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Agricultura

Aspectos relevantes para alcanzar el mayor potencial en cultivo de maíz

12 de octubre de 2022

El Instituto Nacional de Semillas (Inase) y la Cámara Uruguaya de Semillas (CUS) desarrollaron la jornada anual del cultivo de maíz, centrada en los resultados de la Evaluación Nacional de Cultivares, a la que se sumaron otras exposiciones de interés para el sector productivo. 

Allí fueron abordados temas como: herramientas útiles para la previsión agroclimática, con Guadalupe Tiscornia, de INIA GRAS; efectos de la fecha de siembra, población y fertilización, con Luis Giménez, de Facultad de Agronomía; aportes de la biotecnología para una producción eficiente y sustentable, con María Luz Zapiola, de ArgenBio; y mercado de maíz y oportunidades de negocios para los productores, con Martín Silva, de Cargill. 

Desempeño de la genética disponible

La Evaluación Nacional de Cultivares es la herramienta que tienen los productores, técnicos y todos los actores del sector productivo para conocer el comportamiento agronómico de los nuevos cultivares. Mediante la conducción de estos ensayos, sembrados en las mismas condiciones de producción, se genera información de rendimiento, calidad, comportamiento sanitario, entre otras variables. 

Se evaluaron los cultivares de maíz de acuerdo a su uso. Los ensayos se dividen en: maíz para silo y maíz para grano. El primero, se realiza en dos ambientes y en una localidad: con riego y secano en Melilla (Montevideo), con siembras de primera fecha (octubre). El segundo se evalúa en tres ambientes y en dos localidades: con riego y secano en Melilla, con siembras de primera fecha (octubre); y en secano en Dolores (Soriano), con siembra de segunda fecha (diciembre).

La información que genera cada cultivar en el maíz grano es: rendimiento de grano (en kg/ha) a 14 % de humedad. Ese porcentaje de humedad a cosecha es, entre otras cosas, un indicativo del largo del ciclo de cada cultivar; lectura de enfermedades, que en las siembras de segunda a fin de ciclo (marzo-abril) pueden llegar a ser un problema en los sistemas productivos; y el análisis del genotipo. En el caso de maíz para silo, la información es el rendimiento de materia seca por hectárea (kgMS/ha) y la calidad nutricional forrajera de cada cultivar. 

 Los resultados están disponibles en www.inase.uy, en formato Power BI, que permite buscar la información de acuerdo a diversas variables. Si es de interés un cultivar para siembras de segunda, es posible filtrar el rendimiento de los cultivares en el ensayo de Dolores y elegir el rango de materiales que más se adapta (Figura 1). 

Si se desea buscar uno o varios cultivares con determinado OGM, es posible filtrar en el cuadro y elegir el rango de variedades con ese OGM necesario para los sistemas productivos. Por último, se pueden analizar los cultivares por proveedor, mediante el filtro empresa, y seleccionar el más compatible con la realidad productiva. 

La información también está disponible en formato Excel, para interactuar de forma ágil y amigable. De esta manera, es posible analizar el rendimiento de los cultivares en cada ensayo y ser de utilidad al momento de seleccionarlos para la producción.  

Herramientas de previsión agroclimática 

La producción a cielo abierto ocasiona situaciones climáticas no deseadas. No es fácil su previsión y determinar que un sistema productivo tenga éxito o fracaso en cuestión de horas. En un marco de demanda de alimentos y con estos eventos de variabilidad que son crecientes, disminuir riesgos es una ventaja productiva muy importante. 

La posibilidad de contar con una gestión eficiente del riesgo y con más información es fundamental. En este sentido, los sistemas y soportes para la toma de decisiones cobran mayor importancia. El objetivo es generar información y herramientas para contribuir a esta gestión y amortiguar los efectos negativos que se puedan ocasionar. 

 Existe información climática en las estaciones experimentales de INIA, con distintas variables disponibles. Asimismo, información estadística para determinar cómo viene el año en función de los promedios, máximos y mínimos de las distintas variables. 

Una manera rápida de ver estas variables es la matriz (Figura 2), que se puede encontrar en www.inia.uy/gras. Allí es posible apreciar los meses con déficit y excesos de precipitaciones; y además está disponible el balance hídrico para cultivos. 

Por otra parte, se generó junto al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) un trabajo de estimación de la probabilidad de ocurrencia de déficit hídrico en cultivos de verano (soja, maíz y sorgo) y se consideraron eventos como: porcentaje de agua disponible menor al 30%, 35% y 40% durante el 60% o 70% del período crítico. En base a ello, con registros históricos se generaron mapas de probabilidades de porcentaje menor (Figura 2). 

El sitio web cuenta con pronósticos y perspectivas de distintas fuentes. Para este comienzo de primavera-verano el pronóstico de precipitaciones para la región de Uruguay no es alentador, dado que la probabilidad de que las precipitaciones sean por debajo del promedio es muy elevada. 

Como se observa en la Figura 3, existe un 70% de probabilidad de que el trimestre octubre-diciembre tenga precipitaciones por debajo de la media. Por lo tanto, los indicadores climatológicos están marcando que la probabilidad de bajas precipitaciones en este trimestre sea alta.

Criterios de decisión en maíz para grano

El maíz es un cultivo de alta producción de biomasa y capacidad para transformar esa biomasa en granos. Tiene alto potencial de rendimiento y para concretarlo se deben conjugar dos aspectos fundamentales: el ambiente productivo y la genética. El manejo es fundamental para optimizar el ambiente productivo donde se va a desarrollar el cultivo.  

Los factores del ambiente que controlan el rendimiento y desarrollo son: temperatura, radiación solar, disponibilidad hídrica y disponibilidad de nutrientes. 

Una característica importante es que el cultivo tiene elevada sensibilidad a las deficiencias hídricas, principalmente durante el período crítico, que incide en el 50% de la potencialidad de producción. Este período está definido aproximadamente entre 15 días antes del inicio de la floración femenina y 15 días después de la floración masculina. Incluye el momento previo a la floración, toda la floración y la primera etapa del llenado de grano. 

La segunda etapa de importancia es el llenado de grano, donde la cuantificación implica que; el 35% del rendimiento se juega en esta etapa. Y el 15% restante corresponde a las primeras etapas vegetativas, hasta V8 aproximadamente. Todos estos aspectos deben contemplarse a la hora de definir el manejo del cultivo.     

 La fecha de siembra es una práctica de manejo que tiene efecto sobre los rendimientos en básicamente todos los cultivos y en los climas templados, y define parte importante del ambiente de producción. 

La fecha de siembra y temperatura definen la radiación solar y las precipitaciones, por lo tanto, la disponibilidad hídrica. Es decir, tres de los cuatro factores mencionados están definidos en forma significativa por la fecha de siembra. 

Al sembrar en fechas tempranas se está asegurando radiación solar y temperatura, aunque puede faltar un factor muy importante: la disponibilidad hídrica. Las siembras de mediados de octubre permiten ubicar el período crítico en la tercera década de diciembre y las dos primeras décadas de enero. 

Con siembras tardías a fines de noviembre-diciembre se intenta escapar a las máximas demandas evaporativas. Esto no asegura disponibilidad, porque la variabilidad de precipitaciones en Uruguay es muy alta, pero sí garantiza una menor demanda evapotranspirativa. 

 Otro factor importante en la definición del ambiente es la población. En cultivos de secano 60.000 plantas por hectárea es el óptimo potencial productivo, según estudios realizados. 

Con cultivares que son más adaptativos se puede lograr una menor población y obtener muy buenos resultados en años no muy benéficos. En cambio, con poblaciones mayores, si el año no es favorable los resultados productivos pueden ser muy negativos. 

Aportes de la biotecnología 

La biotecnología en los sistemas agrícolas ha tenido un gran impacto productivo, social y ambiental. En el cultivo de maíz la adopción de esta tecnología ha sido de más del 99% y la velocidad para llegar a esos niveles en el caso de los maíces BT en Uruguay ha ocurrido en cuestión de cinco años, entre 2004 y 2009 (Figura 4). 

La biotecnología en maíz actualmente está basada en resistencia a insectos y tolerancia a herbicidas. Los principales aportes de esta adopción tecnológica son: reducción de costos, flexibilidad en el manejo del cultivo, eficiencia productiva, aumento de las regiones y ciclos de cultivo. 

La resistencia a insectos ha tenido gran impacto en poder contar con más opciones de momentos de siembra, aprovechando épocas del año en las que era imposible producir debido a los daños. Además, permitió ampliar los sitios de producción, dado que la presión de insectos en algunas localidades era muy fuerte. En Argentina, más del 50% del maíz es sembrado en fechas de segunda (diciembre). 

La biotecnología también ha contribuido al menor uso de insecticidas químicos en maíz. Antes era normal realizar cuatro o cinco aplicaciones y actualmente, en muchas ocasiones con una aplicación de insecticida queda cubierto el cultivo.  

 Como toda tecnología, debe ser bien utilizada para aumentar su eficiencia productiva. El factor clave es manejar y retrasar la selección de insectos resistentes. La principal estrategia para este manejo es la siembra de refugios, que consiste en sembrar un maíz no BT en el mismo predio que se va a producir el BT. Ello permite el desarrollo constante de insectos susceptibles a las proteínas, que al cruzarse con los posibles insectos resistentes del maíz BT multiplican los insectos susceptibles, retrasando la generación de resistencia. 

Oportunidades de negocio 

En el mercado de granos hay que considerar lo que ocurre en el hemisferio norte, fundamentalmente en Estados Unidos y Ucrania; y en la región, sobre todo en Argentina y Brasil, que finaliza la cosecha con muy buenos rendimientos.  

A nivel mundial los principales productores de maíz son: Estados Unidos, Brasil, Argentina y Ucrania. Por otra parte, los principales importadores son: el Sudeste Asiático, China, México y Egipto. 

La oferta y demanda productiva de cada país se determina por la relación producción-consumo. Uruguay es el único país de la región que consume más de lo que produce. Cada año importa entre 300.000 y 500.000 toneladas de maíz, volumen que se podría producir en unas 60.000 hectáreas de producción, solamente para cubrir la demanda interna. Los principales consumidores son la producción de carne y las actividades relacionadas, y al aumentar la producción de carne puede aumentar la brecha. 

Todos los aspectos mencionados representan un panorama positivo para la producción de maíz en Uruguay. El país cuenta con genética adaptada, herramientas para la previsión agroclimática enfocadas en la gestión del riesgo, estrategias de manejo para optimizar el ambiente productivo, biotecnología para aumentar la eficiencia y un mercado demandante que pone al cultivo como una opción atractiva.

Autores: Lic. Mag. Melisa Cuadro – Ing. Agr. M.Sc. Federico Boschi (Inase).

Nota de Revista Verde N°103

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