En la presente zafra se detectó la presencia de “roya” en cultivos de soja, que ingresó como todos los años por la frontera desde Brasil, y hay varios “puntos confirmados” en los departamentos de “Cerro Largo, Treinta y Tres, Rocha, Río Negro, Paysandú y ahora en Soriano”, dijo la gerente de investigación y desarrollo de Proquimur, Lorena Caamaño, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Señaló que hay condiciones favorables para el desarrollo de esta enfermedad y si bien el cultivo de soja siempre requiere de un manejo sanitario, cuando llega la roya se pone el foco en esta enfermedad, por la “dificultad” para detectar los primeros indicios y el rápido avance de la misma.
La estrategia de control de la roya en soja comprende una serie de medidas de monitoreo, en principio, vinculadas a la “detección temprana” y la prevención con herramientas fungicidas, porque es un “hongo que avanza muy rápido».
Caamaño consideró que en los casos en los que todavía no se confirma la presencia de roya, como medida “preventiva” se recomienda la utilización de “carboxamidas” que son las “estrellas” entre los fungicidas.
En ese sentido, la técnica mencionó algunos productos que Proquimur cuenta para el tratamiento de este tipo de problemas, como pueden ser: Único Max, Único, Duke y Zeta. “Todos estos productos incluyen los activos necesarios para el manejo de la enfermedad en sus distintas etapas”, acotó.
Los primeros datos de cosecha de maíz bajo riego muestran resultados alentadores. El ingeniero agrónomo Francisco Bianco, asesor técnico del Establecimiento San Benito, ubicado en Carlos Reyles (Durazno), dijo a Punto de Equilibrio de Carve y verdenews.com.uy que los rendimientos se acercan a los 13.000 kilos por hectárea base seca, “se trata de cultivos sembrados entre los últimos días de setiembre y mediados de octubre”.
San Benito lleva dos años consecutivos implementando riego, y según Bianco, “el manejo se viene ajustando”. Hace cinco años se detectó “un problema importante” de acidificación de los suelos, lo que motivó el inicio de un “proceso” de encalado con dolomita, un carbonato de calcio y magnesio que “levanta el pH y mejora la disponibilidad de nutrientes”.
Con la corrección del pH y el riego, el manejo del cultivo de maíz exige el uso de híbridos de última generación y tecnología avanzada en fertilización. Esto lleva los costos directos del cultivo a US$ 1.000 por hectárea, sin considerar el arrendamiento del campo ni el encalado. A esto se suman US$ 0,50 por milímetro aplicado, además de los costos de cosecha y flete.
En esta zafra se aplicaron entre 200 y 230 milímetros, en “momentos clave”, además de los 600 milímetros milímetros recibidos durante el ciclo. Aunque la inversión es elevada, Bianco afirmó que “el número cierra muy bien, en base a la productividad física obtenida, los kilos defienden al negocio”.
Destacó que el encalado permitió aumentar el rendimiento entre 30% y 35% tanto en cultivos de verano como de invierno. En tanto, los análisis de suelo muestran que la disponibilidad de nutrientes mejora, permitiendo reducir el uso de fertilizantes entre 30% y 40% respecto a campos no encalados.
“Arrancamos con un pH de 5,2 y llegamos a 5,8 tras incorporar 2.500 kilos de dolomita por hectárea”, detalló. “Aún no tenemos claro por cuántos años se mantendrá este nivel de pH alcanzado, pero nos planteamos volver a encalar en un plazo de cuatro a cinco años”.
Durante la semana que fue del 16 al 22 de febrero de 2025 , la faena de ovinos totalizó 21.461 cabezas y prácticamente se duplicó frente a la semana precedente cuando se faenaron 11.011 ovinos, según datos aportados por el Instituto Nacional de Carnes (INAC).
Los cinco frigoríficos con mayor actividad durante la semana pasada fueron: Las Piedras: 8.212 ovinos (38,3%); Frigocerro: 7.418 cabezas (34,6%); San Jacinto: 5.434 animales (25,3%); Cuareim: 252 cabezas (1,2%) y Luchasol: 77 ovinos (0,4%).
La composición de la faena por categoría fue la siguiente: Borregos: 1.461 cabezas (7%); Capones: 1.712 (8%); Carneros: 136 (1%); Corderos: 9.775 (46%) y Ovejas: 8.377 cabezas (39%).
En el acumulado anual se alcanzó una faena de 115.558 cabezas de ovinos, lo que representa una baja del 11,5% en comparación con el mismo período de 2024.
Los cinco frigoríficos con mayor faena en el acumulado anual fueron: Frigocerro: 37.389 ovinos (32,4%); Las Piedras: 32.247 cabezas (27,9%); San Jacinto: 24.974 animales (21,6%); Bamidal: 18.122 cabezas (15,7%) y Cuareim: 1.585 ovinos (1,4%).
Durante la semana que fue del 16 al 22 de febrero de 2025 , la faena de vacunos totalizó 45.658 cabezas. Este número representa una disminución del 5,8% en comparación con la semana anterior, en la que se faenaron 48.501 cabezas, según datos aportados por el Instituto Nacional de Carnes (INAC).
Los cinco frigoríficos con mayor actividad durante la semana pasada fueron: Tacuarembó (Marfrig): 4.996 vacunas (10,9%); PUL (Minerva): 4.260 cabezas (9,3%); Las Piedras: 4.249 animales (9,3%); Ontilcor: 3.892 bovinos (8,5%) y San Jacinto: 3.803 cabezas (8,3%).
La composición de la faena por categoría fue la siguiente: Novillos: 20.189 cabezas (44%), Vacas: 17.336 (38%) y Vaquillonas: 7.473 cabezas (16%).
En el acumulado anual se alcanzó una faena de 365.142 cabezas de bovinos, lo que representa un incremento del 5,4% en comparación con el mismo período de 2024.
En pleno verano y en períodos de ola de calor resulta importante tener en cuenta que el ganado sufre el “estrés calórico” y hay “experimentos” que demuestran la pérdida de peso en los vacunos, que va de “200 a 300 gramos por día” respecto a los que tienen sombra para mitigar, señaló el investigador del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Alejandro La Manna, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en verdenews.com.uy.
Se refirió a los resultados experimentales vinculados a la incidencia que tiene en la producción que los animales cuenten con sombra, así como aspersión y ventilación en los establecimientos de ganado de carne y lechero.
“La aspersión ayuda al animal a estar mejor” y a veces se “forma barro” en el entorno, por lo que es necesario que la aspersión no esté cerca del bebedero sino algo más corrida, recomendó.
La Manna dijo que la ganancia diaria cuando se toman medidas de mitigación mejora “entre 18%, en el peor de casos, hasta el 27% en los últimos años” ya sea con sombra o con aspersión. A la vez, la eficiencia de conversión se incrementa hasta un 11%. El animal “produce más kilos y es más eficiente”.
Aconsejó además que en los corrales si no es posible mitigar el calor, lo mejor es sacar a los vacunos del encierro por unos 10 días. “Mejor perder unos días de producción, antes que perder el animal”, por el riesgo de “mortandad” cuando aparecen este tipo de fenómenos extremos.
“Durante la zafra hubo dos situaciones bastante contrastantes en los maíces de primera, los más tardíos y las sojas de primera sembradas hasta mediados de noviembre, que estuvieron asociadas al comportamiento de las lluvias”, explicó Ignacio Ferri, integrante del área de Innovación, Investigación y Desarrollo de Agronegocios del Plata (ADP), en el programa Punto de Equilibrio, emitido por Carve y verdenews.com.uy.
Comentó que en diciembre los “maíces de primera”, que estaban en “período crítico”, mostraban estimaciones de rendimientos muy buenos, superiores a los 10.000 kilos por hectárea. Sin embargo, la falta de lluvias a partir del 25 de diciembre provocó una baja en los rendimientos.
“En esos cultivos estimábamos pérdidas de rendimiento o de peso de mil granos de cada espiga en torno al 30%. Hoy nos encontramos con pesos por debajo de los 250 gramos”. Cuando comenzaron a cosecharse los primeros maíces, se confirmó esa “merma de rendimiento”, señaló.
En el caso de la soja, Ferri indicó que a partir del 18 o 20 de enero comenzaron las lluvias y, con ello, se inició el desarrollo de los materiales de ciclo medio, que representan en torno “al 70% del área de soja en Uruguay”. Estos cultivos están entrando en su período crítico con los perfiles “bien cargados”.
Planteó su optimismo respecto a que los cultivos de soja están “muy buenos” y favorecidos por las precipitaciones acumuladas, con potencial de alcanzar “los 3.000 kilos por hectárea” en la zona de Soriano y Colonia.
En cuanto al maíz de segunda, el panorama es “distinto” a lo observado en los cultivos de primera, ya que con la llegada de las precipitaciones “se recargó nuevamente el perfil y estamos entrando en el período crítico con buenas condiciones”, afirmó.
Informó que ADP-Agronegocios del Plata llevará a cabo la segunda edición de Actualización de Cultivos de Verano, un espacio de encuentro dirigido a productores y técnicos de todo el país para aprender, actualizarse y compartir experiencias sobre las últimas novedades del sector.
La jornada se realizará el jueves 27 de febrero, a partir de las 08:30 horas, en el punto de encuentro ubicado en Ruta 21, kilómetro 331, donde se presentará una variedad de soja Stine que estará disponible para la siembra 2025/2026. Luego, a las 10:00 horas, los participantes se trasladarán al campo «El Peñón» (Ruta 2, kilómetro 263,5), donde se realizará una recorrida por cultivos de maíz de Stine.
En esta zafra de verano se han registrado casos de roya en cultivos de soja en la zona este del país, con presencia en Cerro Largo, Treinta y Tres y Rocha. Ahora se detectó en el litoral oeste y centro. La atención ahora está puesta en su diseminación en las distintas regiones, señaló Carlos Pérez, director de la Clínica Vegetal, en el programa Punto de Equilibrio de Carve y en verdenews.com.uy.
Pérez explicó que la roya es una enfermedad ampliamente estudiada en Uruguay y Brasil. Se trata de un patógeno que se disemina por el viento a largas distancias, con el inóculo primario proveniente de Brasil, ya que en Uruguay no existen las condiciones necesarias para que el hongo sobreviva durante el invierno. Las condiciones climáticas «juegan un papel clave» en el desarrollo de la enfermedad.
En esa línea, Pérez indicó que los días nublados «facilitan la dispersión» del hongo, ya que los rayos UV pueden matar las esporas, pero sin luz solar intensa, «el patógeno se mantiene vivo». Además, los días con rocío prolongado aceleran la infección en los cultivos.
Con estos elementos en juego, recordó que actualmente «hay focos importantes en el este, también en Flores y Paysandú, con lo cual el riesgo se extiende a todo el país», con especial atención tras las recientes tormentas.
Pérez remarcó que el monitoreo es fundamental, ya que «la clave está en no llegar tarde». «No hay ninguna medida para frenar una epidemia si llegamos a destiempo», advirtió.
La recomendación es «estar atentos a los focos reportados y observar el estado de las chacras vecinas«. Una vez que hay sospecha de roya, «es fundamental confirmar su presencia rápidamente para tomar acción». El monitoreo efectivo implica revisar «las partes más altas y vigorosas del cultivo, aquellas con mayor biomasa y donde el rocío demora más en secarse, ya que es en esos puntos donde pueden aparecer las primeras infecciones».
El control químico «es una herramienta clave» para frenar la epidemia de roya, una vez confirmada su presencia. Pérez explicó que «todos los fungicidas utilizados en Uruguay han mostrado efecto sobre la roya, incluso en años con epidemias, como la del año pasado».
Sin embargo, advirtió que «el momento de aplicación es determinante». Hay que intervenir «cuando aparecen las primeras pústulas y no esperar a que la enfermedad avance, ya que un alto nivel de infección dificulta el control». A la vez, destacó que «la calidad de aplicación es un factor determinante» en la eficacia del tratamiento.
Además de la roya, la mancha marrón «ha tenido una presencia importante» esta zafra. Apareció temprano con las lluvias de noviembre y diciembre; «luego se frenó con la falta de agua, pero volvió tras el retorno de las precipitaciones».
El fitopatólogo resaltó que su control «es clave», ya que la enfermedad provoca defoliación y en planteos de alta producción, «la pérdida de área foliar impacta directamente en el rendimiento».
«Tenemos un análisis de siete años de ensayos en el control de mancha marrón y Cercospora, donde interviniendo en el nivel crítico y con condiciones favorables, la respuesta al control en caso de epidemia es muy positiva«, explicó. Esto «demuestra que estas enfermedades reducen el rendimiento, por lo que es clave identificar el nivel crítico para avanzar en la intervención».
Pérez advirtió que este año seguramente se den epidemias de roya, debido al avance en las últimas semanas. Y subrayó «la importancia de no descuidar las manchas foliares, ya que en esta misma zafra se registró una epidemia temprana de mancha marrón y, con las lluvias recientes, su reaparición es muy probable».