Lechería

Los robots de ordeñe “se consolidan” en los tambos uruguayos

12 de marzo de 2026

La incorporación de tecnología en la lechería uruguaya continúa avanzando, impulsada por la necesidad de “mejorar” la eficiencia productiva y también por los “cambios generacionales” dentro del sector. Así lo señaló el director de Biolacta —empresa representante de DeLaval en Uruguay—, Lorenzo Gianola,  en Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

El empresario indicó que uno de los cambios más visibles en los últimos años es la incorporación de robots de ordeñe, una tecnología que hasta hace poco tiempo parecía lejana para los sistemas productivos del país.

“Hace algunos años lo veíamos como algo más distante, pero hoy ya hay varios tambos robóticos funcionando en Uruguay y cada vez hay más consultas de productores interesados”, explicó.

Actualmente, existen establecimientos que operan con este sistema en diferentes regiones del país. Gianola detalló que Biolacta cuenta hoy con dos tambos robóticos instalados, cada uno con cuatro robots, uno ubicado en Fray Bentos y otro en Cardona, en el departamento de Soriano.

En paralelo, la empresa avanza en nuevos proyectos vinculados a la automatización del ordeñe.

Entre ellos se encuentra la instalación de un sistema rotativo con tecnología robótica en un establecimiento de la zona de Ruta 1, que incorporará un brazo automatizado para el sellado de los pezones.

El avance de la tecnología mejora claramente los procesos en el tambo, especialmente en tareas que antes dependían mucho del trabajo manual”, señaló.

En el caso del sellado, por ejemplo, el uso de sistemas automatizados permite mejorar la uniformidad del procedimiento y reducir errores operativos.

Además del impacto productivo, Gianola destacó que la incorporación de robótica implica también un cambio en la forma de trabajar dentro de los establecimientos lecheros.

Un robot no es solo una máquina nueva, es un cambio de sistema y muchas veces también un cambio de vida para el productor y para quienes trabajan en el tambo”, afirmó.

Uno de los aspectos más valorados por los productores que adoptan este sistema es la mejora en la calidad de vida laboral.

A diferencia de los sistemas tradicionales, el ordeñe robotizado funciona bajo un modelo voluntario, donde las vacas se dirigen al robot de manera autónoma.

“Las vacas van solas al ordeñe, no hay que salir a buscarlas, y eso simplifica mucho el trabajo diario”, dijo.

Según Gianola, existe una “idea equivocada” de que la automatización elimina puestos de trabajo dentro del tambo.

“En realidad no se reduce el personal, sino que se redistribuyen las tareas y se mejora la organización del trabajo”, señaló.

Otro factor que impulsa la adopción de esta tecnología es el recambio generacional dentro del sector lechero.

Las nuevas generaciones muestran mayor afinidad con el uso de herramientas tecnológicas y tienden a promover cambios en la forma de producir.

La gente joven está mucho más familiarizada con la tecnología, y muchas veces son ellos quienes impulsan estos proyectos dentro de las empresas familiares”, indicó.

Sin embargo, Gianola advirtió que “la robótica no es una solución aplicable a todos los sistemas productivos”.

La inversión inicial es mayor que en los sistemas de ordeñe convencionales, lo que obliga a analizar cuidadosamente la escala y la estructura de cada establecimiento.

Un robot de ordeñe puede atender aproximadamente entre 60 y 70 vacas, lo que condiciona la dimensión de los proyectos. “Obviamente no es una tecnología para todos los tambos, pero sí hay muchas otras innovaciones que se pueden aplicar en salas convencionales”, explicó.

Desde el punto de vista financiero, la incorporación de robots suele planificarse a largo plazo. Gianola dijo que el repago de la inversión suele proyectarse en períodos de entre 10 y 15 años, dependiendo del tamaño del sistema y de las condiciones de financiamiento.

“Hoy existen herramientas financieras que permiten hacerlo, siempre que se realice un buen proyecto de inversión”, señaló.

En varios de los proyectos que se han concretado en el país, el impulso para adoptar este tipo de tecnología surgió justamente en momentos de transición dentro de las empresas familiares.

“En muchos casos la decisión aparece cuando se da el recambio generacional, cuando una nueva generación toma protagonismo en la gestión del tambo”, sostuvo.

En ese sentido, el empresario mencionó como ejemplo el establecimiento robótico ubicado en Fray Bentos, cuyo nombre refleja justamente ese proceso de renovación dentro de la empresa familiar.

Además del avance tecnológico, Gianola destacó el crecimiento que ha tenido Biolacta en los últimos años, particularmente en el área de servicios técnicos.

La empresa cuenta actualmente con 17 integrantes y ha desarrollado un departamento técnico propio para brindar soporte a los equipos instalados.

El servicio técnico es clave, porque de nada sirve tener equipos muy buenos si no hay respaldo detrás”, afirmó.

El soporte técnico se complementa además con el apoyo internacional de DeLaval, tanto desde su sede regional en Argentina como desde Suecia, donde se encuentra la casa matriz de la compañía.

Para Gianola ese respaldo ha sido fundamental para consolidar el crecimiento de la empresa en el mercado uruguayo.

“La empresa ha crecido de forma sostenida en los últimos años, tanto en equipos como en servicios posventa y en la incorporación de nuevos productos”, concluyó.

Escuchá a Lorenzo Gianola.

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