Agricultura

Cebada y trigo con avance de 40% en rendimientos, según Fucrea

11 de junio de 2024

En el marco de la IV Jornada Nacional de Cultivos de Invierno, de Fucrea y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el ingeniero agrónomo Joaquín Echeverría, técnico sectorial de Fucrea, abordó el escalón productivo que han ganado los cultivos de invierno en los últimos años. Para ello utilizó una base de datos que actualmente cuenta con información de unas 700.000 hectáreas de cultivos de invierno (41.000 hectáreas promedio por año), que va desde el invierno de 2007 hasta la fecha, analizando los rendimientos de trigo, cebada y colza, puntualizando que en 2012 comenzó a incrementarse el área reportada de la oleaginosa invernal.

Consultado por VERDE, Echeverría señaló que dentro de ese período se separó por un lado lo que pasaba de 2007 a 2017, y desde esa fecha hasta el presente, entendiendo que se estaban registrando cambios productivos. En el caso del trigo el rendimiento promedio pasó de 3.206 kilos por hectárea (Kg/ha) para los primeros 10 años del análisis, y desde 2017  hasta la fecha el promedio llegó a 4.459 kg/ha, “que implicó un crecimiento del 39%”, destacó.

En cebada el incremento fue del 40%, pasando de 3.152 kg/ha a 4.438 kg/ha; al tiempo que en colza, durante el período 2012 a 2017 el rendimiento promedio estuvo en 1.306 kg/ha, y desde 2017 a la fecha llegó a 1.746 kg/ha, lo que marca una mejora del 26%.

El primer elemento a destacar para explicar el crecimiento de la productividad en los tres cultivos “es la evolución del manejo”, señaló. A propósito, dijo que en colza “hubo todo un proceso de aprendizaje, de 2012 a 2017, con un crecimiento fuerte en los primeros dos años”. Recordó que “en ese entonces se incrementó de 1.000 kg/ha a 1.300 kg/ha en cuestión de dos zafras. Esa mejora en el rendimiento, explicado por el ajuste en el manejo del cultivo, también permitió que el área fuera incrementándose”.

A partir de la información generada en la base de datos, el técnico sectorial de Fucrea sostuvo que desde esa institución “se ha podido mostrarle al productor cuánto influye la fecha de siembra, el manejo, el uso del nitrógeno, la elección de variedades y la anticipación en el uso de fungicidas en la determinación del rendimiento”. A su vez, destacó que durante las últimas zafras en algunas de ellas “el clima acompañó y eso permitió alcanzar cuatro zafras con rindes récord”.

 Si bien varía según la zona, el técnico explicó que “los pisos de rendimiento del trigo se sitúan en torno de 3.000 kg/ha a 3.500 kg/ha, y los techos se ubican entre 5.000 kg/ha y 6.000 kg/ha”.

Echeverría resaltó que “el techo de rinde del trigo ha crecido en mayor proporción de lo que han crecido los rendimientos promedio, y también en mayor proporción de lo que han crecido los pisos. Hay chacras que son más productivas que antes, y eso es lo que ha traccionado hacia arriba”.

En cebada “los techos de rendimiento han crecido de manera significativa, pero las chacras del medio y las del piso han sido las que han subido en mayor medida”. Las chacras promedio y los pisos “han mejorado mucho” en cebada, mientras que en trigo “ha sido al revés, ya que las chacras promedio y las del techo han crecido en mayor proporción”.

En el caso de colza, se observa un escalón productivo en 2018 ya que se pasó de 1.300 kg/ha a 1.600 kg/ha, para luego mantenerse en ese nivel. “Estamos viendo que está habiendo una leve tendencia a la baja en las chacras promedio y las chacras del piso”.

Si bien aclaró que el análisis no está diferenciado por zonas, “en el caso de la cebada se observa que, en los últimos seis años en solo dos zafras hubo diferencias significativas en los rendimientos. Esto se debe a las condiciones climáticas que son distintas entre norte y sur”. Explicó que en el norte “los años más lluviosos en agosto, setiembre y octubre suelen tener un mayor régimen de temperatura”, algo que incide en la aparición de enfermedades, tanto en trigo como en cebada. “Nuestra hipótesis apunta a que las enfermedades están jugando un rol importante en alcanzar altos rendimientos y lluvias más tardías, como las de la última zafra, afectando la calidad del grano”, comentó.

El técnico sectorial de Fucrea destacó el potencial productivo de las variedades de trigo, que han tenido un recambio varietal muy grande, y también señaló que el productor que “ajustó enormemente” las medidas de manejo, sembrando en fecha y aplicando correctamente el nitrógeno, por ejemplo.

“Cuando los cultivos llegan a determinado nivel tecnológico, en donde la fecha de siembra es correcta, al igual que el manejo del nitrógeno y se tiene un año con alta disponibilidad de nutrientes por la sequía y la mineralización del suelo, se observa que en trigo lo que apareció como más importante en la determinación del rendimiento fue la lluvia asociada a zona, luego el manejo de fungicidas y le siguió la edad de la chacra”, consideró.

Echeverría señaló que los cambios del sistema agrícola por parte del productor, marcan la relevancia del cultivo antecesor en los rendimientos. “No es lo mismo hacer una soja sobre un rastrojo de cebada que hacerlo sobre un rastrojo de trigo o de colza”, planteó. De la misma manera, sostuvo “no es lo mismo hacer una colza sobre una chacra que viene con un cultivo de primera, que hacerlo sobre una chacra que viene de segunda”. Afirmó que “hay un impacto muy positivo en los rindes de los cultivos cuando las rotaciones se hacen considerando el efecto antecesor en el cultivo siguiente”.

Para el ingeniero agrónomo el orden de los componentes de esa rotación “podría llegar a tener un impacto de 40% en promedio en el margen anualizado de la rotación”. Comentó que al sembrar trigo sobre trigo “el segundo trigo rinde 22% menos en promedio”. 

En el caso de colza comentó que no hay chacras que repitan el cultivo, y eso “es una señal de que el productor ya incorporó que no debe hacer colza sobre colza”. La secuencia marca que después una colza como antecesor de soja de segunda, “genera un 9% más de rinde” del cultivo de verano. 

Y no solo eso, sino que “si se hace cebada sobre soja de segunda, al tener colza como antecesor de invierno el rinde subiría 11%, y si al invierno siguiente se hace trigo el cereal no perderá rinde”. Afirmó que esa combinación de elementos determina que haya que mirar los sistemas agrícolas a más largo plazo.

Echeverría sostuvo que los márgenes brutos por cultivo o por secuencia son “bastante dispares” y que actualmente “el que está dando mejor resultado es el tándem colza-soja”. Pero “entendemos que, aunque su margen sea más acotado, es necesario incorporar cebada y trigo en las rotaciones”, enfatizó.

Nota de Revista Verde N°114

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