La soja acumuló un importante avance, si bien en algunos momentos de la sesión superó los US$ 500 por tonelada, culmínó ganando casi US$ 13 para cerrar en US$ 496,56. Esto se debe principalmente por la incertidumbre sobre el aporte productivo de Sudamérica. En Brasil, el comienzo de la trilla se daría de forma lenta y en regiones aisladas. En Argentina, las lluvias serían muy escasas en determinadas regiones, en momentos claves para definir rindes. Dólar débil –en mínimos de 2 años y medio- frente las principales monedas del mundo, acompañan en igual sentido. Petróleo extendía las subas matutinas (+5%) y se posicionaba cerca de los 50 US$, contagiando gran impulso a aceites vegetales. Aceite de palma en niveles máximos de 10 años. En Uruguay la soja cotizó entre los US$ 480 y US$ 485 por tonelada puesta en Nueva Palmira.
El maíz cerró con avances, contagiado de la suba de sus pares. Desde sus propios fundamentos, el buen desempeño de la demanda externa en EE.UU. y la suspensión de exportaciones de maíz en Argentina hasta marzo, oficiaron de impulso adicional. Sumado a ello, preocupa el devenir climático en Sudamérica y no se descartan ajustes en producción. Rally en petróleo aportaba ánimo alcista.
Por su parte, el trigo encuentra sustento en el deterioro en las condiciones de los cultivos en la zona de las planicies americanas apuntaló los precios, junto el temor por el saldo exportable en Rusia. Además, el debilitamiento del dólar frente a las demás monedas del mundo, brinda atractivo al trigo americano y se espera un buen desempeño de las ventas externas.
La producción ganadera en corrales de engorde atraviesa un escenario de incertidumbre a nivel internacional por el comportamiento de los mercados demandantes, que se vieron afectados por la pandemia de Covid-19.
A eso se suma el recorte del cupo europeo 481 que Uruguay ha aprovechado muy bien desde sus inicios y que desde este año y hasta el próximo se seguirá reduciendo, pero incluso con esas “luces amarillas”, Daniel Miranda, presidente de la Mesa de Alimentación a Corral, dijo que “hay una apuesta real a producir carne de corral” por parte de los productores y de la industria que demanda ese tipo de animales. Por lo que consideró que “el 2021, a pesar de la incertidumbre será igual o mejor que 2020”.
Miranda explicó que la participación de los corrales de engorde en la faena “es creciente porcentualmente, aunque “en términos absolutos se mantiene”, porque al disminuir la faena total de vacunos la participación de los corrales aumentó.
Consultado sobre las perspectivas, dijo que el foco está “en la demanda internacional por este tipo de productos” que fue muy golpeada por la pandemia y por ende, la producción uruguaya también lo sufrió.
Miranda señaló que la producción de carne producida en corrales de engorde en Uruguay “tiene como destino el turismo, hoteles y restoranes, y esos sectores son los más golpeados por la pandemia”.
Actualmente están focalizados en evaluar “los próximos encierres de ganado para enero previendo llegar a la temporada de verano en Europa” y para eso también observan con detenimiento el “efecto que tendrá la vacuna en Europa y así ver qué movilidad habrá en las vacaciones de verano”.
Si bien durante este año las colocaciones en ese cupo se vieron reducidas, Miranda explicó que “aún no se han visto efectos arancelarios” ya que esas menores colocaciones responden a “una menor demanda por la pandemia”.
En ese sentido subrayó que aún “no hemos podido ver el efecto arancelario de la disminución del cupo” que bajó 10% el año pasado y bajará 10% este año. Por eso Miranda sostuvo que “recién lo vamos a notar seguramente en 2022, cuando otra vez se registre otra caída de 10%”.
Para 2021 se espera que Uruguay exporte unas 2.000 toneladas menos de las que exportó este año, lo que representaría una caída de US$ 18 millones en ingresos, de acuerdo a un informe publicado por el Instituto Nacional de Carnes.
Pero Miranda adelantó que “esas son las reglas de juego” y que “se está buscando otros mercados aunque no es el momento más fácil para hacerlo”, pero “sé que se está haciendo”.
Otro de los mercados que aparece como atractivo y que en 2020 sobresalió para este tipo de producción es EEUU. En ese sentido, el presidente de la Mesa de Alimentación a Corral dijo que “este año tuvimos a EEUU como un actor importante de la demanda de este tipo de carne”, ya que “las cadenas productivas de ese país se vieron afectadas por la pandemia, lo que determinó un aumento de las importaciones de este tipo de mercadería”.
Aseguró que “INAC está trabajando en EEUU para mantener esa corriente comercial así como en otros mercados”, aunque advirtió que “resta saber si cuando la demanda vuelve a la normalidad, estos trabajos que se están haciendo ahora tienen efecto”.
Consultado sobre la producción que se puede esperar para el próximo año en estos sistemas, Miranda recordó que “el corral siempre en momentos de sequía es la herramienta clave para poder mantener los niveles de faena” y que actualmente la ecuación comercial está equilibrada, porque si bien el precio de la alimentación subió el de la reposición disminuyó. “Dentro de ese equilibrio tenemos la incertidumbre de qué pasará con la cuota 481”, concluyó.
El rendimiento productivo estuvo en unos 6.000 kilos por hectárea tanto en trigo como en cebada en zonas de influencia de la Cooperativa Ruralista Agraria del Departamento de Colonia (Cradeco), destacó el gerente técnico de esa entidad, Franco Malán, el martes 29 en el programa Punto de Equilibrio por Carve y revistaverde.uy.
Ese rinde obtenido en Cradeco es mayor al promedio nacional registrado en ambos granos este año, ya que en trigo el rendimiento fue de 4.181 kilos por hectárea y en cebada fue de 4.791 kilos, según datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (Diea). Esos resultados marcan un récord en ambos casos.
Dicha cooperativa cuenta con unos 800 socios vinculados a las producciones agrícola, ganadera y lechera en los departamentos de Colonia y San José.
Respecto a la calidad de la cebada, Malán comentó que “no se llegó ni a 3% de rechazo” en las plantas. El problema en ese porcentaje menor se vinculó a registros altos de proteína y en otros casos a deficiencia proteica. Aunque fue un año en que varios productores recibieron bonificaciones por estar dentro de los rangos que generan premios.
El precio de venta de trigo y cebada que llegaron a recibir los productores de Cradeco se ubicó entre los US$ 200 y US$ 220 por tonelada, dijo.
Indicó que “la calidad en trigo en algunas chacras puntuales hubo algún problema de bajo nivel de proteína” y ciertas partidas comercializadas tuvieron “un castigo de US$ 20 por tonelada en el precio”, debido a ese motivo.
Pese a eso, el resultado económico para el productor fue mejor que en otros años, ya que el volumen cosechado fue superior.
Es una “situación muy comprometida y compleja”, comenzó diciendo Carlos Molina, integrante del Instituto Plan Agropecuario, sobre el actual escenario de la ganadería.
Molina se refirió a la situación climática y detalló que si bien “en algunos lugares ha llovido un poco más (norte y litoral oeste)”, en la mayoría del país “han tenido un año entero de seca que arrastran desde la primavera del año pasado”.
Explicó que los sistemas ganaderos atraviesan una situación de “enorme complejidad” que suman al déficit hídrico “anomalías en el crecimiento de las pasturas”.
Por eso enfatizó en que “no hay sistema que aguante estas condiciones”. Si bien Molina dijo que no todos los productores están en la misma situación y que nuevamente se observa que los predios que aplican tecnología, “procesos y manejos” son “los que más resisten”. Advirtió que “llega un momento que no hay sistema que resista, cuando hay un año ininterrumpido de falta de precipitaciones y perdiendo las estaciones claves para el crecimiento del campo natural como la primavera y el verano”.
Por eso llamó a “pensar que en muchos lugares tienen que cambiar algunas cosas, porque en cuatro años tuvimos tres sequías”. Y dijo, “siempre hubo secas en Uruguay” pero subrayó que “no es normal que en cuatro años haya tres sequías” y que además en muchos lugares en esos cuatro años se perdió siempre la temporada de crecimiento del campo natural.
En ese sentido, Molina insistió en que hay que “caminar esos procesos de adaptar los sistemas a esto que no se puede manejar, porque la falta de lluvias no se puede manejar”. Pero argumentó que “sí puedo desde mi empresa mitigar estos embates de eventos adversos desde el punto de vista climático”. Y remarcó que “aunque no lo parezca, es el momento más oportuno”.
Consultado sobre el escenario adverso que deberá enfrentar el sector criador para volver a preñar las vacas, Molina dijo que “sin duda” es un tema complicado, pero advirtió que “hay muchos productores implementando formas de controlar el amamantamiento”, como puede ser “tablillas o destete precoz, etc.”.
De acuerdo a datos recabados por una encuesta de 900 productores que mensualmente realizar el Plan Agropecuario, “el 90% de los productores está previendo aplicar algún tiempo de herramientas” como pueden ser destete precoz, destete temporario o diagnóstico de actividad ovárica.
“De alguna manera los productores están respondiendo al embate climático para tratar de preñar la mayor cantidad de vacas posibles que va a hacer algo muy complicado este año”, concluyó.
Con la soja cerca de los US$ 460 por tonelada en la Bolsa de Chicago, ¿cuáles son los factores a tener en la mira para anticipar eventuales escenarios del mercado de granos?.
“Hay una conjunción de variables vinculadas a China, a la situación económica mundial, con una emisión monetaria muy fuerte como un estímulo para seguir subsidiando de alguna manera la economía de Estados Unidos, tasas de interés muy bajas, y todo eso genera que los grandes fondos de inversión miren a los commodities en general y a los granos en particular con mucha atención”.
Eso fue lo que comentó en el arranque de su análisis sobre ese tema el director de la consultora Nóvitas, Diego de la Puente, el lunes 21 en el programa Punto de Equilibrio por Carve y revistaverde.uy.
Se refirió al 2020 con un montón de incertidumbres, entre las cuales mencionó algo más reciente como el paro de los aceiteros y exportadores en Argentina, que también influye, y a los fundamentos del negocio. La situación climática en el Cono Sur es otra de las variables que arranca a pesar a partir de ahora, señaló.
Y dijo que las lluvias pronosticadas que terminan por no concretarse entran a significar pérdidas de producción para adelante. Habló de un tropiezo en la producción de soja, que podría ser la reducción en 10 millones de toneladas, es un factor a considerar desde ahora.
Al profundizar en la variable de los fondos de inversión, De la Puente apeló a un análisis a largo plazo en los movimientos de esos jugadores en los mercados y advirtió que en los últimos cuatro a cinco años entraron y salieron de sus posiciones con mayor rapidez que en otros períodos.
“Hay que elegir una buena estrategia comercial”, recomendó ese asesor, al tiempo que destacó la importancia de los puts como una alternativa para aprovechar los precios favorables que registra el mercado. “Como decía Sam Levenson (escritor y humorista estadounidense): No mirés el reloj, haz lo que hace, continúa moviéndote”, parafraseó.
Gustavo Basso, consignatario de ganado, dijo que en el cierre del año 2020 “el mercado se comportó muy alineado con el clima y con los pronósticos”.
Recordó y definió a la primavera como “deficitaria en relación a la expectativa de producción de forraje”. Explicó que “no hubo los volúmenes esperados y el comportamiento del ganado no fue el mejor porque además de la falta de agua fue una primavera fría y eso afectó a los animales”.
Basso relacionó esas condiciones a la “venta anticipada de ganado” lo que provocó “un aumento de la oferta” que a su vez “provocó una baja en los precios que nos llevó a tener el novillo más barato de la región”. Pero esa situación no duró mucho tiempo dijo el consignatario y agregó que “rápidamente se registró un rebote, incluso antes de lo que se esperaba”, ya que “pensábamos que la industria estaba mejor posicionada a nivel de compras de lo que realmente estaba”.
Actualmente el operador del mercado ganadero definió que “seguimos en una situación con déficit de oferta y además luego de dos semanas en los que los valores subían, los productores tienen una expectativa de precios que no es convalidada por la demanda”.
Por eso indicó que “hay que trabajar los negocios uno a uno”, pero manejó valores en torno a US$ 3,15 – US$ 3,20 para novillos, por encima de los US$ 3 para vacas y entre US$ 3,10 y US$ 3,15 para las vaquillonas.
No obstante, Basso advirtió que “el mercado está muy sensible” y que aún resta saber “cuál será la estrategia de la industria”.
Enfatizó en que la industria enfrenta la dificultad de la falta de oferta y por ende “no será fácil que accedan a la materia”, pero al mismo tiempo “la oferta está condicionada por el clima”.
“Hace varios años que no se tenía una zafra como la reciente de cultivos de invierno con rendimiento, calidad -algo que no es menor en trigo y en cebada- y precio”, dijo German Bremermann, integrante de la dirección de Barraca Erro, el viernes 18 en el programa Punto de Equilibrio por Carve y revistaverde.uy.
Resaltó que esa combinación significa “números muy interesantes con una buena rentabilidad y brinda optimismo para adelante”.
El productor de trigo tiene claro que hay un paquete tecnológico asociado para lograr rendimiento y calidad, además del cambio importante en genética, señaló.
Sostuvo que hay variedades de semillas de trigo que pueden dar el máximo de rendimiento y una buena calidad, específicamente las de Urutrigo.
Tras el auge que llevó el área triguera hasta las 600.000 hectáreas, ese cultivo perdió fuerza y atractivo y cayó a unas 200.000 hectáreas, en la última zafra subió a 220.000 hectáreas.
El trigo tiene para crecer y están dadas las condiciones para que haya un incremento de la superficie destinada a ese cultivo, planteó.
Dijo: “En el corto plazo deberíamos apostar a estar algo por encima de las 300.000 hectáreas”.
El volumen de producción de trigo cosechado permitirá contar con una oferta exportable de 400.000 a 500.000 toneladas, dependiendo de la demanda interna, dijo.
Mientras Opypa del Ministerio de Ganadería estimó un rinde promedio de 3.900 kilos por hectárea de trigo en la zafra reciente, mientras que Barraca Erro estima un rinde por arriba de los 4.000 kilos por hectárea. El precio actual del trigo es de unos US$ 220 la tonelada puesto en puerto, indicó Bremermann.
Respecto a la siembra de verano, ese técnico dijo que queda por sembrar un área muy menor de soja en San José y algo también por sembrar de maíz de segunda. “Estamos logrando prácticamente un siembra en fecha ideal”, comentó.