En la tarde del miércoles 7 de agosto, el presidente Tabaré Vázquez firmó el decreto que habilita la creación de una nueva herramienta financiera para los productores lecheros.
Walter Frisch, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL) dijo que “es una herramientas financiera favorable para el difícil momento que estamos viviendo”.
A través de la misma se dispondrá de un fondo de US$ 13 millones, más US$ 3 millones del FOGALE que no fueron utilizados, que quedarán a disposición de los productores que opten por tomar la herramienta financiera con figura de crédito que será instrumentada por el BROU.
Frisch aclaró que se trata de “una herramienta optativa” a través de la cual los productores accederán a US$ 0,2 por litro de leche remitida en los últimos 12 meses, “un productor que remite 1 millón de litros podría acceder a un crédito de hasta US$ 20 mil”.
Destacó que para los productores que remitieron menos de 480 mil litros en 12 meses la “cobertura total del crédito sería total” y que “el apalancamiento sería 1 a 1”. Agregó que “hasta este límite (de 480 mil litros) también entrarían productores con categorización crediticia 4 y 5”. Dijo que “se peleó por eso, porque son los productores que están con grandes dificultades y son los que se pierden día a día”.
Explicó que se trata de “una herramienta financiera, el productor no va a sufrir ningún tipo de descuento del precio de litro de leche que hoy está cobrando”. Para los productores que remiten más de 480 mil litros deberá contar con garantías que podrán ir desde 40 a 70%.
De todas maneras Frisch resaltó que “esto es una herramienta optativa” por tanto el productor que no quiera contar con esta herramienta financiera, pero quiera contar con el aumento que registró la leche tarifada a partir de agosto, “podrá solicitarle a la industria que le incluya en el precio de liquidación la parte que le corresponde por el aumento de la leche tarifada”, que rondaría en unas $ 0,15 de los $ 2,70 del aumento que fijó el Ejecutivo.
Para apagar cualquier resplandor de esperanza que podían llegar a tener los productores lecheros y aquellos que hicieron negocios con Venezuela y aún no han visto el dinero de sus ventas, el canciller Nin Novoa dijo en radio Carve que Venezuela “no tiene dinero para pagar la deuda y así lo tuviera no hay cómo traerlo”.
Por eso, el diputado Rodrigo Goñi, dijo que “lo mejor es que voluntariamente el presidente de la República le reclame a Venezuela el pago, ya que están esos fondos depositados en Uruguay”, por las sucursales del Bandes que el país bolivariano tiene en Uruguay. Goñi se preguntó “por qué no utilizarlos con el destino que corresponde, porque es una deuda de Venezuela por negocios legítimos con Conaprole”.
Agregó que “en el tema de Conaprole una y otra vez dijimos que Venezuela tiene un banco en Uruguay y por eso el Estado venezolano tiene fondos depositados en ese banco”, entonces “por qué no reclamarlos”.
Goñi dijo que “Venezuela tenía fondos suficientes para pagar la deuda” y que por eso “hace más de un año venimos pidiendo que se tomen los recaudos sobre los fondos venezolanos depositados en el sistema financiero uruguayo”. Explicó que esa propuesta es “por montos suficientes para cubrir no solamente la deuda con Conaprole sino con otras empresas uruguayas que también legítimamente reclaman el pago”.
Luego de escuchar las declaraciones del canciller Nin Novoa el diputado Goñi se preguntó si el canciller “buscó realmente” la forma de cobrar esa deuda como para “afirmar que en Uruguay no hay fondos suficientes para cubrir la deuda con Venezuela”. Por esto Goñi estará llamando al canciller al parlamento en los próximos días.
Y concluyó que “no se han hecho las acciones necesarias para cobrar la deuda de Venezuela” y responsabilizó por eso al gobierno uruguayo. “No olvidemos que la deuda de Venezuela se originó luego de que el presidente de la República garantizara públicamente a Conaprole y al resto de las empresas que podían vender tranquilas que habría un fideicomiso para garantía de esas deudas”, recordó el diputado.
Los productores agrícolas se han visto desafiados en el último tiempo debido a los precios de los commodities y han encontrado en la producción de carne un refugio para su rentabilidad. Ahora bien, la integración y sinergia de ambos sistemas también ha sido probada por productores que ven en la soja “un beneficio” como cabeza de rotación.
Mario Chacón, productor ganadero del departamento de Lavalleja, dijo que el año pasado debió sembrar 150 hectáreas de soja “para poder volver posteriormente a ese campo con pasturas”, dado que la pradera “estaba muy engramillada”. Había tenido una experiencia con soja “hace muchos años, fueron 30 hectáreas” y adelantó que continuará con ese esquema de rotación y para la próxima zafra sembrará “unas 100 hectáreas de soja”.
Dijo que si bien “el rendimiento no fue excepcional” vendió la soja hace un mes a US$/t 330 y el resultado de la ecuación fue interesante. Agregó que “si bien la soja ha tenido altibajos muy fuertes y el panorama no es claro, para los sistemas ganaderos hay un beneficio que todos conocemos y es como queda el suelo para la próxima pradera”. Por eso aseguró que seguirá haciendo soja como cabeza de rotación.
En cuanto a la ganadería, dijo que “el panorama en general viene bien, hay buen clima y buenos precios”. De todas maneras señaló que “tenemos en contra el tema de los costos, algo que decimos todos los productores y los que no productores también”. Agregó que los costos “no ayudan y por más que hagamos todo bien la rentabilidad que tenemos es baja”.
Chacón es un productor invernador que en promedio engorda unos 500 novillos por año, aunque este año debió bajar su producción la que espera recuperar a partir del año que viene. En su establecimiento los novillos invernados, en el frigorífico rinden en promedio 55%. Eso es porque los últimos 90 días antes de embarcar, se suplementan y “eso me ha subido el rendimiento un punto y medio”, dice Chacón.
Agrega que si bien “la ración tiene un costo de US$ 90 por animal, le da una consistencia que se nota cuando va al gancho”. Por lo que queda del año no tendrá que reponer y que tiene “200 novillitos disponibles para terminar” pero reconoció que “el precio de la reposición da chucho”.
En cuanto a los precios, dijo que ve un escenario para el novillo en el eje de los US$ 3,50 – 3,60 por kilo y que con esos valores “se puede trabajar porque los granos han tenido una baja importante y eso ayuda a la relación de costos”.
El productor agrícola Tomás Molina, que integró una mesa de diálogo en la Feria Original John Deere, acompañado de un productor ganadero y uno lechero, dijo que el panorama de la agricultura por el lado de los mercados y precios “es bastante complejo”. Agregó que “sobre todo para la soja que ha sido la locomotora de las empresas y que hoy dejó de serlo”. Por eso indicó que “tenemos que juntar pequeños márgenes de todos los cultivos para lograr un margen decoroso”.
Molina comentó que la estrategia ha cambiado y que pese a lo que pasa con la soja “somos optimistas con los cultivos de invierno” ya que “tuvimos una muy buena siembra y tenemos mucho frío que es necesario”. Consideró que “si bien el panorama del negocio no es alentador creo que da para seguir haciendo lo que sabemos hacer”.
Dentro de las cosas que juegan para poder tener un margen destacó a “la imaginación para bajar costos, para hacer cosas distintas”. Dijo que el recurso humano sigue siendo algo sumamente importante y que “tenemos un diferencial en ese aspecto”.
También subrayó la importancia de la tecnología que “ayuda y mucho porque en márgenes tan acotados el control de procesos, la ciencia de los datos, se vuelve sumamente importante”. Mientras que “las dos grandes variables que manejan nuestro negocio, el clima y los mercados, no están en nuestras manos, precisamos ser muy eficientes en los detalles que dependen de nosotros”.
Por eso dijo que si bien el margen es muy chico es la “suma de pequeños detalles, lo que nos permite seguir en carrera”.
En cuanto a la estrategia empresarial, indicó que “los números dicen que el doble cultivo es más rentable porque la soja dejó de ser el motor de todo”. Por eso, para poder hacer frente a esta nueva realidad, Molina decidió agrandar el área de invierno y hoy tiene un 70% de la superficie con doble cultivo y un 30% con cultivos de primera.
El pasado 1º de agosto en Buenos Aires, el Foro Mercosur de la carne se reunió por primera vez con el objetivo de comenzar a delinear las bases de un acuerdo para repartir la cuota de carne de 99 mil toneladas que implica el acuerdo entre el Mercosur y la UE.
Emilio Mangarelli, representante de la FRU en la junta directiva de INAC, dijo que “luego de muchos años es la primera reunión en la que nos sentamos a repartir algo en concreto”. Esta reunión no arrojó avances, de acuerdo a lo que manifestó Mangarelli, sino que sirvió para hacer una puesta a punto sobre los tratados alcanzados anteriormente por el Foro. Se fijó una próxima reunión para el 13 de setiembre en Montevideo.
De todas maneras Mangarelli destacó que “tenemos la oportunidad de ponernos de acuerdo entre nosotros” y que “sabemos que esto es por plata y que si no nos ponemos de acuerdo entre los privados, los gobiernos deberán alcanzar un acuerdo de alguna forma”.
Explicó que “se revisó la posición que hubo en 2004 en la que se pedía a la UE una cuota de 330 mil toneladas”, en ese sentido sostuvo que “hoy es otro el marco en el que hay que hablar ya que la cuota es de 99 mil toneladas peso carcasa”. En 2004 ante un eventual acuerdo con la UE de 330 mil toneladas de carne, Uruguay se beneficiaría con el 21% de dicha cuota, algo que al Foro le llevó solamente cinco reuniones definir.
Mangarelli agregó que “en este negocio no colmamos para nada las expectativas y a Uruguay no le cambia mucho la vida”. Hizo referencia a que la preocupación pasa porque dentro de seis años “se pierde la cuota 481”, aunque destacó que “por un lado se pierde eso y ganamos esto”.
Mangarelli hizo referencia a que hay nuevos factores que “nunca estuvieron y ahora están”, como el ahorro que representa el arancel cero para la cuota Hilton. Dejó entrever que podría llegar a ser un argumento de negociación teniendo en cuenta que, por ejemplo, para Uruguay representaría un ahorro de US$ 15 millones y en el caso de Argentina sería de US$ 65 millones. “Aplaudimos el tratado pero tampoco nos va a cambiar” dijo, aunque reconoció que implica “cerrar un capítulo de tantos años con la UE” y que es un acuerdo “que sirve y que es bueno”.
El representante de los productores también politizó al respecto de la firma del acuerdo, cuestionando los dichos del presidente Tabaré Vázquez, quien en su momento “opinó que este tipo de acuerdos se firmaba en un gobierno frenteamplista”. En ese sentido hizo un llamado a que el gobierno “revise las condiciones” sobre las que se firmó el acuerdo y “cómo queda y lo que le pasa al negocio (de la carne)”, en un llamado a “hablar claro”.
El jueves 1º de agosto en la mañana el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) firmó un decreto que fija un aumento de $ 2,2 para el precio de la leche tarifada de consumo interno, que comenzará a regir a partir del 5 de agosto, quedando así el precio final al público en $29,20 por litro. La suba de $ 2,2 tiene en cuenta un aumento de $1,4 destinado para el productor, al tiempo que el resto se compone de la paramétrica de los costos industriales y de comercialización.
“Es algo que se venía trabajando desde febrero, cuando hubo correcciones en el precio y quedó el compromiso de rever el punto a inicios de agosto”, dijo Gabriel Bagnato gerente del Instituto Nacional de la Leche (INALE).
Explicó que luego de que un análisis mostrara “que la evolución del precio de la leche tarifada había sido por debajo del IPC, se entendió que dada la situación coyuntural de crisis del sector de los últimos años, ese valor podía aumentar”. Agregó que entre las gremiales y el gobierno “hay una especie de acuerdo” que implica que cuando la leche en el mercado internacional valía US$/ton 5.000 a nivel local el precio de la leche para consumo “no evolucionó como podía evolucionar el precio de la leche al productor”. En aquel momento el precio al productor “creció por encima de la inflación”.
Bagnato agregó que “ahora en un momento de derrumbe de precios internacionales con una situación bastante compleja para el sector, se entiende por parte del MEF, MGAP e INALE que corresponde un aumento adicional”. Explicó que ese aumento es “a los efectos de generar herramientas de garantías y financiamientos que apoye a los productores en este momento” y que “es oxígeno para las inversiones del sector”.
Diego Saavedra, gerente de Central Lanera Uruguaya, dijo que “las condiciones de costos y la competitividad del país impiden el agregado de valor”. Indicó que “a medida que se agrega valor se suman costos y eso es lo que explica por qué en la última década han desaparecidos todas las industrias textiles de Uruguay”.
Saavedra se refirió a lo difícil que es agregar valor para las industrias exportadoras uruguayas. “Cada vez que los uruguayos tocamos un producto muchas veces le estamos sacando competitividad y por eso hoy las industrias agroexportadoras estamos tan desafiadas”.
Explicó que a nivel industrial se está “en una situación extrema” y que todas las cadenas de valor “estamos exportando en el mínimo estado de agregado de valor posible ”, al respecto graficó lo que sucede con la leche, los cueros, la madera y la carne.
Sobre la cadena textil lanera, dijo que “se quedó en el primer paso que es el peinado, el hilado y el tejido son actividades que son inviables con las condiciones de competitividad y de costos internos que tiene Uruguay. Lamentablemente este es un modelo en el que Uruguay termina exportando materias primas con un mínimo procesamiento, exportando cerebros y personas porque no hay trabajo para los uruguayos”.
De todas maneras, Saavedra detalló algunas de las posibles soluciones, aunque advirtió que “ante problemas complejos las salidas no son fáciles”. En ese sentido abogó por “políticas macro económicas más ajustadas que lleven al dólar a otros niveles, políticas fiscales que castiguen menos la exportación y que no obligue a los exportadores a exportar impuestos”.
Dijo que sería bueno contar con “una política de inserción internacional diferente que no obligue a Uruguay a pagar impuestos a cada mercado que ingresa” porque en el negocio de la lana “una diferencia de 3% significa quedar fuera del negocio”.
Central Lanera tiene “la industria más moderna del país” y trabaja con capacidad plena en la planta de Florida. Saavedra explicó que “se ha planteado como una estrategia para bajar costos unitarios, pero obviamente estamos desafiados como toda la agroindustria exportadora del país”. En el último ejercicio la planta trabajó durante 11 meses, de lunes a sábados con tres turnos que alcanzan las 24 horas, “pero eso no es suficiente aún para alcanzar condiciones de competitividad deseables”.
Si bien en los último meses Saavedra reconoce que el dólar ha mejora su relación frente al peso uruguayo, “cualquier movimiento que tenga el dólar para arriba o para abajo tiene mucha incidencia, somos muy sensibles a las variaciones del dólar”, explicó.