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Ganadería

“No apurar el primer pastoreo”; las pasturas sembradas en otoño de 2022 pasaron mejor la sequía, dijo investigador del INIA

25 de abril de 2023

Salvo algún “pedacito” del suroeste, donde todavía faltan unos 40 a 50 milímetros de lluvias, en la “mayor parte” de Uruguay desde el punto de las plantas “ya no hay más estrés hídrico”, y hay “mucha disparidad” en cómo quedó la base de pasturas perennes. Así lo señaló el investigador del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Fernando Lattanzi, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Dijo que hubo “mucha diferencia a corta escala” en cuánto a déficit o estrés hídrico hubo, y para “muchas partes fue la sequía más extrema” en lo que se registro de lluvias. “Especies que uno esperaría que la pasen mejor, como achicorias o alfalfas, son las que primero rebrotaron”, especialmente en algunos tambos, comentó.

Destacó como algo “interesante” que de las festucas o dactilis, la pasaron mejor las pasturas que se sembraron en 2022 y que están entrando al segundo año. A modo de ejemplo, Lattanzi se refirió al caso del tambo ubicado en la estación La Estanzuela, del INIA, donde solamente sobrevivieron las pasturas sembradas el año pasado.

La hipótesis del investigador es que “cuando hay mucha sequía las plantas necesitan muy poca agua para mantenerse vivas”, y el último donde queda esa agua en el suelo es en los horizontes profundos, a unos 30 a 40 centímetros, planteó.

Agregó que de las pasturas sembradas en el otoño de 2022, hay una parte de barbecho con “muy poco uso de agua, porque no hay raíces y la demanda es baja”. Y “el sistema radical de esas plantas perennes se termina de armar en la primavera, así que deben haber pasado el verano con más agua profunda porque no la usaron antes”, argumentó.

Para avanzar en la investigación al respecto, el INIA realiza una encuesta entre los productores agropecuarios sobre la situación de las pasturas. Pensando en el invierno, la recomendación del técnico es “no apurar el primer pastoreo”, considerando que “todo lo primero que se sembró apenas llovió e incluso unos días antes, de avenas en seco y que emergieron, se está tentado a entrar a comer el primer pelito verde que haya”.

Hay que “esperar a que la planta tenga un volumen más o menos” para entrar con el ganado, aconsejó. Sugirió que en el caso de cualquier festuca, dactilis e incluso alfalfa que salieron de la sequía, “no entrar hasta dentro de tres a cuatro semanas”. “No hay forma de estimular el crecimiento de las plantas” cuando se registran bajas temperaturas, y alguno puede pensar en poner un poco de urea para adelantarlas, indicó.

Respecto a la situación en los tambos, Lattanzi habló de la limitación que implica una sequía en cuanto a qué hacer y que la “única esperanza” era hacer avenas lo más temprano posible, para hacer reservas en mayo y junio. “Casi se agotaron las semillas de esos cultivares”, y “hoy no se me ocurre qué hacer al 20 de abril para tener reservas en junio, fuera de lo que sea sembrar todo lo que sea verdeos y pasturas que resembrar y esperar al primer pastoreo, señaló.

Escuche a Fernando Lattanzi

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