Gabriel Di Giovannantonio, Responsable de Originación de Cargill Uruguay, dijo que ejercicio 2019/20 muestra que en Uruguay la diversificación de cultivos es el camino a seguir”.
Explicó que “las sojas de segunda, en promedio, están rindiendo por encima de las sojas de primera y eso ayuda a tomar la decisión de diversificar, tener más cultivos, mayor productividad y menos riesgo por hectárea”.
De cara al nuevo ejercicio, Di Giovannantonio señaló que “los costos han bajado de forma importante respecto a la zafra de invierno pasada”. Detalló que “los fertilizantes como fósforo y potasio bajaron entre 20% y 25%”. Por su parte, “la urea que es mucho más volátil cotiza entre 10% y 15% por debajo del año pasado”.
Indicó que los combustibles que no han bajado cómo en otros países, “se ven influenciados por la devaluación de la moneda uruguaya que sobrepasa el 20% frente al mismo periodo de 2019”. En esa línea, dijo que los fletes han tenido un ajuste a la baja de 10%, “con esos elementos llegamos a la conclusión de que el costo de los cultivos de invierno, sea canola, cebada o trigo es menor al del año pasado”.
Di Giovannantonio dijo que estos factores ayudan al avance de los cultivos de invierno, “notamos un mejor ánimo para la siembra de cultivos de invierno”. También señaló que “venimos de una zafra de soja muy limpia, con niveles de rastrojos que facilitaran la siembra”.
Agregó que “la venta de semillas y fertilizantes se disparó durante la última semana y vemos que el área de trigo podría mostrar una recuperación”. En canola “si no fuera por la limitante que existe con la semilla el área crecería más”.
Sobre las perspectivas de precios, Di Giovannantonio señaló que “se espera un nuevo récord mundial en el consumo de trigo para pan”. Mientras que “la producción de trigo de Estados Unidos muestra estimaciones dispares”. Además, sostuvo que “en la Unión Europea y la ex Unión Soviética los cultivos no están del todo bien, no parece ser el mejor año del trigo en el hemisferio norte”.
Escuche la entrevista completa a Gabriel Di Giovannantonio.
Diego Varalla, director de la consultora Apeo Agro, dijo que “los principales mercados de exportación de la carne vacuna uruguaya disminuyeron sus compras” durante el mes de abril. Detalló que “en total el volumen de carne exportado en abril disminuyó 31% respecto a marzo” y que eso “impactó en una caída del precio medio de exportación de 8%”.
Explicó que “en el cuatrimestre enero – abril, China disminuyó el volumen de carne comprada un 28% frente al año pasado y Europa un 21%”.
Reconoció que si bien “marzo fue un muy buen mes para las exportaciones”, en abril “las ventas de carne cayeron”. Agregó que “China y el Nafta mantuvieron los valores de compra pero Europa disminuyó, principalmente por una caída en la participación de las compras”.
De esta manera se confirmó que “sin Europa la tonelada de carne uruguaya exportada baja US$ 500”. Además, “eso implica en términos de transferencia de precio al productor unos US$ 0,40 en el valor del novillo gordo”.
Con respecto a la situación de la industria frigorífica Varalla indicó que “el valor agregado industrial durante 2019 estuvo en torno al 18%, cuando la media histórica es 24%”. Eso significa que “el precio del novillo gordo estuvo US$ 0,40 por encima de las relaciones históricas”.
Explicó que eso sucedió “principalmente” por el menor stock invernable en la historia de Uruguay, enfrentado con poca oferta de ganado y sumado a un récord del área de pasturas sembradas. Además de un precio de la dieta para los corrales “extremadamente bajo” y “la frutilla de la torta” fue un mercado internacional que no paró de crecer en volumen y en precio.
Varalla dijo que “todas esas fueron condicionantes muy fuertes para que el valor del novillo cotizara por encima de las relaciones históricas”. Eso implicó “más valor para el sector productor y menos valor para el sector industrial”, lo que en definitiva se traduce como “menor margen para la industria frigorífica”.
Con respecto a 2020 dijo que “la tónica había sido muy similar hasta el desenlace de la pandemia de coronavirus, allí el precio del novillo cayó y esa caída le permitió a la industria pasar de 20% de valor agregado industrial en febrero a 23% en marzo”.
De esta manera, Varalla enfatizó que “por primera vez en el año el precio del novillo gordo se encuentra en perfecta relación con el valor de la carne exportada”.
De todas maneras manifestó que “esa mejora no implica un mejor negocio para la industria, aumenta el margen por animal, pero si la faena baja mucho -como ocurrió- cae la facturación global de la industria y eso repercute en el margen global”.
Tomás Molina, productor agrícola del departamento de Flores, dijo que a medida que avanza la cosecha de soja en la zona centro del país, “me animo a decir que tenemos un año de normal a bueno para la soja”.
Explicó que, en su caso particular, “si bien las precipitaciones no fueron parejas, fuimos beneficiados con algunas lluvias en febrero, y luego de fines de marzo”.
El avance de cosecha que registra está en torno al 45% y los rendimientos con toda el área de primera cosechada y comenzando la de segunda, están promediando los 2.600 Kg/ha, “que es un buen promedio para esta zona”.
Molina destacó que “ha sido un año interesante para poner los sistemas a prueba” y ver el comportamiento de los cultivos de primera frente a los de segunda. En ese sentido explicó que “no encontramos diferencias y si nos ponemos a buscar detalladamente podemos encontrar una diferencia a favor los cultivos de soja sembrados sobre los rastrojos de canola”.
Por eso subrayó que “cada vez nos afirmamos más en el doble cultivo, buscando distintas alternativas para poder hacerlo”. Señaló que se hace “para mantener una rotación sólida y tener siempre cubierto los campos y también por una cuestión de negocios”.
Particularmente en esta zafra dijo “no vemos gran diferencia entre las sojas de primera y las de segunda” y advirtió que “la soja de primera lleva un costo muy alto cuando tiene que mantener al sistema durante todo el año”.
Por eso sostuvo que “el porcentaje de área destinada al doble cultivo crece cada vez más”. En la zafra pasada la relación soja de primera versus doble cultivo fue de 72%-18%, a favor del doble cultivo, para la próxima zafra “la superficie con doble cultivo pasa a 85% del total del área sembrada”.
El número
“La zafra 2019/2020 dejará un buen resultado, no excelente ni para festejar, pero decoroso y acorde a los objetivos empresariales”, precisó Molina.
Recordó que en la zona “el invierno fue muy bueno y el verano está siendo normal”. Hoy el mayor impacto pasa por “los bajos precios de la soja, eso es lo que no ayuda a mejorar la rentabilidad del negocio”.
Pero “sumando los dos márgenes, de cultivos de invierno y veranos, terminamos con un ejercicio positivo que nos deja con ganas de seguir trabajando”.
Con respecto a la estrategia utilizada para vender la producción de soja, Molina fue claro: “Es una cacería de brujas poder pegarle el momento ideal de venta”.
Para no tener que salir a esa cacería explicó “trato de hacer un promedio durante todo el año e ir vendiendo semanalmente”.
Eso le ha permitido “construir un promedio” que en su caso “es de US$/t 318 puesta en Nueva Palmira”. Señala que “no es un buen precio”. En una soja de primera, “si no cosechas 2.800 kg/ha no cierra la cuenta”. Para las sojas de segunda señaló que “el punto de equilibrio se ubica en torno de 2.100 kg/ha”.
Para Molina estos valores “son límites para seguir produciendo” y se mostró “bastante preocupado por lo que puede ser el futuro, sobre todo viendo los precios internacionales del petróleo. No sabemos hasta dónde pueden aguantar los granos”, concluyó.
El Ing. Agr. Germán Bremermann, integrante del comité de dirección de Barraca Erro, dijo que la zafra de invierno se viene proyectando desde hace un tiempo. “Se está observando un gran entusiasmo en colza, en cebada habrá un ajuste de área y el trigo viene con menores costos que en la zafra pasada”.
Dijo que “los productores que apuestan a una agricultura de alta tecnología, con rotaciones definidas y mirando el largo plazo, no tienen grandes cambios frente a lo realizado el año anterior”.
Bremermann señaló que la colza tendrá un crecimiento importante del área. “Nos parecía que las 100.000 hectáreas de colza era un objetivo difícil de lograr en esta zafra. Pero a medida que nos acercábamos a la siembra y viendo el entusiasmo que tiene el cultivo, hoy vemos que se puede alcanzar esa superficie incluso puede superarse. Con lo cual Uruguay se transformaría en el país con mayor área sembrada de colza de la región”.
Para la concreción de esa intención, aclaró que “es clave la fecha óptima de siembra, que va desde fines de abril y hasta principios de junio, por eso las condiciones climáticas de mayo son determinantes para la colza”.
Bremermann señaló que el plan comercial para colza de Erro “presenta las mismas características del año pasado, mantiene las exigencias y el precio sigue la pizarra europea (Matif)”. Destacó que “es relevante cumplir con las exigencias porque eso permite tener un destino para el grano, “que tiene demanda a pesar de la coyuntura y además, la colza juega un papel clave en el doble cultivo”.
Con respecto al trigo “dependerá del clima pero mantendrá su área” ya que “algunas variables mejoran la ecuación económica del cultivo (baja de insumos y suba del dólar)”. Por eso concluyó que “sin tirar manteca al techo la situación del trigo está mejor que hace un año”, aunque reconoció que “no es fácil tomar decisiones en este escenario”.
Sobre la cosecha de soja, informó que hasta el jueves el avance promedio estimado por Erro estaba en 25%. Pero “hay una gran variabilidad” tanto en el avance como en los rendimientos. “Hay zonas que están con un 40% y otras con 10% de avance y lo mismo ocurre en las chacras”.
Explicó que en algunas zonas “los resultados están por debajo de los 2.000 kg/ha y era la cifra que se estimaba previo a cosecha por el déficit hídrico que sufrieron”. Por otra parte, “hay zonas donde los rindes están entre los 2.000 y 2.500 kg/ha, pero en varias de esas chacras estimábamos un rinde superior”. También señaló que “en zonas puntuales los rendimientos están arriba de los 2.500 y 3.000 kg/ha”.
Por esa situación, Bremermann considera que “es muy difícil poder estimar un rendimiento promedio porque la variabilidad es enorme entre zonas y entre chacras”. Y lo graficó: “en campos similares y con manejos similares, a 5 km de distancia uno del otro, pueden tener una diferencia de 500 a 1.000 kg/hg”. Explica que la diferencia radica en las precipitaciones recibidas, “en un campo llovieron 5 mm y a pocos kilómetros llovieron 40 mm”, el régimen pluviométrico está “determinando una variabilidad enorme en pocos kilómetros”.
Bremermann estima que este año la producción de soja podría acercarse a 2,2 millones de toneladas. “El clima nos jugó una mala pasada y estamos con casi 1 millón de toneladas menos que en la zafra pasada”.
Escuche la entrevista completa a Germán Bremermann.
El consultor argentino en agronegocios, Fernando Canosa, dijo que la ganadería “no se puede perder en el pesimismo que hay en la economía”. Reconoció que “la situación vinculada al coronavirus afectará”, pero enfatizó en que “tenemos que seguir viendo la película y no quedarnos solamente con esta foto”.
Explicó que “la producción ganadera no se define en 30 o 60 días, sino que cualquier decisión que se tome hoy se verá reflejada en el bolsillo del productor en dos o tres años” y eso “no se puede perder de vista”.
“Cuando se analiza lo qué está pasando en el mercado global de la carne vacuna, los fundamentos por los cuales en 2019 vivimos una demanda creciente de carne no han cambiado”, resalta Canosa.
Admitió que si bien “la pandemia hizo que se registre una retracción del comercio”, por otra parte “la buena noticia es que China recuperó su capacidad importadora y está comprando carne sin ningún problema”.De esta manera, indicó que “se ha transformado en el gran jugador de demanda de carne en el mundo”.
Canosa dijo que en Argentina, “quiénes están exportando carne a China señalan que los precios son los que se registraban en el primer semestre de 2019 y que la demanda continuará creciendo en los próximos meses”. En esa línea, indicó que las exportaciones de carne en Argentina durante marzo se ubicaron en torno de las 59.000 toneladas, y en ese mes las ventas a China crecieron un 40% respecto a febrero y 30% frente a marzo de 2019.
Además, advirtió que “los problemas por la peste porcina continúan y los estudios señalan que eso seguirá impactando hasta 2024”. Por eso y otros factores aseguró que “la demanda de China por carne vacuna seguirá vigente y los rioplatenses nos tenemos que quedar tranquilos y seguir trabajando en función de esta demanda”.
El consultor en agronegocios señaló que se espera que Europa retome la demanda una vez que arranque el verano, al igual que en Israel.
Se espera que los precios mundiales de la carne se vean presionados a la baja debido a la pandemia de COVID-19, pero se mantienen altos de acuerdo a los valores históricos, señaló un informe de la Oficina Australiana de Economía y Ciencias Agrícolas (Abares por sus siglas en inglés).
Abares recuerda que los precios mundiales de la carne han sido impulsados por la escasez inducida por la peste porcina africana, una situación que continuará durante la pandemia.
El informe señala que el Covid-19 continúa extendiéndose pero la necesidad básica de alimentos se mantiene, “pero la demanda deberá estar antena al funcionamiento de las la cadenas de suministro”.
En esa línea, el MLA (Meat & Livestock Australia) señala que a medida que los países endurecen las restricciones ante el avance del Covid-19, el comercio internacional de vuelve más complejo y también se ha visto afectada la capacidad de procesamiento de carne. “Todo ello lleva a que la operativa encuentre varios cuellos de botella en los puertos, la disponibilidad de contenedores refrigerados, interrupciones en el transporte aéreo y un paso lento por las aduanas. Esos hechos están impactando en los precios del ganado a nivel global”, describe el MLA.
Federico Camy, integrante del estudio Guyer & Regules, explicó los cambios que proponen los artículos 368 y 369 de la Ley de Urgente Consideración que ingresó formalmente al parlamento el jueves 23 de abril y será tratada por el Senado a partir del 5 de mayo.
Dijo que “esos artículos modifican el régimen regulatorio para la tenencia y explotación de inmuebles rurales”. Recordó que la ley 18.092 establece que para ser titular de una explotación agropecuaria o de un inmueble rural “es necesario que los titulares fueran una persona física o una empresa cuyo titular fuera una persona física”.
Diferenció que el cambio propuesto “establece que cualquier tipo de persona física o cualquier tipo de empresa pueden ser titulares de tierras” y la catalogó como “una norma más amplia”.
De todas formas, Camy advirtió que “el texto tal como quedó redactado tiene cosas a solucionar”, porque no contempla “qué pasa si el titular es una sucursal o un fondo de pensiones del exterior, o una AFAP a través de un fideicomiso, o una SAS”. Señaló que “es un vacío que quedó y debería de ser solucionado”.
Sobre el impacto que pueda llegar a tener esta modificación, Camy sostuvo que “en alguna medida puede llegar a facilitar la inversión en tierras” y que esa inversión puede ser “sobre todo de grupos extranjeros, porque no se debe transitar el camino de solicitar el permiso al Poder Ejecutivo, como hasta ahora”.