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Agricultura

Marcos Uranga: “Hay ajustes por hacer, pero la agricultura uruguaya se consolidó y está madura”

21 de octubre de 2021

El ejecutivo destacó el buen momento de los distintos rubros, las mejoras logísticas, detalló los objetivos de la empresa y analizó el panorama comercial, entre otros temas.

Marcos Uranga volvió a Uruguay como gerente de Louis Dreyfus Company (LDC), luego de haber trabajado en el país entre los años 2003 y 2010. Transcurrida más de una década, con una consolidación de la producción agrícola, el ejecutivo dio a VERDE su punto de vista sobre la actualidad y perspectivas del negocio en Uruguay.

Uruguay no es nuevo para usted.

Exactamente. Llegamos a Uruguay con José Palma a abrir la oficina de LDC Uruguay en 2003. Estuve trabajando para LDC Uruguay hasta 2010, luego estuve en Argentina, trabajando como responsable regional de Originación de Cereales y Oleaginosas, y ahora vuelvo a mi viejo amor (risas). Es un gusto estar de vuelta de este lado del charco. 

¿Cuál es la diferencia entre aquel Uruguay y el de hoy en materia agrícola?

Aquel era un Uruguay muy pujante, en el que el productor se empezaba a abrir mucho más a nuevas tecnologías y a nuevos sistemas productivos. El mercado fue madurando, ingresaron nuevos productores, nuevos exportadores y por suerte la logística acompañó el crecimiento, para poder brindar un buen servicio al productor y a la exportación. Hoy en día, los barcos llegan, se cargan y se van a su destino en tiempo y forma, de manera fluida. Otro cambio fue que se ampliaron los sistemas productivos, haciendo que haya un balance entre cultivos de verano, de invierno, ganadería, forestación, arroz. Todos encontraron sus espacios y se desarrollaron otros productos, se fueron abriendo nuevos mercados, como el de Europa para la colza, o China para la cebada, entre otros. En definitiva, hay más productos para exportar.  

El desafío es diferente.

Exacto. Hay más productos, la situación es diferente, pero esto nos da una continuidad en el año, con flujo de cultivos de invierno y de verano; no dependemos tanto de los granos de verano. LDC lo supo aprovechar. Hemos ampliado la paleta de cultivos originados en el país, adaptando nuestras plantas de acopio para recibir todo tipo de granos, lo que nos permite darle al productor su solución logística y comercial para todos sus sistemas productivos.

¿Le sorprende lo que logró Uruguay en materia agrícola?

Nos imaginábamos un crecimiento, por eso abrimos la oficina 20 años atrás, pero la realidad superó nuestras expectativas. Uruguay importaba trigo; producía 250.000 toneladas y consumía 420.000 toneladas. Hoy el saldo exportable supera las 450.000 toneladas. En soja se producían 170.000 toneladas, exportábamos un barco, y hoy estamos exportando 15 o 20 barcos, dependiendo del rendimiento. En aquel momento se exportaba girasol; hoy el área de girasol se achicó, pero aparecieron otros cultivos. Toda esa agricultura que se fue desparramando por Uruguay –antes estaba muy concentrada en el litoral-sur–, hizo que mejore la productividad ganadera, porque al haber maquinaria y más tecnología en otras zonas, se empezó a suplementar, a hacer verdeos para lograr más eficiencia. Todo eso generó un círculo virtuoso, que hizo que Uruguay pasara de producir 1,7 millones de toneladas de todos los cultivos a 5,8 o 6 millones de toneladas en un año normal. 

La logística también se adecuó para poder sacar toda esa mercadería hacia el mundo.

Hubo un cambio exponencial en muy poco tiempo. También fue importante el cambio en la mentalidad del productor y de todo el sector en general. El país se adaptó a un cambio vertiginoso, con infraestructura, con programas de atracción de inversiones. Resta mucho por hacer, pero se ha hecho un gran trabajo.

En febrero de 2008 el objetivo era llegar a 1 millón de toneladas de soja.

Sí, y hubo cosechas de 3,6 millones de toneladas; y este año, si el clima nos ayuda, llegaremos a 3 millones de toneladas o estaremos muy cerca. Considerando la intención de siembra y el rendimiento promedio de los últimos cinco años, se llegaría a casi 3 millones de toneladas. 

¿La agricultura es madura en Uruguay?

Sí. Obviamente que hay que ir haciendo ajustes, en fertilizantes, aplicaciones, manejo, pero la actividad se consolidó y está madura.

¿Cómo proyecta LDC la zafra de verano?

Estamos viendo un crecimiento en el área. En casi todos los cultivos, de verano e invierno, estimamos un aumento de entre el 11% y 18%, salvo en la colza, que es la que da un gran salto; hoy el área sembrada se ubica entre 35% y 40% respecto del año anterior. Y si el clima acompaña, los rendimientos también deberían dar un salto importante. En soja el aumento previsto para este ciclo sería de 40%, pasando de casi 2 millones de toneladas a casi 3 millones de toneladas, considerando rindes promedio. Estimamos que habrá un aumento del consumo mundial de maíz, ya sea por la transformación en carne o como saldo exportable. Por eso también podríamos ver un crecimiento en el área.

¿De qué área sería ese crecimiento?

En el área de soja estimamos un crecimiento de 13% y de 12% en maíz. El incremento de la producción de soja estaría más influenciado por el aumento de los rindes, dado que en los últimos dos años se ha registrado un rendimiento muy por debajo de lo normal.

¿Uruguay puede consolidar un canal exportador para el maíz?

Sí, pero también creció mucho el consumo para transformarlo en carne. Antes se consumían 400.000 toneladas de maíz por año, y hoy se están consumiendo entre 750.000 y 800.0000 toneladas. Esto significa que debería haber una producción bastante mayor para tener saldo exportable. Aun así, en los años que las lluvias permitieron buenos rindes, LDC logró exportar algunos barcos. Pero es algo que Uruguay puede profundizar, en la medida que siga creciendo el área, porque los mercados están. 

 ¿Cómo está trabajando LDC en colza?

Si bien nuestro foco estuvo en trigo en cultivos de invierno, siempre quisimos armar un programa de cebada forrajera. Actualmente China demanda ese producto y, si bien en materia de calidad es algo más complejo que la cebada forrajera tradicional, los buenos precios podrían hacer que para el productor sea atractiva la opción de vender en lugar de usarla para consumo forrajero. El año pasado también nos focalizamos en colza, haciendo un volumen para el mercado interno, y este año pensamos hacer un volumen razonable de tres o cuatro bodegas para exportar. Es un cultivo un poco más complejo, pero estamos confiados en que lo llevaremos al mundo.

¿El destino es Europa o hay otro mercado?

Europa y Arabia Saudita.  

¿La referencia es el mercado Matif, de Francia?

Exacto. En Canadá las temperaturas complicaron la producción de colza y permitió que se mantuviera con buenos valores. Es otro producto que está con una estructura de precios muy favorable para Uruguay.

¿Hay demanda por colza o hay que salir a vender lo que Uruguay produce?

Siempre hay que empujar un poco, hasta que el consumidor se familiarice con el producto. Nos pasó en su momento con la soja, nos costó abrir el mercado de China, hasta que en 2004 hubo una gran necesidad de soja en el mundo y se agilizó la apertura del mercado. Una vez que conocen tu producto y les gusta, el flujo comercial se mantiene. Queremos abrir otros destinos, pero todo lleva su tiempo, en especial por los requisitos fitosanitarios, pero estamos avanzando mientras el cultivo se va afianzando. 

¿A qué mercado podría ser interesante acceder con colza?

La colza no es un commodity que se pueda colocar fácilmente. Hay muchos requisitos a cumplir en materia de calidad, con distintas especificaciones, dependiendo del país, y no se puede fallar. En LDC siempre nos apoyamos en nuestra extensa red global y en nuestro equipo comercial local para abrir nuevos destinos para los productos uruguayos. Ni bien se vayan concretando las negociaciones, las iremos anunciando.

¿Son países europeos?

Exacto. 

¿Y en cebada están tratando de explorar algún canal comercial hacia el exterior?

Sí. La cebada de exportación tiene un estándar distinto al de la cebada forrajera, es un estándar intermedio. El año pasado vendimos un par de barcos desde nuestra terminal de Bahía Blanca, en Argentina, y este año también vamos a armar un programa para exportar desde Uruguay.

¿Para China o Medio Oriente?

Para China. Medio Oriente está un escalón de precios por debajo y es difícil vender. China es más complejo, pero paga un plus y su demanda es buena.  

¿En el mercado del trigo hay un cambio de ánimo?

Los informes del USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos) han sorprendido para bien. En Uruguay, por ahora viene todo bastante encaminado. Es difícil superar los rindes del año pasado, que fueron excelentes, pero como aumentó el área de trigo, de cebada, de colza, habrá más producción, movimiento, y de mantenerse los rindes o estar en la media de los últimos cinco años, consideramos que habrá una muy buena cosecha.

¿Se puede conquistar algún mercado con diferencial para el trigo o eso es más complejo?

El trigo se siembra en muchísimos países y tiene un condimento político, porque no puede faltar el pan. Por eso los destinos cambian y varían. Hay que considerar los fletes, la logística y demás. Generalmente va a Brasil. Si bien hay otros destinos, lo ideal siempre es venderle lo más posible a Brasil, porque está más cerca y por los beneficios que tiene al ser un país del Mercosur. 

¿Se viene trabajando para reconquistar el mercado de Brasil?

Sí, se viene haciendo, y en Brasil están muy contentos con la calidad del trigo de los últimos embarques. Hay que seguir cuidando el origen, intentando producir y vender trigos de buena calidad. 

¿Cómo están los costos logísticos internacionales?

Están altos, y nos obligan a ser muy eficientes en la carga de los barcos, porque cada día de demora encarece la operativa de exportación. La multa por no cumplir el embarque en tiempo y forma genera eso. Pero Uruguay está muy bien preparado, con el crecimiento en la capacidad de las dos terminales en Nueva Palmira y Montevideo. Este año completamos todos los barcos en Montevideo, exportamos 100% soja uruguaya. Antes teníamos que cargar en Nueva Palmira y después en Bahía Blanca. Ahora la ecuación que conviene es cargar en Nueva Palmira y completar en Montevideo.

¿Hay una ventaja país en llegar a destino con el 100% de soja uruguaya?

Depende de cada año, del nivel proteico. Este año Argentina obligaba a hacer cuarentena a la tripulación de algunos buques, así que eran más días de espera. En años pasados incluso exportábamos soja a Argentina para molerla allí. Es decir, año a año el esquema puede variar dependiendo de los costos, calidad y demás. Es un mercado muy finito y hay que estar muy atento a la mejor opción de ejecución. 

¿Con cuántas toneladas están saliendo los barcos desde Montevideo?

Se están cargando entre 43.000 y 46.000 toneladas en Nueva Palmira y 12.000 o 15.000 toneladas en Montevideo, dependiendo del plano del barco, la marea, de cuánto quiera cargar el capitán y demás. Pero hoy salen con cargas de entre 60.000 y 63.000 toneladas.

¿Cuál es la diferencia del costo de flete a China este año frente al año pasado?

El costo de flete a China es entre 60% y 70% más caro que el año pasado. Eso también hace que las esperas sean más caras. Todo el plan de inversiones que LDC viene llevando en Uruguay, tanto a nivel de acopios como de puertos, sumado a la mejora de la infraestructura portuaria, ayudó a que cada vez fuera más fluida la logística y no haya demoras como las que hubo en otros años, de 20 o 30 días. 

¿Para los granos el objetivo en Montevideo es tener 13 metros de profundidad?

Sería lo ideal.

¿Cómo está el clima de negocios hoy en Uruguay?

Considero que es muy bueno, sobre todo por la buena gestión de la pandemia, que hizo que la actividad no se resintiera tanto como en otros países. Vemos que hay optimismo en todos los sectores del agro: en agricultura de secano, arroz, ganadería, forestación. Se lo ve muy pujante. Esperamos que el clima siga ayudando, tener buenas cosechas y poder exportar, que es lo que les sirve a los países con un modelo agroexportador, para que después se genere mejor nivel de vida y desarrollo para todos. 

¿Uruguay es atractivo hoy para recibir inversiones en el agro como ocurrió en 2003 o 2004?

Vemos que hay mucho interés por desarrollar proyectos en Uruguay, de la mano de distintos actores. En 2002 hubo una crisis que afectó a todos los sectores, y los precios relativos eran muy bajos, por lo que muchos pusieron una ficha en el país. Ahora la situación es diferente, pero sí constatamos que hay mucho interés en comprar campos e impulsar proyectos productivos importantes. Se ve interés en el sector forestal, en el arroz –que el año pasado tuvo rindes récord y precios excelentes– y hasta gente que quiere invertir en áreas de soja. Si bien no hay tanta oferta de campos como sí hubo en 2002 o 2003, cuando muchos se vieron obligados a vender para afrontar deudas. Hoy todos los sectores están pujantes y confiamos en que los próximos meses se concretará ese movimiento.

¿Por dónde irá la línea de acción de la compañía en Uruguay en los próximos años?

Seguir cerca del productor, que es nuestro socio, y también de los demás integrantes de la cadena, aportando la mayor información y transparencia posible. Buscando generar asociaciones y en el esquema que más le sirva al productor. Aportando servicios en logística, en lo financiero, y brindando buen material genético y fertilizantes para aumentar la producción. Además, seguiremos ofreciendo soluciones logísticas en todo el litoral, desde Paysandú hasta Nueva Palmira, en el centro del país y, cuando se necesite, en el este y en Montevideo.

Tarjeta Personal

Marcos Delfín Uranga tiene 49 años. Es gerente de Originación de Cereales y Oleaginosas de LDC Uruguay. Estudió Ciencias Económicas y un Master en Finanzas Corporativas. Comenzó LDC Argentina en el año 2000; en 2003 abrió la oficina de LDC en Uruguay. Luego, fue el responsable regional de Originación de Cereales y Oleaginosas y de la comercialización de fertilizantes, semillas y agroquímicos para Uruguay, Paraguay, Argentina y Bolivia.

Nota completa en Revista Verde N°95

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