Lechería en Castro, Brasil: 44 litros por vaca, 65.000 litros por hectárea y rentabilidad del 22% anual

Una gira técnica organizada por la empresa Nutex por la zona de Castro, en el estado de Paraná, Brasil, dejó en los participantes la impresión de una lechería «altamente» intensificada, con productividades que duplican y triplican los promedios uruguayos y rentabilidades «sostenidas» por encima del 22% anual. Así lo describió el integrante de la consultora GGR, Alexis Rinaldi, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Contextualizó que la ciudad de Castro concentra cuatro veces más vacas lecheras que todo Uruguay y que la cooperativa Castrolandia es el motor del sector en la región, con tres rubros —lechería, agricultura y cerdo— y una estructura de gobernanza que rota la presidencia y vicepresidencias cada tres años sin reelección en la misma rama, evitando que ningún sector domine a los demás. La cooperativa cuenta con un equipo técnico propio de veterinarios e ingenieros que no solo asesora a los productores, sino que evalúa e incorpora innovaciones, como un sistema de collares para monitoreo de transición, producción, confort y reproducción desarrollado por egresados universitarios.
El dato más impactante fue la evolución del sistema: hace 15 años el 50% de la producción era extensiva, hoy ese porcentaje bajó al 5% dentro de la cooperativa. Los tambos visitados promediaban entre 44 y 47 litros por vaca por día, con cargas de 5 vacas por hectárea y producciones de 60.000 a 65.000 litros por hectárea por año, con aspiraciones a llegar a 80.000. El precio de la leche cerró 2025 en un promedio de US$ 0,60 por litro. «Si tuviéramos los mismos costos y ese precio, en Uruguay sumaríamos un 20% más de rentabilidad», señaló Rinaldi.
Un factor clave es la calidad del forraje: silos de maíz con entre 35% y 42% de almidón, producciones de 80 a 90 toneladas de materia verde por hectárea y precipitaciones de entre 1.800 y 2.300 mm anuales, muy distribuidas a lo largo del año. «La calidad de forraje es impresionante; es lo mismo que vimos el mes pasado en Río Grande», afirmó. A nivel nutricional, los silos superan el 60% de digestibilidad y alcanzan el 22-23% de proteína, lo que sustenta producciones de lotes de 65 a 70 litros diarios.
Rinaldi destacó además un modelo de negocio emergente: asociaciones entre agricultores —dueños de la tierra— y lecheros que aportan el manejo y las vacas, con la tierra valuada en torno a US$ 45.000-50.000 por hectárea. El precio del silo se fija en función del potencial de chacra menos el costo de cosecha, multiplicado por el valor del grano al momento de cosechar. Algunos tambos generan hasta el 40% de sus ingresos con la venta de vaquillonas recién paridas —entre 20 y 30 días de lactancia— a precios de entre US$ 3.000 y US$ 4.000 por cabeza. «Esa asociación le da al agricultor la posibilidad de hacer una tercera cosecha, que en este caso es el poroto negro», explicó.
Advirtió que si Brasil continúa esta trayectoria y se convierte en exportador de leche, el impacto sobre los mercados regionales podría ser significativo. «Ojalá que no pase como con la carne (vacuna) y que sean exportadores de leche», consideró.
Los detalles técnicos completos de la gira se publicarán en el próximo boletín conjunto de GGR y Mercoláctea.
Escuchá a Alexis Rinaldi.


