Rusia enfrenta una crisis en su liderazgo como exportador de trigo; derechos de exportación limitan la inversión

Las proyecciones para la cosecha de trigo de invierno en Rusia en 2025 indican que podría ser la peor en 23 años, debido no solo a condiciones climáticas adversas, sino también a las políticas de exportación implementadas por el gobierno ruso. La aplicación de derechos de exportación ha afectado la rentabilidad del sector y ha reducido la inversión en tecnología y semillas de alta calidad, lo que pone en riesgo la competitividad del país en el mercado mundial del trigo.
Desde principios de siglo, Rusia experimentó un crecimiento exponencial en su producción de trigo, impulsado por el desarrollo del sector ganadero y la modernización de su infraestructura agroexportadora. De producir en promedio 35 MT (Mt) a comienzos del siglo XXI, pasó a duplicar su producción en la década de 2010 y alcanzó un récord de 92 MT en la campaña 2022/23. Este crecimiento le permitió consolidarse como el principal exportador mundial de trigo a partir de la campaña 2020/21.
Sin embargo, en los últimos años, la implementación de políticas comerciales restrictivas ha generado una caída en los márgenes de ganancia de los productores. La Russian Grain Union (RGU) señala que la verdadera amenaza para el liderazgo ruso en el mercado global no es el clima, sino la pérdida de competitividad provocada por decisiones gubernamentales. La introducción de derechos de exportación en 2021 marcó el inicio de un deterioro tecnológico en el sector, acentuado en enero de 2024 con una cuota de importación de semillas desde países considerados hostiles. Esto ha elevado los costos de insumos esenciales y reducido la disponibilidad de variedades mejoradas.
Además, la imposición de aranceles a la exportación ha incentivado a los productores rusos a migrar hacia cultivos más rentables, como garbanzos y lentejas, reduciendo el área destinada al trigo. En 2024, la superficie de trigo se redujo a 28,5 millones de hectáreas, con una proyección de 28,2 millones para 2025, su nivel más bajo en siete años.
Los productores han respondido a esta situación disminuyendo el uso de insumos clave, como fertilizantes y fitosanitarios, y optando por semillas más económicas, lo que afecta la productividad. En consecuencia, la rentabilidad del sector se ha desplomado del 27,8% en 2020 al 4,9% en 2024, con márgenes negativos proyectados para este año.
En este contexto, las estimaciones de exportación continúan disminuyendo. SovEcon recortó su previsión para la actual campaña a 42,8 MT, 900.000 toneladas menos que su estimación anterior. Para la próxima campaña, la proyección es aún más pesimista, situándose en 36,4 MT, una fuerte caída respecto al promedio de 43 MT de las cinco campañas previas.
Analistas advierten que, si se mantiene el esquema de derechos de exportación, Rusia podría perder su posición como líder mundial en la exportación de trigo en el corto plazo. La Unión Europea ya ha superado a Rusia en algunos indicadores de exportación, y la tendencia sugiere que la dependencia del trigo ruso en el mercado global ha disminuido. Según Arkady Zlochevsky, presidente de la RGU, el mundo ha aumentado la superficie sembrada de trigo en respuesta a las políticas rusas, lo que ha reducido la necesidad de su cereal en el comercio internacional.
De no modificarse la política comercial y fiscal del sector agrícola, Rusia corre el riesgo de perder su estatus de principal exportador de trigo, lo que marcaría un cambio significativo en la dinámica del comercio global de cereales.
En base a un articulo de Blas Rozadilla – Julio Calzada (Bolsa de Comercio de Rosario).





