Uruguay perdió 20 millones de ovejas y sigue “sin un plan sectorial”, según Gianni Bianchi

El rubro ovino perdió casi 20 millones de ovejas en menos de 30 años y sigue sin un plan de desarrollo institucional que revierta el atraso productivo acumulado. Así lo señaló el consultor privado Gianni Bianchi, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
El diagnóstico es contundente: Uruguay necesita 12 ovejas para obtener un cordero a la señalada, mientras Australia alcanza 1,3 y Nueva Zelanda 1,5. “La señalada promedio nuestra es 0,65 y el excedente productivo que queda es nada”, advirtió Bianchi. A eso se suma que el 20% de la producción anual debe destinarse a reposición de stock, lo que deja un margen comercial mínimo.
El cordero pesado uruguayo pesa en promedio 17 kilos de canal y tiene casi un año de edad. Australia llega a 24 kilos y Nueva Zelanda a 21, comparó. “Cuando competís con el cordero australiano en otros mercados, somos la segunda o tercera opción. Eso de que el cordero uruguayo es de excelente calidad es un cliché”, dijo.
Uno de los nudos más críticos, según Bianchi, es la estructura racial. El 50% del stock ovino sigue siendo Corriedale, una raza que definió al país en otra época pero que hoy no responde a los objetivos de producción de carne. “En Nueva Zelanda recorrés los campos y no encontrás un Corriedale puro. Acá seguimos con eso cuando en el mundo ya no existe”, remarcó.
Para aumentar la prolificidad de forma sistemática, la genética es determinante. Bianchi señaló que quien produce 500 kilos de peso vivo por hectárea lo logra combinando razas maternales con carniceras. “Si querés 1,3 o 1,4 corderos por oveja por año de forma sostenida, hay un techo que es racial. Determinadas razas te lo dan y otras no”, precisó.
El sistema productivo eficiente tampoco es complejo ni de alta inversión, según este consultor. “Se trabaja con un perro y un pastor para cuidar las ovejas; para ocasiones puntuales contratan a una persona. Es de baja inversión y rápido retorno”, indicó.
El problema de fondo, para Bianchi, es la ausencia de un plan de desarrollo sectorial. El buen momento de precios —tanto en carne como en lana fina— “no garantiza cambios estructurales” si las instituciones no actúan.
“Hay que ver cómo pensar el sistema de transferencia tecnológica para llegar a la mayor cantidad de productores posibles. Si la tecnología está disponible, hay que preguntarse por qué no se adopta”, sostuvo.
Señaló al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, al Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y al Plan Agropecuario como los actores que deben liderar esa transformación. “No he visto un plan de desarrollo para el rubro”, enfatizó.
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