Agricultura

NK Semillas acorta ciclos en los híbridos de maíz con foco en rinde y estabilidad

7 de agosto de 2025

Con nueva genética, mayor versatilidad de ciclo y respuesta a problemas de malezas y sanidad, NK Semillas y Yalfín presentaron las novedades de su portafolio en Uruguay.

El gerente de Desarrollo de Productos, ingeniero agrónomo Andrés Caggiano, destacó a VERDE el híbrido NK 825 Vip 3 CL, que combina tecnología Clearfield con Viptera 3, “un material con alto potencial de rendimiento y que está posicionado para los ambientes de media y alta productividad, como los planteos bajo riego, porque permite explorar los techos de rinde”.

Se posiciona como opción prioritaria para “ambientes de riego”, donde se esperan “13.000 kilos por hectárea o más”, aunque también se adapta a zonas medias. “No tiene ninguna restricción de ambiente, pero su fuerte es el alto potencial”, dijo.

También señaló que los productores ya conocen la tecnología CL, una herramienta que aporta otras alternativas en control de malezas, porque permite “aplicaciones de herbicidas ALS en posemergencia y presiembra”, y ofrece control sobre las gramíneas más complejas, como capín y otras, que tienen sus dificultades en Uruguay”.

NK 825 Vip 3 CL tiene un ciclo intermedio-corto, de 122 días de madurez relativa, lo que le da “flexibilidad para ir tanto en siembras de primera como de segunda, con buena agronomía”. En sanidad, “muestra muy buen comportamiento ante tizón y roya, y un perfil completo” frente a enfermedades emergentes, como cerkospora o bacteriosis.

Sobre la densidad de siembra, Caggiano explicó que “lleva un poco más de plantas que otros, como el NK842 Vip 3, que es un híbrido bien conocido” en el mercado, ya que “compone rendimiento con menos hileras, pero con muy buen peso de grano”.

Continuando con ese punto, el ingeniero agrónomo dijo que “hablamos de ambientes productivos, donde cada uno de ellos tiene su recomendación, para eso es clave el acercamiento entre el productor y los técnicos de Yalfín, para ajustar la densidad de acuerdo al planteo y el tipo de chacra”.

Puntualizó que para un ambiente con exectativas de 6.500 a 7.000 kilos por hectárea se usa una densidad, y “si apuntamos a los 13.000 kilos, vamos a estar más cerca de ocho plantas por metro cuadrado”.

Según Caggiano, NK 825 Vip 3 CL se suma a una paleta diseñada para cubrir todo el espectro productivo. “Para ambientes de medio y alto potencial vamos con NK825; a la vez, NK842 Vip 3 es un material conocido en potencial y en estabilidad, sobre todo en las zonas restrictivas, donde saca ventaja a sus principales competidores”, describió.

Luego, NK 835 Vip3 es “un híbrido corto, con excelente comportamiento frente a tizón, con 121 días de madurez relativa, que puede ir en primera, pero también en segunda, sin ninguna restricción. Y el NK 855 Vip 3, pensado como reemplazo superador y con características similares del Syn 840 Vip 3”, dijo.

Con esos cuatro materiales, afirmó, NK ofrece “un portafolio completo, versátil y adaptado a todas las regiones de Uruguay”.

ACORTANDO CICLOS

Caggiano destacó que la genética de NK viene acortando los ciclos en los híbridos de maíz. “Veníamos con materiales muy sembrados en Uruguay, como Syn 979 Vip 3 con alto potencial, pero de ciclo largo”, dijo. Los nuevos híbridos son más cortos y muestran un “promedio de 123 días de madurez relativa, sin restricciones de siembra” para el productor, que los puede utilizar en primera, tardía o en segunda, detalló.

Antes se creía que los híbridos largos tenían más potencial y estabilidad, pero “eso cambió”, producto del trabajo en mejoramiento genético, indicó. Los nuevos híbridos, que acortan ciclos y están en el promedio de ciclo del mercado, “mantienen potencial, y sobre todo estabilidad, algo muy buscado” en Uruguay, donde la variabilidad de lluvias tiene un gran impacto respecto a otras regiones productivas, indicó. Muchas decisiones a nivel de chacra se orientan a “subir los pisos en los años difíciles, más que los techos, en los pocos años con un régimen hídrico ideal”, dijo Caggiano.

Resaltó que el programa de mejoramiento apunta a “híbridos seguros, que le aseguren cosecha al productor”, con materiales que aporten “más rinde y estabilidad”, con buena agronomía y sanidad. “Hoy, con el nivel de ciclo alcanzado y con el que estamos trabajando, nos sentimos cómodos”, con lo cual “los nuevos lanzamientos se posicionaran en ese ciclo”, detalló.

El ingeniero agrónomo también se refirió a la chicharrita. Comentó que la presión fue “infinitamente menor” que en la zafra anterior, aunque aquella situación “dejó aprendizajes”, valoró. “Es una enfermedad presente desde hace años en Brasil, Paraguay y en el norte de Argentina. NK trabaja con genética de Brasil, adaptada a esa problemática. Aunque los estudios y análisis muestran que la genética templada tiene materiales con buen comportamiento, como el NK 842 Vip 3, que está a la altura de un tropical”, señaló.

NK realiza ensayos en zonas de alta presión, en el norte argentino, con mallas antiáfidos y distintos escenarios. “El invierno pasado fue un aliado, y este año también viene acompañando”, dijo. Además, destacó que “hoy el productor ya conoce el problema y hay monitoreo público-privado en Argentina y en Uruguay”. Esa combinación de datos climáticos, poblacionales y genéticos permite tomar mejores decisiones y reducir riesgos.

LAS MALEZAS

El ingeniero agrónomo e investigador argentino Marcelo Metzler, analizó el manejo de malezas en maíz, y destacó a VERDE la utilización de herbicidas residuales que cubren “hasta tres flujos de emergencia”, así como el uso de cultivos de cobertura y la selección de formulaciones para evitar carry over, con el objetivo de reducir costos y disminuir el impacto ambiental.

Entre las tecnologías mencionó la combinación de Viptera y Clearfield (CL), que “permiten usar una mezcla de imidazolinonas como herbicida residual, previo a la siembra de maíz”, y también en postemergencia. Esta combinación permite “manejar capín, Echinochloa, y con 2,4-D o inhibidores del HPPD, se puede controlar Amaranthus palmeri”, además de ciperáceas.

El sistema CL “es muy útil” para el control de malezas gramíneas y perennes, especialmente capín, con excelentes resultados en Uruguay y Entre Ríos, donde el capín es muy importante.

El manejo de malezas “se volvió más complejo” con el aumento de biotipos resistentes. “Ya no es solo glifosato: aparecen resistencias acumuladas a ALS, graminicidas y hormonales”, indicó. En ese contexto, aparecen nuevas herramientas como “los rompe resistencia”, que “no responden a modos de acción distintos, sino a activos ya conocidos que, mediante ingeniería molecular o inteligencia artificial, modifican su estructura para funcionar y aportar eficiencia aun en biotipos que presentan resistencia a ese modo de acción, pero de herbicidas más antiguos”.

Como ejemplo, Metzler citó que hay herbicidas PPO que funcionan sobre biotipos de Amaranthus resistentes a azosulfuron-benzil. También explicó que, con la tecnología CL, “se pueden usar herbicidas que antes no era posible aplicar en el cultivo o en presiembra, porque lo afectaban”. Ahora, “las imidazolinonas se usan sin problema, y no dañan al maíz”, destacó.

Sobre la aparición de malezas resistentes, advirtió que “es inexorable”, aunque “la velocidad de aparición bajó, la pendiente de la curva es menor”. Recordó que, cuando surgieron biotipos resistentes a ALS y glifosato en soja en Estados Unidos, se usó mucho PPO y la resistencia creció. Luego, con las variedades de soja tolerantes a dicamba y 2,4-D, “la curva de resistencia a PPO empezó a bajar”, ya que “los individuos que resistían PPO eran controlados por el 2,4-D”, dijo. Pero advirtió que “nadie está protegiendo al 2,4-D”, y “eso mantiene la presión”.

Metzler señaló que la inversión en herbicidas “sigue creciendo”, aunque con “esta vuelta de la ingeniería molecular, que no es tan costosa, está cambiando la conformación de activos del mismo modo de acción”, y eso “ha mitigado los costos”.

También indicó que se “ha prolongado la vida útil de algunas moléculas más viejas, que al combinarlas con las nuevas, extiende el uso de las patentes”. Explicó que desarrollar un modo de acción nuevo “cuesta más de US$ 200 millones, y su llegada al mercado demanda en torno a los 10 años”. Y una patente dura cinco o seis años, por lo tanto “hay poco tiempo para recuperar la inversión”.

También subrayó que las exigencias ambientales “impactan y mucho en la toma de decisiones”. Sostuvo que, “aunque un activo funcione bien, si durante el desarrollo se detecta impacto ambiental, hay que descartarlo”. Por eso, indicó que “se priorizan compuestos de muy bajo impacto ambiental”.

Metzler enfatizó sobre la importancia del manejo. Dijo que es importante “saber cuándo va a emerger la mayor cantidad de poblaciones” de las distintas malezas, lo que permite sumar cultivos de cobertura o de servicio. Planteó que estas prácticas ayudan a “bajar el uso de herbicidas, reducir la resistencia, bajar el riesgo de carry over y disminuir el impacto ambiental”. Las herramientas no químicas permiten que las químicas “duren más”, insistió.

PERSPECTIVAS DE CRECIMIENTO DEL MAÍZ

Durante el simposio de maíz organizado por Yalfín y NK Semillas en Colonia, el director de Yalfín, Eduardo Davies, repasó los resultados de la zafra de maíz 2024-2025, trazó las perspectivas de la próxima siembra y resaltó el valor simbólico de esta edición, la primera sin su padre, el fundador de Yalfín: Winston Davies.

El empresario indicó a VERDE que “la productividad de este año superó con creces las expectativas”. Aunque se esperaba una Niña leve, el “productor sembró mucho maíz de primera” al tiempo, que la siembra de segunda “no cayó tanto” y el área del cereal rondó las 250.000 hectáreas, apenas por debajo del récord del año precedente, describió. A eso se sumó un repunte en soja, girasol, sorgo y en este invierno la colza retomó su crecimiento.

Davies destacó que “el maíz está con una gran demanda interna”, así como el rol de la lechería y los corrales de engorde: “es impresionante lo que consumen”. Y consideró que fue “increíble lo poco que se importó, unas 15.000 toneladas en lo que va del año”.

Además, planteó “buenas expectativas” sobre la próxima siembra, aunque también dijo que hay que tener “cautela”. Señaló que hubo trabajos del invierno que “no se pudieron lograr”, porque “luego de haber acomodado sus cuentas muchos productores no quisieron arriesgarse con malas decisiones, y no completaron el plan de siembra invernal”. Esa situación, sumada al perfil hídrico, “podría favorecer al maíz de primera o girasol”, analizó.

En definitiva, Davies sostuvo que el maíz mantiene buenas perspectivas. “El productor está contento con el cultivo, la demanda y los números”, afirmó.

Nota de Revista Verde N° 122

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