Agricultura

Filipinas y el desafío de alimentar a más de 110 millones de personas

12 de agosto de 2025

Filipinas y el desafío del arroz: ciencia, innovación y sostenibilidad para alimentar a más de 110 millones de personas. La misión comercial de Tafirel por China y el sudeste asiático incluyó una etapa clave en Filipinas, donde el grupo de técnicos y empresarios pudo conocer de primera mano el funcionamiento del sistema arrocero de ese país, donde visitaron chacras, predios demostrativos y el Instituto Filipino de Investigación en Arroz (PhilRice).

Desde la conservación de germoplasma, hasta el uso de inteligencia artificial para reducir emisiones, Filipinas impulsa una estrategia nacional que combina investigación, producción y políticas públicas para asegurar el abastecimiento del cereal más consumido en aquel país.

Cultivo central en la seguridad alimentaria

El arroz no es solo un cultivo en Filipinas, es el eje de la seguridad alimentaria, la cultura y el sustento económico de millones de productores. Cada filipino consume entre 150 y 191 kilos de arroz por año, según distintas fuentes, lo que ubica al país entre los 10 de mayor consumo per cápita a nivel mundial.

Sin embargo, la producción nacional no alcanza para cubrir la demanda. En los últimos años Filipinas se ha consolidado como uno de los principales importadores mundiales de arroz, con un volumen proyectado de 4,75 millones de toneladas (Mt) en 2024. Esto obliga a una estrategia dual: por un lado, fortalecer el sistema productivo local y, por otro, mantener relaciones comerciales estables con países proveedores.

Producción nacional: récord y retroceso

En 2023 Filipinas alcanzó su mayor cosecha en cuatro décadas: 20,06 Mt de arroz en cáscara. No obstante, en 2024 la producción cayó a 19,09 Mt, registrando una baja de 4,8%, según la Autoridad de Estadísticas de Filipinas (PSA, por su sigla en inglés). El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) manejó una cifra algo mayor (19,3 Mt), mientras que la FAO proyectó una cosecha de 19,7 Mt para el ciclo 2024-2025, apenas por encima del promedio de los últimos cinco años.

El cultivo cuenta con dos temporadas anuales, la primera de junio a noviembre, y la segunda de diciembre a mayo.

Productividad regional

El rendimiento promedio nacional se ubicó en 4,17 toneladas por hectárea, pero con fuertes variaciones regionales. Las estaciones experimentales de PhilRice, el instituto nacional de investigación del arroz, muestran mejoras relevantes en muchas zonas: Nueva Ecija (Región 3), de 3,24 toneladas por hectárea (t/ha) en 1990 a 6,28 t/ha en 2023; Ilocos Norte (Región 1), de 2,83 a 5,20 t/ha; Isabela (Región 2), de 3,83 a 5,04 t/ha; Los Baños y Laguna (Región 4-A), de 3,42 a 4,77 t/ha; Bicol (Región 5), de 3,33 a 3,79 t/ha; en Albay subió a 4,31 t/ha; y en Bangsamoro (Región autónoma), de 2,18 a 3,47 t/ha. Otras regiones como Midsayap, Negros, Cotabato, Agusan, Davao y Zamboanga también registraron mejoras sostenidas.

Estas mejoras responden, en gran parte, al trabajo de PhilRice en genética, mecanización, extensión y manejo agronómico.

PhilRice: Un instituto estratégico

El PhilRice es una entidad estatal financiada por el gobierno filipino, que depende del Departamento de Agricultura de ese país. Fue creado en 1985, con el objetivo de desarrollar tecnologías que mejoren la productividad, rentabilidad y sostenibilidad de las comunidades arroceras, con base científica, enfoque social y adaptación al cambio climático.

PhilRice articula sus acciones bajo el enfoque R4DE (Investigación para el Desarrollo y Extensión del Arroz), y su lema es “mejores comunidades arroceras”. Su estructura incluye estaciones en todo el país, equipos técnicos regionales, sistemas de información, y una red de programas que abarcan desde semillas hasta sostenibilidad ambiental.

Como parte de su identidad institucional, PhilRice promueve los valores fundamentales agrupados en el acrónimo RICE. La R hace referencia a la relevancia, capacidad de respuesta y resiliencia. La I a la integridad, innovación e inclusividad. La C al espíritu colectivo, convergencia y enfoque en el cliente. Y la E a la excelencia, equidad y empatía. Estos principios orientan el trabajo del instituto en ciencia, extensión y compromiso con los productores.

Producción de semillas y nuevas variedades

Uno de los logros más visibles de PhilRice es el desarrollo de 121 variedades de arroz: 58 variedades irrigadas en tierras bajas, 13 híbridos, nueve mejoradas para tierras secas, dos de tierras altas, cuatro tolerantes al frío, 21 a la salinidad, dos al anegamiento y dos al calor extremo, entre otras.

A través del programa RCEF (2019-2025), se distribuyeron más de 19,8 millones de bolsas de semillas certificadas a 2 millones de agricultores en 77 provincias. Estas semillas, acompañadas de capacitación y asistencia técnica, son claves para mejorar rendimientos y estabilidad productiva.

Maquinaria, herramientas y formación

Para mejorar la eficiencia en sistemas de predios pequeños (de una a cinco hectáreas) aunque algunos pueden llegar hasta 80 hectáreas, PhilRice desarrolló y adaptó maquinaria específica: sembradoras manuales, motocultores, trilladoras móviles, minicosechadoras y secadoras como la Maligaya flatbed dryer. También se incorporaron tecnologías poscosecha, clasificadores de grano y molinos husker.

Además, se diseñaron herramientas de diagnóstico y aplicaciones móviles, como el Leaf Color Chart (para manejo de nitrógeno), Minus-One-Element Technique, eDamuhan (para control de malezas), y Binhing Palay (base de datos de variedades).

En paralelo, se realizaron más de 5.300 eventos de capacitación entre 2019 y 2024, con más de 125.000 productores participantes.

Un banco de genes para el futuro

PhilRice también lidera la conservación de los recursos genéticos del arroz filipino a través de su División de Recursos Genéticos (GRD). Allí se preservan más de 20.000 variedades, que representan la diversidad de cultivos nativos y adaptados del país.

El proceso incluye: recolección y documentación (sitio, agricultor, condiciones de siembra y fecha de cosecha); limpieza, secado y pruebas de viabilidad; regeneración bajo condiciones controladas; caracterización agromorfológica (25 rasgos cualitativos y 16 cuantitativos); evaluación fenotípica en ambientes específicos; y almacenamiento a mediano y largo plazo (hasta 25 años) en cámaras a -20 °C.

Toda la información se gestiona mediante el sistema GEMS (Germplasm Management System), que permite planificar duplicaciones, regeneración y uso de variedades.

Importaciones crecientes y orígenes

A pesar de los avances productivos, Filipinas depende del arroz importado para abastecer su mercado interno, y es el primer importador mundial. En 2024 el 75% del arroz importado provino de Vietnam (3,56 Mt), seguido por Tailandia (598.000 t) y Pakistán (284.000 t). También se importaron volúmenes menores desde Myanmar, India, China, Camboya y Japón.

En valor, Vietnam aportó US$ 1.810 millones en arroz, lo que consolida su papel estratégico como proveedor. La estructura de importaciones refuerza la necesidad de una política nacional de diversificación de orígenes y mejora de la producción interna.

Cambio climático y créditos de carbono

Uno de los proyectos más innovadores de PhilRice es la implementación del riego alternado (AWD), como alternativa al riego continuo tradicional. Esta técnica permite reducir las emisiones de metano (GEI) entre 30% y 50%, disminuyendo el uso de agua en igual proporción.

El proyecto, desarrollado con la empresa japonesa Sagri Co., Ltd. y la Autoridad Nacional de Irrigación (NIA), utiliza sensores, satélites, inteligencia artificial y aprendizaje automático para validar resultados y permitir que los productores accedan al mercado de créditos de carbono bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio (CDM).

Según explicó la investigadora de PhilRice, Dra. Kristine Pascual, el objetivo es “medir la reducción de gases de efecto invernadero y vincular a los agricultores con nuevas fuentes de ingreso sostenible”.

Comunicación, cultura y campañas públicas

PhilRice también trabaja en el plano cultural y comunicacional. Desde museos del arroz hasta ferias técnicas, organiza actividades de divulgación y concientización. Campañas como “Be RICEponsible”, el Año Nacional del Arroz y programas educativos como Infomediary buscan revalorizar el arroz filipino, reducir el desperdicio y promover prácticas sostenibles.

Además, el instituto cuenta con plataformas tecnológicas como Rice Knowledge Bank, RiceYields, PhilRice Text Center y Bininhi e-Padala para facilitar el acceso a información técnica y operativa en todo el país.

Filipinas encara su estrategia arrocera como una política de Estado, donde convergen tecnología, inclusión social, sostenibilidad ambiental y gobernanza institucional. El papel de PhilRice ha sido central para sostener y renovar el sistema, en un país con fuerte presión demográfica, fragmentación de la tierra y alta dependencia del arroz.

La visita de la misión comercial de Tafirel permitió conocer los desafíos productivos del sudeste asiático, y particularmente en Filipinas , el arroz es sinónimo de alimento, cultura y soberanía.

Nota de Revista Verde N° 122

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