“El panorama está negro” para la producción agrícola y ganadera en ciertas zonas del litoral norte y parte del este, advirtió el docente de la Facultad de Agronomía y director de la consultora Unicampo, Esteban Hoffmann, el lunes 9 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Dijo que “la calidad no llega, en el caso particular de la cebada cervecera, y también en ciertos casos de cultivos de trigo” afectados por la falta de lluvias que “difícilmente lleguen a ser harina”.
Los productores estaban entusiasmados por el incremento de los precios de los granos en la Bolsa de Chicago y su ratificación en el mercado local, pensando en obtener una buena cosecha de cultivos de invierno (trigo, cebada y colza).
“El año pasado los resultados productivos de esta zona fueron malos, en calidad y en volumen”, recordó Hoffman sobre la cosecha anterior de trigo y de cebada.
Comentó que por “la absoluta falta de agua de setiembre y octubre”, específicamente en los departamentos de Paysandú y Río Negro, “prácticamente no hay nada sembrado de los cultivos de verano de primera”.
“Depende de lo que llueva, se puede acumular todo, la soja de primera se siembra enseguida, en 15 días puede hacerse, y la de segunda hasta mediados de diciembre se puede sembrar”, estimó el técnico.
Planteó que “si se retrasan las siembras empieza la pérdida de potencial” en el rendimiento en los cultivos. “Lo más difícil es trabajar realmente y jugarse la camiseta para que los productores no siembren si no tienen que sembrar”, dijo. Aconsejó que “salir a sembrar con bajo nivel de precipitaciones para algunos está bien, pero para otros puede ser un error”.
El alza en los precios de los granos en los últimos meses genera una oportunidad de negocios que puede apalancar a la producción agrícola uruguaya, pero al mismo tiempo supone un incremento en los costos de la alimentación del ganado en los corrales.
En este momento en particular “si bien hemos tenido un aumento importante en los valores de los granos, cercano al 20%, lo cual complejiza mucho más la dinámica de toma de decisiones del empresario en cuanto a encerrar o no los vacunos, el factor que más pesa es el nuevo parate en la economía mundial por el Covid-19”, señaló el director del departamento técnico de la empresa Agrifirm, Álvaro Pastorini, el viernes 6 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Considerando la menor demanda que eso implica para la carne de corral, ese técnico dijo que “las señales de la industria frigorífica son de cautela”. “No hay avidez” de los frigoríficos del producto de feedlot, lo cual “complica mucho”, enfatizó.
Aclaró que el incremento en los precios de los granos podría ser compensado por la baja en los valores del ganado de reposición. Antes la relación marcaba precios promedio de la reposición en torno US$ 1,90 por kilo y el del novillo de corral en US$ 3,70 el kilo; ahora con una disminución de los valores del ganado para encerrar los corrales pueden obtener una buena salida aunque tengan un precio final inferior, “pero el problema es la falta de demanda”, según Pastorini.
La situación del Fondo de Financiamiento y Desarrollo Sustentable de la Actividad Lechera (FFDSAL) genera preocupación no solamente a las gremiales del sector si no también al gobierno, afirmó el directivo de la Asociación de Tamberos de Canelones, Justino Zavala, el viernes 6 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Recordó que esa tercera versión de un fondo sectorial “fue impulsada hace unos cuatro años por el entonces ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre”, pese a que “tuvo la oposición de la mayoría de las gremiales” lecheras.
Debido a “la mala experiencia del anterior fondo (2) porque significó un crédito que fue muy caro para los productores pero igual se llevó adelante”, sostuvo.
El FFDSAL opera mediante la conformación de un fideicomiso, creado en 2015. El repago del financiamiento de esa herramienta se realiza con una prestación pecuniaria que grava la primera venta de la leche fluída remitida por los productores a las industrias lácteas, a las importaciones de leche y productos lácteos y a las exportaciones de cualquier tipo de leche que sean realizadas directamente por los productores.
Zavala comentó que hay un 30% de productores que crecen en su producción, un 30% que empata o se mantiene y otro 30% que decrece.
El problema radica en que ese grupo de productores y empresas que comprende el 30% que aumentó su producción, como la retención del fondo es por litro de leche entonces pagaron mucho más que el resto de los aportantes, advirtió. A modo de ejemplo, ese directivo tambero señaló el caso de la firma Estancias del Lago, propiedad del empresario argentino Alejandro Bulgheroni, que superó el monto de repago correspondiente a lo que recibió en su momento.
Hay que buscar salidas con el Poder Ejecutivo para solucionar este tema, porque se convirtió en un “cuello de botella”, principalmente “para los productores que incrementaron su producción”, planteó.
El martes 10 el Instituto Nacional de la Leche y representantes de las gremiales del sector analizarán ese asunto. Zavala opinó que la situación dada representa “una injusticia”.
“Aguerre muchas veces tenía apagados los oídos, escuchaba poco”, criticó ese directivo gremial al recordar que los productores le advirtieron de las consecuencias negativas generadas en el fondo.
La soja extendió los avances por tercera rueda consecutiva y superó los US$ 400 luego de 4 años. En Sudamérica, el clima vuelve a ganar atención, principalmente en Brasil. Según pronósticos, en los próximos días predominarían condiciones de sequía. Se especula con posible retraso en el desarrollo productivo. A su vez, el dinamismo en la demanda externa agregaba estímulo a precios. China estaría comprando soja americana y se destacan negocios con Brasil. Además el USDA informó ventas de aceite de soja a India por 33.000 tn. Analistas comienzan a descontar un panorama de menores stocks finales para el próximo USDA mensual. Se estima que el organismo incrementaría las exportaciones y recortaría la estimación de producción para el actual ciclo. Aceite de palma (1,5%) y de soja (+3%) cotizaban con avances, aportando firmeza.
En Uruguay los precios se acercan los US$ 400 por tonelada, dado que ayer los exportadores ofrecieron hasta US$ 396 por tonelada puesta en Montevideo o Nueva Palmira.
El maíz con buen desempeño de la demanda externa apuntaló sus precios. Exportaciones semanales EE.UU.: el USDA señaló un volumen de 2,6 mill. tn., superando el máximo previsto por el mercado (2,5 mill. tn.). Sumado a ello, el mercado espera menores stocks finales para el próximo USDA mensual. Caídas en rindes y producción, junto con mayores exportaciones, explicarían el ajuste. Ucrania cosecharía entre 26 y 33 mill. tn. esta campaña (vs. 36 mill. tn. en el ciclo anterior).
En trigo se observa una demanda internacional activa por parte de importadores tradicionales, que fortalecía los precios en distintos orígenes. Arabia Saudita buscaba comprar 600.000 tn. En tanto Japón, adquirió 91.612 tn. en las cuales participó EE.UU. Dólar se debilitaba contra las principales divisas del mundo, brindando atractivo al trigo americano. A su vez, se ponía atención sobre la evolución de las condiciones climáticas en EE.UU. y Rusia, donde la falta de humedad podría afectar el desarrollo de los cultivos.
“Si Uruguay lograra duplicar la producción de carne, el impacto total que eso tendría en la economía local sería un aumento acumulado de 10% del Producto Bruto Interno (PBI)”, sostiene el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) en un informe divulgado en días pasados.
Indica que “la producción de carne posee un gran potencial de crecimiento y de arrastre de otros sectores de la economía”.
“El efecto multiplicador que genera es de una magnitud muy significativa”, advierte. Y “siguiendo la metodología tradicional de cálculo de impacto total”, Ceres obtuvo “un multiplicador indirecto de 1,67 que genera la producción de carne a lo largo de toda la cadena de valor y un multiplicador extra de 1,76, inducido por el impacto que generarían las remuneraciones sobre la economía uruguaya”. “Estos valores son individualmente muy superiores al promedio observado en otros sectores económicos”, y “si se toman ambos multiplicadores conjuntamente (3,43)”, el resultado es un “gran impacto” en la actividad económica.
Las conclusiones del informe “sugieren que vale la pena todo el esfuerzo que se pueda hacer para lograr el objetivo de aumentar sustancialmente la producción de carne en Uruguay”.
Considerando que desde 2014 no crece la economía uruguaya en forma sustantiva, Ceres pretendió con ese informe a buscar “el malla oro” que pueda ayudar a encender los motores de la actividad económica, dijo el economista, Ignacio Munyo, director ejecutivo de ese centro, el jueves 5 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.uy.
Argumentó que al cierre de 2019 los datos de exportaciones uruguayas mostraron que en ingresos generados el sector número uno es la carne, segundo el turismo, tercero la celulosa, cuarto la soja y quinto los lácteos.
“El derrame que tiene el sector cárnico en el resto de la economía local, superando incluso al de la lechería y al de la celulosa” fue destacado por Munyo. Valoró además el impacto positivo de la ganadería y la industria de la carne en la generación del empleo y el salario, dado que en la actualidad emplea directamente a 100.000 personas.
“La clave es mejorar las condiciones de ingreso de la carne a los mercados, principalmente a los países de mayor poder adquisitivo, como Estados Unidos, Japón y Corea del sur”, advirtió. Consideró que se perdió mucho tiempo y las exportaciones cárnicas enfrentan una mayor competencia respecto a otros países en cuanto a los aranceles aduaneros a pagar.
Desde el año 2014 y hasta 2019, previo a la pandemia por el Covid-19 se perdieron 60.000 puestos de trabajo en la economía uruguaya y el sector de la carne tiene capacidad para generar unos 40.000 empleos en caso llegar a duplicar su producción.
Marcos Soto, director de la consultora Cibils Soto y Asociados, dijo que los datos de exportaciones de octubre fueron “positivos”.
Explicó que “(octubre) es el mejor mes de 2020, no solo porque es el mes en el que menos cayeron las exportaciones sino, que es el mes en el que más se exportaron bienes”. Durante el décimo mes del año se enviaron bienes por un total de US$ 737 millones.
Por eso subrayó que “es un dato positivo” y agregó que comparado con octubre de 2019 no hay diferencia, lo que es “un buen síntoma” ya que “en octubre del año pasado no había pandemia ni crisis global”.
Destacó algunos rubros como “sobresalientes”, entre ellos los lácteos que en octubre se exportaron por un total de US$ 78 millones (34% más que en octubre de 2019). Soto indicó que “este rubro a pesar de la pandemia lleva exportado US$ 532 millones (4% más que durante igual período de 2019) en lo que va del año”.
Otro de los sectores que “se ha comportado de manera positiva ha sido el arroz que en octubre de este año exportó por US$ 46 millones” lo que representa un incremento contra los US$ 39 millones de octubre de 2019. A su vez, suma para el impresionante incremento que muestran las exportaciones del cereal en 2020. En lo que va de 2020 las exportaciones de arroz aumentaron 44% en comparación con 2019, totalizando US$ 400 millones.
Uno de los rubros que Soto destacó que sigue cayendo, “son las exportaciones de carne, que en octubre disminuyeron 3% y de esta manera acumulan una caída de 15% durante 2020”.
Con estos datos el analista sostuvo que “las exportaciones moderan sus caída” y de la caída de 19% que registraban hace dos meses, pasan a caer 14% en el acumulado del año.
Recordó que “el gobierno espera que las exportaciones caigan 9% lo que hace pensar que los próximos meses serán positivos”.
Diego De María, integrante del consorcio de firmas rematadoras Lote 21, dijo que fue “un remate duro como era esperable”, en referencia a la más reciente actividad celebrada por la empresa.
Explicó que “el déficit hídrico está haciendo mella y la situación se agrava en la medida que no se registran precipitaciones” y por eso reflexionó que “estaban las condiciones dadas para que fuera un remate duro y así fue”.
Además, señaló que “el ganado gordo tenga una tendencia bajista en sus valores, donde no se sabe hasta dónde llega, también impactó en el remate”.
Con respecto al transcurso de las ventas precisó que “la categoría que menos sufrió este nuevo escenario fue la de terneros”, pero que cuando se remataron las categorías como novillos, vacas de invernada y vaquillonas preñadas “fueron muy difíciles de colocar”.
Hubo “algún lote que venía con pretensiones altas para la época y se fue sin vender”. A la vez, afirmó que “las categorías de cría fueron las más castigadas” porque “son ganados que están para parir en el próximo otoño y con un pronóstico de falta de lluvia nadie quiere tomar el riesgo”.
En total solamente se vendió el 62% de la oferta, cifra que De María no recordaba “si se había registrado en un remate de Lote21”.