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Montevideo, 7 de Marzo 2021

Agricultura

¿Qué variables impactaron en los rendimientos de soja y de maíz?

26 enero, 2021

En el encuentro anual de ProNutrition con sus clientes, se abordaron los lineamientos que impactaron en la productividad de los cultivos de verano de la zafra 2019/20

El análisis de la información para tomar decisiones es uno de los objetivos de los encuentros de ProNutrition. Uno de los bloques de la reciente edición se centró en el análisis agronómico de la base de datos ProNutrition, correspondiente a la zafra 2019/20, a cargo del ingeniero agrónomo PhD Sebastián Mazzilli, de Facultad de Agronomía. Otro bloque apuntó a las líneas de Investigación y Desarrollo de la empresa; y luego se abordaron los resultados de ensayos y experiencias con agricultura de precisión en la zafra 2019/20.

“La base de datos arrancó en el ejercicio 2016/17, y es una pieza fundamental en la empresa, porque nos permite discutir y analizar las principales variables que impactan en los rindes de cada uno de los cultivos de toda nuestra área de trabajo que hoy se ubica en 40.000 hectáreas, de las cuales 10.500 están bajo riego”, dijo el ingeniero agrónomo Pedro Rossini, quien dirige ProNutrition junto a su colega Gustavo Polak.

En la zafra pasada el rendimiento promedio de la soja en secano fue 2.439 kilos por hectárea (kg/ha), y bajo riego fue de 3.742 kg/ha. En la Gráfica 1 se observan las diferencias con DIEA y Fucrea. Mientras que en soja de segunda el efecto del cultivo antecesor reafirma tendencias desde hace unos años (ver Gráfica 2).

“La base de datos nos permite identificar los coeficientes técnicos generados para poder tomar decisiones de manejo. Una de las principales diferencias que tiene nuestra base con otras a nivel país es que el 80% de la información esta cosechada con monitor de rendimiento. Cada chacra puede contribuir con muchos valores de rendimiento, dependiendo del número de ambientes que tenga. En nuestra base, esa información de rinde está asociada e incorporada a toda la información química del suelo y planta (fósforo, potasio, materia orgánica, pH y demás), de manejo (fecha de siembra, variedad, híbridos, herbicidas aplicados, insecticidas, fungicidas aplicados). Tenemos la trazabilidad de cada chacra y de cada ambiente. Todo eso otorga robustez estadística para identificar variables que impacten en el rinde”, resaltó.

Los principales resultados que arrojó el análisis estadístico sobre el cultivo de soja (Gráfica 3) muestran un rendimiento promedio de 2.836 kg/ha, que incluye riego y secano.

La primera variable en definir el rendimiento fue el efecto riego, “la diferencia entre riego y secano se acercó a 1.400 kilos. Al analizar las chacras en secano, surge que el nivel de potasio determina rendimiento, las que estaban por encima de 0,46 meq/100g (miliequivalentes por cada 100 gramos de suelo) tuvieron más rinde. Esta variable, más allá del valor absoluto, determina un grado de asociación importante con la nutrición de potasio, así como la calidad general del ambiente”.

Rossini dijo que, en soja de primera, la siembra que se realiza entre el 10 y 15 de noviembre es la que muestra mayor rendimiento a través de los años. “Después, otro factor interesante en cultivos de secano y que venimos viendo desde hace 3 años, es el efecto del azufre agregado. Las chacras donde se agregó más de 11 kilos de azufre rindieron más”, afirmó.

La información nacional e internacional no está clara sobre la densidad de siembra en soja, aunque “hay una tendencia al aumento de la población en ambientes de baja calidad. Este es un ensayo puntual, en Young (Gráfica 4), donde teníamos dos ambientes: uno de alta productividad y otro de baja productividad. Allí testeamos dos dosis de semillas: 300.000 semillas por hectárea y 400.000 por hectárea. De allí se desprende que en el ambiente de alto potencial, el rendimiento con 400.000 semillas no se modifica. En el ambiente de bajo potencial, al aumentar la población, al pasar de 300.000 a 400.000 semillas, tuvimos un aumento de rendimiento de 11%, que está en línea con otros resultados obtenidos en Uruguay y con la tendencia a nivel global”, detalló.

MAÍZ

Rossini analizó el efecto del riego en el maíz de primera (Gráfica 5). “El grupo de chacras bajo riego tuvo un rendimiento promedio de 10.629 kg/ha, son 3.680 kilos más que en las chacras de secano. El promedio de lámina agregada fue de 230 milímetros, y la eficiencia del agua fue de 16 kilos por milímetro agregado”, informó.

La distribución de rindes (Gráfica 6), muestra que el 50% de las chacras regadas tuvieron rendimientos de 10.000 kg/ha o superior, “un número interesante”, subrayó. Lo destacable para Rossini es que “12% de las chacras están obteniendo rindes que se ubican entre 12.000 y 14.000 kg/ha”. En secano, en tanto, el 50% del área tuvo 7.500 kg/ha o más.

En Uruguay hay mucha tecnología para realizar siembra variable (Gráfica 7), “pero eso requiere saber la variabilidad parcial y el potencial de cada ambiente”, señaló Rossini.

Consideró que “hay una respuesta clara. Con densidades altas se logran altos rendimientos, pero necesitamos por lo menos 90 o 100.000 plantas, dependiendo del híbrido y del ambiente. Lo importante de la densidad variable es poner más en aquellos ambientes que nos van a permitir obtener rendimientos más altos, y poner menos donde el rendimiento está acotado por otra variable, puede ser química, física o de otra índole”.

Rossini dijo que en la última zafra de maíz, al igual que en soja, la variable principal de rendimiento fue el riego o secano (Gráfica 8). Las chacras regadas promediaron 10.285 kg/ha y las de secano 6.936 kg/ha. “Dentro de las chacras de secano, la variable que determinó el rendimiento fue el nivel de fósforo del suelo. El fósforo (P) del suelo está formado por el P aplicado por la estrategia de fertilización, más el P que había en el suelo previo a la aplicación. Las chacras que tuvieron más de 22 kg en ese Índice de Fósforo tuvieron mayor rendimiento que las que tenían menos de 22 kg”.

Desde hace tres años vemos que el fósforo marca al maíz como una variable de rendimiento importante”, acotó.

En las chacras regadas la variable principal fue el nitrógeno (N). “En las que tuvieron buena nutrición nitrogenada (280 kg de N) los rendimientos promedios fueron de 12.200 kg/ha, mientras que en las de menos de 280 kg de N, lo determinante fue el ambiente”, explicó.


Nota completa: Revista VERDE N° 89