Ganadería

Agronomía con genética animal y vegetal para producir más carne

13 de diciembre de 2023

La familia Stolovas proyecta llegar a 220 kilos de carne por hectárea en 10 años, en su establecimiento en Paso del León, Artigas, donde se realizó la jornada Pasturas 2023

Dentro de 10 años, en el establecimiento La Querencia “proyectamos tener más de 220 kilos de carne por hectárea (kg/ha)”, sobre la base del 57% del campo natural mejorado, 8% de pasturas y verdeos, 5% de cultivos y 30% de campo natural, dijo Martín Weiszman Stolovas, integrante de la empresa de la familia Stolovas, en el marco de la actividad anual Pasturas 2023, organizada por PGG Wrightson Seeds. Desde 2018 la producción de carne del establecimiento tiene un promedio de 160 kg/ha, en los cinco años previos a 2018 estaba en 116 kilos. “La tendencia es ir en aumento y hacerlo mediante el mejoramiento del campo natural, manteniendo las praderas y verdeos, partiendo de la base que cualquier campo es mejorable”, acotó. 

Actualmente las praderas y verdeos representan un 8% del área, que generan el 27% de la carne producida; el mejoramiento del campo natural representa el 13% del área y produce el 11%; mientras que el campo natural representa el 73% del área y responde por 62% de la producción de carne producida.

Weiszman señaló que “el objetivo es mantener la superficie de praderas y verdeos, porque si pensamos en crecer necesitamos más área agrícola y estamos limitados, además de incrementar el mejoramiento del campo natural, porque la valoración del costo-beneficio es más favorable, aunque son opciones distintas”.  A la vez, “se piensa seguir invirtiendo en aguadas y sombra, en pastoreo”, dijo. 

El establecimiento La Querencia está ubicado en Paso del León, en el departamento de Artigas. En la jornada de PGG Wrightson Seeds se observó un sistema donde las pasturas tienen como objetivo lograr altas cargas, con buenas ganancias de peso de los animales durante el invierno, y nivelar la oferta de forraje a lo largo del año.

Hasta 2013 la base forrajera era el campo natural, en ese momento surgió la opción del arroz (en medianería) y luego pasturas, “pensando en la rotación para tener comida para la ganadería, tener buenas praderas, porque si no teníamos buenas praderas no servía la rotación”, describió Weiszman. Recordó que comenzaron con la clásica rotación a base de raigrás, (trébol) blanco y lotus durante cuatro años, para luego volver al arroz. Esto se hizo durante cinco años, pero “no lográbamos buenas praderas, no nos convenció”, reconoció. Por eso, a partir de 2018 comenzaron a probar nuevas opciones forrajeras, y el año pasado otras opciones de cultivos dentro del sistema, señaló. 

Recordó que se introdujeron praderas perennes, en base a festuca, y que se tuvo que nivelar el terreno para sembrarla. “Se hizo el arroz, un raigrás al voleo el primer año y festuca de tres años. No buscábamos una festuca de siete años de duración porque el arroz nos empuja. Con tres años la festuca sirve”, dijo. 

A partir del año pasado “hicimos una prueba –en acuerdo con el agricultor–, y en parte del área agrícola además de arroz se introdujo maíz con riego por surcos. Tenemos las praderas y el maíz para la alimentación del ganado. Esta rotación nos cierra más y este año se vuelve a sembrar maíz. Al arrocero le sirve porque diversifica rubros”.

La festuca

“Las praderas de base festuca tiene varias ventajas, calidad, producción, estabilidad; se arrancan a comer más temprano y es más segura frente a los problemas de meteorismo. Hace unos años comenzamos a probar variedades nuevas de festuca, de mejor calidad y mejor producción”, indicó.

Sobre el rendimiento, Weiszman marcó que de la “festuca de primer año se está sacando entre 350 y 500 kilos de peso vivo de producción por hectárea (KgPV/ha). En las de segundo o tercer año el nivel se ubica entre 500 y 600 KgPV/ha. Esto, considerando un uso de ocho meses, desde abril hasta el 15 de noviembre, donde la pradera se cierra, salvo que siga lloviendo. En caso de que “podamos suplementar, se hace con granos energéticos, maíz, sorgo o arroz; para darle otro escalón a la producción y hemos llegado a 600 y 700 KgPV/ha”, destacó.

Mejoramiento de campo natural

“Desde hace un par de años el mejoramiento del campo natural es otra opción forrajera que estamos realizando”, comentó Weiszman. Dijo que en 2018 “descubrimos el Inia Basalto y dos variedades de lotus (Inia E-tanin e Inia Gemma), que aportan varias ventajas”. Comentó que en el caso del lotus basalto “no se busca sustituir la pastura natural y hay mediciones que establecen que logra duplicar la producción de un campo natural, y en suelos profundos y medios el incremento puede llegar a 60% o 70%. 

“No hay cuenta que pueda derrotar producir el doble con una inversión de US$ 100 por año”, afirmó. “Es como comprar media hectárea más de campo por US$ 100. Eso hay que aprovecharlo. La idea es que en un campo de 100 hectáreas se puedan poner entre 120 y 150 vacas, con la inversión de US$ 100 por año”, señaló.

La evolución

Weiszman recordó que en el año 2000, “cuando comenzamos a trabajar, teníamos 12 potreros de casi 300 hectáreas de promedio”, pero en la actualidad el establecimiento cuenta con 50 potreros de 60 hectáreas, además de parcelas, cuatro pozos de agua y 50 bebederos. Se han realizado muchas inversiones en electrificaciones y aguadas”, destacó el productor, que forma parte de la cuarta generación que está trabajando en la empresa.

El establecimiento La Querencia cuenta con 3.021 hectáreas y un Índice Coneat (IC) promedio de 122. En el establecimiento se realiza recría, invernada de vacas y recría de lanares. El predio forma parte de un sistema integrado por ocho establecimientos, ubicados en Salto y Artigas, que totalizan unas 22.000 hectáreas, con un IC promedio de 75 –desde un IC 38 a un IC 122–.

“La empresa es muy diversa y tiene muchas aristas. Manejamos cuatro predios criadores, dos predios donde se realiza recría de hembras y dos predios más donde se realiza recría e invernada de machos. Todos los predios están relacionados. La empresa se maneja teniendo en cuenta su totalidad, porque muchas veces las decisiones que se toman sobre un predio surgen por necesidades u oportunidades de otro, nunca en las situaciones puntuales”, dijo.

En todos los establecimientos de la familia Stolovas se producen vacunos y ovinos. Más del 32% de las ventas de la empresa corresponden al rubro ovino. Weiszman destacó que se comercializan “más de 20 productos, desde la producción de vacunos, ovinos y equinos, que incluye cabañas de las tres especies. La idea es diversificar riesgos y no estar atado a un solo producto”, expresó.

Sobre los recursos humanos dijo que “es un tema muy importante para nosotros, porque sin la gente el manejo y lo que queremos hacer es inviable”. En la empresa trabaja una plantilla de 60 personas, entre empleados fijos y técnicos, informó.

Weiszman comentó que La Querencia, fue uno de los primeros predios que adquirió su abuelo (Juan Stolovas) en 1957. “Era un campo donde se invernaban novillos de 4 o 5 años, con poca infraestructura y ciclos largos. De a poco se fue intensificando, se hicieron subdivisiones, se bajó la edad de faena y se ajustaron las cargas de vacunos. Se mejoró la recría, veíamos que era un debe, y se empezó a recriar más hembras, que vienen de otro predio, luego se hace el entore y vuelven al predio criador”, detalló. 

También comentó que en la recría “se empezó a trabajar a campo natural, con suplementaciones, y para levantar ese escalón y bajar costos era necesario la inclusión de pasturas”. 

La mayoría del área del establecimiento está destinada a campo natural, pero se han implementado mejoras estratégicas, como sistemas de riego y cultivos de verano, para aumentar la producción y asegurar la persistencia de las praderas. “Como dijo el investigador australiano Mc Meekan, que estuvo acá: pasturas de pedigrí para ganado de pedigrí. Tenemos un ganado que tiene muchos años de selección genética y apuntamos a pasturas de alto potencial para impulsar sus virtudes. Invertir en genética animal, pero también en genética vegetal”, concluyó.

El origen

Juan Stolovas llegó desde Europa en 1932 y comenzó en la actividad comercial (ramos generales) y agropecuaria, en Artigas. En 1969 se creó la sociedad Alberto y Elena Stolovas Hnos, que fue dirigida por Alberto Stolovas hasta principios de los 2000. En ese año se generó una redistribución de la organización empresarial, e ingresaron Arie y Yoel Stolovas, junto a Martín Weiszman Stolovas. 

En el marco de la jornada Pasturas, Alberto Stolovas valoró la importancia de enfocarse en el retorno económico de la producción, pero “también en el retorno desde el punto de vista humano”, para “proyectarse hacia el futuro”, bajo la premisa de “no tener razón, sino ganar con la razón”, comentó.

La festuca bien al norte

Federico Nolla, gerente de Desarrollo de PGG Wrightson Seeds, destacó el rol de las pasturas en La Querencia, donde son claves para mejorar la productividad del campo natural. Festucas y verdeos “tienen que producir mucha materia seca” durante el invierno, dijo. Además, valoró que “se aprovecha toda la infraestructura del cultivo de arroz” en riego, los “canales y sistemas para regar pasturas”, que tienen un “potencial muy grande” en este tipo de esquemas, por la seguridad que brinda en la producción de materia seca.

“Hace varios años que venimos trabajando con festuca en el norte, antes se pensaba que esa especie llegaba solamente hasta el río Negro y después no podía sobrevivir, pero desde 2012 estamos trabajando y capacitando en el manejo, lo que derivó en una expansión del área, porque se ha transformado en una excelente opción para el norte, por los niveles de producción de carne que se logran”, valoró.

Nota de Revista Verde N°110

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