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15 Años

Falta de personal calificado “frena” inversiones alemanas en Uruguay

27 de abril de 2023

Ante riesgos en China, empresarios germanos miran con interés esta región, confirmó el gerente general de la Asociación para América Latina de Alemania, Orlando Baquero 

Entrevista
Mauro Florentín

Durante muchos años Latinoamérica ocupó puestos “muy bajos” entre las “prioridades” de los empresarios alemanes, pero en 2022 hubo un “salto significativo”, al pasar a ubicarse en el tercer lugar entre las regiones de más interés para hacer negocios.

Apoyándose en ese dato, que resultó de una encuesta realizada recientemente, el gerente general de la Asociación Empresarial para América Latina de Alemania (LAV, por su sigla en alemán), Orlando Baquero, hizo hincapié en el posible incremento de los negocios e inversiones germanas en la región. “Hay un interés político mucho más fuerte”, dijo a VERDE.

Uruguay genera atractivo en ciertos sectores, como el de las energías renovables. Afirmó que “es un país con un clima de inversión abierto y amplio, donde es fácil hacer negocios y hay un índice de corrupción muy bajo”. Para exportar “no es un país problemático”, valoró el gerente general de LAV.

Pero advirtió que el país “es costoso y hay problemas para conseguir personal capacitado”. Sobre ese asunto agregó que “es uno de los frenos principales para seguir aumentando las inversiones”. Otro tema planteado por este ejecutivo fue el “riesgo” de complicarse las relaciones entre China y Occidente, especialmente con Estados Unidos, lo que “hace que las empresas piensen si vale la pena seguir invirtiendo” en el mercado chino.

¿Qué visión tiene la organización respecto al actual clima de negocios y de inversiones en la región, y en Uruguay en particular?

Las circunstancias han cambiado radicalmente en la visión de Europa hacia América Latina en los últimos años. Pasaron tres crisis fundamentales, como la pandemia del coronavirus, el bloqueo del canal de Suez, en Egipto –que si bien en Latinoamérica no se notó demasiado para Europa fue muy complicado por los problemas logísticos con Asia– y ahora el ataque de Rusia a Ucrania, que genera nuevas interrogantes y disrupciones. Eso hizo que el interés europeo en América Latina haya aumentado en gran medida, en varios sectores. Se incrementó el interés político y la Unión Europea está buscando más socios amigos que mantengan los mismos valores. América Latina tradicionalmente ha sido una región amiga, pero somos conscientes de que Europa la dejó de lado por muchos años. Es como los amigos del colegio que uno sabe que son amigos pero no los llama y no los contacta o visita, entonces esas amistades no crecen si no se hace nada al respecto. Eso ocurrió por culpa de Europa, si bien no fue algo voluntario sino que había otros temas, como crisis económicas en algunos países, el brexit y los problemas de inmigración con África y Oriente Medio. Ahora eso cambió. El canciller alemán (Olaf Scholz) estuvo recientemente en Latinoamérica, el presidente de Alemania (Frank-Walter Steinmeier) también estuvo a fines del año pasado en México y este año volvió a Brasil, y además varios ministros viajaron a la región. Hay un interés político mucho más fuerte. La Unión Europea, como unidad, está buscando más acercamiento político y eso hace ver que las conversaciones se vuelven más activas. Y el empresariado está observando eso. Si se ve que hay cierto apoyo político hace que los negocios vuelvan a funcionar de una manera o se puedan incrementar. Si bien el impacto de la guerra en Ucrania no afecta a todos los sectores de actividad, eso hace que América Latina entre en el foco (de los empresarios). En 2022 la LAV hizo una encuesta junto con la Cámara de Comercio de Hamburgo, que todos los años mide hacia dónde están apuntando los empresarios para hacer sus negocios. Durante muchos años América Latina ocupó puestos muy bajos en esa lista de prioridades, pero el año pasado pasó a ubicarse en el tercer lugar, después de Estados Unidos y Europa Oriental. Hubo un salto significativo.

Incluso por encima de Asia.

Sí. Lo que pasó en Asia, según lo que dicen los empresarios alemanes, es que hasta hace unos años las empresas eran bienvenidas, principalmente en China. Pero ese país creció y tiene su propia estructura, su fortaleza y su mercado interno es sumamente grande; ya no depende tanto del comercio exterior. Y tecnológicamente China avanzó de tal manera que no necesita de la llegada de nuevas tecnologías, como antes. Entonces, hoy escogen mejor con quién quieren hacer negocios, se ha vuelto más difícil. Sabemos que estamos en riesgo de que se compliquen las relaciones entre China y Occidente, especialmente con Estados Unidos. Eso hace que las empresas alemanas piensen si vale la pena seguir invirtiendo en el mercado chino. Por eso están mirando nuevas opciones y América Latina es un destino natural, porque tenemos la misma ideología y las raíces comunes. Pero la región ha crecido y ya no tiene la misma dependencia de Estados Unidos o de Europa, como la hubo hace muchos años. Ahora la región tiene un socio comercial como China, que es el principal socio e inversor en casi todos los países latinoamericanos. Entonces, hay un jugador más y Latinoamérica es más fuerte y más adulta en la manera de hacer negocios. Tampoco está para dejarse mandar. Los tiempos coloniales ya pasaron. Eso lo hace más interesante, porque no se trata de explotar recursos naturales y llevárselos, sino tratar de que ambas partes ganen. Proyectos e interés hay muchos, que se hayan concretado cosas grandes todavía no pasó, pero hay mucho interés. Las circunstancias económicas cambiaron, las tasas de interés y la inflación están subiendo, los empresarios y los accionistas tienen cierto nerviosismo, que hace pensar un poco más las inversiones. Se está analizando mucho más. Porque ahora ya no es que uno pueda ir al banco y pedir un préstamo de 500 millones o 1.000 millones de euros y me los dan con una tasa de interés del 0%. En ese entonces, si tenía una rentabilidad del 10% o 15% era perfecto. Pero ya no es así. Actualmente te cobran 10% por el capital, lo que requiere alcanzar una rentabilidad del 25% para que una inversión sea igual de rentable que antes, y eso no es tan fácil.

¿Y en Uruguay qué sectores generan interés para los inversores alemanes?

Uruguay está muy bien posicionado en varios de los sectores que son claves para Alemania. En el tema de energías renovables, con una política sectorial clara, establecida y con proyectos buenos, que se especializó en rubros interesantes. Es un país con un clima de inversión abierto y amplio, donde es fácil hacer negocios y hay un índice de corrupción muy bajo. Claro, es un país pequeño, con un nivel de consumidores chico. 

Los empresarios y consumidores uruguayos se quejan de lo caro que es Uruguay, ¿qué opina de eso?

Si se lo compara con los países de la región es caro. Pero el riesgo país es mucho menor, lo que compensa en ciertas cosas. Si se piensa en exportar no es un país problemático. Es costoso y hay problemas para conseguir personal capacitado, como los hay en todo el mundo, pero es un problema a trabajar, porque la falta de personal calificado es uno de los frenos principales para seguir aumentando las inversiones. El empresario puede hacer una inversión, pero si no tiene a alguien que se la maneje no le sirve de nada. Y no le puede estar pagando salarios de ingeniero a personas que van a hacer tareas técnicas, porque no hay técnicos. 

El agro uruguayo se tecnificó en los últimos años, especialmente en la operativa de maquinaria agrícola y otras tecnologías avanzadas.

Antiguamente con un tractor, un martillo y algunas herramientas más el productor se arreglaba, pero ahora ya no. Se necesita gente con cierto nivel técnico. Eso está faltando en Europa y en América Latina. Entonces, es necesario atacar ese asunto si se quiere tecnificar y atraer inversiones. Los proyectos se frenan por eso. Antes las limitaciones pasaban por el acceso al capital, eso hoy ya es más manejable. Pero el acceso a personal capacitado es una limitante en el mundo, más aún en países donde las personas altamente capacitadas son muy costosas, como es el caso de Uruguay. A veces se consigue a alguien que maneje una planta de energía solar, pero no siempre se requiere de un ingeniero sino de un técnico, y no lo hay. Eso es lo que nos hace falta. Si le vas a pagar un sueldo de ingeniero a un operario, eso hace que el emprendimiento sea más costoso. Alemania tiene cerca de 2,5 millones de desempleados registrados, y al mismo tiempo le falta prácticamente esa misma cantidad de personal técnico. Por eso es que no se trata de formar trabajadores técnicos simplemente, sino de ir mirando en qué sectores se precisa ese personal capacitado. Y ahí las que pueden ayudar mucho son las empresas, en el proceso de formación de sus empleados.

Fomentar vínculos económicos, políticos y sociales

La Asociación Empresarial para América Latina de Alemania (LAV) se fundó en 1916, por comerciantes de Hamburgo y de Bremen. Actualmente, esa organización constituye la red empresarial y la plataforma informativa para el sector económico alemán con intereses en América Latina, según consigna en su sitio web.

Destaca que brinda apoyo a todos los sectores empresariales en las actividades de inicio y desarrollo de su negocio en América Latina y el Caribe, y fomenta las relaciones económicas, políticas y sociales entre Alemania y los países de la región.

La transferencia de conocimiento y la formación de opinión cualificada figuran entre las tareas principales de esa organización, además de fomentar encuentros profesionales, conectar a los actores económicos de ambas partes, profundizar los contactos entre tomadores de decisiones, explica.

Indica que entre sus miembros figuran empresas de Alemania y Latinoamérica, desde la mediana y pequeña empresa hasta consorcios globales.

Nota de Revista Verde N°106. Edición Aniversario 

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