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Ganadería

El sector cárnico sintió la pandemia, pero no paró y tiende a recuperarse

28 de enero de 2021

Un mayor stock ganadero y una menor actividad de la exportación de ganado en pie permitirían que la faena vuelva a crecer en 2021 y 2022, según estimaciones del INAC

El balance del negocio del sector cárnico uruguayo en 2020 es negativo en los indicadores de las exportaciones y la baja en los precios del ganado para los productores, al comparar con el año pasado.

Pero al pasar raya a los números de la producción y la comercialización de carnes, los empresarios pueden notar que pudo haber sido más grave, considerando el impacto negativo de la pandemia Covid-19.

Además, hay que tener en cuenta que 2019 fue un año en el que los precios y la demanda fueron excepcionalmente altos en relación a otros años, principalmente por parte del mercado chino.

En ese sentido, el gerente de Información del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Jorge Acosta, señaló a VERDE que este año “pintaba mal y fue peor, pero no tanto”, como indicaban las previsiones de ese organismo.

El INAC, como todos los años, realizó una evaluación de los principales datos del sector, y divulgó algunas proyecciones.

Los resultados de las exportaciones del sector cárnico no se alejaron de los promedios marcados en años recientes, “incluso fueron mayores a los registrados en 2017”, ya que el monto de esos negocios cerrará en unos US$ 1.900 millones. Aunque eso significará casi US$ 300 millones menos de ingresos de divisas por exportaciones cárnicas frente a 2019.

Estimó que la faena de bovinos será de alrededor de 2 millones de cabezas este año, 10% inferior a la de 2019. “La caída más importante se dio en el primer y segundo trimestre de 2020, en el tercero comienza a recuperarse y en el último trimestre la faena fue mayor al del mismo periodo de 2019”, acotó.

Para Acosta los datos proyectados son “más optimistas” que los previstos por ese organismo en setiembre, cuando presentó algunas informaciones en el marco de la Expo Prado.

Otro resultado destacado es que las exportaciones de carne a China se reducen 30%, pero en contrapartida aumentan 40% las colocaciones en el Nafta, principalmente en Estados Unidos. “Esto fue fruto de todo el trabajo realizado por diferentes actores del sector privado, tanto de los productores que tuvieron complicaciones climáticas como de los industriales que registraron problemas de mercado, influenciados por la pandemia”, dijo Acosta.

Analizó que los contingentes arancelarios de carne vacuna este año mostraron comportamientos dispares.

Hubo una mayor utilización de la cuota para exportar a Estados Unidos, la que se cumplió antes de finalizar el plazo correspondiente. En tanto, las colocaciones del cupo europeo Hilton en la primera parte de 2020 no fue posible completar, lo que generó un saldo del 30% sin utilizar, recordó Acosta. Valoró que al comienzo del ciclo 2020/21 hubo un ritmo de utilización superior al de 2019, completando el 50% del total, similar a lo que ocurrió en años anteriores, cuando se completó el contingente.

El ingreso medio de exportaciones de carne bovina llegó a casi US$ 3.800 por tonelada peso canal, lo que representa un 2,3% por debajo del registrado en 2019, según datos de INAC.

El gerente de Información comentó que el precio promedio de la carne bovina uruguaya en China fue de US$ 4.200 la tonelada peso embarque, unos US$ 1.200 por debajo del promedio de 2019.

Destacó que este año el precio promedio de la tonelada de carne vacuna exportada a Estados Unidos fue de unos US$ 6.200 por tonelada, lo que significa unos US$ 1.000 por debajo del registrado de 2019, pero el volumen de las exportaciones de carne creció casi 40% este año comparado con el pasado.

En el mercado europeo los valores fueron relativamente similares a los de 2019, aunque ese destino tuvo oscilaciones en la demanda debido al impacto del Covid-19.

Acosta también se refirió a la creciente faena de vacunos provenientes de corrales de engorde, que se reflejó principalmente en una mayor participación de novillos, con un total de 280.000 vacunos, abarcando 14% de la faena total, cuando en 2019 fue 12%.

INAC proyectó un incremento de 2,2 millones a 2,3 millones de cabezas en la faena de bovinos de 2021, y en 2022 se podría incluso superar ese volumen. “Esto se sustenta en un mayor stock, y no se visualiza un fuerte ritmo de exportación en pie, lo que permitiría recuperar la participación de los novillos en la faena. Esto ocurrirá luego de que en los últimos años la faena haya estado en niveles muy bajos”, indicó.

De todos modos, Acosta aclaró que “son proyecciones que parten de supuestos que pueden variar”. En cuanto a los precios de la carne vacuna, señaló que “no se esperan grandes cambios”, porque si bien “hay demanda global, en 2021 habrá más desafíos en el ingreso a mercados importantes”.

 

Prevenir y controlar

Ante el creciente registro de casos de operarios de la industria frigorífica con coronavirus, el gobierno estableció recomendaciones sanitarias para la prevención y control en la industria frigorífica y demás ramas de la industria cárnica.

Debido a la pandemia Covid-19, la Organización Mundial de Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), han publicado directrices sobre esta enfermedad y la inocuidad de los alimentos para las empresas alimentarias, que sirven de orientación para la aplicación de medidas de control y prevención adicionales, basados en evidencias científicas, que permitan garantizar la seguridad de los alimentos y proteger la salud y la seguridad de todas las personas que trabajan en la industria alimentaria,

En Uruguay dicho trabajo de recomendación ha sido elaborado por la Dirección General de la Salud del Ministerio de Salud Pública, con el aporte del Grupo Asesor en Salud Ocupacional, el Departamento de Salud Ocupacional de la Facultad de Medicina, la Sociedad de Médicos del Trabajo del Uruguay y el aval de los ministerios de Ganadería Agricultura y Pesca y de Trabajo y del Instituto Nacional de Carnes (Inac).

De acuerdo al comunicado divulgado por INAC a fines de diciembre, el ámbito de aplicación de las recomendaciones comprende el procesamiento, preparación y conservación de carne, matanza de ganado vacuno, ovino, porcino, equino, pollos, gallinas, otras aves y ñandúes en frigoríficos y abasto. Además de la elaboración de fiambres y chacinados, así como el procesamiento y conservación de pescados, crustáceos y moluscos.

Señala que los frigoríficos cumplen con elevadas exigencias de limpieza y desinfección, que permiten, entre otras medidas, garantizar la seguridad de los alimentos.

Determinadas condiciones de trabajo, como las bajas temperaturas, la cercanía física entre los trabajadores, la carga física y aumento de la frecuencia respiratoria, o la presencia de ruido en determinados sectores, que propicia que los trabajadores eleven el tono de voz para comunicarse entre ellos, podrían favorecer la transmisión del SARS-CoV-2, indicaron.

Y considera que se deben tener en cuenta las interacciones de los trabajadores que pudieran producirse fuera del horario laboral, como la posible convivencia entre ellos o el desplazamiento en grupos al lugar de trabajo, ya sea compartiendo sus propios vehículos o en vehículos facilitados por la empresa.

En cuanto a las responsabilidades de los empresarios del sector, el MSP dispuso que deben “evaluar el riesgo de exposición y seguir las recomendaciones que sobre el particular emita el Servicio de Prevención y Salud en el Trabajo y las comisiones bipartitas de seguridad y salud, siguiendo las pautas y recomendaciones formuladas por los ministerios de Salud y de Trabajo”.

La elaboración de un plan de contingencia dirigido a sectorizar todos los procesos de trabajo y de protocolos de actuación ante casos sospechosos o confirmados de Covid-19, también es responsabilidad de la empresa, según el documento.


Revista VERDE Nº 90
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