El suministro de agua potable es esencial para sustentar a los cerdos en todas las etapas y edades.
Sin embargo, los animales más jóvenes en particular son muy vulnerables a desarrollar problemas en respuesta a la mala calidad del agua, lo que puede provocar enfermedades, un rendimiento subóptimo e incluso la mortalidad. Se reconoce que el agua de buena calidad es un elemento indispensable para una transición suave después del destete, especialmente si existen problemas de diarrea en una unidad.
Como todos sabemos, no existe una solución única para mitigar el impacto de las enfermedades en recién nacidos, se requiere un enfoque integral centrado en la nutrición, la salud, la higiene, la vivienda y la gestión. La higiene del agua como parte de esto se ha convertido en un foco de atención. Si bien la mayoría de las unidades realizan rutinariamente muestreos de agua como parte del control de calidad, se recomienda realizar una evaluación más exhaustiva de la higiene del agua en toda la unidad. Esto se puede hacer tomando muestras en el punto más cercano a donde el suministro de agua ingresa a la unidad y al final de la línea. Esto permite una evaluación precisa tanto del suministro como de la infraestructura de entrega de agua en toda la granja.
No podemos confiar únicamente en la calidad del agua de origen debido al riesgo de biopelículas. Las biopelículas pueden causar problemas benignos, como el bloqueo persistente de los sistemas de agua, pero, lo que es más preocupante, pueden suponer un riesgo grave para la salud de los cerdos.
Las investigaciones han demostrado que las biopelículas pueden provocar la persistencia de infecciones en naves y sistemas, y pueden tener un papel directo en las enfermedades de los cerdos.
A menudo se hace referencia al agua como el nutriente olvidado; sin embargo, la ausencia de agua potable puede socavar el trabajo duro y la atención al detalle en otras áreas. Alternativamente, si no es posible o factible tratar todo el suministro de agua, se recomienda comenzar con los cerdos más vulnerables y cualquiera de los sistemas puede adaptarse para este propósito. Algunos sistemas en línea incluyen dispositivos que se pueden instalar en tanques colectores para tratar el agua en secciones o habitaciones individuales. Además de la higiene del agua, también se recomienda revisar periódicamente la calidad del suministro de agua en función de los parámetros físicos y minerales.
Hay muchas opciones efectivas de tratamiento de agua en el mercado adecuadas para su instalación en unidades porcinas. Una de las formas más sencillas y rentables es clorar el suministro de agua.
La cloración es el proceso de agregar cloro al agua potable para matar parásitos, bacterias y virus. Esto garantiza que los cerdos tengan acceso continuo a agua potable, además de garantizar que la infraestructura de plomería en toda la granja esté limpia y mantenida. Actualmente se encuentran disponibles sistemas de bombas dosificadoras u opciones en línea para clorar el agua. Ambos han demostrado ser muy efectivos y tienen costos de funcionamiento comparativamente bajos en relación con los beneficios en términos de mejora del rendimiento y la salud.
Sistemas en línea: Aquatabs InLine
También llamada cloración pasiva, es el proceso en el que el cloro se suministra a través de un dispositivo instalado en una sección de tubería. Luego, el agua se clora automáticamente a su paso por el dispositivo. El dispositivo dosificador contiene tabletas sólidas y no requieren electricidad ni piezas móviles. Si bien este sistema suele ser un poco más caro que las bombas dosificadoras, es más seguro ya que no es necesario manipular productos químicos peligrosos y, requiere menos insumos.
En la dosificación continua de hipoclorito de sodio en agua mediante una bomba dosificadora, es muy importante tener en cuenta que se deben manipular soluciones de cloro teniendo extremo cuidado y usando EPP adecuado en todo momento. El hipoclorito puede provocar quemaduras graves en caso de contacto directo y el vapor liberado puede provocar daños en las vías respiratorias. Además las soluciones de hipoclorito de sodio son más inestables que el cloro en tabletas, y muy sensibles al calor y la luz solar.
El excoordinador del GACH sostuvo que “no hay un liderazgo firme en la materia”, pero valoró que los partidos políticos tienen un capítulo dedicado al tema en sus programas.
Uruguay “tiene un problema de institucionalidad”, dado que “hoy no tiene un Ministerio de Ciencia y Tecnología” y va navegando entre varios ministerios. “No hay un liderazgo firme”, argumentó el profesor del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina, de la Universidad de la República, y director del Centro de Investigaciones Biomédicas (Ceinbio), doctor Rafael Radi. “Hay que generar una usina de pensamiento al más alto nivel”, planteó.
Radi cuenta con destacado reconocimiento internacional y numerosos premios, sin embargo, es posible que sea mayormente conocido por su participación en el Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), que se creó en la gestión de la pandemia del Covid-19.
Desde la Academia de Ciencias se planteó la necesidad de dar a la ciencia un rol más central en la discusión pública, y Radi consideró que “habrá que generar al menos una secretaría”, pero que “esté muy cercana a la Presidencia de la República”, porque “todo precisa ciencia”.
“Sé que se hacen esfuerzos, pero la coyuntura te mata. Uruguay debe llevar la ciencia del margen al centro del debate nacional”, insistió. Y agregó que “los países modernos son exitosos cuando incorporan el conocimiento a su desarrollo, y los que no lo hacen fracasan”.
También dijo que en el país “existe un ecosistema vinculado con la ciencia”, que es “bastante completo, de calidad y con un potencial enorme”. Destacó que “eso es una construcción de los últimos 30 años”, que “hay que profundizar y articular”, para “aprovechar mucho mejor lo que hay”.
Consideró que “es esencial que el país cuente con una estructura sólida para el desarrollo científico”. El sistema científico uruguayo “demostró su capacidad para enfrentar los desafíos” en la pandemia, destacó Radi, pero consideró que “aún hay áreas que deben mejorar”. “Hay personas dispuestas a contribuir, pero el sistema necesita ajustes para aprovechar al máximo ese potencial”, remarcó.
El científico señaló que para trabajar en el sector productivo y en contacto con la academia y la ciencia “hay que construir confianza”. Advirtió que “la disociación entre ciencia y producción es mala y afecta negativamente a las dos partes”, por lo que consideró que “hay una oportunidad posible de ganar-ganar”.
Analizó que en Uruguay la ciencia “ganó confianza de la población” en los últimos años, y consideró que “esa es una buena noticia para el país”. También valoró que en el año electoral todos los partidos tienen un capítulo vinculado con la ciencia y la tecnología, algo que “es bueno”, porque “podría construirse una política de Estado para un modelo de desarrollo de país que incorpora conocimiento y calidad”.
El excoordinador general del Gach participó de la Jornada Anual de Proquimur, donde abordó la interrelación entre la salud humana, animal, vegetal y del ambiente ante los desafíos del cambio climático.
UNA SALUD
El concepto Una Salud, promovido por la Organización Mundial de la Salud hace 20 años, fue uno de los ejes centrales de la conferencia de Radi. Explicó que cuando la salud humana, animal, vegetal o del ambiente se ven afectados, “el impacto se extiende a las demás”.
Señaló que “hay muchas iniciativas que están intentando poner pienso en ese concepto y en términos de desarrollo de los países”. E informó que la Universidad de la República “está intentando construir una propuesta, de un programa basado en ese concepto”.
Afirmó que el concepto de Una Salud “se desarrolla en una nueva era geológica, que está siendo definida por los evolucionistas”. Si bien formalmente aún no tiene una definición estricta, “se ha venido avanzando hacia identificar la era geológica del hombre, definida como el Antropoceno, del que somos habitantes”.
Comentó que “el transcurso temporal de nuestra especie va de 300.000 a 100.000 años”, pero el Antropoceno tardío se comenzó a generar con la Revolución Industrial, y se aceleró a partir de 1950, con la expansión del mundo occidental en la posguerra.
En ese momento se disparó la utilización de diques para la contención del agua, el consumo de agua potabilizada y el uso de fertilizantes. “Todo eso coincidió temporalmente, y a partir de ese momento también se disparó el inicio de la acumulación de dióxido de carbono (CO2) por encima de los valores normales”, señaló.
La especie humana tiene 100.000 años, y “pensar en los últimos 70 años es un detalle en términos históricos, pero su impacto fue gigante para el sistema planetario”, enfatizó. La proyección al año 2100 indica que el mundo tendrá 11.000 millones de habitantes, a los que habrá que alimentar, darles vivienda y salud. “Este es el escenario actual desde el punto de vista evolutivo”, sintetizó.
BIEN COMÚN PLANETARIO
Un trabajo publicado en la revista de la Academia Nacional de Estados Unidos plantea el concepto del bien común planetario, que define un nuevo paradigma científico, que son la serie de subsistemas planetarios cuya afectación impacta en el resto en esta era del Antropoceno.
En Sudamérica se destaca la Amazonia, los glaciares y la pérdida de hielo antártico, con el aumento de la temperatura de 1,5 a 2 grados Celsius. Dependiendo de la magnitud, ese cambio va variando en los impactos sobre ese bien común planetario.
Por lo tanto, el concepto de Una Salud ha escalado a la Salud Planetaria. “Es como decir que subió una capa y es un paradigma nuevo, que se está creando desde el punto de vista científico”, explicó Radi. Agregó que, “cuando uno mira los subsistemas de esos bienes comunes planetarios, aparecen la atmósfera, la hidrosfera, la biósfera, la litosfera, la criosfera, y en diferentes zonas del mundo hay elementos que si se modifican y generan cambios que pueden llegar a ser irreversibles”. Y señaló que “un elemento que para nosotros tiene particular importancia es la oscilación de El Niño”, una perturbación que tiene efectos subcontinentales y globales.
Radi se refirió a un trabajo de científicos brasileños “donde hay mucha gente involucrada, desde el lado de la biomatemática, de la ingeniería, en contacto con ingenieros agrónomos, para poder ver trayectorias posibles, porque todo esto puede impactar en las políticas públicas en relación con la financiación, riego y al anticipo de los problemas”.
MICROBIOMA DEL SUELO Y LA SALUD HUMANA
El científico mencionó que la salud humana “agrega una nueva capa”, que en medicina ha sido resignificada en la última década: el microbioma intestinal, que “se ha transformado un nuevo paradigma, porque impacta en el intestino, en el cerebro, en el corazón y en el músculo esquelético”. Si el intestino está saludable, el cerebro y el músculo esquelético también lo están.
En esa línea, dijo que el microbioma del suelo se transforma en una capa importante, porque microbioma, patógeno y respuesta inmune y adaptativa del planeta “están interconectados, y también lo están con el cambio climático”.
Hay proyecciones a 2050 que indican que el cambio que tendrá la abundancia relativa de patógenos de acuerdo al clima futuro en las distintas partes del mundo. Hay regiones como Sudamérica donde la incidencia de algunas enfermedades será mayor, por lo tanto “también se pueden predecir trayectorias de comportamiento de los cultivos, e incluso puede darse la migración de cultivos de una zona a otra, dependiendo de su incapacidad de sostenerse bajo esas circunstancias, en esa latitud y con esa relación bioma-patógeno”, explicó.
“Nos tenemos que adaptar de forma continua. Es muy importante estar activos en las distintas áreas, agronomía, medicina o ingeniería, y en permanente contacto con el sistema científico, sabiendo que podemos predecir cosas a través de modelos empíricos”, afirmó.
También se refirió a una publicación de Nature Sustainability, que describe la emergencia de nuevas enfermedades infecciosas y la necesidad creciente de generar alimentación para una población en expansión.
CONFLICTO
En el paradigma productivo actual generalmente el aumento de la producción de alimentos va acompañado de un aumento de emergencia de enfermedades infecciosas por varios asuntos, afirmó Radi.
Citando el trabajo de Nature Sustainability, mostró que desde 1950 el acumulado de eventos de enfermedades infecciosas emergentes “se ha disparado y tiene relaciones asociativas con la industria de la alimentación, con la agricultura y el uso de la tierra”, porque “hay relaciones causa-efecto”.
Explicó que eso tiene que ver con el uso exagerado de antibióticos, pesticidas y contaminación de cursos de agua. Señaló que durante el último millón de años la concentración atmosférica de CO2 ha sido, consistentemente, de entre 250 ppm y 280 ppm; pero desde 1950 hay un cambio importante y el nivel actual de CO2 en la atmósfera ha superado los 450 ppm, y las predicciones, dependiendo de las cosas que se hagan, podrían alcanzar niveles peligrosos si no se adoptan medidas adecuadas. “Para el año 2500 podríamos estar enfrentando concentraciones de CO2 de 2000 ppm, que es tóxico para los humanos”, alertó.
A continuación, explicó que el CO2 puede funcionar como fertilizante y aumentar los rendimientos, pero también las altas concentraciones “podrían afectar la relación entre las plantas y los patógenos”, que en algunos casos agravan y en otros resuelven la patología.
“Todos estos asuntos comienzan a generar conflictos que se discuten por la literatura científica internacional, donde en nuestra región aparece la producción de agrícola y ganadera”, dijo.
Un grupo científico analiza el impacto de 15 productos de la alimentación en cinco derivaciones de salud y cinco derivaciones ambientales. Se observan alimentos como granos, frutas, vegetales, carne, y su impacto en la salud humana medido en mortalidad, enfermedades coronarias, cáncer, diabetes e infarto cerebral. Y, al mismo tiempo, se miran elementos desde el punto de vista ambiental, como el potencial acidificante de la tierra y de los océanos, el potencial de eutrofización, las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso de la tierra y el uso del agua.
En ese estudio se observó que “a los alimentos que les va bien y son más saludables, generan menos mortalidad, menos infartos, menos cáncer colon-rectal”, y además son los que generan “menos acidificación, potencial de acidificación, menos potencial de eutrofización, menos potencial de generar gases de efecto invernadero”, señaló. “Hay que pensar en esto cuando se busca mirar más allá”, dijo.
URUGUAY COMPROMETIDO
A solicitud del gobierno anterior, y con la continuidad de la presente administración, se creó el Programa de Alimentos y Salud Humana, llevado a cabo por la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, con el apoyo del gobierno uruguayo y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Este es un buen ejemplo de política de Estado”, destacó.
El objetivo del programa es conectar la alimentación con la salud humana. Se basa en cuatro ejes: la formación de capital humano en ciencia de los alimentos; la generación de nuevo conocimiento molecular sobre el impacto de los alimentos en la salud; la construcción de infraestructuras de investigación; y la promoción de alianzas con el sector productivo.
Radi destacó que se construyeron 600 metros cuadrados de nuevas instalaciones en la Facultad de Medicina, equipadas con tecnología de última generación. Y que se creó una maestría interdisciplinaria en Ciencia de Alimentos y Salud Humana, con 15 estudiantes en su primera generación, donde también participa el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). “En algunos años tendremos profesionales que podrán hablar con quienes producen, médicos y nutricionistas”, valoró.
El científico opinó que “Uruguay ha mejorado” en las regulaciones que protegen al ambiente, sin embargo alertó sobre “evitar el sobreuso de fertilizantes”, así como “minimizar el uso de antibióticos y pesticidas”, porque “generan resistencia” y así emergen “enfermedades infecciosas en el humano”.
Hay un riesgo “compartido”, porque el ente no podría hacer frente a una “catástrofe”, ya que “el riesgo es de US$ 1.000 millones” y su patrimonio “es de US$ 840 millones”.
El Banco de Seguros del Estado (BSE) ofrece coberturas de seguros para todos los riesgos en la producción agropecuaria, que comprenden heladas, granizo, viento y resiembra, además de la sequía. “Son distintos eventos climáticos que alternan” durante el ciclo de los cultivos, ya sea de verano como de invierno, “algunos son silenciosos y no salen en la prensa”, pero generan daños importantes, entonces “le decimos al productor que tome la mayor cobertura posible para estar amparado” frente a todos esos riesgos, señaló a VERDE el responsable agronómico de la aseguradora estatal, Andrés Grunert.
Valoró que actualmente hay una “mayor cultura de seguros” en la agropecuaria uruguaya debido a los “golpes” que tuvo el sector, que “enseñó” al productor, y también porque “hoy el agricultor es un empresario”, que considera al seguro como una herramienta “facilitadora” de los negocios.
Los seguros de rendimiento agrícola, especialmente para el cultivo de soja, registraron una evolución creciente en los últimos años, que pasó de un área inferior a las “100.000 hectáreas hace cuatro años” a unas “250.000 hectáreas” en la última zafra de soja. “Venimos trabajando fuertemente en esta propuesta dentro del banco y también junto a los reaseguradores”, comentó Grunert. Y destacó que la superficie alcanzada en 2023 con este tipo de coberturas de seguros representó un “récord” para el BSE. Este año el banco logró “extender el cupo a 300.000 hectáreas”,
El funcionario informó que en 2023, entre lo que suponen los cultivos de invierno y los de verano, la cobertura de seguros tuvo un registro histórico de “1 millón de hectáreas”, distribuidas en “750.000 hectáreas de verano”, de las cuales “250.000 hectáreas cuentan con seguros de rendimiento”, detalló.
Operativa, rindes y garantías
Grunert se refirió a una situación que resulta interesante en cuanto a que “los seguros de rendimiento se vienen achicando” en la mayor parte del mundo, y en ese sentido “las aseguradoras se retiraron de Latinoamérica en prácticamente todos los países en estas coberturas”, pero “en Uruguay confían en el Banco de Seguros”, y por eso la institución estatal viene “aumentando” la superficie con seguros de rinde.
Un factor a considerar es que la cobertura de rendimiento en 2024 es “parecida” a la del año pasado, con un “ajuste en el valor de la soja, cuando se cerraron los contratos con los reaseguros estaba en US$ 390 (por tonelada), y ese es el valor que tiene la soja para el BSE, explicó.
Para entender cómo opera este tipo de cobertura de seguro agrícola, el responsable agronómico del BSE comentó que eso está “directamente” relacionado a los kilos producidos. “El productor contrata siembra, con cobertura básica de granizo puede adicionarle viento y demás, coberturas nominadas, y el rendimiento lo que sí cubre es el exceso o el déficit hídrico”, dijo.
A modo de ejemplo, Grunert indicó que “si se da una sequía, el productor lo denuncia, se perita y luego se contrasta lo que se dio de garantía con lo que sacó el productor”. En soja las garantías generales “van de 800 a 1.100 kilos por hectárea y en maíz van de “2.800 a 3.000 kilos en maíz”. En algunos casos de clientes con un “gran” historial pueden alcanzar una garantía “superior”, acotó.
Consultado sobre la cantidad de kilos que se pueden asegurar, Grunert hizo hincapié en los datos de cada cliente, en cuanto al “piso” de rendimiento registrado, por lo que “hoy en un productor que no tuvo grandes problemas” y cuya productividad “no fue tan baja en la sequía” podría llegar tener entre 1.200 y 1.500 kilos”.
Eso sería una “garantía muy linda” para los tiempos actuales y el “ranking”, más allá de los kilos “hace que puedan o no tener la cobertura” de seguros, como el caso del “productor que viene asegurando en el banco siempre tiene la prioridad”, y si ese productor decide no contratar, entonces se resuelve abrir a otros productores nuevos o a otros que no tomaron la cobertura. La permanencia es un factor clave”, señaló.
El integrante del BSE se refirió a que generalmente el productor tiende a contratar el seguro cuando se pronostica un año Niña y cuando se prevé un año con lluvias no contrata, entonces el BSE aborda este asunto con la implementación de “estímulos”.
De esas 250.000 hectáreas aseguradas el año pasado, los productores involucrados tienen la prioridad para contar con el seguro si lo quieren contratar; y si alguno de estos clientes se sale, entonces podría entrar otro, explicó.
Respecto al costo de la cobertura de seguros agrícolas, el encargado agronómico del ente autónomo comentó que actualmente una cobertura de seguros contra granizo, incendio, resiembra y con cobertura de rendimiento de 1.100 kilos, tiene un “valor de entre US$ 65 y US$ 70 por hectárea”.
Sobre el vínculo con las compañías reaseguradoras, dijo que el relacionamiento viene “muy bien”, ya que la “transparencia” del BSE es lo que valoran, y “lo que están haciendo es retirar capitales del seguro agrícola de rendimiento en prácticamente toda Latinoamérica”, salvo “algunos” casos “en Argentina y en Brasil”, en tanto que “en Uruguay están eligiendo mayoritariamente al BSE”.
A propósito, destacó que “actualmente la superficie con cobertura del rendimiento que tiene el país es la más alta de la región”. “Venimos haciendo un trabajo arduo con ellos, mostrándoles la realidad, vinieron a visitar los cultivos y vienen confiando, por eso se da este crecimiento” en la superficie agrícola de la cartera de seguros, valoró.
Grunert afirmó que “el millón de hectáreas” comprendido entre cultivos de verano y de invierno “está reasegurado”, mediante un esquema de riesgo “compartido”, considerando que “el banco no podría hacer frente a una catástrofe”, porque son “cerca de US$ 1.000 millones en riesgo y el patrimonio del BSE es de US$ 840 millones”.
“El reaseguro en nuestro caso opera cuando el nivel de pérdida es del 100% al analizar la relación entre siniestros y premios. Si el seguro cobró 100 de premios, el reasegurador comenzará a pagar cuando los siniestros superen el valor de 100, y permanecerá hasta una siniestralidad de 200. La primera franja de pérdidas hasta 100 y luego de 200 la asume el BSE. Esa estructura nos permite cierta independencia y lograr crecer”, explicó.
Sostuvo que cada año hay más cobertura de seguros de cultivos de invierno, “si bien los rindes vienen muy bien y los números de la agricultura se defienden con el invierno, están empezando a haber más coberturas” ante “daños directos”, como heladas, granizos, resiembra, entre otros.
Sobre la generación de información sobre los seguros, Grunert declaró que el banco trabaja con información propia, porque “no hay disponibilidad de información que sea realmente valiosa y confiable a nivel país”.
“Al seguro, más allá de los promedios, lo que le importa son los pisos”, porque “el año que el productor saca 3.000 a 3.500 kilos por hectárea es una excelente noticia, pero el banco no se entera de ese exceso, ahora cuando está el piso sí”, y recalcó que lo más importante “es saber que tan abajo se va el piso de rendimiento en los años malos”.
Mario Bidegain, asesor del Inumet, afirmó que “vamos a tener una anomalía negativa en el océano Pacífico, de apenas 0,5 grados por debajo de lo normal, o un poco menos”.
Cuando se habla de agricultura y de seguros es imprescindible estar atento al clima, especialmente si será un año Niña, débil o fuerte. Sobre este asunto el asesor del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), Mario Bidegain, señaló a VERDE, en el marco del ciclo de conferencias de Seguros Sura, que “a setiembre de 2024 los centros mundiales están pronosticando una Niña débil y corta”, o sea que “vamos a tener una anomalía negativa en el océano Pacífico, de apenas 0,5 grados por debajo de lo normal, o un poco menos”.
Y acotó que sería “corta”, ya que “comenzaría ahora, en la primavera, y prácticamente finalizaría con la primavera o comienzo del próximo verano”. “No se extendería más allá del comienzo del verano”, enfatizó.
A propósito del verano 2024-2025, dijo que se prevé que será “neutro” y con una normalización de las lluvias” a medida que avanza la estación estival. Aunque en enero y en la primera quincena de febrero “normalmente el clima en Uruguay tampoco está asociado con el fenómeno de la Niña o el Niño”, con lo cual “puede pasar prácticamente cualquier cosa con la lluvia”, afirmó.
Comentó que en ese período pesa más el océano Atlántico que el Pacífico, como “por ejemplo las anomalías en el Atlántico Sur, donde hay un cierto calentamiento en la costa de Río Grande del Sur”.
Eso “se ha venido observando sistemáticamente en los últimos meses, y también lo que se ha observado es un enfriamiento en el agua del Océano Atlántico sobre la línea del Ecuador”, advirtió.
Bidegain sostuvo que la incidencia impacta favorablemente en las lluvias, aunque “no tanto en el litoral oeste” de Uruguay, sino “en la cuenca de la laguna Merín y en la cuenca del Atlántico, en los departamentos de Rocha, Treinta y Tres y Cerro Largo”, donde las lluvias “incluso podrían estar por encima de los valores normales”, cosa que “ya está ocurriendo”.
Respecto a las temperaturas para la primavera y el verano, el asesor del Inumet dijo que “puede haber un contraste importante entre el comienzo de la primavera (setiembre) y el final de la primavera y comienzo del verano”.
“Es posible que terminemos con temperaturas mínimas más bajas de lo normal en setiembre, con la ocurrencia de alguna helada tardía”, y luego, al “final de la primavera, noviembre y comienzo de diciembre, con temperaturas bastante por encima de lo normal, incluso con alguna ola de calor hacia fines de noviembre o comienzo de diciembre”, pronosticó.
Por eso, puntualizó, que “los promedios son engañosos”, ya que “podemos decir que la primavera podría ser normal desde el punto de vista de temperaturas promedio, pero no desde el punto de vista de las anomalías que vamos a tener, por ejemplo, en setiembre y en noviembre de 2024”.
TEMPERATURA Y LLUVIAS EN INVIERNO
El promedio de temperaturas en el trimestre de junio, julio y agosto “fue prácticamente normal, pero eso esconde un fuerte contraste de lo que ocurrió en junio, que tuvo un desvío de 3 grados por encima del normal, un mes excepcionalmente cálido”, describió; mientras que en julio “pasó lo inverso”. Cuando se hace “el promedio de dos meses extremos”, eso “da una normalización, pero esto es muy mentiroso”, considerando lo que ocurrió en cada mes, puntualizó.
Agregó que “agosto también estuvo ligeramente por debajo de lo normal, un poco más parecido a julio, con temperaturas algo por debajo” del promedio histórico, pero “no fue tan extremo” como julio. A la vez, setiembre “fue muy parecido a agosto”, recordó.
Sobre las lluvias en el invierno, Bidegain dijo que “en promedio predominaron las deficiencias, o sea las anomalías negativas, fundamentalmente en la mitad oeste del país”. En “los tres meses de invierno en Uruguay precipitaron, en promedio, unos 170 milímetros, que ya está por debajo de lo normal; y en el litoral oeste menos, estamos hablando por debajo de los 100 milímetros”, señaló. “En esa región faltaron las lluvias de dos meses”, acotó.
La Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (CUPRA) organizó en setiembre de 2023 el 1° Foro Internacional “Desafíos para la exportación de carne aviar uruguaya – Pollos del Uruguay al Mundo”. El evento se llevó a cabo en la Torre Ejecutiva donde asistieron unas 180 personas del gobierno, el INAC, BID, CAF, IICA, gremiales y otras instituciones.
Se desarrolló en dos bloques. En la mañana estuvieron calificados referentes de la región: Ricardo Santín, Presidente de la Asociación de Proteína Animal de Brasil, Carlos Sinesi, Gerente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas de Argentina y Juan Carlos Domínguez, Presidente de Chile Carnes, Asociación de Exportadores de Carnes de Chile.
El Sr. Guillermo Henderson, uruguayo residente en Dubái, con más de 30 años de experiencia en el mercado internacional de carne aviar aportó su visión calificada.
El Dr. Marcelo Secco, CEO de Marfrig para el Cono Sur aportó la rica experiencia de la carne bovina, señalando el camino exitoso recorrida por esta cadena emblemática del Uruguay.
En el cierre del bloque internacional el Subsecretario del MGAP, Ing. Agr. Juan Ignacio Buffa dio su visión desde las políticas del MGAP.
En la tarde se desarrolló el bloque nacional con la participación de la Gerencia de Acceso a Mercados del INAC, de la División de Industria Animal del MGAP y el área de Política Comercial del MEF.
Para el cierre se realizó una mesa redonda donde se sumó el Dr. Marcel Valliant, Profesor Emérito del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales, UDELAR quien aportó su rica visión sobre el comercio internacional y los desafíos para Uruguay.
Durante la mesa redonda se contó con la presencia del Presidente de la República, Dr. Luis Lacalle Pou y el entonces Secretario de la Presidencia, Dr. Álvaro Delgado.
El evento fue muy importante para contrastar las estrategias exitosas de los países de la región con los desafíos que enfrenta el Uruguay y su sector avícola para insertarse en el mundo y marcó pautas para la agenda público – privada.
CUPRA ha trabajado desde entonces para construir sobre los valiosos aportes recibidos. Ha podido generar una interacción muy relevante con el MGAP y con el INAC, dos actores claves de la gobernanza del sector y cuyo involucramiento es fundamental para trazar el recorrido necesario, el cual pasa esencialmente por construir los bienes públicos imprescindibles y además crear las condiciones para incentivar a las empresas a realizar su proceso de reconversión.
Por otro lado, elaboró una propuesta de desarrollo: Compromiso Nacional por la Avicultura, para compartir con todos los partidos políticos dado el proceso electoral por el cual se transita, y generar el clima que permita definir las acciones y coordinación público – privada a partir del 1 de marzo de 2025 con una visión de mediano plazo.
En paralelo durante el año 2023 y 2024 se ha avanzado con varios proyectos que involucran al MGAP al INAC y otras instituciones.
A los efectos de compartir los avances importantes, y generar una nueva instancia de intercambio, CUPRA organiza el 2º Foro internacional “Pollos del Uruguay al mundo – Creando las condiciones para duplicar la producción”. El mismo se llevará a cabo el 24 de setiembre del presente año, en el auditorio del anexo de la Torre Ejecutiva.
La semilla de soja que guarda el productor para uso propio presenta dificultades con la calidad, indicó a VERDE el fitopatólogo Carlos Pérez, director de la Clínica Vegetal. “El agricultor no está acostumbrado a trabajar con problemas de humedad en cosecha y hay una calidad de semilla muy diversa”, señaló. Además, durante el verano pasado también hubo golpes de altas temperaturas que afectaron la calidad fisiológica de la semilla, dijo.
Indicó que los análisis muestran lotes de semillas de soja que germinan “muy bien”, con niveles de 95% o 96%, pero “con un nivel de vigor muy bajo”, que se detecta por el test de tetrazolio, con el que “podemos medir la fuerza y la energía de la semilla para poder salir del suelo”. Con un bajo vigor “se corren riesgos de no lograr una buena implantación” del cultivo frente a condiciones adversas, ya sea por “alta humedad o que esté muy seco”.
Consideró que esto le puede generar “un tropezón” al productor, porque “puede pensar que con germinación alcanza”, pero “eso no es suficiente para arrancar con un buen cultivo”. A la vez, señaló que las empresas semilleristas “se enfrentaron con este problema a inicios del almacenamiento e hicieron una buena clasificación, lo fueron manejando porque son especialistas en manejar la calidad de la semilla”.
Según Urupov, el 52% del área cultivada con soja durante la zafra 2023-2024 se sembró con semilla comprada por los productores, tanto categorías comerciales como certificada (semilla etiquetada), mientras que el 32% se sembró con semilla de uso propio, dentro del Sistema de Valor Tecnológico (SVT) que lleva adelante la institución.
Unas 214.000 hectáreas que se sembraron con semilla de origen ilegal y de uso propio que no se declaró ni se registró ante el SVT. En cambio, en la zafra 2022-2023 la semilla de uso propio dentro del SVT llegó al 41% del total.
Sobre las causas del bajo vigor que afecta a la semilla de soja en manos de los productores, Pérez explicó que se registró en lotes de semilla originados a partir de variedades de ciclos largos, que florecieron temprano, se enfrentaron a eventos de muy alta temperatura asociada a baja disponibilidad de agua, y tuvieron una afectación fisiológica en el desarrollo de la semilla. También se observó en semillas que fueron cosechadas con alta humedad y conservadas con alta humedad. “Cuando se guarda semilla debemos hacerlo con baja humedad, seca, para bajarle el metabolismo y que no se envejezca. Cuando la cosechamos y guardamos húmeda, la semilla sigue activa, empieza a envejecerse y va perdiendo vigor”, explicó.
Con algunos productores “fuimos realizando un monitoreo a lo largo del invierno, para ver la evolución de la semilla, con el objetivo de llegar a setiembre u octubre sin problemas en vigor y germinación”. Indicó que “es muy importante respetar los niveles de humedad para la conservación, porque la semilla que perdió calidad no la va a recuperar. Una semilla de buena calidad pero húmeda, irá perdiendo la calidad”.
Más allá de la calidad fisiológica de la semilla, como la germinación y el vigor, “tenemos el factor hongos´, que fueron favorecidos por la alta humedad durante la cosecha”, comentó. El fitopatólogo indicó que los hongos que están en la planta “pueden estar sin causar epidemia y no tienen por qué haber sido un problema en las sojas del año pasado”. Aunque “si estaban presentes, pueden estar en la semilla y afectar la germinación”, advirtió. Se está observando que “hay una muy buena respuesta al curado”, donde en algunos lotes de semilla “con el curado se pasó de 70% o 75% de germinación a 92% o 95% de germinación”.
Según Pérez para que exista esa respuesta, “tiene que haber calidad fisiológica, porque si el problema es la fisiología, por más que curemos con fungicidas, el hongo no está limitando la germinación”. En esa línea, resaltó que “si se parte de una semilla de mala calidad, por más que esté seca, ya es de mala calidad. Si el embrión está muerto, está muerto. Si el cotiledón está muerto, está muerto. Se debe identificar la semilla de buena calidad y conocer en qué condición debe estar para que mantenga esa calidad hasta el momento de la siembra”. Durante el último año “se hizo muy complejo”, porque “tenemos factores que están condicionando la calidad con la que llegará a la siembra y hay que entenderlo, porque no es simplemente: la curo y va a mejorar”.
Enfatizó en acercarse al potencial de implantación que tiene ese lote de semillas, “sabiendo el nivel de carga fúngica, el porcentaje de germinación, el vigor que tiene la semilla, lo que se puede complementar con el índice de patogenicidad del suelo, que marca la cantidad de patógenos que hay en el suelo y cómo puede afectar la implantación”. A veces “nos enfocamos en el curasemilla para matar lo que está en la semilla y nos olvidamos de lo que se va a encontrar esa semilla cuando sea sembrada en el suelo. Con esos elementos podemos tener una visión más holística del problema y lograr mejor implantación, que es el inicio del éxito del cultivo. Un cultivo mal implantado nos condiciona de arranque”.
LA VISIÓN DEl INASE
El presidente del Inase, Álvaro Núñez, dijo a VERDE que la semilla “normalmente se trata fundamentalmente por los hongos que pueden aparecer a nivel de suelo”. En particular, “este año, debido a las condiciones que se dieron en la cosecha, la semilla viene con una carga de hongos muy alta, y eso implica que la semilla de soja sin un tratamiento para controlarlos tiene problemas para llegar a los niveles mínimos exigidos de germinación, que se ubica en 80%”.
Por esa razón, desde el Inase “recordamos que es posible liberar lotes para su comercialización mediante la prueba de tetrazolio, que es un análisis que se realiza en pocas horas y permite estimar la viabilidad de la semilla y liberar los lotes que estén dentro de estándar para ganar tiempo, mientras se continúa con el análisis de germinación”.
Núñez explicó que esta práctica permite evitar problemas logísticos y demoras en la entrega por parte de las empresas semilleristas. “Al tratar la semilla con fungicidas se llega a niveles normales de germinación”. Pero “el problema es que normalmente las empresas no tratan las semillas hasta prácticamente el momento de entregarlas al productor”, señaló.
Explicó que eso ocurre por dos razones: “una porque en caso de haber excedentes no podrían destinarlas a industria; y la más importante es que si la semilla se trata con mucha anticipación, el mismo tratamiento podría afectar la germinación”. Por lo tanto, “este mecanismo permite, a través de la prueba de tetrazolio, no generar demoras en la liberación de los lotes, evitando complicaciones logísticas y demoras”, afirmó.
El presidente del Inase señaló que en este momento (mediados de setiembre), al analizar el porcentaje de germinación de la semilla sin tratar, “da valores bajos, que no permiten liberar el lote debido al ataque de hongos en el proceso de germinación, pero sí alcanza buenos valores de germinación cuando es tratada”.
“Por consultas de las empresas se empezó a ver el tema logístico y las demoras que se podrían generar en la entrega de semilla a los productores. Analizamos la situación y consideramos que sería útil aprovechar la opción de liberar la comercialización de lotes de semillas con la prueba de tetrazolio, y proceder a la rápida entrega, y en forma paralela continuar con la prueba de germinación tradicional”, recomendó.
Para Núñez la preocupación pasa por la semilla de uso propio, la semilla que guarda el productor en muchos casos va a las plantas de procesamiento, cuenta con análisis de germinación y “está en la misma situación que la semilla comercial de soja”. Consideró que “lo más preocupante” es la semilla que no pasa por las plantas de procesamiento, que está en los campos de los productores y se procesa con máquinas móviles allí mismo”. En este caso, “es posible que no estén en conocimiento del problema”, advirtió.
El jerarca admitió que su inquietud es que los productores “estén al tanto de este inconveniente, que hagan análisis de germinación y se informen respecto a qué fungicidas usar para tratar la semilla antes de sembrarla”. Agregó que “en otros contextos se puede sembrar semilla sin tratar y, si no se dan condiciones de exceso de humedad en el momento de la siembra, se logran buenos niveles de implantación”, pero insistió que “este año sí es importante, porque es muy alta la carga de hongos que viene con la semilla”.
Consultado por la disponibilidad de semilla, dijo que Inase actualmente no dispone de datos objetivos de la totalidad de la oferta, aunque “sí contamos con la información de las empresas y anticipamos que el abastecimiento se completará con importaciones y no faltará semilla”, aseguró el presidente del instituto.
Los precios de las semillas en esta zafra
El monitoreo de precios de semillas que realiza la Asociación Nacional de Productores de Semillas (Anaprose) marca que en esta zafra hay variables “interesantes” vinculadas con el clima, la demanda y la aparición de plagas “nuevas”, dijo a VERDE el gerente de Anaprose, Rodolfo Fonseca.
Señaló que en el caso de la soja, cuya semilla prácticamente se produce en Uruguay, “el precio bajó 5% en promedio respecto a la zafra anterior”, por lo que es una semilla algo “más barata por la baja del grano respecto a la campaña pasada, pero con mayores costos operativos”, porque hubo que secar la mayoría de los lotes y descartar otros.
Eso se explica por el impacto climático en la calidad, y recordó que se venía de una zafra con problemas en la disponibilidad de semillas.
Según Anaprose, el valor de referencia de la semilla de soja es de “US$ 1,27 por kilo o US$ 1.270 por tonelada para la RR1” y de “US$ 1.650 la tonelada para Intacta”.
En el caso del maíz, el precio de referencia es de “US$ 150 por bolsa para las de tecnología RR-Bt”, de “US$ 217 para Viptera” y de “US$ 183 para VT Triple Pro”, indican los datos publicados en la web de esta gremial. Considerando las tres tecnologías en maíz, se registra un aumento de 3% respecto a la zafra anterior, con variaciones específicas de 15% de incremento en el RR-Bt, de 6% de disminución en la Viptera y un mantenimiento en la tecnología VT Triple Pro, comentó.
En cuanto a la semilla de sorgo, los precios de referencia de Anaprose son de US$ 6,50 por kilo para grano, de US$ 2,40 para el forrajero y de US$ 4,95 para el silero, que significan aumentos de 33% en el granífero y de 24% en el silero en comparación al año anterior.
Se espera que la nueva terminal de empresa conjunta en el Puerto de Santos gestione 12,5 millones de toneladas al año
En el marco de un plan estratégico que apunta al crecimiento en la región, CHS, la mayor cooperativa de agricultores de Estados Unidos, ha firmado un acuerdo con el operador ferroviario brasileño Rumo para construir una terminal en el puerto de Santos como parte de una nueva empresa conjunta al 50 %. Se espera que la terminal, situada en el estado de Sao Paulo (Brasil), gestione 9 millones de toneladas de cereales y 3,5 millones de toneladas de fertilizantes al año.
“Brasil es un productor y exportador en crecimiento de granos en los que confían los clientes globales de CHS, y este proyecto crea valor a largo plazo para nuestros propietarios con sede en EE. UU. al fortalecer la posición de CHS como proveedor competitivo de granos y semillas oleaginosas para clientes de todo el mundo”, dijo John Griffith, vicepresidente ejecutivo de negocios agrícolas de CHS y CHS Hedging.
El inicio de la construcción está sujeto al cumplimiento de ciertas condiciones que son habituales para este tipo de transacciones, incluidas las licencias, aprobaciones legales y reglamentarias. Una vez completados estos pasos, se estima que la construcción demorará unos 30 meses.
CHS
CHS, la cooperativa de agricultores más grande de los Estados Unidos se ha transformado en una empresa que opera a nivel mundial. Actualmente, CHS atiende a clientes en 65 países y emplea a casi 10 000 personas en todo el mundo. En muchos de esos países ofrece insumos agrícolas, acceso al mercado y servicios de gestión de riesgos que ayudan a los agricultores a alimentar al mundo. “Nuestros negocios diversificados de insumos, granos, alimentos y energía registraron ingresos de US$ 45.600 millones en el año fiscal 2023. Promovemos la sostenibilidad a través de nuestro compromiso de ser guardianes del medio ambiente, generar viabilidad económica y fortalecer el bienestar de la comunidad y los empleados”, señala la compañía en página web.
En Uruguay opera desde hace 11 años, pero las operaciones en América del Sur comenzaron en 2003. La compañía es propiedad de agricultores, ganaderos y cooperativas de Estados Unidos. En la región, CHS compra, almacena y comercializa, en el mercado interno y externo, granos y semillas oleaginosas a agricultores y agentes comerciales locales.
El portfolio de servicios está representado por las operaciones de crédito/financiamiento y operaciones logísticas repartidos por la región (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay).