer Crop Science Uruguay, Marcos Carrera, al ser consultado sobre la evolución del sector agrícola durante los últimos 15 años en Uruguay.

Puntualizó que “eso pasa desde el lado de las variedades, los híbridos, las opciones de manejo, los fertilizantes, ni que hablar de la maquinaria y todo lo que hace a la gestión productiva. El motor del sector es el productor, que es el que toma el riesgo, el que toma las decisiones, y ese motor se tiene que proteger”.

Consultado sobre los elementos que pueden ayudar a minimizar la volatilidad productiva, Carrera planteó que “enfrentar a los detractores de rendimiento es un tema que está cada vez más arriba de la mesa, donde el manejo de insectos, enfermedades y malezas resistentes, se debe encarar con una oferta de moléculas cada vez más acotada, producto de las exigencias de los mercados en los límites máximos de residuos que los mercados aceptan o toleran”.

Enfatizó que “eso está acotando cada vez más la oferta, y desafiando a las empresas proveedoras y a los productores para apuntar a un manejo integral, y las respuestas están ocurriendo”. A propósito, dijo que “los cultivos de servicios para contrarrestar la problemática de malezas, la rotación de principios activos y otras opciones de manejo diferentes, son realidades que todavía no están generalizadas al 100% del área; pero han ido creciendo fuerte, el productor uruguayo las incorporó y va avanzando”.

En ese sentido, Carrera señaló que “en los próximos años vamos a seguir teniendo el desafío de lograr mejores resultados con menos opciones químicas. Se irá incrementando la oferta de otras opciones, ya sea mecánicas, culturales, tecnológicas, para el manejo de las diferentes situaciones. Pero hay que seguir en la línea de la profesionalización de la gestión, en este caso de los problemas de los cultivos”.

Carrera comenzó su análisis enfatizando en que “la agricultura ha cambiado muchísimo”, en los últimos 15 años. “No solo ha crecido mucho en área de cultivos, sino que se amplió la diversidad de cultivos que integran la paleta que el productor hoy siembra. Se elevaron los rendimientos promedios en todos los casos y se incorporó muchísima tecnología”, destacó.

Sobre los aspectos que siguen en él debe, analizó que se tiene “una alta dependencia de un par de mercados para nuestra oferta productiva”. Y desde el lado de la producción de los diferentes granos, “aún nos queda avanzar mucho con el maíz,  primero para lograr el autoabastecimiento y luego consolidar el negocio de la exportación. Volvernos más exportadores que importadores como somos hoy”, comentó. 

En soja dijo que “el objetivo debería estar en estabilizar pisos de rendimiento un poco más altos, que permitan un área más sustentable”. Y en el aspecto tecnológico, planteó que “se debe continuar con el proceso de ampliación de la superficie bajo riego, para seguir elevando los pisos de rendimiento y bajar la volatilidad interanual de los cultivos”.

En resumen, consideró que lo ocurrido en estos últimos 15 años en la agricultura uruguaya “fue realmente muy positivo”, porque “hubo un crecimiento muy fuerte”, indicó.

Carrera destacó que el sector “se ha profesionalizado mucho en la gestión”. Señaló que “pasamos mucho más del productor o el técnico, agrónomo, asesor, a un empresario. Realmente el productor hoy está obligado a ser un empresario. Y técnicos que son mucho más que un agrónomo que recorre cultivos”. Y también resaltó que el flujo de información “es mucho más alto, hay más acceso, lo que permite mejorar la toma de decisiones”.

Carrera puso el rol de la biotecnología y la genética dentro del análisis del progreso tecnológico registrado en el sector. “Todo el grupo de la tecnología asociada a los diferentes cultivos ha crecido fuertemente. De hecho la incorporación generalizada de biotecnología es un fenómeno de estos últimos 15 años”, resaltó el ejecutivo.

Recordó que “el primer evento biotecnológico se autorizó en el año 1997 para cultivo de soja y la siguiente habilitación fue en 2003 para maíz. Después, la mayor cantidad de lanzamientos y la gran ola biotecnológica vinculada a la agricultura se registró a partir del 2008/09, lo que fue rápidamente incorporado por el productor, redundando en el gran salto productivo que tuvo el sector”.

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Falta de personal calificado “frena” inversiones alemanas en Uruguay

By Cristina Fumero,

Ante riesgos en China, empresarios germanos miran con interés esta región, confirmó el gerente general de la Asociación para América Latina de Alemania, Orlando Baquero 

Entrevista
Mauro Florentín

Durante muchos años Latinoamérica ocupó puestos “muy bajos” entre las “prioridades” de los empresarios alemanes, pero en 2022 hubo un “salto significativo”, al pasar a ubicarse en el tercer lugar entre las regiones de más interés para hacer negocios.

Apoyándose en ese dato, que resultó de una encuesta realizada recientemente, el gerente general de la Asociación Empresarial para América Latina de Alemania (LAV, por su sigla en alemán), Orlando Baquero, hizo hincapié en el posible incremento de los negocios e inversiones germanas en la región. “Hay un interés político mucho más fuerte”, dijo a VERDE.

Uruguay genera atractivo en ciertos sectores, como el de las energías renovables. Afirmó que “es un país con un clima de inversión abierto y amplio, donde es fácil hacer negocios y hay un índice de corrupción muy bajo”. Para exportar “no es un país problemático”, valoró el gerente general de LAV.

Pero advirtió que el país “es costoso y hay problemas para conseguir personal capacitado”. Sobre ese asunto agregó que “es uno de los frenos principales para seguir aumentando las inversiones”. Otro tema planteado por este ejecutivo fue el “riesgo” de complicarse las relaciones entre China y Occidente, especialmente con Estados Unidos, lo que “hace que las empresas piensen si vale la pena seguir invirtiendo” en el mercado chino.

¿Qué visión tiene la organización respecto al actual clima de negocios y de inversiones en la región, y en Uruguay en particular?

Las circunstancias han cambiado radicalmente en la visión de Europa hacia América Latina en los últimos años. Pasaron tres crisis fundamentales, como la pandemia del coronavirus, el bloqueo del canal de Suez, en Egipto –que si bien en Latinoamérica no se notó demasiado para Europa fue muy complicado por los problemas logísticos con Asia– y ahora el ataque de Rusia a Ucrania, que genera nuevas interrogantes y disrupciones. Eso hizo que el interés europeo en América Latina haya aumentado en gran medida, en varios sectores. Se incrementó el interés político y la Unión Europea está buscando más socios amigos que mantengan los mismos valores. América Latina tradicionalmente ha sido una región amiga, pero somos conscientes de que Europa la dejó de lado por muchos años. Es como los amigos del colegio que uno sabe que son amigos pero no los llama y no los contacta o visita, entonces esas amistades no crecen si no se hace nada al respecto. Eso ocurrió por culpa de Europa, si bien no fue algo voluntario sino que había otros temas, como crisis económicas en algunos países, el brexit y los problemas de inmigración con África y Oriente Medio. Ahora eso cambió. El canciller alemán (Olaf Scholz) estuvo recientemente en Latinoamérica, el presidente de Alemania (Frank-Walter Steinmeier) también estuvo a fines del año pasado en México y este año volvió a Brasil, y además varios ministros viajaron a la región. Hay un interés político mucho más fuerte. La Unión Europea, como unidad, está buscando más acercamiento político y eso hace ver que las conversaciones se vuelven más activas. Y el empresariado está observando eso. Si se ve que hay cierto apoyo político hace que los negocios vuelvan a funcionar de una manera o se puedan incrementar. Si bien el impacto de la guerra en Ucrania no afecta a todos los sectores de actividad, eso hace que América Latina entre en el foco (de los empresarios). En 2022 la LAV hizo una encuesta junto con la Cámara de Comercio de Hamburgo, que todos los años mide hacia dónde están apuntando los empresarios para hacer sus negocios. Durante muchos años América Latina ocupó puestos muy bajos en esa lista de prioridades, pero el año pasado pasó a ubicarse en el tercer lugar, después de Estados Unidos y Europa Oriental. Hubo un salto significativo.

Incluso por encima de Asia.

Sí. Lo que pasó en Asia, según lo que dicen los empresarios alemanes, es que hasta hace unos años las empresas eran bienvenidas, principalmente en China. Pero ese país creció y tiene su propia estructura, su fortaleza y su mercado interno es sumamente grande; ya no depende tanto del comercio exterior. Y tecnológicamente China avanzó de tal manera que no necesita de la llegada de nuevas tecnologías, como antes. Entonces, hoy escogen mejor con quién quieren hacer negocios, se ha vuelto más difícil. Sabemos que estamos en riesgo de que se compliquen las relaciones entre China y Occidente, especialmente con Estados Unidos. Eso hace que las empresas alemanas piensen si vale la pena seguir invirtiendo en el mercado chino. Por eso están mirando nuevas opciones y América Latina es un destino natural, porque tenemos la misma ideología y las raíces comunes. Pero la región ha crecido y ya no tiene la misma dependencia de Estados Unidos o de Europa, como la hubo hace muchos años. Ahora la región tiene un socio comercial como China, que es el principal socio e inversor en casi todos los países latinoamericanos. Entonces, hay un jugador más y Latinoamérica es más fuerte y más adulta en la manera de hacer negocios. Tampoco está para dejarse mandar. Los tiempos coloniales ya pasaron. Eso lo hace más interesante, porque no se trata de explotar recursos naturales y llevárselos, sino tratar de que ambas partes ganen. Proyectos e interés hay muchos, que se hayan concretado cosas grandes todavía no pasó, pero hay mucho interés. Las circunstancias económicas cambiaron, las tasas de interés y la inflación están subiendo, los empresarios y los accionistas tienen cierto nerviosismo, que hace pensar un poco más las inversiones. Se está analizando mucho más. Porque ahora ya no es que uno pueda ir al banco y pedir un préstamo de 500 millones o 1.000 millones de euros y me los dan con una tasa de interés del 0%. En ese entonces, si tenía una rentabilidad del 10% o 15% era perfecto. Pero ya no es así. Actualmente te cobran 10% por el capital, lo que requiere alcanzar una rentabilidad del 25% para que una inversión sea igual de rentable que antes, y eso no es tan fácil.

¿Y en Uruguay qué sectores generan interés para los inversores alemanes?

Uruguay está muy bien posicionado en varios de los sectores que son claves para Alemania. En el tema de energías renovables, con una política sectorial clara, establecida y con proyectos buenos, que se especializó en rubros interesantes. Es un país con un clima de inversión abierto y amplio, donde es fácil hacer negocios y hay un índice de corrupción muy bajo. Claro, es un país pequeño, con un nivel de consumidores chico. 

Los empresarios y consumidores uruguayos se quejan de lo caro que es Uruguay, ¿qué opina de eso?

Si se lo compara con los países de la región es caro. Pero el riesgo país es mucho menor, lo que compensa en ciertas cosas. Si se piensa en exportar no es un país problemático. Es costoso y hay problemas para conseguir personal capacitado, como los hay en todo el mundo, pero es un problema a trabajar, porque la falta de personal calificado es uno de los frenos principales para seguir aumentando las inversiones. El empresario puede hacer una inversión, pero si no tiene a alguien que se la maneje no le sirve de nada. Y no le puede estar pagando salarios de ingeniero a personas que van a hacer tareas técnicas, porque no hay técnicos. 

El agro uruguayo se tecnificó en los últimos años, especialmente en la operativa de maquinaria agrícola y otras tecnologías avanzadas.

Antiguamente con un tractor, un martillo y algunas herramientas más el productor se arreglaba, pero ahora ya no. Se necesita gente con cierto nivel técnico. Eso está faltando en Europa y en América Latina. Entonces, es necesario atacar ese asunto si se quiere tecnificar y atraer inversiones. Los proyectos se frenan por eso. Antes las limitaciones pasaban por el acceso al capital, eso hoy ya es más manejable. Pero el acceso a personal capacitado es una limitante en el mundo, más aún en países donde las personas altamente capacitadas son muy costosas, como es el caso de Uruguay. A veces se consigue a alguien que maneje una planta de energía solar, pero no siempre se requiere de un ingeniero sino de un técnico, y no lo hay. Eso es lo que nos hace falta. Si le vas a pagar un sueldo de ingeniero a un operario, eso hace que el emprendimiento sea más costoso. Alemania tiene cerca de 2,5 millones de desempleados registrados, y al mismo tiempo le falta prácticamente esa misma cantidad de personal técnico. Por eso es que no se trata de formar trabajadores técnicos simplemente, sino de ir mirando en qué sectores se precisa ese personal capacitado. Y ahí las que pueden ayudar mucho son las empresas, en el proceso de formación de sus empleados.

Fomentar vínculos económicos, políticos y sociales

La Asociación Empresarial para América Latina de Alemania (LAV) se fundó en 1916, por comerciantes de Hamburgo y de Bremen. Actualmente, esa organización constituye la red empresarial y la plataforma informativa para el sector económico alemán con intereses en América Latina, según consigna en su sitio web.

Destaca que brinda apoyo a todos los sectores empresariales en las actividades de inicio y desarrollo de su negocio en América Latina y el Caribe, y fomenta las relaciones económicas, políticas y sociales entre Alemania y los países de la región.

La transferencia de conocimiento y la formación de opinión cualificada figuran entre las tareas principales de esa organización, además de fomentar encuentros profesionales, conectar a los actores económicos de ambas partes, profundizar los contactos entre tomadores de decisiones, explica.

Indica que entre sus miembros figuran empresas de Alemania y Latinoamérica, desde la mediana y pequeña empresa hasta consorcios globales.

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El avance de la infraestructura y logística portuaria en Nueva Palmira

By Cristina Fumero,

Ruben Martínez, director de Navios South American Logistics  y Gerente General de Corporación Navíos, describió el desarrollo empresarial, las inversiones y su impacto

La mejora de la infraestructura y funcionamiento de la logística en el puerto de Nueva Palmira y sus alrededores fue otro cambio notorio en los últimos 15 años. A propósito, Ruben Martínez, gerente general de Corporación Navíos, dialogó con VERDE sobre el desarrollo de la empresa, las inversiones, los proyectos a mediano y largo plazo.

En ese sentido destacó que la empresa tuvo “un desarrollo muy importante en estos últimos 15 años, tanto en inversiones e infraestructura, como en crecimiento de mercado”. Informó que en los últimos 15 años Navíos invirtió más de US$ 250 millones. “Además de nuevos silos y cintas de carga, hemos construido una nueva terminal entera para atender el tránsito de minerales de terceros países, que buscan salir al mar por Nueva Palmira, y hemos reemplazado la grúa de cargas de barcazas de granos por una de última generación”, señaló.

Además, anunció que se está “en un proyecto que apunta a la construcción de un muelle nuevo, para descargar barcazas. Tenemos un nuevo patio de acopio de minerales, con una capacidad de 400.000 toneladas, que se suma a las 700.000 toneladas que ya construimos. Y a su vez, estamos trabajando en nuevos proyectos para mover, no solo gráneles sólidos, sino también líquidos”.

El gerente general de Corporación Navíos recordó que “en todo este proceso hemos ido acompañando el desarrollo agrícola y productivo de la región. Hay que ver lo que ha sido la evolución de granos en Uruguay en los últimos 15 años. Y cuando el país tuvo saldos exportables de granos encontró que gran parte de la infraestructura portuaria que necesitaba para encaminar su producción al exterior ya había sido construida para atender la demanda de cargas en tránsito de terceros países”. 

Martínez señaló que el incremento de la capacidad de carga es una ventaja competitiva de Nueva Palmira. En Corporación Navíos “hemos agregado dos líneas de carga, que suman hasta 2.000 toneladas por hora de carga de granos, y ahora tenemos tres puestos de atraque de buques. Agregamos un muelle de más de 300 metros, que permite recibir buques únicos en el río como los capesize. Todo esto acompañó el desarrollo agrícola que ha tenido la región y el país en estos últimos años”. 

El proyecto de gráneles líquidos

Sobre el objetivo del proyecto para gráneles líquidos, Martínez indicó que “se apunta a aceites vegetales, biodiesel, combustibles. Hay una serie de cargas que hoy se transbordan en mitad del río, y lo lógico es que eso se haga de forma más segura y eficiente, a través de un puerto, con la facilidad que ofrece Nueva Palmira”.

Destacó que Uruguay es una plataforma que brinda servicios logísticos portuarios de trasbordo a terceros países, que le permite tener infraestructura para su propio comercio exterior, tanto de importación como de exportación. Y puntualizó que los servicios logísticos para terceros países representan la mitad de lo que mueve el Puerto de Montevideo y el de Nueva Palmira”.

Regiones en desarrollo

Martínez precisó que “desarrollar estas empresas para brindar servicio a terceros países, fundamentalmente a la región mediterránea de América del Sur (Bolivia, Paraguay, Mato Grosso del Sur (Brasil), a través de la hidrovía Paraná–Paraguay, “tiene un potencial enorme”, porque “son regiones que se vienen desarrollando a pasos muy fuertes, dada la demanda de commodities que tiene el mundo, y la abundancia de estos recursos en la región”.

Consultado sobre cómo puede impactar el cobro de peajes por parte de Argentina a la producción que baja por la hidrovía, Martínez fue enfático al expresar que “lo vemos como algo negativo”. Explicó que no se opone a los peajes, sino a que estos no estén relacionados con obras que faciliten la navegación y la hagan más eficiente, como el dragado de pasos críticos o señalamiento que permita navegar día y noche sin mayores inconvenientes.

“Si las tasas se ponen solo para recaudar, sin contrapartida en obras, las vemos como algo muy negativo. Es una muy mala medida que atenta contra el comercio exterior de la región”, sintetizó.

En este sentido, informó que la Comisión Permanente de Transporte de la Cuenca del Plata (CPTCP), donde participan las empresas de todos los países que están involucradas en el transporte en la hidrovía, presentó recursos ante los organismos pertinentes, discutiendo esta medida. “Los gobiernos, han actuado a través de la Comisión Intergubernamental de la Hidrovía (CIH), fundamentalmente Paraguay, está muy alerta y con toda razón. Se encarecen las soluciones logísticas de los importadores y exportadores paraguayos, brasileños y bolivianos, y eso afecta también los volúmenes que se pueda mover por Montevideo y por Nueva Palmira”, explicó el ejecutivo.

Martínez destacó que el movimiento de cargas desde Mato Grosso del Sur “está creciendo poco a poco”, pero indicó que esa producción va “mayormente a las plantas aceiteras de la zona de Rosafé (Argentina), donde complementa la producción argentina, que el año pasado sufrió la quiebra de la producción de Paraguay y este año está sufriendo la quiebra de la propia producción argentina”.

En este sentido, también recordó que el año pasado Uruguay tuvo una muy buena cosecha de soja y exportó grandes volúmenes a Argentina, con un gran movimiento en todos los puertos del litoral uruguayo (Paysandú, Fray Bentos y Nueva Palmira).

Destacó como otro fenómeno interesante del año pasado que, debido a la baja en el río Paraná, donde cargaban los subproductos de las aceiteras, no podían salir con calado completo, y entonces completaban la carga en Nueva Palmira. 

Las expectativas de las cargas

Sobre las proyecciones del tránsito en los puertos uruguayos, Martínez destacó que los movimientos de minerales “vienen creciendo” y que “van a ser muy importantes desde este año”. Pero además remarcó que “la producción agropecuaria de la región también viene creciendo”, y en ese sentido destacó la buena cosecha de cultivos de invierno que tuvo el Uruguay el año pasado. 

Reiteró que el año pasado Uruguay tuvo récord de exportación de granos y recordó que el anterior récord fue en el año 2013, gracias a una “excelente cosecha de soja”. Si bien la cosecha de soja del año pasado “fue muy buena, el récord de exportación de granos se consiguió porque además Uruguay está exportando trigo, cebada y canola”. 

Valoró que todos estos cultivos contribuyen a posicionar al Uruguay como un país proveedor de alimentos y exportador de granos en valores totales similares a los de otros productos agropecuarios, siendo este uno de los principales rubros de exportación”. A propósito, informó que el año pasado Corporación Navíos movió, entre producción nacional y los tránsitos, cerca de 5,2 millones de toneladas (Mt), de los cuales 2,8 Mt fueron granos de exportación.

Infraestructura y el Canal Martín García

Martínez destacó que en infraestructura “Nueva Palmira está en una situación mucho mejor de la que estaba hace 15 años. Tenemos la reconstrucción de la ruta 21, de Nueva Palmira a Dolores, que es un gran corredor de exportación de granos”, y también valoró que “se hizo a nueva la ruta 12”, que también termina en esa ciudad portuaria.

Además, remarcó que “se abrió el canal Martín García, que había sufrido quiebres por abandono de mantenimiento; todo eso ahora está funcionando”. Y también resaltó los nuevos puentes sobre el arroyo De las Vacas y el arroyo Sauce y se completaron los accesos al puerto, ordenando el tránsito de camiones por fuera de la ciudad. “Esas infraestructuras han mejorado mucho el acceso a Nueva Palmira, pero necesitamos seguir desarrollándolas”, dijo.

Sin embargo, admitió que “necesitamos que se mejore la ruta 21 hacia el sur, y también el ancho y la profundidad de los canales”. Sobre este último punto destacó que se renovó y se extendió por otros tres años el contrato para el mantenimiento del canal Martín García. “Tenemos esperanza de que la próxima vez que se negocie se busque tener mayor ancho de solera, para que esto facilite la llegada a Nueva Palmira de buques de mayor tamaño, que pueden acceder a Nueva Palmira pero no pueden acceder a otros puertos del litoral de la hidrovía, debido a los meandros de cuando seguimos navegando río arriba”, planteó.   

El ejecutivo sostuvo que hay que insistir sobre el dragado, porque “los mayores barcos ya están recalando en Nueva Palmira y estamos teniendo dificultades para que puedan salir con toda la carga que deberían llevar normalmente. Un barco que levante más carga implica un menor costo de flete para los exportadores nacionales y de la región”, enfatizó.

Mejora en los tiempos de carga

Martínez destacó que los tiempos de carga “han bajado a la mitad” en comparación con lo que sucedía hace 15 años. “Hoy un buque que carga 45.000 toneladas sale en un día y medio, cuando antes llevaba hasta tres días. No solo tenemos mejoras en el tiempo de carga sino que tenemos más puestos de atraque. No hay congestionamiento en Nueva Palmira ni tiempos de espera, porque hay más muros para atracar los barcos”, valoró.

A propósito, recordó que en el pico de la zafra 2013 los barcos a veces tenían que esperar varios días para atracar, porque los muelles estaban ocupados.

Para atender las exigencias de los mercados, Martínez señaló que Corporación Navíos trabaja en mayor coordinación con toda la cadena logística (exportadores, plantas de acopio en la zona de Nueva Palmira, con las empresas de control y los check point que están antes de la zona de embarque y descarga de terminal).

Finalmente el director de la empresa portuaria destacó que se ha “hecho un gran trabajo de coordinación con los ministerios de Ganadería, Agricultura y Pesca, de Transporte y Obras Pública y con la Administración Nacional de Puertos, para establecer protocolos que han sido muy útiles para que se respeten las normas de inocuidad, entre otras, que son cada vez más exigentes para ingresar a los distintos mercados mundiales”.

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Turbán: “Se ha priorizado la ciencia y la tecnología para dar respuestas”

By Cristina Fumero,

El director de Sumar Agro SAS y exgerente de El Tejar en Uruguay y Brasil analizó la evolución del sector agropecuario y su proyección para atender la demanda creciente

Se ha priorizado la ciencia y la tecnología, que ha ido dando respuesta a los problemas que se van presentando, dijo a VERDE Ismael Turbán, al analizar la evolución del sector agropecuario en los últimos 15 años. El director y fundador de Sumar Agro SAS, dijo que esta evolución “fue muy importante” y planteó que “hay que seguir pensando de qué manera Uruguay se inserta en las nuevas realidades y cómo se da respuesta a la demanda creciente, no solo de alimentos sino también de energía”. 

Señaló que los cambios “han sido muy importantes, en cualquiera de los sectores. Hace 15 años atrás la agricultura y la forestación eran poco representativas en el país. Hubo un crecimiento grande y trajeron al sector cierto profesionalismo, desde que comenzó el crecimiento agrícola, en 2003/04”.

Turbán recordó que por aquellos años “no había empresas de servicios; eran productores que prestaban servicios a sus vecinos. No había empresas registradas, era muy difícil conseguir empresas que facturaran, y eso cambió. Las empresas se generaron, se profesionalizaron y mejoraron las condiciones de trabajo”.

El exgerente de El Tejar en Uruguay y Brasil recordó que “eso fue hasta que en 2013/14 hubo un nuevo cambio. Las grandes empresas que estaban invirtiendo en el exterior se retiraron y dieron lugar a una nueva organización, creo yo que más saludable. Hoy hay una producción más equilibrada, agrícola-ganadera. Esas empresas que habían prestado servicios se transformaron en agricultoras y eso dio como resultado un sector más fortalecido, con todos los beneficios que trajo el proceso”.

Sobre las grandes lecciones que dejó esta expansión agrícola, Turbán analizó que “la agricultura en Uruguay es un negocio de riesgo, que necesita diversificarse; capaz que no había tantas herramientas en aquel momento. Aquí aparece la soja pero también las opciones de rotación con trigo, cebada y maíz se fueron desarrollando; fue todo parte de un proceso”.

Agregó que “la agricultura creció en las zonas centro, este y noreste, y eso generó sistemas que fueron cambiando la productividad. En estos 15 años el Uruguay también bajó la edad de faena y aumentó los kilos de carcasa; y parte de la explicación fueron las herramientas que generó la agricultura”. 

En tal sentido, “armar sistemas de rotación, armar campos, tener mejores pasturas en zonas donde no existían, es un proceso. Quizás tengamos otros cultivos, de hecho hay opciones de cultivos con fines energéticos, con posibilidad de desarrollo. El riego creo que va a crecer. Dentro de 15 años vamos a mirar para atrás y veremos un nuevo sistema, modificado y esperemos que mejorado”.

Fenómeno global

Turbán también indicó que “si uno mira la cantidad de alimentos que producía Uruguay y lo que produce hoy, es muy diferente”. Y agregó que no solo es un fenómeno de Uruguay sino que también es regional y global. Apuntó que  Argentina “ha estado anclada por otras razones, pero Brasil en los años 90 era importador de carne y hoy exporta 2 millones de toneladas. Hoy es el principal productor mundial de soja, cuando hace 15 años atrás juntabas a Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay y no llegábamos a la producción de Estados Unidos”.

Remarcó que esta evolución “es parte de la respuesta de la ciencia para alimentar a los 8.000 millones de habitantes del mundo”.

Evolución de los procesos

Turbán reflexionó sobre los procesos. “Las cosas van evolucionando. Es difícil cuestionar y decir que lo que se hizo estuvo mal. En ese momento era lo mejor. Antes del año 2000 se hacía agricultura convencional y los principales problemas de erosión capaz que están en el litoral. Era lo que se podía hacer en ese momento y la gente se esmeraba para hacerlo de la mejor forma. Después vino la siembra directa y dio la posibilidad de crecer hacia otras zonas, a generar áreas en las que era impensado hacer agricultura”, comentó.

Etapa de madurez

El director de Sumar Agro SAS consideró que “ahora estamos en una etapa de mayor madurez de ese sistema agrícola-ganadero. Hay suelos que todavía están en agricultura continua y suelos ganaderos con algo de agricultura, para permitir una ganadería más intensiva. Además hay pasturas atrás de esa agricultura. Las pasturas de hace 15 años daban lástima, al segundo o tercer año estaban perdidas por gramillas o mal estado. Hoy se ven pasturas fertilizadas de otra forma, con otro potencial, con otra duración y otra capacidad de producir carne, leche o lo que sea”. 

Finalmente, Turbán dijo que la gestión de los empresarios “ha evolucionando mucho, se ha profesionalizado, hay muchas más herramientas de gestión. Hay espacio para crecer, diluir el riesgo, planificar y estar mejor preparados, tanto para situaciones climáticas como de precios. Trabajando, planificado con más tiempo, hay lugar para mejorar”.

Nota de Revista Verde N°106. Edición Aniversario 

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Carola Píriz: Seguir con la mirada hacia adelante, sin olvidar de dónde venimos

By Cristina Fumero,

Reflexiones sobre las transformaciones y desafíos que vivieron todos los actores de la cadena productiva y exportadora; y el compromiso de mantener lo que está bien

Cra. Carola Píriz (*)
Especial para VERDE 

Pensar en los últimos 20 años de la historia de nuestro agro nos lleva irremediablemente a recordar un camino que se fue construyendo en base a sueños (primero de pocos, luego de muchos), circunstancias (locales y regionales) y la visión de quienes vieron que este pequeño país rodeado de gigantes tenía una oportunidad de crecer y de transformarse en un ejemplo de modelo de país agroexportador. No fue fácil, pero fue posible; y fue un desafío que transformó al país.

La incorporación de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en el año 2001 fue un  hito que  marcó un antes y un después en el comercio mundial. Este hecho, sumado al aumento sostenido de  los cortes obligatorios de los biocombustibles al esquema energético global, abrió un mercado con demanda casi infinita. Simultáneamente circunstancias políticas en Argentina hicieron que Uruguay fuera un lugar atractivo para empresas con know-how, que buscaban un lugar propicio para seguir invirtiendo y produciendo.

Y empezó un largo proceso de transformaciones y desafíos para todos los actores de la cadena productiva y exportadora. Había que lograr que nuestro volumen de producción creciera en forma sostenible y que nuestra marca  país fuera creíble en los nuevos mercados. 

Había que lograr mecanismos comerciales y logísticos que permitieran que esa producción llegara a destino, aprendiendo sobre nuevas formas de comercialización, mercados futuros, ventas forward, contratos de producción, entre otras. Conceptos nuevos que había que adoptar para poder crecer minimizando riesgos. 

Había que contar con financiación para crecer en infraestructura, construir plantas de acopio, aumentar capacidad en los puertos y el ritmo de carga, aumentar la profundidad de los canales para permitir el acceso de buques de mayor calado, aumentar la cantidad de camiones para llegar en tiempo y forma a destino con la producción, minimizando los costos.

Había que buscar la complementariedad entre la producción ganadera y la agrícola, optimizando  sinergias.

Había que capacitarse para los nuevos roles que necesitaba la enorme transformación del agro, desde temas comerciales, financieros, hasta la operación de la maquinaria agrícola más moderna del mundo.

Y el desafío se transformó en logro, por conjunción de voluntades, esfuerzos, acciones del sector privado y del sector público, de las gremiales, del sistema financiero, y por sobre todas las cosas del productor agropecuario.

Ese productor se transformó en empresario, y los valores de Chicago están en la agenda diaria. El mercado se volvió fluido, creando competencia y eficiencia. Se invirtió en genética y en investigación, se incorporaron nuevos cultivos, logrando mayor predictibilidad en los flujos financieros y posibilitando así el acceso a nuevas vías de financiación. Uruguay pasó a ser destino de inversiones extranjeras .

Hoy estamos posicionados en los mercados más exigentes del mundo, hemos logrado profesionalizar toda la cadena productiva, industrial, logística y comercial. Y todo eso se logró en solamente dos décadas de revolución transformadora.

 ¿Y ahora qué sigue? ¿Llegamos a la meta? La respuesta es no. Queda mucho por hacer. La pandemia y la guerra en Europa nos tomaron por sorpresa, para mostrarnos que el mundo es dinámico al extremo. Creímos que la globalización sería el nuevo escenario, y estas dos circunstancias, en dos años, nos enfrentan a posibles nuevos proteccionismos.

El cambio y la eficiencia es el nuevo paradigma. El cuidado del medio ambiente como una prioridad en las empresas de toda la cadena, la adopción de nuevas tecnologías que nos llevan a la optimización en el uso de los recursos, la agricultura de precisión, el riego, la formación profesional de los recursos humanos, la posibilidad de certificar nuestra producción para acceder a mercados protegidos. Todos conceptos que ya están en la agenda del empresario del agro hoy y que marcan la nueva hoja de ruta.

Y en esta hoja de ruta debería estar siempre presente, como base fundamental, contribuir desde cada empresa a mantener el país de paz y estabilidad que tenemos el privilegio de tener.

Días atrás, y sin mucha repercusión en la prensa, se informó que Uruguay  lidera la lista de países con menor índice de corrupción en América Latina. Este índice debería ser considerado un bien público a preservar por cada uno de nosotros, como parte de esta sociedad. Debe ser una meta continuar en ese podio.

Asimismo, en los últimos años hemos visto que las democracias de países vecinos se ven amenazadas por disturbios, estallidos sociales y violencia, haciendo que economías que fueron polos importantes de inversiones hoy vean huir los capitales por falta de garantías. 

Pero nuestro pequeño gran Uruguay sigue su línea de estabilidad, sin importar el partido de gobierno. Un camino de seguridad jurídica, de acuerdos –aún en el aparente desacuerdo–, de una línea de acción de los sectores públicos y privados, que hacen que este siga siendo un país confiable para las inversiones nacionales y extranjeras. Uruguay hoy es un lugar transformado en reserva de valor para los inversionistas. Qué enorme responsabilidad tenemos todos en mantener este estatus.

El desafío continúa, no es el mismo de hace 20 años, pero también es enorme. Es permanecer en el crecimiento del agro sostenible y sustentable, cuidando los recursos naturales, haciendo un uso óptimo de la tecnología, alentando la investigación y la innovación, cuidando nuestro ambiente político y social, creando valor para que nuestros jóvenes elijan  quedarse en el país. No tengo dudas de que nos sobran capacidades para lograrlo.

(*) Especialista en Agronegocios

Nota de Revista Verde N°106. Edición Aniversario 

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Propietarios de campos vieron a los uruguayos como “una oportunidad”

By Cristina Fumero,

El fortalecimiento de los productores locales fue uno de los cambios más relevantes de la agricultura uruguaya, transformándose en el pilar de la consolidación del sector

Las empresas vinculadas con la agricultura tuvieron que enfrentar múltiples desafíos y adaptarse a los cambios para poder aprovechar las oportunidades que se fueron generando. Este fue el caso de la empresa familiar que integra Gabriel Wornicov, junto a sus hermanos, que produce en la zona Young, departamento de Río Negro. 

Su padre (Carlos) comenzó siendo un productor medianero. Luego de la crisis sanitaria, climática y financiera de fines de la década de 1990 y principios de los años 2000, con la llegada de inversiones extranjeras, se dedicaron a los servicios agrícolas. Sin embargo, la caída de precios de la zafra 2014/15 y los cambios ocurridos, llevaron a la empresa a dedicarse exclusivamente a la producción propia, tanto en agricultura como en ganadería.

Cuando Gabriel Wornicov egresó de la Facultad de Agronomía “tenía la gran ilusión de aplicar todo el paquete tecnológico disponible”, pero en esos años se dio “la tormenta perfecta”, ya que se sumaron varios fenómenos adversos: sequía, fusarium (en trigo), precios bajos, fiebre aftosa y crisis financiera, recordó. 

“En ese momento veníamos con rendimientos de trigo de 2.500 kilos por hectárea (kg/ha), y por el fusarium pasamos a producir 800 kilos de trigo por hectárea y de mala calidad” comentó. Y al año siguiente, “nuevamente hubo fusarium y logramos 1.200 kg/ha”, agregó. Previo a esa situación sanitaria del cereal “se había registrado una sequía importante”, por lo que “fueron cuatro años de resultados que por suerte nunca se repitieron”, dijo. 

Esto, sumado a los bajos precios, a la aparición de la fiebre aftosa en 2001 y a la crisis financiera en 2002, dejó como saldo una empresa muy endeudada. 

“Se necesitaron entre 10 y 15 años para pagar esas deudas”, confirmó el productor.  De todas formas, aseguró que los bancos tuvieron “mucha paciencia”, ya que de lo contrario hubiera sido “una catástrofe”. También destacó el rol que jugaron los proveedores de insumos, que “brindaron apoyo y soluciones a los productores; eso fue clave”, acotó. 

Después de la tormenta

Con el auge agrícola y la llegada de inversores extranjeros, la empresa “empezó a cambiar”, dijo. Su padre continuó con la producción agrícola en medianería, mientras que él y su hermano Darío comenzaron a dedicarse a los servicios agrícolas. 

“Durante 10 años crecimos mucho con los servicios”, comentó. Realizaban tareas que incluían todo el paquete asociado al manejo del cultivo: siembra, pulverización y cosecha. “Al prestar servicios a empresas extranjeras íbamos mejorando e incrementando nuestro parque de maquinaria”, recordó Wornicov. 

La llegada de los capitales extranjeros cambió la modalidad de la agricultura en campos de terceros. La medianería perdió terreno y ganaron espacios los arrendamientos en dólares. “El productor uruguayo estaba sin capital y le fue muy difícil competir con los precios que pagaban los productores extranjeros. Entonces, fue quedando con menos área y eso llevó a que muchos productores pasen a los servicios”, comentó. 

En ese contexto, “nuestra empresa pudo seguir durante algunos años con el sistema de medianería, porque no se vendieron los campos donde se producía y por el relacionamiento con los dueños. Con el tiempo tuvimos que adaptarnos a lo que mandaba el mercado y pagar las rentas en dólares”, señaló. 

Problemas logísticos y de mano de obra

En tanto, el incremento en el área de servicios “trajo aparejado algunos problemas logísticos”, así como evidenció las “dificultades de conseguir mano de obra calificada”, afirmó.

Wornicov recordó que “en aquel momento la empresa empleaba a más de 20 personas. En la zafra 2014/15 se había sembrado con costos asociados a una soja que valía US$ 500 por tonelada, pero se produjo una fuerte caída, y la producción se terminó vendiendo a US$ 350 por tonelada”. 

A partir de ese momento se profundizaron las caídas de los márgenes de las labores agrícolas. Con ese escenario “pudimos bajar rápidamente la actividad relacionada al servicio de siembra y pulverización, mientras que el de cosecha, si bien continuamos durante dos años más, también la abandonamos”, explicó. 

La recuperación de campos

Wornicov rescató que esa caída de precios significó “una oportunidad para recuperar campos”, porque las grandes empresas agrícolas comenzaron a replegarse y otras directamente se retiraron del negocio. “En esos años yo ya estaba más vinculado a la dirección de la empresa, pero mi padre que siempre fue chacrero tenía una visión y una convicción muy particular; seguía marcando los grandes lineamientos”, describió.

Esos momentos “fueron claves para redireccionar el camino de la empresa”, dijo. Previo a esa zafra “analizábamos incrementar el área de servicios y expandirnos a otras zonas, pero nos hizo ver que no era el camino, sino que debíamos apuntar a incrementar el área de siembra”, comentó el productor. 

También recordó que, cuando los números se ajustaron, fue su padre quien los “impulsó a crecer, para que los ingresos se mantuvieran, por lo que comenzamos a sembrar más área”. 

Indicó que a partir de los cambios registrados en la zafra 2014/15, “los propietarios de la tierra vieron a los uruguayos como una oportunidad”, porque “se asumieron los riesgos, a pesar de los precios más bajos”. Consideró que “esto hizo que a los extranjeros les sea más difícil competir por campos, mientras que el uruguayo que cumple se hace fuerte”.

Wornicov comentó que en los últimos 20 años se pasó del sistema de medianería a una renta en dólares por hectárea, y desde hace unos siete u ocho años llegaron los kilos de soja por hectárea. “La soja es lo más transparente, porque copia el precio internacional, por eso se usa como moneda para fijar el costo de los arrendamientos”, sostuvo.

Actualmente la empresa siembra la misma cantidad de hectáreas en campos propios y arrendados. “Nos hemos ido capitalizando, adquiriendo campos. Los campos propios nos permiten bajar el riesgo del negocio”, comentó. Además, explicó que en caso de incorporar área, “salvo que sea una oportunidad”, la idea es aumentar la superficie dedicada a la ganadería, mientras que en agricultura “preferimos mantenernos”. 

Maquinaria propia

La maquinaria que utilizan en la empresa es propia, e incluso considera que están “sobre dimensionados”, dijo el productor.  Analizó que desde el punto de vista agronómico esa sobredimensión en maquinaria es “una ventaja”, para aprovechar las oportunidades que se dan en la agricultura. 

Planteó, a modo de ejemplo, que “en los momentos de siembra existen ventanas muy chicas. Si se aprovechan te permiten lograr un diferencial grande, por eso es bueno contar con tanta maquinaria”. Además de realizar las tareas “en tiempo y forma”, algo que tiene una incidencia relevante en el actual negocio. 

“La fecha de siembra de cada cultivo es fundamental y, además, sembrar un cultivo de verano con una plantadora de doble disco, por ejemplo, tiene un plus que se ve claramente reflejado en el momento de la cosecha”, consideró sobre este punto.

Venta anticipada

Wornicov consideró que “uno de los grandes cambios de los últimos años ha sido la venta anticipada de los granos, lo que permite fijar un precio”, realidad que se da en colza, cebada y soja. Explicó que ese instrumento, en el caso de los cultivos de invierno, “es lo que está permitiendo crecer en área”. 

En el caso del trigo, más allá de lo agronómico, “no contar con herramientas claras para la fijación de precios ha sido un factor clave a la hora de determinar el área de siembra”. En una zafra como la que pasó, “si no tenías calzados los insumos, con precios que se habían disparado por la suba de los granos, podés quedar totalmente descalzo, porque los precios de colza y cebada bajaron de manera importante, y se precisa sacar mucho rinde para no perder márgenes”, advirtió.

Insistió que si los insumos son caros y el productor no se puede calzar con los precios de los granos, “es muy difícil”. Comentó que esta estrategia ha sido definida por la empresa desde hace unos cinco años. “Incluso ahora para la zafra verano, antes de la siembra ya teníamos ventas anticipadas para calzar costos”, explicó. Además, “antes de arrancar nos gusta tener todos los insumos que se van a utilizarse”, dijo.

Doble cultivo

Desde hace cuatro años “el doble cultivo ocupa dos terceras partes de la superficie y tiene un peso importante en la empresa”, comentó Wornicov.  Consideró que “es muy sano para la diversificación que logra la empresa y para el sistema, porque se fertiliza tanto en invierno como en verano”. 

Recordó que antes solo se medían los niveles de fósforo en el suelo y desde hace algún tiempo se sumaron potasio, azufre, zinc y micronutrientes. También destacó el porte que brinda la genética en todos los cultivos. “Cada vez tienen más potencial”, por lo que es fundamental “hilar más fino” para obtener buenos rendimientos.

El ingeniero agrónomo resaltó que los techos de rendimiento vienen creciendo, a pesar de tener varios años de agricultura. “Hay más genética, más manejo, más herramientas para el control de malezas, como Amaranthus, raigrás o carnicera, que sigue estando. Vamos adoptando las últimas tecnologías disponibles para enfrentar estas situaciones”, comentó. 

Además, explicó que los campos propios y la mitad de los arrendados son rotados con pasturas. “Si pudiéramos hacerlo en el 100% sería lo ideal. Rotar con pasturas es el mejor manejo, porque se cambian los herbicidas y nutrientes”, consideró. En esa línea, comentó que en ganadería producen en ciclo completo abierto, y descartó por ahora la posibilidad de incluir el engorde a corral. 

Nota de Revista Verde N°106. 15 años

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