Con rindes récords de 3.500 kilos por hectárea para la soja y de 11.400 kilos por hectárea para el maíz, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sigla en inglés) ajustó fuertemente la producción estadounidense de esos granos, pero con la salvedad de que no recoge en la estimación el impacto de las tormentas registradas esta semana. Así lo analizó el contador Esteban Dotti de la empresa Agro Hedge el miércoles 12 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Señaló que en Estados Unidos estiman que unas 4 millones de hectáreas fueron perjudicadas por ese fenómeno climático en los estados de Iowa e Illinois, indicó.
Destacó que la producción de soja fue estimada en 120 millones de toneladas debido al rendimiento récord que supera en promedio los 3.500 kilos por hectárea. “Sería la segunda mayor cosecha histórica” en ese país, dijo.
La relación stock-consumo de EEUU queda en 13,7%, lo que es una recuperación respecto al 10% que marcaba el USDA en la estimación del mes pasado, sostuvo. Y comentó que la relación stock-consumo en ciclo 2019-20 que culmina en el mes de agosto se ubicaría en 16%.
El USDA también elevó las importaciones de soja de China para los ejercicios 2019-20 y 2020-21, lo que opera como un efecto alcista en los precios de la soja. “China le dio sostén al precio, porque hubo un ajuste al alza en las importaciones de soja”, analizó.
Para el ciclo 2019-20, el USDA proyectó que las importaciones de soja por parte de China llegarían a 98 millones de toneladas mientras que para 2020-21 se ubicarían en 99 millones de toneladas, “ambas cifras son récord”, señaló Dotti.
Respecto a los datos sobre la producción de maíz, Dotti resaltó que al igual que con la soja, la producción maicera tendría rendimiento récord y estaría levemente por encima de los 11.400 kilos por hectárea.
Todavía no se conoce el impacto final del clima en ese cultivo, eso genera una incertidumbre lo que evitó una baja mayor en los precios del maíz, argumentó.
En el caso del trigo el analista de Agro Hedge dijo que tuvo un escenario neutro, con un aumento de las exportaciones de trigo de EEUU; mientras que a nivel mundial se estimó una caída productiva en la Unión Europea.
Pero también “se confirmaron niveles de stocks récords, y que Rusia, Ucrania y Rumania son los países más competitivos” en la producción triguera, valoró.
El peso de faena aumentó a niveles inusuales y se duplicó el porcentaje de carcasas que califican como prime, las de mayor precio, ya que los animales debieron permanecer más tiempo en los feedlots a causa del parate de los frigoríficos por el covid-19. Cómo atraviesan esta disrupción ante la caída de gastos de los consumidores y cuál será la estrategia pospandemia, en la visión de organizaciones del mercado de los EE.UU.
«Cuando hablamos de la pandemia y qué haremos el día después -aún cuando no sabemos qué sucederá con el virus, si habrá una vacuna, ni cuál será el panorama económico- tenemos una certeza: los Estados Unidos continuarán centrándose en la carne de calidad que proporciona una experiencia enriquecida a los consumidores. Esto es una tendencia de largo plazo, en la que venimos trabajando desde hace años mediante mejora genética hacia un marmolado intenso», dijo Katelyn McCullock, Directora del Livestock Marketing Information Center (LMIC), EE.UU, en el seminario sobre los desafíos de la carne pospandemia organizado por el IPCVA.
La entidad, que cuenta con la colaboración de 27 universidades, organizaciones líderes de la industria ganadera y el USDA, presentó su visión sobre la situación ante el covid-19 y las perspectivas de la primera ganadería del mundo.
«Nuestro sistema de tipificación incluye cinco grados de calidad para ganado engordado en feedlots. En los últimos años, aumentó la proporción de las carcasas que califican como prime, las de mayor nivel, y desde 2015 alcanzan al 5% del total. Pero, en la primera mitad de 2020, estamos más cerca del 10% y eso implica mayores costos para la industria ya que los productores perciben un plus de precio por su ganado (unos 25 centavos de dólar por kilo en gancho). Es un cambio enorme en muy poco tiempo», planteó.
¿Por qué ocurrió esto? «Hubo un incremento en la cantidad de días de alimentación a corral que llevó a pesos de faena inusualmente elevados, de 376 kilos por carcasa (+ 4,3% interanual). El retraso en las salidas se debió a los cierres de plantas, cuyo personal contrajo covid-19″, contó.
El sistema de salud estadounidense es descentralizado y al inicio de la pandemia la decisión de continuar o no con la actividad, se tomó en cada Estado o condado; luego el Presidente Trump emitió un decreto considerando a la industria frigorífica como esencial a nivel federal. «Así, se implementaron sistemas de protección para el personal y se redujeron los cierres», afirmó.
De cualquier modo, la faena cayó 14% en el segundo trimestre de 2020. «Con lo ajustado que estaba el mercado laboral en general, en los primeros momentos, se creó la tormenta perfecta para no conseguir mano de obra para estas tareas calificadas y no pueden ser realizados por cualquiera que esté disponible», contó. Y anticipó que, en base a esta experiencia, «habrá cambios más agresivos hacia la automatización de los procesos en las áreas donde sea posible.Esto también será una tendencia a largo plazo».
Actualmente, se faena hasta los sábados y en junio se procesaron 2,9 millones de animales, un aumento del 26% comparado con el mes anterior, según del USDA. «De cualquier modo, todavía tenemos 1,1 millón de cabezas más que el año pasado que han estado encerrados por más de 120 días, que podrían calificar como prime continuando con los sobrecostos para los procesadores», advirtió. Entonces, prosiguió, «se necesita que esos niveles de faena continúen altos durante todo el segundo semestre y que los consumidores sostengan la demanda por esa mercadería», señaló McCullock, aludiendo a que la cadena cárnica es un sistema «justo a tiempo», o sea basado en la eficacia para alimentar el ganado, faenarlo y llegar a la góndola o el restaurante, en forma sincronizada.
El consumidor manda
«De aquí en más, percibimos quela faena estará controlada, incluso si hay en EE.UU. otra ola significativa de coronavirus, de manera que somos optimistas en que esto no resultará en nuevos cierres de plantas. Ahora, estamos sujetos a otros desafíos», afirmó la especialista, refiriéndose a “cuánto podrá comprar el consumidor de un alimento de por sí caro, con precios mucho más elevados que las carnes alternativas”.
Al entrar los Estados Unidos en un período de recesión, al igual que la mayoría de los otros países, la población ha disminuido los gastos en alimentos en general y no van tanto a los restaurantes que ya reabrieron. «Estamos viendo niveles bastante bajos de consumo, no como en la gran recesión de 2008, pero aun así sustancialmente menores que los de 2019», alertó McCullock.
El mercado interno estadounidense acapara el 90% de la faena; y hasta la irrupción de la pandemia, el 50% de la carne se consumía en el hogar y el otro 50% afuera. «Por eso, el poder adquisitivo de la gente y su percepción sobre la seguridad que ofrecen los locales de comidas frente al covid-19 son muy importantes», dijo.
¿Exportaciones? «Desafortunadamente, también sufrimos en este canal comercial por el impacto del coronavirus en la industria frigorífica», aseveró. El volumen embarcado en mayo, en el pico de los cierres, cayó 30% interanual, totalizando 62 mil toneladas, el menor nivel mensual en 10 años, aunque se espera un repunte en la segunda mitad del año que dependerá de la situación en cada mercado.
«Nosotros no tenemos la locomotora de China como la Argentina, Uruguay y Brasil», agregó Joel Haggard, vicepresidente de la Federación de Exportadores de Carne de Estados Unidos, otro disertante en el seminario del IPCVA. En ese sentido, China sólo representa el uno a dos por ciento de las exportaciones estadounidenses mientras el resto de Asia alcanza al 62% del volumen y el 70 % del valor, sobre todo Japón y Corea, que mantienen niveles de demandas más estables.
¿Potencial de China? «Recién hemos tenido acceso sin restricciones a este país desde febrero de este año. Se firmó un acuerdo comercial binacional por el que ellos retiraron la prohibición a las hormonas que utilizamos en nuestros feedlots, pero no a la ractopamina que también es habitual en la producción de carne. O sea que todavía se requiere que tengamos una cadena de suministro exclusiva para ese destino. Estamos tratando de construir esa capacidad pero, por lo pronto, sólo enviamos un par de cientos de toneladas a la semana», explicó.
Pospandemia
«Estados Unidos ya estaba en una fase de contracción del ciclo ganadero, por el que cada 10 años tenemos un pico o una disminución en el número de animales. Ya empezamos a ver menos el año pasado y creo que la pandemia acentuará este proceso de liquidación», planteó McCullock.
Para finalizar, presentó otro gráfico sobre el comercio internacional de los Estados Unidos desde 2014 a 2020 que confirma que, aún con la creciente productividad del rodeo, el país es importador neto de carne de vacuna. «Ahora estamos comprando más, en parte como consecuencia de que la carne americana se ha vuelto más cara», afirmó.
«Pero no creo que esta suba sea sólo un cambio dramático a raíz del coronavirus, hay otros factores que inciden en la necesidad de producto, desde cuestiones de calidad hasta la paridad cambiaria. Nuestro país consume habitualmente una cantidad sustancial de carne vacuna y tendremos que seguir importando en pospandemia», concluyó.
Fuente: Ing. Agr. Liliana Rosenstein – Valor Carne.
La reciente detección de un nuevo caso de gorgojo en la exportación de arroz uruguayo en México afectó directamente a la firma Saman, que es la principal exportadora del sector.
Pero otras empresas arroceras de Uruguay no están realizando nuevos negocios de exportación ante la incertidumbre que genera esa situación, señaló el martes 11 el presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz, Alfredo Lago, dijo en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy. Advirtió que “gran parte” del arroz uruguayo está sin poder acceder a ese mercado.
La gestión de los ministerios de Ganadería y de Relaciones de Exteriores en ese sentido apuntan a resolver ese caso, pero también a hacer valer un protocolo sanitario vigente que no se está cumpliendo, se lamentó. Eso en el entendido de que las autoridades sanitarias mexicanas no deberían suspender todas las exportaciones de la empresa implicada, sino que solamente limitar la medida a embarques puntuales que procedan de la planta afectada.
Dijo que en la práctica termina significando un período largo sin poder hacer negocios en México, el año pasado por una situación similar fueron casi 5 meses sin operaciones.
Lago señalo que en este momento hay unas 4.000 toneladas de arroz en viaje para ese destino que proceden de la firma Saman, “la expectativa pasa porque no haya inconvenientes”.
Dicha expectativa se sustenta en que solo en cuatro de los 12.500 contenedores con ese grano que fueron enviados en los últimos años al mercado azteca registraron problemas sanitarios por el caso de gorgojo detectado.
En cuanto al mercado de Brasil, Lago comentó la situación favorable para los productores arroceros brasileños para vender el grano, ya que el precio es de 85 reales por bolsa de 50 kilos de arroz cáscara, que representa unos US$ 14 a US$ 15, lo que es un “muy buen precio”.
Hay que ver cuánto de arroz le queda a los productores brasileños por comercializar, pero varios operadores señalan que el arroz disponible no alcanzará para atender la demanda local. Con lo cual, “vemos que la región esta muy demandada y con eso Uruguay está captando y captará parte de esos negocios”.
Y recordó que hoy queda casi un 35% de la producción de la zafra por comercializar. El arroz que vende Uruguay a Brasil es elaborado y se está en un proceso de analizar la posibilidad de negocios hacia ese destino.
Lago recalcó la preocupación por la falta de agua en las represas y en los cauces naturales en las zonas arroceras, especialmente en el este, lo que afectará la intención de siembra de la próxima zafra. Por ese motivo no podemos confirmar la proyección de un aumento de 10% en la superficie a sembrar, reconoció.
Una empresa familiar dedicada a la actividad agrícola ganadera de la zona de Dolores, departamento de Soriano, supo adecuarse a la llegada masiva de capitales argentinos tras la crisis financiera de 2001 y más cerca en el tiempo, pudo superar el tropezón de la sequía de 2018.
Es el caso del productor Leonel Passarino que explota un campo de la familia integrada por seis hermanos que desempeñan distintas actividades, según relató el martes 11 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Habló además sobre el desafío que implica la renovación generacional en la producción agropecuaria, considerando que uno de sus hermanos apostó a la medicina, una hermana estudió magisterio y otros hermanos decidieron seguir la actividad productiva y no hacer una carrera universitaria.
Sobre la situación actual, Passarino señaló que el productor tenía otra expectativa de precios este año más cercano a los US$ 400 por tonelada y ahora debe planificar su trabajo con un promedio de US$ 300 la tonelada.
“Somos sojeros mientras la ganadería nos permita”, dijo aludiendo a la incidencia de otras actividades del agro.
Y comentó que la empresa apostó a la producción de carne, con ciclo completo, pero en su mayoría está enfocada a la cuota 481 de la Unión Europea. La empresa produce su propio grano forrajero para alimentar los vacunos destinados a ese negocio.
Pese a ciertos cambios en las señales del mercado, Passarino afirmó que en esa firma no realizan grandes cambios en cuanto a la distribución de los cultivos que realiza, salvo algún pequeño ajuste.
Cuando vinieron los argentinos en 2001 los doloreños se corrieron hacia otras zonas, y ahora la competencia de otros inversores en el negocio los productores deben acomodarse a la situación, consideró.
Y advirtió que “no es del todo sano de seguirle el ritmo a los inversores que entran a esta actividad pensando en el corto plazo”.
El precio de la tierra Coneat 100 en el primer semestre del año 2020 ha sufrido nuevamente un descenso, está vez del orden 7% respecto al año 2019. Desde su máximo de 2014, la caída fue del 43%. Las bajas en los precios de las materias primas determinaron menores ingresos en las empresas agropecuarias y, en consecuencia, un traslado hacia el precio de los inmuebles.
APEO realizó un análisis del potencial detallado del potencial productivo de cada campo que se ofrece al Instituto Nacional de Colonización , con el objetivo de determinar el resultado económico posible de obtener según el recurso suelo, distancia a puertos, entre otros factores. El ingreso de capital que potencialmente puede obtener lo dividimos entre el precio de real del campo y el capital necesario para llevar adelante el negocio, y así se obtiene un rentabilidad de referencia.
Rentabilidad Produciendo: Ingreso de Capital/tierra + hacienda + efectivo
Recientemente China manifestó el interés de invertir en Argentina para impulsar la producción de carne porcina a ser exportada al mercado chino, ahora surgió un planteamiento parecido en Uruguay.
“Efectivamente ha habido ofertas y un interés pero no del gobierno chino sino de actores que están instalados en China y que buscan la oportunidad de inversión” en la economía uruguaya, anunció el ministro de Ganadería, Carlos María Uriarte, en una entrevista realizada en un nuevo #verdeLIVE de revistaverde.uy.
Golpeado por el impacto negativo de la peste porcina africana que obligó a sacrificar millones de cerdos, el gigante asiático planificó una estrategia para abastecer su mercado con carne porcina de diferentes lugares del mundo, como en los países del Mercosur.
China visualiza que pasará mucho tiempo más para librarse de esa enfermedad que afecta a la producción porcina, comentó.
Reconoció que por el tamaño de Uruguay y de su sector porcino le pone limitantes pero al mismo tiempo valoró la importancia del estatus sanitario y la seriedad del país.
En otro orden, Uriarte habló sobre otros aspectos de la relación comercial con China, las alternativas de mercados en el sudeste asiático y los objetivos en cuanto a la colocación de nuevos productos en esos destinos.
“Estamos en una zona del mundo que será muy forzada a producir más alimentos, entre ellos la soja”, dijo. Y acotó que “hoy la realidad de la soja está claramente determinada por lo que pasa con la peste africana porcina en China”.
Destacó que tanto la canasta de productos como de mercados “la debemos diversificar” por ser Uruguay un país exportador.
El Poder Ejecutivo trabaja en un listado de 28 ítems pensando en mejorar o lograr el acceso de productos del agro uruguayo en China, eso forma parte de una agenda bilateral entre ambos gobiernos, contó.
Adelantó que la idea es preparar una misión oficial al gigante asiático en setiembre en el marco de la feria del SIAL, que están coordinando los ministerios de Relaciones Exteriores y de Ganadería, Agricultura y Pesca.
Esa exposición internacional en el mercado chino se realizará del 28 al 30 de setiembre. Esa instancia comprendería una reunión preparatoria para un eventual viaje a China del presidente Luis Lacalle Pou en noviembre, anunció.
Dijo que la carne aviar, el mondongo y la carne equina figuran entre los productos que el gobierno aguarda con expectativa que la autorización de China para la exportación desde Uruguay.
“El sorgo está un poco más atŕas en esa lista de prioridades, pero se viene posicionando cada vez más fuerte, así como la soja para consumo humano”, indicó.
El 7 de agosto de 1920 comenzaba a funcionar la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG) que actualmente celebra su 100º aniversario.
José Aicardi, presidente de la gremial, dijo que “es un orgullo poder estar presidiendo esta asociación con tanta historia”.
Y destacó que “tenemos que tener buena memoria y agradecer a todas las empresas y las personas que han permitido que hoy podamos estar acá”.
También enfatizó en que “hay que agradecerles a los compradores y vendedores, que confían y nos consignan sus haciendas desde hace 100 años”.
En cuanto a los desafíos que tiene “la profesión”, como definió a la actividad que desarrollan los consignatarios, Aicardi explicó que pasan “por el cambio tecnológico” y por eso consideró que “trabajamos para mejorar un servicio que es muy importante”.
Agregó que “mucha gente ve al consignatario como un costo, pero el uso de las empresas consignatarias asociadas es una inversión en garantía, tanto para el que compra como para el que vende”.
Aicardi subrayó la importancia de “saber cuál es el negocio de cada industria para poder vender de mejor manera cada ganado, juntar las puntas entre los productores, financiar”, como algunas de las cosas que enaltecen la actividad de los consignatarios.
Además, sostuvo que “somos referencia de los precios del mercado”, porque “la ACG tiene más de 110 empresas asociadas” y esas empresas “en promedio tienen entre cuatro o cinco funcionarios dedicados a la parte comercial, que se dedican a esto todos los días del año”. Para Aicardi, esto “hace que tengamos una noción del negocio que no creo que tenga ninguna otra persona”.
El presidente de la gremial enfatizó en que “somos y debemos ser garantías de los negocios” ya que “la tabla de precios de la ACG es formador de mercado en las tendencias”.