El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA ,por sus siglas en inglés) informó en la jornada de hoy de nuevos negocios de maíz hacia China, que suman a los soja reportados durante la semana. En el caso del cereal se trata de 686.000 toneladas de las cuales 371.000 toneladas se entregaran durante el ciclo comercial 2019/20 y las otras 315.000 toneladas se exportaran durante el ciclo comercial 2020/21.
En tanto, el reporte semanal de la consultora Agro Hedge señaló que el USDA viene reportando nuevas ventas de soja a China, esta semana se colocaron 378.000 toneladas, con lo cual desde el miércoles pasado y hasta hoy las ventas llegan a 778.000 toneladas.
Las exportaciones de soja de Estados Unidos durante marzo fueron 2,57 millones de toneladas (Mt), un mínimo de 5 años para el mes, de las cuales el 8% fueron para China. En el acumulado desde setiembre, se llevan 33,1 Mt vendidas, un 7% más que el año anterior pero 23% menos que hace dos años. La molienda de soja en marzo en Estados Unidos tuvo un récord histórico de 5,23 Mt procesadas, señala Agro Hedge.
Sobre el avance de siembra de soja en Estados Unidos, Agro Hedge indicó que el domingo pasado se llegó a 23%, superando el 21% esperado por el mercado y también el avance de 2019 (5%) como el promedio histórico (11%). De los principales estados, Illinois llegó a 31% (3% en 2019), Indiana a 22% (1% en 2019) y Iowa a 46% (7% en 2019).
El Ing. Agr. Cesar Durán, integrante de la División de Calidad e Inocuidad de Alimentos, de la Dirección General de Servicios Agrícolas (MGAP), manifestó que se busca informar sobre lo que genera la “presencia de granos curados en lotes de soja cuando se recibe en las plantas de acopio”.
Agregó que “se denominan granos coloreados a los a que han sido tratados con curasemillas (fungicidas e insecticidas)”, los que “tienen colorante para ser distinguidos y no están permitidos para el consumo humano o animal”. Por eso sostuvo que desde el MGAP se intenta darle “difusión al problema que traen los granos curados, porque sigue sucediendo y en algunos casos pasa por desconocimiento de la disposición y en otros por no aplicar buenas prácticas de manipulación”.
La resolución DGSA Nº 36, del 06 de abril de 2017 y la modificación Nº 52 de 2018, “prohíbe la mezcla de semilla tratada con curasemillas con granos que tienen como destino consumo humano o animal”. Esto determina que “la sola presencia de un grano entero y/o pedazo de grano coloreado será suficiente para prohibir la comercialización y será rechazada, salvo que la partida se pueda prelimpiar para extraer dicho grano, como por ejemplo avena en soja”.
Durán subrayó que “las plantas de silos deben denunciar al MGAP para que inicie actuación”. Hasta el momento se ha detectado la presencia de granos coloreados en 10 camiones, “lo que más aparece son semillas de verdeos curadas en granos de soja, principalmente avena”. Aunque también se han encontrado “granos de la propia semilla de soja lo que impide la posibilidad de pre limpiar”.
Recalcó que la presencia de granos curados en un destino a los que Uruguay exporta puede generar “el cierre de ese mercado”, lo que genera un “riesgo para la cadena”. También “le incrementa los costos y le genera una pérdida de valor a los productores que pasan por dicha situación”.
Durán sostuvo que en el caso de que se detecten granos curados “la carga será interdictada y enviada a un depósito intermedio, hasta que Servicios Agrícolas del MGAP autorice su destino final, el cual puede ser siembra o destrucción”. En ese sentido, dijo que la decisión está “en manos del productor, él propone y DGSA autoriza”.
El productor “tiene 30 días para proponer y vencido el plazo sin haber recibido la propuesta, se remitirán los antecedentes a la Dirección de Servicios Jurídicos del MGAP a fin de aplicar las sanciones que correspondan”.
Para poder evitar estos casos, Durán destacó la necesidad de atender la “Buenas Prácticas: limpieza de tolvas, transporte en la chacra y camión, roscas, si usa bolsones que no hayan tenido semillas” y recalcó que hay que “tener cuidado con las siembras de puentes verdes”.
Beyond Meat, el fabricante de hamburguesas vegetales que registró ventas trimestrales mejores a las esperadas, ofrecerá en los Estados Unidos descuentos importantes durante el verano, con el objetivo de obtener una mayor participación en el mercado a medida que los precios de la carne vacuna van aumentado a niveles récord por las interrupciones que enfrenta su proceso industrial con el avance del coronavirus.
Los paquetes de valor y los descuentos que serán superiores a lo normal están destinados a reducir la brecha de precios entre las hamburguesas de carne y las de Beyond. En esa línea, Wells Fargo dijo que el precio es un factor que impide un avance más rápido de los productos.
“Nos acercamos pero intentaremos reducir aún más esa brecha”, dijo el presidente ejecutivo Ethan Brown a Reuters. Los productos de Beyond Meat tienen un precio que está entre el doble y el triple del que tiene la carne vacuna convencional, según Wells Fargo.
En abril las exportaciones de carne vacuna de Australia cayeron menos de lo que esperaban los operadores comerciales que estimaban un impacto más fuerte del Covid-19 que ha generado interrupciones logísticas y de mercado.
De hecho, gran parte de la reducción en el tonelaje de exportación puede explicarse por la menor faena provocada por la reconstrucción del rodeo vacuno australiano luego de la severa sequía que debió enfrentar una parte importante del país. El Departamento de Agricultura de Australia informó que en abril se exportaron 92.476 toneladas, un 2% menos que en marzo y 6,3% por debajo de abril del año pasado.
En el informe de abril, publicado por Beef Central, se desprende que Japón fue el principal mercado de Australia, le exportó 23.850 toneladas, un 10% menos que en marzo, pero un 8% más que en abril del año pasado. En 2020, Australia le ha exportado a Japón 92.600 toneladas, un 5% por encima a la registrada en el mismo período de 2019.
Las exportaciones de China registraron una sólida recuperación, luego de caer en marzo debido a problemas relacionados con el Covid-19. El volumen total durante abril alcanzó las 23.788 toneladas, subió casi un 30% respecto a marzo y 15% más que en abril del año pasado. En los primeros cuatro meses del año, desde Australia a China fueron 79.900 toneladas, un 10% más que en el mismo periodo de 2019.
Hacia Estados Unidos fueron durante abril 15.536 toneladas, bajando un 9% frente a marzo y 28% frente a abril del año pasado. En el año van 67.900 toneladas, un 15% por debajo que en el mismo período de 2019.
El Departamento de Agricultura de Australia señala que Corea del Sur está entre los mercados de exportación más estables de 2020, dado que ha recibido las 48.700 toneladas, el año pasado había importado de Australia 52.900 toneladas de carne vacuna.
La Unión Europea importó en abril 567 toneladas, un 8% menos que en marzo y 39% por debajo de abril del año pasado. Durante los primeros cuatro meses del año, el volumen alcanzó 3429 toneladas, un 23% menos que el año pasado.
El Dr. Daniel Miranda, presidente de la Mesa de Alimentación de Ganado a Corral, dijo que los corrales de engorde “hemos tomado distintas decisiones, dispares de acuerdo a la incertidumbre”.
Explicó que cuando se encerró ganado en el mes de enero o febrero, pensando en el pico de demanda del verano europeo “nada hacía prever que estaría esta situación”. Agregó que ese ganado “está preparado para faenar a partir de la última semana de abril” para ingresar a Europa a partir del 1º de julio dentro del cupo 481. Advirtió que “hay bastante ganado en encerrado” porque “no se preveía que pasara esto en Europa”.
Indicó que “estamos esperando a ver qué va a pasar en el siguiente trimestre”, pero “con el foco en el último trimestre a partir del 1º de octubre”. Destacó que “cada frigorífico tiene clientes específicos en Europa y están buscando alternativas y estrategias para amortiguar la caída”.
Además de Europa, Miranda señaló que China se había transformado en un cliente muy importante para la carne uruguaya producida a corral. Explicó que el gigante asiático “ha tenido una reactivación” que “si bien por estas semanas pareciera que se enlenteció, responde a que cuando volvieron a la actividad normal apuraron la demanda especulando con una caída en la oferta desde América del Sur”.
No obstante, subrayó que “la mayor demanda de la carne de alta calidad que proviene del sector HORECA (Hoteles, Restaurantes y Cafeterías), que hoy está afectada ya que el 40% de la población mundial está en confinamiento por el coronavirus”.
Miranda reconoció que cuando China confirmó el brote de coronavirus a principio de año “no podíamos pensar que tuviera el impacto que tuvo en Europa y finalmente terminó sufriendo mucho el impacto del coronavirus”.
Explicó que producto de eso cuando la carne estaba en viaje a Europa, para ingresar a partir del 1º de abril “sucede el caos en Europa, especialmente en Italia y España que son grandes consumidores de la carne uruguaya producida a corral”.
Eso provocó que “mucha de esa carne se congelara, otro tanto se destinó a los supermercados europeos”. Pero además, “la caída en el consumo hace que los productores tengamos que atrasar el ciclo biológico de la producción a corral”.
Y recordó que “el corral es un sistema que acelera el proceso y le da velocidad y eso es lo que ahora no se precisa y por eso estamos frenados”.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ordenó ayer que las plantas de procesamiento de carne permanezcan abiertas para proteger el suministro de alimentos en los Estados Unidos, a pesar de las preocupaciones sobre los brotes de coronavirus, lo que provocó una reacción violenta de los sindicatos de trabajadores que solicitaron más medidas de protección para cumplir.
Preocupado por la escasez de alimentos y las interrupciones de la cadena de suministro, Trump emitió una orden ejecutiva utilizando la Ley de Producción de Defensa para ordenar que las plantas continúen funcionando.
Las compañías de carne más grandes del mundo, incluidas Smithfield Foods Inc, Cargill Inc, JBS USA y Tyson, han suspendido las operaciones en unos 20 mataderos y plantas de procesamiento en América del Norte a medida que los trabajadores caen enfermos, avivando los temores mundiales de escasez de carne.
La orden, según informa agriculture.com, está diseñada para brindar a las empresas una cobertura legal con mayor protección de responsabilidad en caso de que los empleados contraigan el virus como resultado de tener que ir a trabajar.
Gustavo Ferrari, productor agrícola del departamento de Treinta y Tres, dijo que “el sistema integrado que tiene el sector arrocero, no está pasando por un buen momento”. Los productores “venimos desde 4 o 5 años con una ecuación muy complicada y lo que hacemos es “es una bicicleta”, porque “accedemos a crédito para pagar otros préstamos. Para que el sistema siguiera funcionando se tuvieron que hacer 4 fondos arroceros”.
Señaló que en una chacra de arroz, donde se producen 9.000 kilos por hectárea, el costo industrial se ubica en torno de US$ 1.200 por hectárea, a eso hay que sumarle los costos de producción que se acercan a los US$ 1.700 por hectárea. “Con lo cual la hectárea de arroz, entre producirla e industrializarla, cuesta US$ 3.000”.
Recordó en el contrato que rige el sistema de precio convenio, se respeta el costo industrial, el margen de la industria y el productor recibe un precio residual, “ese precio residual no cubre los costos de producción, por eso hemos acudido a los créditos”.
En su momento, la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA) marcó que de cara a la próxima zafra había que buscar mecanismos para reducir los costos producción en US$ 300 por hectárea para que los productores tuvieran rentabilidad. Con el movimiento que ha tenido el tipo de cambio, ese objetivo se cumple en un 40%. Por eso Ferrari sostuvo, “la variable de ajuste para bajar en el sector arrocero es el costo industrial”.
Señalo que “el costo país estuvo muy pesado cuando el dólar costaba $ 23”, pero también en “la zafra 2018/19, el dólar ya estuvo en torno a los $ 30 y en 2019 estuvo todo el año entre los $ 35 y US$ 38”.
Ferrari dijo que “hace cuatro años un flete de José Pedro Varela a Montevideo para el arroz costaba US$ 25 y hoy cuesta US$ 15”, por eso enfatizó en que “esa caída en algunos costos deberían de verse reflejada en el precio de los productores”. También consideró que “la energía eléctrica bajó dos veces, por el 15% que bajó el gobierno y porque subió el dólar”.
Consultado sobre el ajuste realizado por la industria en el último año, Ferrari sostuvo que “fueron ajustes logísticos para mejorar la eficiencia”, pero subrayó que “esa mejora no se ve reflejada en el costo industrial”.
En esa línea, señaló que si la hectárea de arroz no deja un margen de US$ 300, “el próximo préstamo del Fondes, no será para Envidrio ni para Alas U, etc, tendrá que ser para ser los arroceros”.
Para lo que viene, Ferrari sostuvo que hay buenas expectativas de cara a la negociación del precio de la cosecha que se está entregando ahora, “porque hubo buenos rindes y aparentemente el arroz se venderá a mejor precio. Pero falta el precio de la zafra pasada, la negociación se viene estirando”.