La Comisión Nacional de Salud de China (NHC, por sus siglas en inglés) emitió la semana pasada nuevas directrices de control de la covid-19 para las empresas de procesamiento de carne, que incluyen normas para las carnes y los productos cárnicos importados que deben estar libres de virus antes de procesarlos en las fábricas chinas.
Las pautas vienen después de una serie de brotes de coronavirus vinculados a plantas procesadoras de carne en Europa y América, y China prohibió las importaciones de varias fuentes, según informó Eurocarne.
Los productos cárnicos importados deben tener certificados para pasar las pruebas además de otros documentos, certificados y registros de inspección, antes de ser procesados en plantas chinas, dijo el NHC en un comunicado.
Las compañías procesadoras de carne deben monitorear el origen de la carne y establecer un mecanismo de trazabilidad completo.
«Los lugares de trabajo, incluidos el sacrificio, el corte, el almacenamiento y el envasado de carne (plantas), son principalmente ambientes cerrados y densamente poblados, con bajas temperaturas, donde el riesgo de propagación de virus es bastante alto», dijo la autoridad sanitaria. NHC solicitó a los procesadores que realicen una limpieza y esterilización periódicas y exhaustivas de todas las unidades de trabajo, incluidas las granjas, el sacrificio, el envasado y el almacenamiento en frío.
Los procesadores de carne en áreas de riesgo medio y alto deben recolectar cinco muestras ambientales, respectivamente, en las unidades de sacrificio, corte y envasado, para las pruebas de ácido nucleico, mientras que aquellas en áreas de bajo riesgo deben hacer estas pruebas de muestra al menos una vez por semana, según el comunicado.
Tras los excesos hídricos y las heladas agrometeorológicas en lo que va del invierno, las chacras sufrieron el rigor de las bajas temperaturas pero el impacto no parece ser de gran consideración.
Es que entre medio de las olas de frío también hubo algunas jornadas con temperaturas más altas, lo que favoreció la recuperación de los cultivos. Así lo señaló el gerente de producción de la firma Dalmas Agro, Alexis González, el lunes 27 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Comentó que hubo momentos en los que “levantó la temperatura los suelos empezaron a secar” y “la mayoría de los cultivos pintan muy bien”.
Sobre los números para los cultivos de invierno, González dijo que hay una baja en el precio de los fertilizantes cercana al 20%, pero cuando se mide en el total aplicado en los cultivos no se nota una gran diferencia frente a los costos del año pasado.
Para la producción de trigo el técnico estimó un costo por hectárea cercano a los 4.100 kilos por hectárea, algo inferior al año pasado cuando el punto de equilibrio estuvo en 4.300 kilos por hectárea. Mientras que “en cebada el costo de producción está en 4.200 kilos por hectárea lo que es muy parecido al del año pasado”.
Dijo que esos costos contemplan un manejo de alta tecnología e incluye dos aplicaciones de fungicidas, “si el año viene bien y no hay que aplicar ese punto de equilibrio baja”.
Además, sostuvo que se está aplicando algo más fertilizantes, “cubrimos la demanda de los cultivos y también algo más para aprovechar la baja del precio y levantar los niveles”.
Por otra parte, el gerente de Dalmás Agro destacó la importancia de trabajar en agricultura por ambiente y este año le suma la fertilización variable de Nitrógeno a tiempo real, con un sensor que va leyendo al cultivo y en base a lo que muestra el indicador se le va aplicando más o menos producto, “eso permite una muy buena distribución de la fertilización”.
“El objetivo es alcanzar una mayor productividad sin tener que gastar más en insumos”. Y valoró que de esa manera “se logran diluir los costos en más kilos por hectárea cosechada”.
Hoy en esa empresa aplican ese manejo agronómico en los cultivos de trigo y cebada, algo que también es posible implementar en la producción de maíz, aunque en este caso aún no se ha realizado. “En maíz estamos trabajando con la siembra por ambiente, se apunta a una población variable”.
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En pocos días ya van unos 40 ovinos muertos por el ataque de perros y hay varias ovejas lastimadas que seguramente no sobrevivirán en el establecimiento rural Santa Catalina, ubicado en el departamento de Colonia.
Con ese panorama y al no encontrar una solución para evitar el daño de las jaurías, el productor Douglas Cortela, propietario de ese predio, se mostró pesimista respecto a la posibilidad de poder continuar con esa actividad agropecuaria al ser entrevistado el lunes 27 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Entre los animales atacados figura un carnero que obtuvo el premio al gran campeón de la raza Merino Australiano en la Expo Prado en 2019, se lamentó.
Para tratar de resguardar su majada de los perros que andan sueltos por la zona, Cortela contó que ya tiene 400 ovejas encerradas de distintas categorías y que, sumadas a los ovinos que están afuera en el campo, llegan a 600 cabezas.
En los últimos días organizaron un grupo para salir a cazar a los perros con el apoyo de la Brigada de Prevención y la Represión del Abigeato (Bepra) del Ministerio del Interior, pero hasta ahora no los ubicaron.
Hay una investigación a partir de una denuncia referida a que hay un camión que trae perros a tirar en la zona, comentó el productor.
El sector arrocero uruguayo es “un ejemplo” en el escenario internacional vinculado a esa actividad agrícola, debido al incremento registrado en la cantidad de kilos que se cosecha en una hectárea.
Paralelamente, el cultivo de arroz tuvo una serie de transformaciones en la última década, principalmente en la extensión de siembra, la cantidad de productores y las variedades de semillas.
En ese sentido, la reciente zafra 2019-20 “dejó un resultado excelente, con algo más de 8.500 kilos de arroz por hectárea”, destacó el director de la empresa Asinagro, Emiliano Ferreira, el viernes 24 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Y puntualizó que ese dato del promedio de grano producido surge de registros que mostraron máximos de 10.000 kilos y mínimos de 7.500 kilos por hectárea. De allí es que los productores tienen el objetivo de “reducir la brecha” como uno de los principales desafíos, planteó.
En cuanto al área sembrada, Ferreira lamentó que la zafra pasada dejó una nueva reducción de 8% de área, respecto a la anterior, lo que representó una superficie de las mínimas históricas de los últimos 25 años.
“Uno de los cambios más lamentables es que la reducción del área derivó en la consecuente salida de productores y en cinco años se perdieron unos 200 productores arroceros”, resaltó.
El director de Asinagro valoró que el cultivo de arroz en Uruguay está en un 75% del potencial de productividad alcanzable.
Algo que está ligado a ese indicador es el cambio en las variedades de semilla utilizada para la producción. “La variedad Merín desarrollada por el INIA tuvo un crecimiento exponencial en las últimas zafras y hoy es la que abarca más área, seguida por la variedad Olimar”, comentó.
La encuesta arrocera de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (Diea), divulgada en junio, indica que las variedades Merín y Olimar fueron las más sembradas en la zafra 2019/20 con más del 40% del área total. En la zona Este la variedad Merín fue la predominante con más de 25.000 hectáreas sembradas, el 25 % del área total de la región.
Mientras, en la zona Norte el 53% de la superficie se sembró con la variedad Olimar, más de 14.000 hectáreas, y en la zona Centro las variedades Olimar y Merín acumulan casi el 80% del área de arroz, según Diea.
Además, los materiales CL, tanto híbridos como variedades hoy ocupan el 30% de la superficie por la aparición de las malezas resistentes.
Entre otros aspectos, Ferreira señaló que el productor que tiene laboreo en el verano está condicionado a la fecha de siembra, lo cual es clave para mantenerse en el rubro por la importancia de ese punto en la productividad.
“El acceso a la tierra y al agua son factores fundamentales para el productor de arroz, ya que el 70% de los cultivadores del grano son arrendatarios” de esos dos recursos. Acotó que en los últimos 5 años en laboreo de verano en el cultivo de arroz ha oscilado entre el 20 y 30%. Señaló que “otra limitante es que el 50% del área sembrada se hace sobre rastrojos”.
Escuche la entrevista completa con Emiliano Ferreira
Los cambios bruscos y en poco tiempo de las condiciones del clima, al pasar de déficit hídrico a inundaciones y en los últimos días las heladas, fueron mortíferos para el ganado en zonas del departamento de Rocha, dijo el médico veterinaro Emilio Machado en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy el viernes 24.
Comentó que los ganaderos rochenses “se vieron obligados a vender” algunos vacunos y “rebajar la carga ganadera” en sus establecimientos ante los problemas generados por el impacto climático.
Depende la zona del departamento, porque “en la parte alta de la región no se sufrió la inundación” y hasta fueron beneficiados por algunos días de temperaturas más altas, pero “hay lugares en los que la situación es crítica”, afirmó.
Contó que en ese período donde se pasó de la seca a las inundaciones y las bajas temperaturas algunos establecimientos “debieron estirar lo más posible el entore”. “Se multiplicó por cuatro la cantidad de vacunos que fueron a destete precoz”, indicó.
En días pasados Machado recorrió varios predios cerca de la laguna Merín y de la Coronilla donde encontró “ganado en muy mal estado”, que fueron perjudicados por la falta de pasturas debido a las inundaciones, lo que incide en la falta de disponibilidad de alimento para los animales.
Y “queda invierno todavía y cualquier semana de heladas puede liquidar al ganado que está en mal estado”, advirtió.
Por el impacto negativo de la pandemia de covid-19 el gobierno de Brasil resolvió otorgar a partir de abril una ayuda de 600 reales mensuales a los desempleados, lo que favoreció el mayor consumo de lácteos en el mercado brasileño.
Así lo señaló el analista brasileño, Valter Galan, de la consultora Milkpoint, el jueves 23 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Advirtió que eso representa «una reactivación artificial de la demanda» de productos de la lechería, ya que cuando termine ese subsidio laboral del Estado volvería a caer el consumo.
La economía brasileña está en problemas por la falta de actividad, lo que generó el cierre de empresas y la consecuente pérdida de empleos, dijo.
Pero surgen algunas señales positivas, según Galan, específicamente en los agronegocios de Brasil cuya actividad empezó a reaccionar.
Actualmente «el precio de la leche que reciben los tamberos brasileños está por encima de los registrados en julio del año pasado y la tendencia es que siga así en el segundo semestre», valoró.
Considerando que el mercado brasileño es uno de los destinos tradicionales de mayor peso para las exportaciones lácteas de Uruguay, el analista de Milkpoint planteó que el volumen de las importaciones de lácteos de Brasil cayó 36% en el primer semestre de 2020 respecto a igual período del año pasado.
«La demanda de lácteos del mercado internacional empieza recuperarse, principalmente por el repunte de la actividad económica en China», señaló.
Eso dijo en alusión a los resultados de los recientes remates de lácteos realizados en la plataforma electrónica de la firma Fonterra, de Nueva Zelanda, que indicaron un incremento en los valores de los productos.
Los trabajadores de la industria frigorífica respiraron más tranquilos en la tarde del jueves 23 al saber que fue negativo el resultado del test de covid-19 realizado a 17 empleados del frigorífico Carrasco, tras la detección de un caso positivo en un operario de esa empresa en la víspera.
A diferencia de lo que pasa en otros países exportadores de carne de la región, como Brasil y Argentina, así como en Estados Unidos y en ciertos países de Europa, la industria cárnica en Uruguay no había registrado hasta este momento ningún caso de coronavirus.
Esa situación permitió a los exportadores de carne uruguaya diferenciarse en los mercados respecto a la no ocurrencia de brotes de la enfermedad. Incluso, ese aspecto fue utilizado como argumento por el gobierno uruguayo para evitar problemas logísticos en los puertos chinos cuando llegan los contenedores con carne.
El presidente de la Federación de Obreros de la Industria Cárnica (Foica) del Cerro, Martín Cardozo, quien además es el titular del sindicato de trabajadores de la planta de faena de Carrasco, se refirió a esta situación en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Confirmó que los hisopados realizados a un grupo de 17 trabajadores que estuvieron en contacto con el empleado que dio positivo de coronavirus dieron un resultado negativo.
“El contagio del operario se habría dado a través de su esposa que estuvo internada en la mutualista Médica Uruguaya en los primeros días de julio”, dijo Cardozo.
Comentó que en la jornada de ayer la planta de faena de Carrasco suspendió sus actividades a la espera de los resultados laboratoriales de los obreros y ahora que se descartaron otros casos de covid-19, ese frigorífico retomará la operativa el viernes 24.
Respecto al protocolo sanitario implementado en el sector de los frigoríficos, Cardozo dijo que Carrasco “cumplió a rajatabla” las condiciones y requisitos correspondientes a las medidas higiénico sanitarias.
No obstante, ese sindicalista admitió que “a nivel general” de la industria cárnica “encontras de todo”, como que “en algunas plantas hemos tenido ciertos problemas”, en la industria avícola y casos de trabajadores que están hacinados haciendo su tarea.