Actualidad

El exembajador Valles enfatizó en unidad y competitividad logística

26 de mayo de 2026

Redacción
Mauro Florentín

Como “un optimista preocupado”, se definió el exembajador uruguayo Guillermo Valles, “visualizando un futuro que creo que lo tenemos”. Su vasta experiencia diplomática, en la que destacan sus gestiones como embajador de Uruguay en China, en la Unión Europea y más recientemente en Brasil, lo califica para analizar y profundizar en la situación política mundial y en las relaciones comerciales internacionales.

Atendiendo a estos antecedentes, Valles participó de la disertación titulada La actualidad geopolítica y su incidencia en el agro uruguayo, en la que el coordinador general de la Federación Uruguaya de Grupos Crea (Fucrea), Martín Aguirrezabala, entrevistó al ex diplomático.

Esta actividad se registró en el marco de la VIa Jornada Nacional de Cultivos de Invierno de Fucrea, realizada el miércoles 8 de abril. En 2026 esta gremial celebra 60 años desde su fundación.

Valles puso énfasis en algunos conceptos y temas, especialmente el de Estados Unidos, China y la ruptura del multilateralismo en las relaciones comerciales del mundo, y consideró que es necesario “ser pragmático” y “seguir protegiendo las normas comerciales que tanto nos costaron”.

Advirtió, además, que el sistema internacional de comercio tiene que ser “reformulado”, y que en ese escenario “hay oportunidades diplomáticas” e iniciativas internacionales, pero “Uruguay no puede seguir perdiendo tiempo”, considerando que es uno de los países que no tienen poderío militar, entre otros factores.

El exembajador comentó que ante consultas del actual gobierno, su posición fue la de tener presente que lo primordial es “la paz” y “la postura de unidad uruguaya”. “Son demasiado graves las cosas que suceden para estar peleándonos entre nosotros, con cuestiones políticas”, aconsejó Valles, palabras más, palabras menos.

Y en ese sentido, el diplomático destacó que “el gran debate del país no es el transporte desde el obelisco hasta el puerto de Montevideo”, sino que es la “marginalidad” que “aumenta” desde el punto de vista social, lo que es preciso “atacar” y que requiere de “educación”.

“Hace 16 años un presidente (José Mujica) planteaba que la prioridad era la “educación, la educación y otra vez la educación”, y “no sé lo que pasó, pero no podemos seguir con esto”, recalcó.

El diplomático recomendó trabajar en la mejora de la competitividad. “Y competitividad se llama en buena medida logística”, que es un área en la que “Uruguay puede hacer la diferencia”, sostuvo.

Y consideró que alcanzar ese objetivo “está en nosotros, no en países internacionales”.

“Son los dragados que tenemos que hacer, los puertos que tenemos que tener, y la posición con respecto a nuestras hidrovías”, alentó. Al tiempo que valoró esa “magnífica hidrovía”.

“Fui negociador del Mercosur, coordinador nacional del Mercosur, participé en las negociaciones del arancel externo común, de las excepciones” al mismo, recordó.

Dijo que “todo eso está muy bien, en lo político y comercial, pero la infraestructura, la columna vertebral del Mercosur es la hidrovía”. Eso recalcó en alusión al “potencial del litoral-oeste para el futuro, y el Puerto de Nueva Palmira”.

Tras 50 años de experiencia en labores diplomáticas, Valles se jubiló en 2025, según consta en una resolución de abril del año pasado, en la que se lo adscribe al Ministerio de Relaciones Exteriores.

Resiliencia y ansiedad

“Cuando el presidente de la principal potencia militar, económica y tecnológica del mundo, (Donald Trump) habla de borrar una civilización de un día para el otro, estamos en horas dramáticas de la historia”, advirtió Valles.

Y planteó que frente a esta realidad “es importante este ejercicio de pensar en qué cosas están cambiando, que son un poco más permanentes”.

También aludió a discursos de algunos mandatarios del mundo y de la presidencia del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, respecto a la “natural ansiedad” y a que “hemos pasado por el Covid, hemos pasado por ciclos económicos importantes, y en definitiva, el sistema va mostrando una resiliencia”.

“A menos que sea de una imprudencia y una irresponsabilidad muy grande, esta señora nos habla justamente de lo que (Fucrea) nos convoca a pensar, es decir, de las cosas que perduran”, comentó.

Por otra parte, el sistema internacional “en su conjunto, no solo de comercio, está siendo fuertemente sacudido y estamos frente a algo lleno de incertidumbres, de políticas, y de política económica”, dijo.

Acotó que “mañana puede ocurrir absolutamente cualquier cosa”, por lo que “la verosimilitud de lo irrealizable, de lo que uno podría pensar que esto es un mundo de ficción, no, la verosimilitud de que nos llamen y nos digan: viste que pasó tal cosa, eso ya genera un clima para inversiones, para imaginar el futuro muy difícil”.

“Pero también en materia de comercio, para salir del plano más filosófico al más terrenal, nuestro comercio está sacudido por estas decisiones de política, en particular del constructor del sistema internacional de comercio, que ha sido Estados Unidos, desde 1945 en adelante, unos años antes si se quiere”, reflexionó.

Valles cuestionó que “el impulsor de ese sistema es el que socava sus fundamentos”.

Y analizando lo que pasa con la Organización Mundial de Comercio (OMC), “¿qué porcentaje de mi comercio y mis relaciones, para irme al otro extremo, siguen siendo regidas por ese sistema?, buena parte”, planteó.

Si bien esa organización acaba de tener “otro fracaso”, en una reunión ministerial realizada en Camerún, el diplomático valoró que hubo una “investigación en China por salvaguardas”, lo que implica que ese gigante asiático “se vio en la necesidad de aplicar medidas de salvaguarda para supuestamente proteger de un grave daño a su industria cárnica”.

“¿Qué procedimiento siguió?, al pie de la letra, yo fui uno de los que critiqué esa medida, porque entendía que no había ese daño, o la probabilidad de ese daño estructural como para cerrar el comercio y que no se justificaba esta investigación; pero lanzada la misma, China siguió todos los procedimientos, los tiempos y las reglas”, reconoció.

Y consideró que en ese caso lo que sucedió fue que “el Ministerio de Agricultura de China, que promovía la medida por razones de su competencia, se contrapuso un equilibrio de fuerzas con el Ministerio de Comercio Exterior chino en particular, y en las más altas esferas políticas”.

Para Valles, de este episodio en concreto “Uruguay no salió mal”, considerando que “el principal actor económico hoy en día para nuestros intereses comerciales se rige por las reglas de la OMC”.

El comercio y la certidumbre

Siguiendo la línea de análisis, el diplomático se basó en una gráfica que mostraba la evolución del comercio mundial y su relación con el crecimiento de la economía, específicamente en un período de unos 200 años, para mostrar cómo las exportaciones ganaron importancia en el comercio internacional.

En una primera etapa, que comenzó en 1827 y duró básicamente unos 120 años, la característica fue un sistema unilateral de relaciones comerciales, a lo que le siguió una fase de multilateralismo, repasó.

Luego, comentó que a partir de 1945, en las reglas del comercio en el sistema internacional, “las políticas comerciales de cada uno de los países se rigen no por la voluntad de ellos mismos, o de acuerdos bilaterales, que siempre son asimétricos, sino por un acuerdo de conjunto”. “Los aranceles no son aquellos en los que dos países se ponen de acuerdo, sino los que un conjunto conviene en aplicar”, indicó.

Posteriormente, desde 1995 el organismo rector en esta materia pasó a ser la OMC, y ya no el viejo GATT. “Eso fue gracias a una ronda de negociaciones lanzada en 1986, en Punta del Este, que poco a poco se va olvidando, pero este año vamos a cumplir 40 años” de eso, y es lo que “refuerza ese multilateralismo”, valoró.

Por entonces, Valles recordó que “el comercio se duplicó en 120 años como proporción del Producto Bruto” mundial, y “de 1945 a 1994 casi se cuadruplicó la participación del comercio”.

Esto significa que “no es el sistema internacional, sino el sistema de normas, lo que explica el crecimiento del comercio”, y también “por la reducción de otro tipo de costos, como los del transporte, de logística, porque el mundo se achica en términos de comunicaciones, de espacio y de tiempo”, dijo.

El exembajador uruguayo sostuvo que a “todos los acuerdos internacionales que se concretaron hay que sumarles todos los desarrollos tecnológicos” registrados, “pero lo importante es que ese mundo no tiene vuelta atrás”. “Esa es mi certidumbre”, afirmó.

La diferenciación “es plata” en Europa

“Cualquier diferencial que pueda poner Uruguay sobre la mesa para un mercado como el europeo es plata”, sostuvo la vicecanciller Valeria Csukasi durante una conferencia realizada en la reciente edición de la exposición Rural de Melilla.

La actividad fue organizada por Verdemedia y Oriental Agropecuaria. También participaron el coordinador de la Unidad de Negociaciones Comerciales y Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas, Gabriel Arimón, y la directora de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Verónica Durán.

La subsecretaria agregó que “de los cuatro países del Mercosur, en carne bovina, Uruguay es el único que estaría en condiciones de cumplir los estándares europeos (de no deforestación) desde mañana”.

Si bien reconoció que estos estándares “no son justos”, y que son “protecciones encubiertas al comercio”, destacó que Uruguay “siempre ha sido el primero en cumplir”, y ese es un diferencial que le puede jugar a favor.

“Si lo sabemos aprovechar desde una autocertificación de libre de deforestación, tiene una oportunidad de colocación, de nicho, de valor agregado, que para mí es enorme”, enfatizó.

A propósito, la jerarca recordó sellos y certificaciones que se diseñaron para Europa, Estados Unidos y otros mercados.

Aún no se sabe cuándo comenzará a aplicarse la reglamentación de la Unión Europea de no deforestación. La propuesta ha generado mucho rechazo, no solo de los importadores europeos que son los responsables de que se cumpla, sino también de sectores de la industria alimenticia de esa comunidad económica, que sienten que podrían quedarse sin insumos básicos como el cacao para la elaboración de productos como el chocolate, o incluso el café.

De todos modos, Csukasi insistió en que si Uruguay sabe aprovechar la posibilidad de autocertificación de libre de deforestación tiene la oportunidad de colocar sus productos en nichos de alto valor agregado.

Nota de Revista Verde N° 128

2 - 09:43