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Agricultura

La cebada llegó a una cifra histórica, rindió 4.791 kilos por hectárea

26 de enero de 2021

La cadena exportó más de US$ 200 millones, y Uruguay está entre los exportadores de malta más importantes, detrás de la UE, Canadá, Australia, EEUU, Argentina y China

La cebada tuvo una productividad récord en la zafra 2020/21, alcanzando un rendimiento de 4.791 kilos por hectárea (kg/ha), mientras que la producción país llegó a 888.798 toneladas. En tanto, el área se ubicó en 185.000 hectáreas, 12% por encima de la zafra precedente, de acuerdo a la información proporcionada por la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA).

El gerente agronómico de Maltería Oriental SA (MOSA), Bruno Maneiro, dijo a VERDE que la cosecha de cebada fue “fugaz”, dado que sobre el 10 de diciembre estaba prácticamente liquidada, mientras que en otros años a esa fecha quedaba por cosechar entre 20% y 25%.

Confirmó que el rendimiento fue “espectacular”, considerando que los datos manejados “en octubre, en el análisis previo a la cosecha, nos daba unos 4.300 kilos por hectárea”. Pero, finalmente, ese nivel de rendimiento se consolidó en planta. “Estamos con un promedio de 4.230 kilos por hectárea, lo que significa que en las chacras el resultado productivo fue más alto que ese volumen”, comentó.

Señaló que hubo un alto volumen de rechazo, del 55%, por calibre bajo en los cultivos cosechados en Río Negro y Paysandú. En esos departamentos el área de cebada de MOSA no es tan grande, y esa situación se fue diluyendo al ir bajando en el territorio hacia Mercedes. Mientras que en la zona sur, en las chacras de Colonia y San José, prácticamente no hubo rechazos. El promedio de rechazo fue de 12% este año, algo superior al registrado en años anteriores, cuando estuvo en 8%, indicó.

Maneiro informó que la cebada recibida tiene un calibre promedio que se acerca a 90%, en el caso de la proteína llega a 10,7% de promedio. “Son valores muy buenos, que se sustentan en la muy buena performance de las regiones centro y centro-sur”, comentó.

En la última zafra, el área de MOSA llegó a cerca de 59.000 hectáreas, y recibió unas 260.000 toneladas de cebada. Considerando que las necesidades de MOSA comprenden unas 160.000 toneladas, quedarán cerca de 100.000 toneladas de saldo exportable como cebada cervecera o forrajera.

Maneiro sostuvo que el 65% de lo recibido tiene un valor promedio de fijación que se ubica en US$ 208 por tonelada.

Maneiro recordó que sobre marzo o abril de 2022 MOSA estará inaugurando una nueva torre de producción, que demandará unas 300.000 toneladas de cebada. “Eso requerirá que tengamos una superficie de 90.000 hectáreas, aunque la superficie objetivo para este año se definirá en los primeros meses de 2021”, cuando se determine qué ocurrirá con el excedente de la producción recibida.

Los márgenes del cultivo

De acuerdo a los datos de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), los contratos de producción que tiene la cebada con las malterías (Ambev y MOSA), determinan las condiciones para la formación del precio de compra con paramétricas que utilizan como referencia la evolución del precio del trigo en el mercado de futuros de Chicago y, eventualmente, ofrece la venta a un precio fijo de una parte de la cosecha.

“A partir de allí puede estimarse que el productor recibirá un precio cercano a US$ 210 por tonelada, 8% más que en el ciclo previo”, señala Opypa.

Los  ingresos  brutos  de  los  agricultores  “serían los mayores obtenidos en los últimos 10 años. Esta mejora en los ingresos (19%), se presenta como consecuencia directa de una mejora en el precio recibido y los altos niveles de productividad (al momento de la realización del trabajo, Opypa realizó el análisis con una productividad de 4.000 kg/ha)”.

En cuanto a los costos, “no se prevén mayores cambios respecto a la zafra anterior y, por lo tanto, se estima un margen promedio positivo, en el entorno de US$ 200 por tonelada, ya que se superaría el rendimiento de equilibrio de 2,9 t/ha. Este sería el tercer año consecutivo con márgenes positivos para el productor”.

Opypa indicó que, “si bien hubo algunas dificultades de calidad –principalmente en los parámetros de calibre y proteína–, y el volumen de cebada con destino a forraje sería importante, los altos precios y una firme demanda desde los tambos y establecimientos ganaderos por la falta de agua, junto a la excelente productividad, diluirían el efecto sobre el margen y estos productores con afectaciones de calidad”, pero “igualmente lograrían márgenes positivos”.

Exportaciones del complejo de la cebada

La fase industrial de la cadena mantuvo un buen nivel de actividad durante 2020, a pesar de la pandemia. Las exportaciones de malta del período noviembre 2019 – octubre 2020 alcanzaron 380.000 toneladas, 6% por debajo de las 402.000 toneladas exportadas durante los 12 meses previos. Por su parte, el valor de las exportaciones alcanzó US$ 195 millones, reduciéndose 9% respecto a los 214 millones del año anterior, con un precio promedio de la malta de US$ 512 por tonelada FOB, 4% por debajo del período previo, de acuerdo al trabajo de Opypa sobre dicha cadena.

Allí se agrega que “durante el mes de abril las exportaciones de malta se redujeron prácticamente a cero. En febrero y julio de 2020 el volumen de malta exportado se contrajo respectivamente 56% y 77% frente al del año previo. Este comportamiento es consecuencia directa de las variaciones de la demanda por parte de Brasil, principal destino, que vio alterado fuertemente su consumo doméstico de cervezas y, por lo tanto, repercutiendo en las necesidades de malta de su industria”.

Agregó que “las 380.000 toneladas de malta exportadas, equivalen al procesamiento de unas 550.000 toneladas de cebada. El carry over (salto exportable) de 217.000 toneladas disponible de la zafra anterior, permitió reducir las necesidades de importación. De ese modo la elaboración de malta con materia prima importada alcanzó apenas 5% del total”.

La participación relativa de las malterías en el comercio exportador “muestra el mantenimiento del liderazgo de Ambev”, que a través de sus dos principales malterías, CYMPAY –en Paysandú– y Maltería Uruguay (MUSA) en Nueva Palmira, “alcanzó 64% del volumen total. El restante 36% correspondió a MOSA (La Paz, Canelones)”.

Opypa informó que las exportaciones de cerveza entre noviembre 2019 y octubre 2020 totalizaron US$ 1,3 millones, 62% menos que el monto de US$ 3,6 millones exportados en los doce meses previos. Respecto a las empresas, si bien casi la totalidad de las exportaciones corresponden a FNC (Ambev), se destaca la creciente participación en el comercio de empresas elaboradoras de cervezas artesanales.

MOSA se consolida como la principal proveedora de malta a las cervecerías artesanales (Mastra, Davok, Volcánica, Cabezas Bier) que han tenido un gran crecimiento y demandan en promedio 700 toneladas anuales.

El comercio exterior de la cadena agroindustrial incluye las exportaciones de cebada (en grano), que en el período noviembre 2019 y octubre 2020 totalizaron 41.000 toneladas, por un valor FOB de US$ 8,7 millones, 34% por debajo del año previo. El precio medio de las exportaciones fue de US$ 212 la tonelada FOB, 25% por debajo del año precedente.

El 66% de dicha cebada fue a Arabia Saudita, Brasil redujo drásticamente su participación respecto al año anterior, de 80% a 33%. Rusia completa la lista de destinos con un 1%.

El valor total de las exportaciones de la cadena en 2019/20 (noviembre-octubre), sumando cebada, malta y cervezas, fue de US$ 205 millones, 13% menos que el año previo.


Revista VERDE Nº 90
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