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Agricultura

Cibeles presentó un insecticida biológico para el control de las lagartas en varios cultivos

11 de junio de 2021

Compañía Cibeles presentó Turicib 32 WP, que proviene del Bacillus thuringiensis, variedad kurstaki, que otorga versatilidad en la conservación, traslado y aplicación

Compañía Cibeles presentó Turicib 32 WP, un insecticida biológico para el control de lagartas en varios cultivos. La empresa “ha estado continuamente tratando de brindar soluciones a las demandas del mercado”, dijo a VERDE el ingeniero agrónomo Pablo Núñez, integrante de esa industria que cuenta con más de 45 años de presencia en el mercado uruguayo.

Al incorporar la planta de fabricación propia, “Cibeles puede desarrollar productos específicos para los mercados en donde participa y, desde hace cuatro años, empezamos a buscar productos para acompañar una nueva tendencia en la producción, que apunta a la menor utilización de plaguicidas y a la producción orgánica”, señaló. 

En esa línea, “apuntamos a lo conocido, como Bacillus thuringiensis, un insecticida biológico que se comenzó a estudiar hace más de 100 años. A nivel mundial hay mucha información generada, por eso se conoce el alcance y la eficacia que tiene”, sostuvo.

Recordó que en la década de 1970 “Cibeles tuvo el registro de un producto a base de Bacillus thringiensis, pero luego se discontinuó”. Pero ahora el escenario es otro, “hay otros cultivos y nuevas demandas del mercado, que le dan un nicho a los productos biológicos”.

En ese marco, Cibeles presenta: Turicib 32 WP, un insecticida biológico a base de esporas de Bacillus thuringiensis, variedad kurstaki. “Es un producto desarrollado exclusivamente para el control de lagarta (lepídopteros). La espora de la bacteria es ingerida por la lagarta cuando come el órgano vegetal que recibió el producto, y en el estómago de la lagarta se produce un cristal que le impide continuar alimentándose y termina muriendo por inanición”, explicó Núñez.

Agregó que dicha tecnología es la misma que se utiliza en los cultivos Bt. “La diferencia es que en los cultivos Bt se incluyó vía transgénesis y toda la planta sintetiza la proteína que produce dicho cristal, por lo que hay una sobreproducción de esta proteína. En el caso de Turicib 32 WP “es más dirigido, ya que la toxina aislada se aplica en el momento específico que es necesaria y en el órgano específico que la plaga consume”.

Turicib 32 WP está registrado el cultivo de soja, manzano y tomate. En soja apunta a las lagartas defoliadoras, en manzano a las lagartitas de los frutales, y en tomate para la polilla de ese cultivo. 

En soja “venimos con dos años de trabajo, con excelentes resultados, donde se han determinado las dosis más efectivas, se cuantificó la eficacia según especies de lagarta y se determinó la residualidad en distintas circunstancias. En manzano se complementa muy bien con otros programas que buscan reducir o eliminar el uso de insecticidas, por ejemplo, con el programa de manejo regional de plagas instrumentado por el MGAP, la Facultad de Agronomía y el INIA que fomenta el uso de feromonas para el control de plagas. Este insecticida biológico se suma como herramienta y brinda muy buen complemento”, señaló. 

En el caso del tomate, al ser un rubro donde hay mucha producción orgánica, también se complementa con otras tecnologías distintas a los plaguicidas, y tiene muchos años de uso. Durante muchos años se utilizó Bacillus thuringiensis para controlar la polilla del tomate. Los productores de tomate conocen muy bien este producto y lo demandan”.

Informó que el registro para soja “se obtuvo sobre fines del año pasado y se pasó la primera temporada, en el programa de producción de soja no transgénica, de Barraca Erro, que exige residuos mínimos de fitosanitarios”.

Sobre la logística para la utilización del producto, Núñez señaló que a diferencia de la mayoría de los productos biológicos “Turicib 32 WP es muy versátil en conservación, traslado y aplicación, porque se está aplicando la espora aislada, es similar a un producto de síntesis química. No genera residuos peligrosos y tiene tiempos de espera muy reducidos. Eso da mucha versatilidad, sobre todo en los cultivos hortifrutícolas, dado que permite su aplicación hasta 3 días antes de la cosecha y no genera problemas con los residuos. Tiene cero toxicidad para el ser humano y los enemigos naturales”.

Comentó que se eligió Turicib 32 WP como punta de lanza para avanzar en la línea de biológicos. “Este rubro es sumamente amplio y complejo. A su vez, tiene sus desafíos comerciales, por lo cual las definiciones deben tomarse con precaución. También hay que preparar la infraestructura para producir esta clase de bioinsumos, y por eso hay que dar pasos cortos y seguros”, dijo.

Luego del registro de Bacillus thuringiensis, Cibeles está estudiando varias alternativas para poder ampliar la cartera de productos biológicos. “Estamos generando más información con productos biológicos, se están repitiendo múltiples ensayos para acumular conocimientos. Se destaca el trabajo en hortifruticultura, vitivinicultura y en nuevos cultivos, como el Cannabis, del que se sabe poco y ahora se están encontrando problemas. Estamos desarrollando algunos ensayos para definir dosis, consumo de agua y compatibilidad para posibles mezclas con otros productos”, anunció.

LAS TENDENCIAS

El ingeniero agrónomo Willy Chiaravalle, de Entoagro, comentó a VERDE que esta tecnología “es muy eficaz”. Afirmó que el trabajo con Baccillus thurgensis “no es ninguna novedad, esta bacteria fue descubierta a principio del siglo pasado y formulada como insecticida en 1930. Por lo cual, estamos probando algo que tiene sustento técnico y trayectoria en diferentes mercados”.

Chiaravalle, quien formó parte de los ensayos que realizó Cibeles previo al registro de Turicib 32 WP y que asesora a Barraca Erro en el programa de soja no transgénica, explicó que se vienen explorando algunas alternativas para el control biológico de insectos.

En el caso de este producto, “la bacteria viene formulada en tierras diatomeas, que son caparazones de microorganismos que rayan al insecto. Son como una especie de roca muy chica y filosa, que raya el tegumento de los insectos y los deshidrata. Baccillus thurgiensis tiene propiedades altamente eficientes para los lepidópteros”, confirmó.

Con respecto al uso del producto durante la zafra 2020/21, Chiaravalle detalló que no se pudo utilizar con la magnitud que estaba prevista debido al “ambiente seco que se tuvo en primavera y verano”, que minimizó los ataques severos de lagartas. 

“Generalmente hay una aplicación para lagarta entre diciembre y enero, y después otra a mitad de febrero. Pero en esta zafra aparecieron cuando los cultivos ya estaban en etapas reproductivas, junto con los ataques de chinches. Ese ambiente seco generó que aparecieran otras plagas de sequía, como los trips”, recordó. Por esa situación Turicib 32 WP “se utilizó en una superficie pequeña”, dijo.

También comentó que esta tecnología se viene utilizando en “empresas que filosóficamente ya están bajando el uso de productos químicos y necesitan estas herramientas”. Los productos biológicos “son muy atractivos para los productores de soja no transgénica y programas con agricultura orgánica”, agregó.

Por último, consideró que el uso de productos biológicos en la agricultura irá creciendo, y “para eso es clave la difusión y el conocimiento del aporte de dichos productos a los diferentes sistemas y planteos”.

Nota de Revista Verde N°93

 

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