Aranceles de EEUU a Brasil aceleran la reconfiguración del mercado global de la carne vacuna

La política arancelaria de la administración Trump volvió a sacudir el mercado mundial de la carne vacuna. El 1 de agosto entró en vigor un arancel adicional del 50% a numerosas importaciones desde Brasil, incluida la carne vacuan, que se suma al gravamen existente del 26,4%, elevando el total al 76,4% y volviendo inviable el comercio, según analistas. La medida llega tras meses de amenazas y negociaciones con distintos socios comerciales y tendrá un impacto sin precedentes en el suministro de carne vacuna a Estados Unidos.
Estados Unidos es ahora el segundo mayor destino de exportación de la carne vacuna de Brasil, después de China. EEUU importó durante 2025 unas 174.000 toneladas de carne brasileña, un 85% más que en igual período de 2024. Con el nuevo arancel, la Asociación Brasileña de Empacadores de Carne advierte que el país podría perder al menos US$ 1.300 millones en ventas a EEUU en la segunda mitad del año.
De acuerdo con proyecciones de Steiner Consulting basadas en datos del USDA, la trayectoria alcista de las importaciones de carne vacuna en EEUU se interrumpirá en el segundo semestre de 2025 como consecuencia directa del impacto arancelario. Las compras externas caerían 4% interanual y 13% frente al primer semestre, lo que implica una reducción de 121.000 toneladas respecto a lo que se hubiera importado sin cambios en la política comercial.
En particular, las colocaciones brasileñas pasarían de 174.000 a solo 36.000 toneladas en el segundo semestre, un descenso de 70%, obligando a redirigir unas 140.000 toneladas a otros mercados. Uruguay y Paraguay se perfilan como los principales proveedores del Mercosur en la segunda mitad del año con un crecimiento de 20%. Otros orígenes se proyectan con movimientos destacados de cara al segundo semestre: Costa Rica (+30%), Nicaragua y México (+10%).
A nivel anual, las importaciones de EEUU alcanzarían 1,71 millones de toneladas, un 12% más que en 2024, con Oceanía aportando el 38% del total, América del Norte el 33%, el Mercosur el 25% y América Central el 4%.
El endurecimiento arancelario se produce en un contexto de tensiones también con Canadá y México, que mantienen bajo amenaza sus exportaciones de ganado en pie y carne vacuna a EEUU. Las compras de ganado en pie mexicano permanecen suspendidas por la presencia de la enfermedad del gusano barrenador, mientras que desde Canadá se habían importado 418.000 cabezas hasta fines de julio del año pasado, frente a las 863.000 de igual período de 2023.
En el plano internacional, la administración Trump firmó acuerdos comerciales con Japón e Indonesia que amplían el acceso de la carne vacuna estadounidense a esos mercados. En el caso japonés, el nuevo entendimiento restablece condiciones competitivas para la carne vacuna y cerdo de EEUU, elimina restricciones sanitarias previas y fija aranceles recíprocos del 15%, además de prever inversiones japonesas por US$ 550.000 millones en territorio estadounidense. Con Indonesia, el Acuerdo de Comercio Recíproco promete un acceso sin precedentes para productos agrícolas y ganaderos.
En paralelo, Australia anunció el levantamiento de las restricciones a la carne vacuna de EEUU y Canadá, permitiendo la entrada de productos frescos y congelados. Sin embargo, analistas consideran que el efecto será principalmente simbólico hasta que aumente de forma significativa la oferta de carne estadounidense.
Con este nuevo escenario, el comercio global de carne vacuna entra en una etapa de reajuste, marcada por decisiones unilaterales de Washington que benefician a ciertos socios estratégicos, mientras cierran la puerta a competidores que en los últimos años habían ganado protagonismo en el abastecimiento del mercado norteamericano.
Esta nota se basa en la columna mensual de Steve Kay, editor de US Cattle Buyers Weekly, publicada en Beef Central.



