Lechería

La intensificación productiva “es el camino para mejorar” en competitividad, dijo Chilibroste

26 de mayo de 2026

La Jornada Anual de Lechería 2026 del Grupo Lechería de la Estación Experimental Mario A. Cassinoni (EEMAC) dejó «buenas» noticias en materia ambiental —Uruguay tiene emisiones de metano «muy bajas» comparadas con la literatura internacional— y una «alerta» sobre la rentabilidad de los sistemas de menor productividad. Así lo señaló el ingeniero agrónomo de la Facultad de Agronomía, Pablo Chilibroste, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Explicó que la jornada, desarrollada el jueves 21 en la EEMAC de Paysandú con fuerte presencia de productores, técnicos y estudiantes, combinó una actividad de campo y una de salón. En el campo el foco estuvo en un proyecto FPTA que compara dos sistemas de producción: uno que combina pastoreo con cama caliente —con estabulación de cuatro a cinco meses en otoño-invierno y pastoreo intensivo en primavera-verano— y otro que evalúa la «cama a cielo abierto», una infraestructura con chips en superficie, piedra filtrante y drenaje subterráneo que captura heces y orina para recircularlos.

El segundo sistema apunta principalmente a resolver el balance de nutrientes y la concentración de contaminantes en puntos críticos del predio. «Estamos anticipándonos y explorando opciones donde la concentración de nutrientes en puntos calientes se capture y se recircule hacia otros lugares», dijo.

En el salón se presentaron dos trabajos destacados. El primero mostró que el sistema lechero uruguayo —mixto, con pastoreo y suplementación— tiene emisiones de metano muy bajas medidas por vaca, por litro de leche y por hectárea, posicionándose favorablemente frente a 20 años de literatura internacional. «Uruguay está muy bien posicionado; emite poco metano y tiene una huella de carbono muy baja comparada con sistemas intensivos», valoró.

El trabajo está en proceso de publicación internacional. El segundo trabajo evaluó la reducción de la frecuencia de ordeñe de dos a uno por día al final del período de espera voluntaria, con resultados que mostraron una caída transitoria de producción durante la semana de cambio pero sin efecto residual a los 60, 90 o 200 días, acotó.

En el cierre de la jornada, Chilibroste planteó la situación de los productores con productividades por debajo de los 400 kilos de sólidos por hectárea —o de 6.000 a 7.000 litros por hectárea— como el desafío central de la lechería uruguaya.

Estimó que entre el 20% y el 50% de los tambos se ubica en esa franja, donde los modelos actuales no muestran rentabilidad. «No vemos soluciones económicamente rentables con baja productividad; el aumento de la productividad es un camino ineludible», sostuvo.

El investigador llamó a los actores del sector a sentarse juntos a buscar políticas de acompañamiento sostenido en el tiempo, tomando como referencia modelos internacionales —como Nueva Zelanda— que han logrado reducir la pérdida de productores con esquemas más articulados de apoyo.

Respecto al relevo generacional en la investigación, Chilibroste —ya jubilado de la Facultad de Agronomía hace dos años— confirmó que el liderazgo del área de lechería quedará en manos de Gabriel Meneguzzi, Carolina Dorado y Catalina Rival, quienes están completando sus doctorados. «Hay un equipo joven que está tomando la posta y liderando el proceso de investigación; eso es una muy buena señal», destacó.

Escuchá a Pablo Chilibroste.

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