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Ganadería

Estrategia nacional de ganadería resiliente y bajo nivel de carbono

23 de noviembre de 2020

Se trata de un plan nacional del que participan los ministerios de Ganadería y Ambiente y la FAO, para aumentar la producción de manera sostenible, disminuyendo emisiones

El equipo del proyecto Ganadería y Clima presentó sus avances hacia la construcción de una estrategia nacional de ganadería resiliente y baja en carbono para Uruguay, en la Expo Prado, con la presencia del ministro de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP), Carlos María Uriarte, y de su par de Ambiente, Adrian Peña.

La coordinadora nacional del proyecto, Soledad Bergós, consultora de FAO, explicó que la Ganadería Climáticamente Inteligente a la que apunta esta iniciativa “aumenta su producción de manera sostenible, reduciendo la vulnerabilidad climática y aumentando la resiliencia, disminuyendo las emisiones netas de gases de efecto invernadero”.

El MGAP lidera este proyecto de cooperación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, en inglés), con apoyo técnico de la FAO y del Ministerio de Ambiente. Participa Facultad de Agronomía (Universidad de la República), el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y 63 familias de productores, con colaboración de Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR), Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) y 11 organizaciones de base.

Uriarte agradeció el apoyo de la Organización de FAO y dijo que “este es el futuro que el Uruguay debe transitar”, ya que el país tendrá que aumentar su producción y resultados. “El mundo lo va a precisar y vamos a poner bajo presión nuestros recursos naturales, y lo tendremos que hacer de manera sustentable, sostenible y regenerativa, recuperándonos de los daños que provocamos en el pasado”, expresó.

Enfatizó en la necesidad de trabajar de manera más coordinada y de incluir a la sociedad y a los productores para hacerles saber que “Uruguay está trabajando y transitando un camino que apunta a producir más alimentos cuidando el ambiente”.

“En Uruguay se precisa como el aire tener argumentos propios para defender nuestra ganadería climáticamente inteligente” dijo.

El oficial a cargo de la FAO en Uruguay, Vicente Plata, agregó que el país “viene avanzando muy bien en este ámbito, desde diferentes ángulos y desde hace varios años, y está siendo mirado desde la región y el mundo”.

“Se puede producir alimentos de forma responsable y cuidando el medio ambiente, regenerando aquellas áreas que no hemos usado bien” aseguró, e insistió en la necesidad de que la sociedad uruguaya sepa que desde diversos ámbitos y sectores se está trabajando “en el sentido correcto”.

Para el subsecretario del MGAP, Ignacio Buffa, Uruguay “tiene la formidable oportunidad de tener un espacio muy grande para agregar valor en casi todas las cadenas productivas”. A propósito, se refirió a tres escalones: cantidad, vender valor agregado ambiental y vender su “saber hacer” en ganadería, gracias a la trazabilidad, por ejemplo. Este proyecto, junto a otros, abordan el primero y el segundo escalón, dijo.

Agregó que “este marco muy restrictivo, por la falta de recursos, lo tenemos que sustituir por coordinación”, concluyó Buffa. Aseguró que por mandato del ministro, todas las iniciativas de este tipo están pasando por la Mesa Nacional de Ganadería sobre Campo Natural.

El proyecto Ganadería y Clima

El director del proyecto por parte del MGAP es el Coordinador de la Unidad de Sostenibilidad y Cambio Climático, de la Oficina de Planificación y Política Agropecuaria, Walter Oyhantçabal. Explicó que el proyecto Ganadería y Clima apunta a mejorar el manejo del campo natural “que es la base” de la ganadería de cría en el país, para aumentar “la productividad, los ingresos de los productores y la conservación ambiental”.

Estas prácticas de manejo permiten a su vez avanzar “hacia sistemas más resilientes, mejor adaptados a la variabilidad climática y a los eventos extremos como parte de las respuestas al proceso de cambio climático”.

Pero, además, la metodología que aplica el proyecto permite “reducir la intensidad de las emisiones de gases de efecto invernadero”, disminuyendo la cantidad emitida en relación a los kilos de carne que se producen.

“Uruguay no puede reducir sus emisiones reduciendo su rodeo vacuno, pero incrementando la productividad sí tiene una oportunidad muy importante de seguir reduciendo sus emisiones por kilo producido”, explicó.

Gracias a los cambios técnicos implementados, Uruguay redujo 20% la intensidad de emisiones desde que estas se comenzaron a medir en 1990. “Las carnes son 20% más limpias en carbono hoy frente a los años 90, y esa tendencia va a continar”, aseguró.

El proyecto, explicó Oyhantçabal, también apunta a “secuestrar carbono”, que es otra forma efectiva de contribuir a la mitigación del cambio climático. Los árboles, que dan sombra y abrigo al ganado, secuestran carbono y también se puede aumentar esa captura recuperando suelos degradados por décadas de exceso de pastoreo y otras prácticas, que hoy se sabe no son las adecuadas, tanto para la productividad como para el ambiente.

Uruguay no pudo incorporar una meta específica de secuestro de carbono en suelo en la Contribución Determinada a Nivel Nacional, pero este proyecto contribuirá a obtener datos que permitan responder preguntas relevantes. También explicó que permitirá cuantificar los resultados de los cambios en el manejo, así como poder “asignar un atributo de valor agregado ambiental” a las exportaciones, que ayude a diferenciar a los productos uruguayos.

La estrategia 

Bergós explicó que hay factores que favorecen el diseño y la aprobación de una estrategia. Entre ellos citó el consenso en cuanto a los efectos negativos del sobrepastoreo, que se traduce en una baja de la productividad y bajos ingresos para los productores, además de una mayor vulnerabilidad al cambio climático y una pérdida de biodiversidad, así como de los beneficios económicos, sociales y ambientales (servicios ecosistémicos) que esta brinda.

También dijo que en Uruguay hoy se reconoce al campo natural como patrimonio natural y recurso valiosísimo que integra uno de los escasos sistemas de pastizales en clima templado del mundo. Otra ventaja que citó para la concreción de la estrategia es la fortaleza institucional del país, los espacios de coordinación existentes y organizaciones de productores fortalecidas.

Pero, además, señaló que “hay una concordancia de los discursos”, que se ve en el hecho que se llevan a cabo varios proyectos que apuntan a objetivos y abarcan temas similares. También mencionó los cuestionamientos internacionales que recibe la ganadería, “a los cuales como país productor de carne deberíamos responder”, así como la creciente demanda de productos con valor agregado ambiental, además de un contexto favorable para la trazabilidad, el acceso a mercados y los precios.

La estrategia se va a elaborar en el marco de un proceso participativo e interinstitucional, agregó la consultora de la FAO: “Toda la institucionalidad del sector debería participar, tanto a nivel público, como privado, la academia, institutos de investigación y organizaciones de productores”, señaló.

Estimó que esta estrategia debería quedar enmarcada en una más global para la ganadería a nivel nacional, para todo el sector, y que para su elaboración el proyecto cuenta con espacios de coordinación como Procarnes o la Mesa de Ganadería sobre Campo Natural.

La coordinadora nacional del proyecto dijo que se consideró oportuno que el proceso tenga liderazgo y que sería importante contar con un sistema de extensión y con otro de monitoreo y evaluación. Bergós solicitó compromiso a las instituciones para que la estrategia sea consensuada y permita a Uruguay tener “una ganadería más productiva y menos vulnerable a eventos climáticos extremos; y que mejore el nivel de vida de los productores, que construyen el mayor rubro agropecuario del país”.


Nota completa – Revista VERDE Nº88
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