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Se empieza a proyectar la estrategia para la zafra de cultivos de invierno

9 de marzo de 2021

Manuel Artigas, responsable del área Semillas de ADP, repasó cuáles son las principales recomendaciones a tener en cuenta para la próxima campaña de trigo, cebada y colza

Si bien se puede considerar que es temprano para pensar en la zafra de invierno, “es necesario empezar a proyectar la estrategia a seguir”, dijo a VERDE el ingeniero agrónomo Manuel Artigas, responsable del área de Semillas de Agronegocios del Plata (ADP).

Destacó que “el escenario es especial, con expectativas y realidades muy diversas, y no sabemos qué pasará, porque son muchos los factores sobre la mesa”. Pero sí dijo que se pueden “tomar los aprendizajes de campañas anteriores, que sirven de guía para las decisiones”.

Precios y clima

Analizó que, “quizás el factor más conversado y atractivo sea el precio, que nos aporta más optimismo y podemos proyectar un negocio más factible en el Excel. Pero nunca se puede perder la objetividad y, más allá de lo que pase, hay que ser muy criteriosos al tomar decisiones”.

Agregó que “si se presta mucha atención al precio podemos cometer errores que perjudiquen al negocio (malezas, patógenos y demás)”.

Señaló que “ya están los primeros modelos predictivos sobre las condiciones climáticas para la próxima campaña, sin mucho consenso entre los centros de investigación. Si bien la capacidad predictiva puede ser cuestionada, es información disponible para tener presente”.

El sistema

Artigas señaló que los cultivos de invierno se han convertido en una herramienta funcional al sistema, más que en un importante negocio per se. “Poco a poco han ido madurando para sostener rotaciones sustentables, aportando materia orgánica a los sistemas, cubriendo el suelo, rotando nutrientes y ayudando a diluir costos. En las rotaciones participan alternadamente distintas especies, que se vuelven más productivas y estables. Permiten diluir el riesgo global del sistema y aspirar a conseguir un margen económico”, comentó.

Agregó que “en la coyuntura actual aparecen nuevas señales que pueden inducirnos a desear aprovechar las oportunidades que otorga el mercado, pero hay que ser prudentes”.

Se proyecta que el área de invierno crecerá, “eso es muy importante para el sector, pero debe mantener el criterio para no descuidar el sistema. Para tener trigos o cebadas rindiendo más de 6.000 kilos, como pasó en la campaña pasada, es necesario además de buenas condiciones climáticas, realizar buenos manejos”.

Sostuvo que “paulatinamente han ido desapareciendo las siembras fuera de fecha, el trigo sobre trigo, el carry de herbicidas, entre otras. Los cultivos de invierno hicieron sus aportes al sistema, y hoy está la expectativa de que también aporten más desde lo económico”.

Insistió en que “la experiencia generada permite resaltar medidas de bajo costo y alto impacto, evitando situaciones que normalmente tienen consecuencias negativas sobre los cultivos de invierno y el sistema”.

Evitar fechas tardías

Artigas llamó a evitar fechas tardías, y enfatizó que la elección del cultivar adecuado para cada fecha de siembra es de suma importancia, no solo para ese cultivo sino también para el siguiente. “Al analizar la información de varias campañas, vemos que las siembras en fecha terminan rindiendo muy por encima de las que se realizan fuera de fecha, por ser demasiado tempranas o demasiado tardías”, afirmó.

Agregó que “si bien en las primeras cada cultivar tiene su fecha óptima de siembra, es un riesgo por las heladas en períodos sensibles de los cultivos, algo que representaría un riesgo menor que una siembra demasiado tardía, ya que no sólo se estaría exponiendo al cultivo de invierno a peores condiciones de llenado de grano, consumiendo más agua de lo normal, sino que además está comprometiendo el balance hídrico y, por ende, el éxito del cultivo siguiente. Por eso, es importante saber qué sembrar y hasta cuándo”, dijo.

Evaluar si es conveniente repetir especies

El integrante de ADP llamó a evaluar muy bien la conveniencia de repetir especies. “Aunque es un concepto muy abordado, sobre todo el famoso trigo sobre trigo, muchas veces las situaciones de oportunidad hacen que, para aprovechar una coyuntura, se arriesgue más de la cuenta. Si bien es verdad que en algunas situaciones ha sido un buen negocio, la realidad es que se trata de una estrategia que acarrea un nivel de riesgo muy alto”, aseveró.

Explicó que “la mayoría de las experiencias de colza sobre colza han sido malas y muy malas. Por eso, tal como lo afirma la literatura en general, es conveniente esperar bastante más que un par de ciclos de cultivos para repetir la especie en el mismo potrero”, sostuvo.

Para el caso de los cereales, dijo que “las experiencias nos llevan a pensar que entre un invierno o dos sin presencia de la especie son suficientes para evitar sembrar en situaciones de alto riesgo de incidencia de enfermedades. Se puede repetir siempre y cuando se entienda que el riesgo de tener un problema es alto, y para solucionarlo habrá que invertir más, y habrá situaciones sin solución”.

Insistió en que “el riesgo es mayor en colza que en cebada y trigo. Si bien hay cultivares que se adaptan mejor, o activos que funcionan muy bien, no creo que sean suficientes en caso de que las condiciones sean predisponentes”.

Evaluar el carry de herbicidas

Una amplia gama de activos han sido aplicados para afrontar la compleja situación de malezas. Cada herbicida tiene particularidades sobre su actividad en el suelo y persistencia, y esta depende de muchos factores. “De algunos activos tenemos más información acumulada, pero de otros muy poca. La recomendación es consultar a los especialistas en la materia. Sabemos que el efecto del carry presenta daños clínicos y subclínicos de importante magnitud, por lo que es importante analizar cada situación para evitarlo”, dijo Artigas.

Señaló que “hay cultivos que son más resistentes a determinados activos, por lo que se puede usar este criterio para ayudar a asignar las especies a los distintos antecesores”.

Evaluar la siembra en suelos bajos

Para el responsable del área de Semillas de ADP, ese es un punto clave a la hora de planificar el sistema. “Tras varios años de acumulación de información vemos que los cultivos de invierno sembrados en zonas bajas, salvo puntuales excepciones, son superados por los sembrados en topografías más altas”, sostuvo.

Planteó que “esto tiene varias explicaciones, ya que los cultivos de invierno en las zonas bajas son expuestos a condiciones más extremas. Cuando se siembran los bajos, los cultivos pasan más tiempo encharcados, es donde generalmente golpean más las heladas, tanto por su posición topográfica como por la acumulación de residuos de cultivos anteriores. El riesgo es doble, ya que las heladas tardías pueden disminuir considerablemente la población de plantas, y afectar la fijación y llenado de granos”.

Indicó que “desde hace un tiempo practicamos y sugerimos la separación de los bajos del campo. De esta manera evitamos un fracaso productivo en invierno y aprovechamos un excelente ambiente para cultivos de verano. Un ejemplo son los maíces de alto potencial”.

Evaluar el riesgo de heladas tempranas

Artigas sostuvo que los cultivos de invierno “generalmente soportan muy bien el efecto de las heladas”, y es consistente que “los inviernos más heladores (fríos y secos) son muy buenos” para estos cultivos. Pero advirtió que “el efecto puntual de la helada puede ser algo difícil de cuantificar cuando evaluamos su impacto en chacras enteras”.

A propósito, dijo que “vemos que cuando el año es muy frío la sobreproducción en la ladera compensa con creces la merma de producción de los bajos, y muchas veces pasa desapercibido, porque hablamos del promedio de la chacra y no de la dispersión de rindes en las chacras”.

Por lo tanto, detalló que “cuando profundizamos en el análisis de los mapas de rendimiento, se puede corroborar que el daño está, es medible y en ocasiones es importante”. De todos modos, reconoció que “hay situaciones en que el daño de la helada temprana ocurre en toda la chacra”.

“Generalmente las chacras que sufren daño se caracteriza por muerte de plántulas, vienen de soja de segunda y mantienen una alta cantidad de rastrojo en superficie. El cultivo que sufre más este problema es la colza, pero puede pasar en cierta medida también en cereales. Es ahí donde podemos actuar y utilizar algunas estrategias que permiten evitar el problema”, señaló el ingeniero agrónomo.

Entre otras, recomendó “anticipar la fecha de siembra, para tener plantas más desarrolladas y menos sensibles a las heladas. Es imprescindible elegir bien el ciclo del cultivar a sembrar. Usar barrerastrojos para desplazar el colchón del surco de siembra, o usar alguna herramienta mecánica que permita incorporar al suelo la excesiva acumulación de residuos en superficie”.

Sostuvo que “estas medidas, bien aplicadas pueden significar un impacto positivo importante sobre la tasa de implantación y posteriormente sobre el rinde”.

 

Las opciones para sembrar en el invierno

El invierno presenta varias opciones productivas, pero “lo importante es conseguir herramientas adecuadas para articular de manera óptima el plan de siembra”, dijo el responsable de Semillas de ADP, Manuel Artigas.

La empresa cuenta con una amplia gama de productos. En canola destaca la variedad Igranola 103. “Este cultivar de ciclo primaveral ha demostrado su adaptación a nuestras condiciones, así como una elevada plasticidad en fechas de siembra. Puede sembrarse desde fines de abril hasta principios de junio, siempre teniendo en cuenta los riesgos en ocurrencia de heladas en los periodos susceptibles, en las fechas extremas”.

En trigo ADP presenta una paleta diversificada. Curupay es un cultivar de ciclo largo, que “se caracteriza por combinar de buena manera estabilidad productiva, potencial de rendimiento y calidad de grano. Es un material de calidad superior, que otorga muy altos valores de proteína y peso específico, y está clasificado como Urutrigo”, destacó.

Destacó que “es resistente a roya anaranjada y de tallo, y de aceptable comportamiento a roya estriada. En términos de rendimiento, dijo que tiene potencial productivo medio, pero una muy interesante estabilidad a través de los distintos ambientes.

En el segmento de ciclo medio, señaló: Guayabo y Jacarandá. “Están consolidados, demostraron un potencial productivo muy elevado y un completo paquete sanitario“, valoró.

Guayabo tiene un ciclo más largo que Jacarandá. Se puede sembrar del 10 de mayo hasta principios de junio, mientras que Jacarandá se recomienda desde el 15 de mayo hasta 15 de junio.

“En ambos materiales hay que manejar la calidad, con mucha precisión, para lograr cultivos que rindan mucho y a su vez tengan calidad. Es indispensable hacer manejos con niveles de nutrientes adecuados y cosechar sin demoras cuando el cultivo esté pronto”, sostuvo.

En ciclo corto, ADP realiza el prelanzamiento de un nuevo cultivar Olivo. “Este material viene a ocupar un lugar muy interesante en la paleta, ya que desde hace mucho tiempo no teníamos novedades en este ciclo. Es de alto potencial, con un perfil sanitario muy completo, demostrando excelente comportamiento al complejo de royas y manchas foliares. En términos de calidad tiene muy buen peso específico y alcanza valores de proteína muy buenos, siempre que se lo acompañe con un manejo nutricional adecuado”, detalló.

Artigas declaró que “la paleta de productos de ADP apunta a ofrecer una amplia gama de herramientas que permitan enfrentar la próxima campaña de la mejor manera”.

Nota de Revista Verde N°91
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