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Ganadería

Un Angus productivo que se destaca en las pistas y rodeos comerciales

10 de noviembre de 2020

En apenas siete años, cabaña La Milagrosa obtuvo los premios más destacados en las principales exposiciones de Uruguay, incluido el WAS, gracias a inversiones estratégicas

Cabaña La Milagrosa, de la firma Milkland Ltda, que le pertenece a la familia Benenati Clark, ha conquistado éxitos envidiables, a pesar de su corta trayectoria en la producción de genética Aberdeen Angus.

La cabaña comenzó en 2013 y desde ese momento construyó una carrera ascendente, para posicionarse como una marca de referencia dentro de la prestigiosa lista de establecimientos que crían la raza.

De la mano de su asesor, el experimentado criador argentino Carlos Ojea, ha realizado importantes inversiones en vacas donantes de las principales cabañas del país, a las que les ha sumado la genética de los principales padres del momento, logrando productos que se destacan, tanto en las pistas de exposiciones como a nivel comercial.

Durante estos siete años de actividad, La Milagrosa se subió a los podios de las exposiciones del Prado, Durazno, cosechó cocardas en la Expo Palermo y se coronó con la Gran Campeona del Secretariado Mundial Angus (WAS, por su sigla en inglés), en Punta del Este.

“Hemos tenido la suerte de incorporar varias vacas que han salido a venta, donantes de punta, y que en poco tiempo nos han dado grandes satisfacciones”, destacó Juan Benenati, director de la cabaña, al ser consultado por VERDE.

En la reciente edición de la Expo Prado, la firma logró la Gran Campeona Aberdeen Angus, con Biónica, vaca de la que compró un porcentaje a la cabaña San José del Yaguarí (foto), que ya se había coronado como Gran Campeona de la Expo Prado y también en Durazno.

Pero Benenati destacó el premio de Gran Campeona en la exposición del WAS, con el RP 52 de la cabaña, “una hija de la Kika, vaca que compartimos en partes iguales con La Santina. Fue un logro impresionante, para una cabaña tan nueva, que compitió con las principales cabañas del país, que llevaron lo mejor”, subrayó.

La orientación genética de la empresa está orientada hacia animales productivos, “porque la idea es vender nuestra genética a rodeos comerciales”, explicó Benenati.

El criador admitió que “cuando arrancamos con Angus no teníamos mucha idea de la parte genética, y contratamos al asesor que trabaja con nosotros hasta el día de hoy, que es el argentino Carlos Ojea (ver nota aparte)”.

Sobre el experto argentino dijo que “es una persona muy capacitada, fue jurado en muchos países, tiene mucho conocimiento, y no solo trabaja en la parte de pista, sino que hemos realizado varias giras con él en Argentina, y comprobamos que es alguien con un trabajo que está focalizado fundamentalmente en la parte comercial. Tiene varios clientes, que suman varias miles de hectáreas, y manejan corrales con 30.000 novillos. Él se ocupa de toda la parte genética, para hacer más rentable el negocio”, comentó.

Si bien La Milagrosa compite en diferentes pistas, su foco está en la parte productiva, afirmó Benenati. “Cuando se buscan recursos genéticos, ponemos el foco en animales que realmente sean productivos y que sirvan para lograr productos rentables”, sostuvo.

Sobre los padres de la cabaña, Benenati respondió que “usamos los toros que sirvan para tener ganado comercial, como para exposiciones; animales bien carnudos”.

Puso el ejemplo de Euro, “un toro que usamos bastante, que nos ha dado muy bien en combinación con nuestras vacas donantes, además de otros como Serrucho y Candelero. Siempre buscamos usar toros probados, que sean seguros, para evitar el riesgo de que no dé lo que se está buscando”.

Sistema de producción

A pesar de llamarse Milkland (Tierra de leche en inglés), la empresa nunca se dedicó a la lechería. “Cuando se compró el campo en San José (Costas de Pavón), hace 25 años, la idea era hacer un tambo, y después nos dimos cuenta de que era muy complejo, y nos inclinamos por la ganadería de carne”, explicó Benenati.

Allí hace 20 años que se crían caballos Cuarto de Milla y, a su vez, “siempre estuvimos en el negocio de la invernada de novillos. Después, con el boom de la soja, también entramos en la agricultura, como toda la zona”, ya que es una zona de campos aptos para esa actividad, señaló.

Actualmente la empresa realiza algo de agricultura en Flores y San José, “pero se usa básicamente como cabeza de rotación, para limpiar las chacras, porque en realidad estamos abocados en un 90% a la ganadería”, comentó el empresario.

En 2013 se inició la cabaña de Aberdeen Angus, y además la empresa arrendó campos en Flores, a los que ahora se sumará otro en Paso de los Toros. “En Flores tenemos ganado general, y gran parte es Angus SA. Allí entoramos unas 1.200 vacas por año, y el objetivo de la cabaña es proporcionar toros para mantener el rodeo SA”, informó.

Todas las vacas se inseminan a tiempo fijo, y se repasan con toros de pedigrí. “La mayoría con toros propios, además de los que se compran en alguna otra cabaña para seguir mejorando. El año pasado también inseminamos con Guitarrero, Don Roberto y una parte con Euro. Y cuando vemos los terneros constatamos que el salto cualitativo es importante”, confirmó.

El criador consideró que “la inseminación a tiempo fijo nos ayudó mucho a mejorar, porque los lotes de terneros son parejos, y además de incursionar en toros padres, usamos mucho semen argentino”, comentó.

En Milkland no se realiza ciclo completo. Los novillos se venden con unos 350 kilos, a corrales, para la cuota 481, “aunque este año se complicó un poco y algunos fueron para un negocio que estuvo por fuera de la cuota e invernada a pasto. Los vientres continúan en la empresa, para mantener y agrandar el rodeo, y los novillos de sobreaño se venden. Las vacas viejas y las que no quedan preñadas son invernadas en el mismo establecimiento”, señaló.

La firma solo vende “puntualmente algún lote para algún cliente que nos pide, sobre todo para promover el nombre de la cabaña. Pero, en general, retenemos los vientres, para ir agrandando el rodeo”, dijo.

Este año la empresa racionó unos 350 novillos. La decisión se tomó cuando bajaron los precios como consecuencia de la pandemia, en marzo, y no se sabía que pasaría con los corrales. “Lo hicimos durante 90 a 120 días, pero cuesta que cierren los números, además de todo el trabajo que implica, y por eso no vemos al corral como una alternativa por ahora, aunque reconocemos que es buena la opción racionar, para retener alguna categoría o agrandar el campo en un momento puntual”, reconoció.

Consultado sobre cómo observa al negocio ganadero en Uruguay, Benenati respondió que “lo veo muy bien. Siempre depende mucho del clima, pero hay muy buenas perspectivas. Estamos arrendando otro campo en Paso de los Toros, para agrandar la cantidad de vientres, ya que consideramos que el futuro es muy bueno. Queremos seguir apostando firme a la carne, porque el país precisa exportar cada vez más, y la genética es importante para ayudar en este proceso”.

Valoró que los productores “se han volcado a la cría, porque llegó el momento de reconocer a ese sector, que en la cadena históricamente fue el más castigado. Por eso, es importante apuntar a tener buenos rodeos de cría, a tener animales con buena genética, que todos los años desteten un ternero, que se pueda invertir, porque la producción tiene su rédito”.

Destacó que “el precio del ternero está firme desde hace varios años, lo mismo ocurre con la ternera, se están valorizando las hembras, y es a lo que apuntamos desde nuestra cabaña, porque creemos que la diferencia la hacen las madres”.

Por último, dijo que “de los toros se vende mucho semen, la genética se masifica mucho, pero las madres son las que juegan el partido importante”.

En el remate de La Milagrosa, realizado el 10 de octubre en el propio establecimiento, con Zambrano & Cía, se vendieron 30 toros a US$ 3.114 de promedio; y los 15 vientres PI alcanzaron un precio promedio de 2.912.

 

Recomendaciones para seleccionar toros

“Para elegir un buen toro lo primero que hay que evaluar es su funcionalidad y fertilidad”, dijo a VERDE Carlos Ojea, experto argentino que asesora a La Milagrosa, así como a más de 20 empresas ganaderas de gran prestigio, fundamentalmente en Argentina, y que ha sido jurado de varias razas carniceras en las principales exposiciones de la región.

Agregó que “el toro debe tener buenos testículos, sanos, bien conformados, funcionalidad en sus movimientos, corrección en los aplomos, un esqueleto correcto, toda la anatomía del animal se debe flexionar bien, se debe mover bien, debe ser atlético para durar muchos años en el campo y que no se rompa”.

Después que pasan las pruebas de funcionalidad y fertilidad, “hay que ver las condiciones carniceras, la capacidad corporal, la calidad racial, la capacidad de engorde y la precocidad”, agregó.

Pero también remarcó que las vacas son importantes: “Si no tenemos buenas vacas no tenemos nada. Es importante tener vacas eficientes, de un tamaño adaptado al lugar donde van a criar, gran capacidad corporal, equilibrio hormonal, que sean femeninas, que tengan linda cabeza, cuello y paletas suaves, que demuestren ser animales que hormonalmente estén equilibrados y que sean fértiles. Las ubres también son importantes, y los pezones deben ser cortos, finos y simétricos”.

Dijo que después de la parición hay que hacer una segunda clasificación y ver si esas ubres son correctas, y las vacas que no tengan buenas ubres deben descartarse.

En artículo publicado en la edición 72 de VERDE (setiembre de 2018), Ojea consideró que “Sudamérica tiene que mejorar varios factores productivos para ponerse a tiro con sus competidores de otras regiones del mundo”.

A propósito, dijo que “la tasa de extracción es una deuda pendiente”, que “tiene que mejorar mucho”, porque “hay que producir muchísimos más terneros de los que se producen”.

Sostuvo que para lograr ese objetivo “es importante mejorar la alimentación, el control de enfermedades y hacer una selección sobre fertilidad, rechazando los vientres que no se preñan y no se adaptan al ambiente. “Debemos ser muy exigentes con todas las vacas y vaquillonas que no quedan preñadas en tiempo y forma”, afirmó.

Sobre la eficiencia de los novillos dijo que “deben tener el peso ideal, de acuerdo a lo que piden los mercados, acortando los tiempos de producción”, además de ser más uniformes.


Nota completa – Revista Verde Nº 88
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