Incremento en la demanda de fertilizantes

By Mathias Alvez,

“Nosotros nos preparamos para cumplir una zafra estándar, por lo que nos llevamos una sorpresa”, explicó Roberto Lingeri, integrante de grupo Maccio. De todas formas sostuvo que no hubo problemas de abastecimiento aunque advirtió que ahora se viene una fuerte demanda de urea, elemento clave para la calidad del cultivo.

“Estamos surtiendo la demanda que teníamos y estamos pidiendo algún barco más para cubrirnos”, sostuvo.

En cuanto a los precios, sostuvo que han evolucionado a la suba. La urea que parecía que podía mantenerse, con el incremento en el valor del petróleo y la evolución del dólar, aumentó.

Escuche la entrevista a Roberto Lingeri, integrante de grupo Maccio, en diálogo con Ruben Silvera en Punto de Equilibrio

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Tras toma de ganancias, soja perdió 8 US$/ton

By Mathias Alvez,

Todos los mercados vinculados a EE.UU. han tenido mucha volatilidad en las últimas semanas asociados al clima y a los problemas comerciales con China.

Esteban Dotti, director de Agrohegde sostuvo los cultivos están en excelentes condiciones tanto en soja como en maíz, otorgándole presión al mercado. Por el otro lado, lo que ha provocado bajas importantes, es la situación comercial con EE.UU. imponiendo aranceles a sus principales socios.

La diferencia de precios entre la soja de Brasil y EE.UU. ronda los US$ 70 por toneladas, es decir el 25% del precio de la soja.

En cuanto al trigo, si bien ha tenido caídas arrastrado por los otros granos, la situación productiva es distinta ya que se daría la primera caída de la producción en 6 años.

Escuche la entrevista a Esteban Dotti, director de Agrohegde, en diálogo con Ruben Silvera en Punto de Equilibrio

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Siembras de invierno prácticamente finalizadas

By Mathias Alvez,

Las cebadas están teniendo una muy buena emergencia con un número muy alto de plantas, dijo Marcelo Fraga, gerente comercial de la filial Colonia de Copagran. La superficie de cebada creció en la zona casi un 70%.

En la zona oeste del departamento de Colonia el avance de siembra en cebada ronda el 90%, por lo cual seguramente esta semana terminen las tareas.

En cuanto a trigo, Fraga sostuvo que en la zona se sembró de un 25% a 30% más, destacando que se agotó la semilla disponible por lo cual el crecimiento podría haber sido mayor. En el caso de la colza, la superficie también creció, aunque menos de lo que se preveía inicialmente.

Escuche la entrevista a Marcelo Fraga gerente comercial de Copagran, en diálogo con Ruben Silvera en Punto de Equilibrio

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Antonio Ochoa: “El mercado de Chicago refleja la guerra comercial”

By Mathias Alvez,

Tras entrar en vigencia los aranceles recíprocos impuestos por China y EE.UU., Antonio Ochoa, vicepresidente de RJ O’Brien, analizó el conflicto entre ambos países y las consecuencias en el corto plazo.

Ochoa recordó que la primera línea de combate fue el dólar. “La debilidad cambiaria estaba buscando hacer a los norteamericanos más competitivos a la exportación y menos interesantes para la importación”.

EE.UU. busca tener un contrapeso a partir de aranceles que impone no solo a China sino al mundo. China ya calificó esta guerra comercial como violenta y frontal, reflejándose ya en los precios de los granos. En este sentido, Ochoa señaló que todo lo que ha sucedido en materia de precios ha sido una presión especulativa y no producto natural de la oferta y la demanda en el mundo.

Además, consideró que la guerra comercial entre Estados Unidos y China, “para América Latina es una excelente oportunidad”.

Escuche la entrevista completa a Antonio Ochoa, vicepresidente de RJ O’Brien, en diálogo con Ruben Silvera en Punto de Equilibrio

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El maíz vuelve a ser buen negocio

By Mathias Alvez,

La diversificación de Agrocentro permite unir las puntas del negocio y quien siembre el cereal podrá comprometer su producción, brindándole certezas comerciales al cultivo

Los precios del maíz hacen que el cultivo se vuelva a presentar como un buen negocio para el productor, destacó a VERDE el ingeniero agrónomo Federico Nolla, gerente técnico de Agrocentro. Subrayó que como Agrocentro es una empresa diversificada, permite unir todas las puntas del negocio, por lo cual el agricultor que siembre maíz tendrá la posibilidad de comprometer su producción, brindándole certezas comerciales al cultivo.

Nolla señaló que Nidera retomó hace dos años su participación en el negocio de maíz y ya tiene una presencia importante en el mercado. “Eso se sustenta en la genética y la tecnología de los materiales; estamos obteniendo resultados productivos por encima del promedio”, afirmó.

Indicó que Viptera 3 es la única tecnología eficaz para el control de insectos que tiene el mercado. “Ni uno de los productores que sembraron nuestros materiales tuvo que realizar aplicaciones a diferencia de otras tecnologías¨, aseguró.

Informó además que este año Nidera contará con AX 7918 y el AX 7822, ambos en su versión Viptera 3; y el AX 7822 HCL MG, con la tecnología Clearfield de BASF.

“La novedad es un nuevo híbrido, el NS 7818 que remplazará a partir del año que viene al NS 7822. Tendremos volumen para que el productor lo vaya conociendo, es un material que otorga más volumen de planta para aquellos planteos doble propósito”, subrayó.

Nolla destacó que Agrocentro y Nidera vienen trabajando fuerte en la densidad de siembra, proponiendo “un cambio contundente respecto a los números que se manejaban en el país¨. Las recomendaciones apuntan a densidades más bajas, que les permiten diferenciarse de la competencia. Indicó que para los planteos de secano está en el eje de las 60.000 a 65.000 plantas y los de riego entre 75.000 y 80.000. “No es un capricho, es algo que está sustentado en la información generada en la región”, apuntó.

Sobre las fechas de siembra Nolla explicó que manejan los primeros días de setiembre para los maíces de primera y los primeros días de diciembre para los de segunda, evitando así la floración en enero. “Nosotros manejamos casi la misma densidad de siembra en ambas fechas”, dijo.

El gerente técnico de Agrocentro reconoció que este año fue difícil comprobar el perfil sanitario de los materiales, por la seca. Indicó que Nidera realiza desde hace nueve años el cruzamiento de datos provenientes de Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe y Uruguay, para analizar el comportamiento sanitario de los híbridos, “hay zafras que tuvieron presión de diferentes enfermedades y los materiales salieron bien posicionados”, comentó.

Agregó que los técnicos de la empresa se han capacitado para brindar al productor información del cultivo, con una mayor cantidad de análisis de datos, para el agricultor que piensa incorporar el cultivo o retomarlo, y necesita amplia información.

Desde Agrocentro y Nidera sostienen que actualmente hay tres ambientes para producir maíz. Uno de alta productividad, con riego, con alto retorno en kilos de grano y con una inversión más elevada en fertilización, riego y demás. “Ahí estamos dando soporte, estamos en los principales campos de maíz regante, haciendo el aporte de manejo”, señaló.

El otro ambiente es el de secano convencional que apunta a productividades de 6.000 a 7.000 kilos por hectárea.

Y por último señaló el ambiente que “pelea contra el sorgo”. Explicó que antiguamente el sorgo entraba en los ambientes respecto a los números que se manejaban en el país”. Las recomendaciones apuntan a densidades más bajas, que les permiten diferenciarse de la competencia. Indicó que para los planteos de secano está en el eje de las 60.000 donde el maíz no podía competir. Hoy, con estos planteos de bajas densidades de siembra, de 40.000 a 45.000 plantas, y con la tecnología que cuenta el cultivo en control de maleza e insectos, “podemos pelear contra el sorgo”, dijo.

El gerente técnico de Agrocentro consideró que eso es muy importante, ya que en Uruguay, como en otras partes del mundo, el grano de maíz es mucho más fácil de comercializar que el de sorgo.

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Para lograr rentabilidad es clave aumentar la productividad

By Mathias Alvez,

Erro realizó una puesta a punto de las herramientas para incrementar los rendimientos de los cultivos de invierno, y presentó nuevos productos para esta zafra.

Aunque hay empresas que logran rendimientos de trigo y cebada muy elevados en años normales, con promedios de 5.000 kilos por hectárea (kg/ha), hay muchas que tienen dificultades para alcanzar rendimientos de 3.500 kg/ha. “La apuesta, en los casos donde no haya limitantes ambienta- les, debe ser aumentar la productividad, ya que de lo contrario solo se trabajaría para pagar la renta”, concluyó el ingeniero agrónomo Esteban Hoffman, director de Unicampo Uruguay, tras realizar un completo análisis sobre los números de la zafra 2018/19.

El ingeniero agrónomo tomó información sobre productividad y clima de los años que no han sido extremos, y señaló que “nadie planifica pensado en un año cómo este último, porque sabemos que los números no dan, ni tampoco tomamos años donde el comportamiento cli- mático ha sido excelente”.

Hoffman explicó que su análisis está basado en información de los dos tercios centrales de la distribución de rendimientos promedio obtenidos por las empresas con colza, trigo, cebada y soja, dejando de lado las productividades bajas y las muy elevadas. Agregó que son presupuestos parciales, para tener idea de cómo está moviendo el negocio

El trabajo fijó dos escenarios para trigo y cebada: productividades de 3.500 y de 4.500 kilos por hectárea; y otros dos para colza, con 1.500 y 2.000 kilos por hectárea. Se consideraron los coeficientes de uso de insumos, labores y gastos poscosecha, tomando como referencia una distancia de 150 kilómetros del puerto de Nueva Palmira. Además, se planteó un precio del trigo de US$ 190 por tonelada (ton), también se consideraron problemas de productividad y de calidad, que no permitieran capturar ese precio; y canola a US$ 360/ton.

Se estableció una renta anual de 700 kilos de soja (a un precio de US$ 360/ton), asignándole a los cultivos de invierno 40% de ese costo y a la soja de segunda 60%. “Después de pagar la renta anual y considerando todos los costos, con 3.500 kg/ha de trigo y cebada, la cuenta no da”, sostuvo Hoffman. Con estos números se perderían US$ 90 en trigo y US$ 80 en cebada. Agregó que aún sin pagar renta en los tres cultivos de invierno, el margen bruto da cero.

En cambio, si la productividad se ubicara en torno de los 4.500 kg/ha, el margen rondaría los US$ 148 para el trigo y US$ 160 para la cebada. “La productividad es clave”, enfatizó.

El especialista agregó que, si bien los valores del trigo y la cebada han subido, esa suba se pierde, porque los costos también subieron. “Si los costos se hubiesen mantenido como el año pasado, el rendimiento de equilibrio para esos cultivos estaría por debajo de los 3.000 kg/ha”, indicó.

En colza, con un rinde de 1.500 kg/ha se pierden US$ 101 y con 2.000 kilos se ganan US$ 88. Por otro lado, el trabajo sirve para analizar los números de la soja de primera versus cultivos de invierno con soja de segunda. En este sentido, explicó que los datos surgen de empresas que producen en los años normales 2.600 kg/ha de soja de primera. Allí, con todos los costos incluidos y con una renta de 700 kilos de soja por hectárea, el margen bruto después de renta se ubica entre US$ 120 y US$ 130, incluyendo costo de cobertura. Remarcó que con esos elementos el dueño del campo se lleva el 70% del margen bruto alcanzado.

Considerando el tándem cultivos de invierno-soja, adjudicándole 40% del costo de la renta, se observa que con una producción de trigo o cebada de 3.500 kg/ha y la soja de segunda en 2.200 kg/ha, el margen se ubica US$ 50 por debajo de la soja de primera.

El director de Unicampo agregó que el salto grande en los márgenes brutos anuales se da claramente cuando se le agrega nitrógeno.

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Nicolás Martínez: “Propietarios de los campos deben compartir el riesgo del negocio”

By Mathias Alvez,

El director de Agromotora Flores, Nicolás Martínez, dijo que a los pooles de siembra no les fue bien pagando rentas fijas, pero los agricultores uruguayos “heredamos ese modelo”.

Luego de una cosecha de soja que dejó resultados negativos, VERDE entrevistó a Nicolás Martínez, director de Agromotora Flores, quien analizó el panorama que deja la zafra 2017/18, tanto desde el punto de vista productivo, como económico, financiero y anímico. Consideró que estas crisis son también oportunidades para hacer ajustes importantes, como en la relación entre el propietario y el arrendador de campos; también sobre la posibilidad de acceder a seguros agrícolas que contemplen situaciones adversas como la que se vivió este año.

¿Cómo ve el panorama luego de una zafra muy compleja?

La situación es complicada, la veo con preocupación. No se preveía un año tan malo, aunque se esperaba un año Niña. En algún momento nos ilusionamos con un mejor resultado, en enero los cultivos venían bastante bien, con una implantación única, pero la realidad es que ni el más pesimista podía augurar un año tan malo en rendimientos, sumando un invierno que tuvo márgenes negativos. Hay preocupación, no todas las empresas están en la misma situación, hay que analizar caso a caso.

¿Qué promedios hubo en la zona centro?

En Flores, parte de Durazno, Río Negro y Soriano, que es la zona de influencia de la empresa, hubo chacras abandonadas, y por otra parte, los buenos rendimientos estuvieron en 1.300 o 1.400 kilos. El rinde promedio de la empresa se ubicó alrededor de los 800 kilos secos y limpios. Las precipitaciones atrasaron la cosecha e impactaron en la calidad. Para ser gráficos, a mediados de mayo nos faltaba el 55% de la superficie por cosechar.

¿Cómo queda el escenario para 2018/19?

Hay gran incertidumbre para saber de dónde sale el financiamiento para el área. La intención de siembra se mantendrá, los agricultores por naturaleza somos optimistas, tratamos de ver siempre lo positivo, que saldremos adelante y que el año será bueno. No nos ponemos a pensar en que sacamos 800 kilos de soja y por eso no sembraremos. Vemos que la gente quiere seguir, pero habrá que ver de dónde sale la asistencia financiera, para rentas, insumos y todo el costo productivo. Lo que se pierde en algunos casos es capital de giro, en otros casos capital, y en otros casos el dinero que necesita el productor para seguir operando.

¿Qué porcentaje se siembra con capital propio?

En este momento me animaría a decir que no hay nadie que lo haga, con asistencia bancaria un porcentaje menor y la mayoría es a través de proveedores de insumos, exportadores, barracas, cooperativas, estaciones de servicio y demás. Esas empresas se financian a su vez de los bancos y de las empresas importadoras de insumos. Por eso, cuando se reclaman soluciones para el agricultor tampoco podría quedar afuera el importador de insumos y toda la cadena de valor. Todos los productores tienen algún tipo de financiamiento, así que se puede poner en juego la cadena de pagos como se dice. Habrá que ver cómo se sigue en esto, dónde estarán los recursos financieros para poder encarar la campaña de soja en 2018/19.

¿En invierno la situación es distinta?

El área de invierno es más chica, hay que financiar el fertilizante y algún agroquímico, y es de corto plazo, porque ya está empezando a transcurrir. El problema es la campaña de soja de primera, que requiere el pago de rentas, insumos, barbechos, recién se están plantando los puentes verdes y hay que esperar un año para volver a tener liquidez.

¿Piensa que el productor puede incrementar la superficie de invierno para tener una revancha rápida y hacer caja en diciembre?

Sí, eso se percibe y hay que tener cuidado. Hay productores muy esperanzados en la cosecha de invierno. Con la cebada en el entorno de U$S 200 por tonelada y buenos números para el trigo, el panorama parece auspicioso; pero hay que ser muy cauto. Si agronómicamente las condiciones están dadas para hacer una buena siembra de invierno, se podría llegar a tener una buena rentabilidad. Pero no deberíamos sembrar un cultivo de invierno esperanzados en hacer caja en diciembre, para después llegar a la soja. Ese es el peor error que podemos cometer.

¿Piensa que se está cayendo en ese error?

Sí, creo que se está viendo a los cultivos de invierno para hacer caja en diciembre y después llegar a mayo de 2019. En nuestra empresa somos muy cautos. Estaremos muy cerca del productor para ver si lo que está haciendo tiene un sustento agronómico. Por ejemplo, hubo problemas en mayo para la siembra de cebada y trigos largos, no se pudo entrar a las chacras, porque estaban anegadas. Debemos ser muy estrictos en las ventanas de siembra hasta mediados de junio, pasado ese período seguramente no sigamos con las asistencias financieras, porque el fin será conseguir caja para diciembre, más que conseguir un buen retorno económico para el cultivo. Eso es lo peor, es como incrementar el área de siembra para recuperar la pérdida del año anterior. Son errores que no podemos volver a cometer, fue lo que se hizo en otros años. En eso hay que ser cauteloso y si las condiciones agronómicas están dadas fantástico, y si no están dadas habrá que ver cómo se sigue.

¿Cómo imagina la agricultura después de este año?

Quienes hoy están haciendo agricultura son empresarios y están manejando el negocio de forma empresarial, ajustando al máximo los costos, siendo bien analíticos en cada inversión y ajustando todas las variables. El traspié fue netamente climático, no fue por sembrar fuera de fecha, ni por hacer variedades equivocadas o usar un mal paquete tecnológico. El traspié climático puede existir, todos quienes estamos en esto lo sabemos, porque esta es una producción a cielo abierto. Tenemos que seguir ajustando presupuestos y desear que no vuelva a pasar una catástrofe climática como esta.

¿Cree que el productor puede salir fortalecido después de todo esto?

Siempre hay cosas para mejorar, de las crisis se aprende mucho. En lo único que se puede salir fortalecido es en experiencia, porque en el resto salimos debilitados. Los propietarios de los campos tienen que tener mayor compromiso. Los agricultores uruguayos heredamos un modelo que se gestó con los pooles de siembra de soja, que pagaban rentas fijas. Vengo de familia agricultora de toda la vida, primero fue mi abuelo, después mi padre, luego nosotros.

Siempre se hizo medianería, pero vinieron los argentinos con el modelo de la renta fija en kilos y no les fue bien, por eso se fueron, y quedamos con su modelo. El riesgo debería ser más compartido con el dueño del campo.

Por supuesto que se debe reconocer un valor base del campo, porque el dueño está aportan- do parte de su patrimonio, su capital, pero entiendo que el riesgo debería ser compartido, tanto para arriba como para abajo. Soy de los que cree que si nos va bien no tendríamos reparo en repartir más, pero si nos va muy mal debemos ajustar. Tenemos clientes, y nosotros mismos, con cosechas de 300 o 400 kilos por hectárea y tenemos que pagar rentas de 700 u 800 kilos por hectárea. El modelo está así, de esta crisis tendríamos que aprovechar para corregir estas cosas, y eso es algo de lo que podríamos salir fortalecidos.

Un modelo mixto entre renta fija y medianería…

Sí, garantizarle al dueño del campo una renta base baja, que puede ser el monto de una renta ganadera, por ejemplo, y luego plantear una escalera de acuerdo al rinde. Eso sería sano para ambas partes.

¿La renta es el costo que más pesa?

Sí, para un agricultor de esta zona el costo de la renta representa 35% del total. Es algo fijo, preestipulado, que uno no lo puede mejorar. Y sería una de las cosas que nos queda por mejorar. No es fácil. Con los contratistas y tomadores de servicios se ha ido negociando. La cosecha ha sido tan mala que se han hecho acuerdos puntuales por este año; los agro- químicos siempre se negocian por compra de volumen; y las rentas es un debe que hay que tratar de corregir e ir al riesgo porque es una actividad que no es sustentable si no hay un arrendatario arriba.

La suba del dólar permite licuar algunos costos en pesos, como el del gasoil por ejemplo…

Sí, sin dudas. Es muy bueno, pero llega tarde. También pasó con el precio de la soja, que llegó a US$ 400 y muy pocos lo pudieron captar, porque todos teníamos soja vendida. Necesitamos medidas de largo plazo, una suba de $ 2 para el dólar ayuda mucho, pero no alcanza. De esta situación tenemos que salir todos juntos y fortalecidos. Los dueños de los campos, productores, agricultores, el gobierno. El costo del combustible pesa mucho, el costo del flete es altísimo, el gasoil representa 12% del costo total de producción. El fortalecimiento del dólar también es bueno. El esfuerzo debemos hacerlo todos, no podemos pedírselo a una sola parte de la economía, que sean solo los bancos los que se hagan cargo, por ejemplo, ni ningún otro sector de forma exclusiva.

¿Cómo observa el clima de negocios en el agro?

Totalmente frío. Como aún no se terminó de pasar raya a la cosecha de verano, hay mucha gente que no sabe en qué situación está. El invierno será muy duro, los dueños de los campos generalmente cobran semestre adelantado, y no se han dado cuenta del atraso en las rentas. Se va a empezar a generar todo eso, que a la larga o a la corta, y más en estas ciudades del interior, lo vamos a sentir mucho.

¿Qué sensación le queda al ver el Excel de la zafra 2018/19?

Generalmente lo vemos como un espejo de la zafra anterior. Nos cuesta mucho cargar rendimientos históricos. Si uno tuviera que pedirle algo a alguien en este momento, es que aspire a tener los rendimientos históricos. Un trigo de 3.500 kilos por hectárea, una cebada de 3.300 o 3.500 kilos, una soja de primera en 2.600 o 2.500 kilos, y una soja de segunda entre 1.800 y 2.000 kilos por hectárea. Con esos rendimientos los números son buenos. No son exorbitantes, pero dan en verde, no darán para recuperar lo que pasó en 2017/18, pero la proyección es buena. Ahí es donde a uno le cuesta presupuestar y tenemos que buscar alguna herramienta del perfil de los seguros agrícolas, que funcionan muy bien en países como Estados Unidos. Es como con el vehículo, te acordás del seguro cuando chocas.

Ese puede ser uno de los aprendizajes que dejará esta zafra…

Sin dudas. Hay que tomar coberturas de seguros para estar más resguardados en años como este. Hay que trabajar en ese sentido para tener una agricultura más sustentable en el tiempo, desde el punto de vista de la viabilidad económica. La agricultura hoy en Uruguay, en su mayoría, es realizada por empresas familiares. Productores individuales, contratistas que se reconvirtieron a agricultores. Hoy son muy pocas las empresas que quedan de aquella ola de pooles de siembra extranjeros. El extranjero que hoy está en Uruguay es muy parecido al uruguayo, no tiene un fondo de inversión atrás que le pueda mandar una asistencia financiera para sacarlo adelante en estos años malos. La gran diferencia de la agricultura actual con la de cinco años atrás, es que el gran volumen de área lo hacían los pooles de siembra, con asistencia financiera de fondos de inversión, y hoy no están. Es por eso que el seguro juega un papel muy importante, y hay que trabajar en ese sentido, y es un aprendizaje más que nos deja un año tan malo como este.

¿Esos números en verde que se proyectan en el presupuesto 2018/19 son una luz de esperanza para la agricultura uruguaya?

El agricultor es optimista por naturaleza. Está tratando de terminar lo antes posible esta agonía del proceso de cosecha; si nos dieran para elegir seguro queremos terminar lo antes posible para pasar raya, ver cuánto perdimos y planificar para adelante. Dar vuelta la página, sentarse con el del banco, con el proveedor de insumos, con el importador, para ver cómo entre todos podemos sacar adelante esta situación. Creo que ese Excel con números verdes nos da optimismo, ganas de seguir adelante, en un momento tan difícil como el que estamos viviendo.

¿Cómo viene trabajando Agromotora Flores?

Si bien tenemos toda el área de servicios, ventas de insumos, acopio, logística, hace cuatro años que incursionamos más fuerte en ganadería. Le transmitimos a los clientes que la ganadería en los sistemas familiares les da sustento, porque les da apoyo y liquidez en momentos en que la agricultura no lo da. Nosotros como producto- res también entramos más fuerte, tenemos un corral de engorde y acuerdos con una industria frigorífica, recriamos novillos en los campos bajos de la empresa y los terminamos en el corral. El año pasado también incursionamos en la hotelería para cuarentena del ganado que se exporta en pie. Les vendemos la comida y todo el servicio de adaptación del ternero para que pueda realizar el viaje. Eso nos dio diversificación y la posibilidad de no jugarnos a un solo rubro, como la agricultura, en un momento tan difícil como este.

¿Se plantearon brindar el servicio de corral a otros productores?

No, por el momento es básicamente producción propia, tenemos ciclo de recría e invernada, se compran los novillos de sobreaño, se los recría en campos, pasturas y verdeos, y se los termina a corral. Por ahora el corral está con su capacidad colmada para ganados de la empresa.

¿Qué capacidad instantánea tiene el corral?

Es para 1.500 novillos.

¿Y la cuarentena?

Para 6.000 terneros. Es una inversión que se hizo el año pasado y que está totalmente operativa. Nos permite la diversificación, es un ingreso más que tiene la empresa.

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