Las enfermedades de suelo se han transformado en uno de los desafíos más complejos de los sistemas agrícolas de la región. A diferencia de los problemas de malezas, o foliares, donde los productos logran impactos directos y visibles, los patógenos que actúan en raíces y tallos exigen otra lógica de abordaje. La clave, según el fitopatólogo brasileño Marcelo Madalosso, está en cambiar la mirada: pasar de un control por cultivo a un manejo del sistema productivo.
Docente e investigador en Rio Grande do Sul, y consultor en desarrollo de productos químicos y biológicos, Madalosso dijo a VERDE, en el marco del primer Simposio de Brássicas organizado por Nufarm, que los problemas de raíz “son completamente distintos de los problemas de hoja”. Y agregó: “los fungicidas químicos tienen un problema muy grande para llegar al patógeno en el suelo. Entonces, tenemos que pensar en un manejo del sistema, no de una campaña”.
El especialista explicó que patógenos como Fusarium y Sclerotinia están presentes en soja, girasol, canola y carinata, lo que vuelve inviable una estrategia exclusivamente química en cada cultivo. “Cuando trabajamos con biológicos el objetivo es colonizar el suelo y mantener un equilibrio. Es un plan de corto y mediano plazo”, señaló. En ese sentido, remarcó que los microorganismos deben aplicarse con frecuencia, para que permanezcan activos, “peleando por nosotros dentro del suelo”.
Uno de los ejes del trabajo conjunto con Lallemand es el uso de Trichoderma como herramienta central. “Es una herramienta muy importante y logramos éxito con las enfermedades. A medida que seguimos trabajando con Trichoderma en el suelo, nuestro control incrementa. Logramos mayor eficacia con el pasar de los años”, afirmó.
El especialista explicó que los resultados no se miden únicamente en un cultivo puntual, sino en la evolución del sistema. “El productor reconoce manchones o plantas muertas precozmente. Cuando trabajamos con Trichoderma vemos una disminución del tamaño de esos manchones y una reducción de 20% a 40% desde el segundo o tercer año en adelante”, ejemplificó.
En cuanto a la aplicación, indicó que puede realizarse vía tratamiento de semilla o mediante pulverización. En soja el tratamiento de semilla es eficiente, por el volumen utilizado, pero en cultivos como canola, donde la dosis de semilla es menor, se recurre más a aplicaciones convencionales, con pulverizadora. “Es importante aplicar antes de la lluvia, porque el agua ayuda a que el microorganismo llegue al suelo y empiece su colonización”, explicó.
Una estrategia validada localmente
Desde Lallemand Uruguay, Martín Lage detalló a VERDE cómo se está encarando este proceso en el país. La empresa viene trabajando desde hace años con herramientas biológicas y recientemente lanzó una nueva formulación de Trichoderma, Lalstop Quality, con mayor concentración que el producto anterior.
“Queremos ahondar en el desarrollo de productos biológicos dirigidos al suelo, tanto para el manejo de enfermedades como para promoción de crecimiento”, señaló. La estrategia apunta a integrarlos dentro de las rotaciones de cultivos extensivos, como soja y canola.
Lage subrayó que, si bien Brasil tiene mayor experiencia en el abordaje biológico de patógenos de suelo, en Uruguay es imprescindible validar cada herramienta en condiciones locales, para eso también se está trabajando con Unicampo Uruguay.
“Los biológicos tienen que ser validados localmente. Hay que tener en cuenta la formulación, la concentración y cómo está protegido el microorganismo. Pero además, la validación en nuestros ambientes es fundamental”, resaltó.
El esquema en evaluación contempla dos o tres aplicaciones a lo largo del año. En soja el tratamiento de semilla es la base, incluso combinado con curasemillas químicos para lograr el mejor control. Luego se estudian aplicaciones antes del cierre de surco, y también en la transición hacia el cultivo de invierno, por ejemplo entre la cosecha de soja y la siembra de canola.
“Son ensayos de mediano plazo. No es aplicar y ver respuesta en un único cultivo, sino evaluar distintos esquemas dentro de la rotación”, explicó Lage.
La conclusión compartida por ambos técnicos es que el manejo biológico no reemplaza automáticamente otras herramientas, pero sí propone una lógica diferente. “Tenemos que cambiar la cabeza y tener una mirada de manejo integrado del sistema”, resumió Madalosso.
La humanidad transitó de un “ambiente intensivo en globalización” hacia un “mundo intensivo en geopolítica”, en el que resaltan los conceptos de “policrisis” y de “polioportunidad”.
Así lo señaló el exsecretario especial de Comercio Exterior y Asuntos Internacionales del Ministerio de Economía de Brasil, Marcos Prado Troyjo, en una conferencia realizada en el marco de Agro en Punta.
Dijo: “estamos aquí para hablar sobre el tema de impulsar el agro de nuestra región”, en un contexto en el que “el mundo está cambiando mucho”.
“Cuando los organizadores de Agro en Punta me preguntaron cuál va a ser el título de la charla, pensé mucho en la idea de policrisis y polioportunidad, porque los economistas, los periodistas y los politólogos siempre están buscando una palabra, un concepto que pueda resumir un cierto momento”, comentó.
Prado Troyjo, quien fue presidente del New Development Bank, que es conocido como “el banco de los Brics”, planteó que “lo que es policrisis para muchos, es polioportunidades para otros, pero en este caso para otros pocos países”. Y en ese sentido, “la geopolítica se tornó tan importante y es tan influyente”, principalmente para el sector agro y para los países de “nuestra región”, sostuvo.
Consideró que “de la misma manera que los economistas dividen su ciencia en microeconomía, que tiene el foco en el emprendedor, en el consumidor, en la firma y la macroeconomía, que tiene concentración en los grandes agregados económicos, ya es el momento para las empresas y para los países de nuestra región comprender que existen dinámicas microgeopolíticas”.
Al abordar el término “microgeopolíticas, no se debe pensar que no son importantes”, ya que tienen una “inmensa repercusión”, pero “son dinámicas que tienden a concentrarse en un período más corto de tiempo, de cuatro o cinco años”, señaló.
El economista brasileño indicó que, paralelamente, hay “dinámicas macrogeopolíticas, que son aquellas que tienen una duración generacional de 20 años o 25 años”.
El nuevo escenario es “bueno y es favorable, porque aporta polioportunidades” para la agropecuaria y la región, principalmente por la creciente demanda de alimentos y energía, enfatizó.
Ajustarse los cinturones
Al desarrollar su exposición, Prado Troyjo, quien además fue viceministro de Economía de Brasil, sostuvo que “la primera dinámica microgeopolítica tiene que ver un poco con lo que pasa en Estados Unidos (EEUU)”.
“Es una situación parecida a cuando estamos en un vuelo y se escucha la voz del comandante del avión, que nos recomienda ajustar los cinturones, porque vamos a atravesar una fase de trumpulencia”, graficó.
Y aclaró que este concepto comprende un “juego de palabras”: “turbulencia”, “opulencia”, considerando que en este momento “EEUU tiene un Producto Bruto Interno (PBI) de US$ 31 billones”, y “de los 50 estados el más pobre es el de Mississipi”, que “tiene un PBI más alto que el de Italia, Francia, Reino Unido y de Japón”, que era la “gran” potencia económica de los noventa.
También, ese concepto alude a la “incoherencia”, por los cambios permanentes en la política arancelaria del presidente estadounidense, Donald Trump.
Es que este mandatario sacudió la estabilidad mundial con permanentes anuncios y medidas que supusieron modificaciones de los aranceles aduaneros, para el ingreso de productos del exterior a su mercado.
La pelota global
Para ahondar en su reflexión de la realidad mundial y el dinamismo, el exviceministro de Brasil recordó que “hace exactamente 20 años que un periodista muy conocido del New York Times, Thomas Friedman, publicó un libro que era casi como una especie de GPS, una referencia para posicionarse en el mundo que vendría”.
“Entre 2005-2006 son los años donde aparece una publicación que estoy seguro muchos acá en este auditorio han leído, el libro La Tierra es Plana”, precisó.
Advirtió que “si una empresa o un país quería organizar su estrategia para el mundo que vendría en los próximos 15 o 20 años, en 2005-2006, una cosa que era muy importante, es que parecía que nosotros estamos en una dinámica de globalización profunda”.
A modo de ejemplo, Troyjo tomó el caso de una pelota de fútbol que “tiene su diseño en Alemania, el cuero artificial viene de Tailandia, las sustancias químicas vienen de Malasia, el proceso final de fabricación se hace en China”. Además, “los embalajes vienen de Filipinas, la pelota es exportada al mercado de destino por una empresa de navegación de Noruega, la oficina de contabilidad está en Dublín, Irlanda, y la oficina jurídica está en Ginebra, Suiza”, dijo.
Por lo que resumió que, si bien “se puede leer en la pelota Made in China”, en realidad “aquella es una pelota hecha en el mundo”.
Hace 20 años “íbamos a vivir una nueva década, un nuevo siglo intensivo en globalización”, pero ahora “no estamos más en este mundo”, sostuvo.
El economista brasileño advirtió: “salimos de un ambiente intensivo en globalización, para un mundo intensivo en geopolítica”.
Y eso “es algo tan importante”, porque en el sector agropecuario también hubo otro fenómeno que se pudo percibir hace 20 años, que fue el de ESG, una combinación de letras e iniciales de tres palabras en inglés: E de environment (medio ambiente), S de social y G de gobernanza.
“Muchas de las discusiones del agro en el mundo en estas dos últimas décadas se parametrizaron, se organizaron y se orientaron por la idea de ESG”, y eso “va a continuar”, opinó.
Pero planteó algunos cambios en ese sentido: “la E es diferente, la S es diferente y la G es diferente, porque en los próximos 10 a 15 años vamos a vivir una realidad que de verdad ya podemos ver con mucha claridad”. “Es del ESG 2.0, E de economía, S de seguridad y G de geopolítica”, indicó.
Al respecto, Prado Troyjo aludió al discurso del primer ministro de Canadá, Mark Carney, en la reunión del G7 en Davos, Suiza, en el que “da la impresión que no es el mismo ESG, sino que es GSE”. “La geopolítica es un concepto más importante que los otros dos”, afirmó.
Planteó la interrogante de si eso es “una buena noticia o una mala noticia para el agro, o si es una buena noticia o una mala noticia para países como Uruguay, Brasil y Argentina, para los países del Cono Sur”.
Esa “nueva fase de la economía mundial, marcada por el ESG 2.0, con la predominancia de la geopolítica, es una mala noticia para la mayor parte de los países”, alertó.
Dijo que “en estos últimos tres años la idea de policrisis, diferentes desafíos y crisis, se está concentrando y ganando escala al mismo tiempo, y es omnipresente”.
Por otra parte, “en los próximos 25 años la población de 184 países va a caer, en Uruguay, en Brasil, en toda América Latina, en Europa, en China, en Rusia, en Japón y en otros, destacó.
Al tiempo que avizoró que “en algunos va a crecer de forma brutal”, por lo que “la población mundial pasará de 8.000 millones a 10.000 millones”, principalmente en India, Pakistán, Indonesia, EEUU, Nigeria, Tanzania, Etiopía y otros del África Subsahariana.
El exviceministro de Brasil sostuvo que eso representará una “mayor demanda” de energía y de otros servicios e insumos básicos.
En los próximos 20 a 25 años la contribución relativa de la demanda mundial dejará de estar centrada en los países que nuclean el G7, y estará en “los E7, que son las siete economías emergentes: China, India, Brasil, Indonesia, Méjico, Turquía y Arabia Saudita”.
Esto tiene una “importancia muy grande” para los países de la región, porque en el caso de “India duplicará su ingreso per cápita de US$ 3.000 a US$ 6.000” en siete años, dijo.
Comparó que esto sucederá a diferencia de lo que pasa actualmente en otros países, como los europeos, donde las personas destinan su ingreso adicional a tener “más vacaciones”, a un “mejor servicio de salud” o a “diversificar su portafolio de inversiones” particulares.
Troyjo advirtió que en India lo que hacen las personas es destinar ese aumento de ingresos a “comer más”, por lo que habrá un “shock” de consumo de calorías y de nutrientes, lo que significará un “cambio estructural” en la demanda de alimentos y en inversiones para producirlos.
Por este motivo, la región del sur de América tendrá una “oportunidad” y un “rol muy importante”, en un momento en el que “el agua, la comida y la energía pasan a ser muy importantes”, valoró.
A modo de ejemplo, este economista comentó que la inteligencia artificial y la minería para las criptomonedas representan una demanda de energía “gigantesca”.
En este contexto, los países importadores de alimentos y de insumos precisan “estabilidad”, debido a la necesidad de cumplir con el objetivo de brindar “seguridad” alimentaria a sus poblaciones, sostuvo.
Troyjo enfatizó que es importante tener una “buena estrategia”, y que el escenario 2.0 traerá “más oportunidades que riesgos” para el sector agropecuario y para los países de “nuestra región”.
Dos especialistas describieron cuáles son las claves visibles e intangibles para que las compañías y vínculos perduren; uno de los momentos más críticos es la sucesión.
La sustentabilidad de la empresa familiar fue uno de los ejes de reflexión en Agro en Punta, en una conferencia que abordó la gobernanza, la profesionalización y la planificación patrimonial como pilares para asegurar la continuidad generacional. La exposición estuvo a cargo de la coach ejecutiva sistémica y empresaria familiar, María Soledad Ulla, y de la abogada especializada en planificación patrimonial internacional y ejecutiva comercial de Investa Trust, Stephanie Brown.
Lejos de limitarse a una mirada jurídica o académica, la propuesta fue planteada como un “abordaje tridimensional”, que integra tres sistemas en interacción permanente: empresa, familia y patrimonio. “Si hablamos de sustentabilidad, hablamos de una clara intención de continuidad a través del tiempo y a través de las generaciones”, afirmó Ulla.
Desde esa perspectiva, el desafío no es únicamente económico. De hecho, Ulla sostuvo que “la mayoría de las empresas familiares no fracasan por falta de rentabilidad, sino por falta de una gobernanza diferenciada”. Y fue más directa aún: “Fracasan por falta de acuerdos, de conversaciones claras, de acuerdos escritos y firmados, y por falta de planificación de la sucesión”.
Empresa, familia y patrimonio
Uno de los conceptos centrales fue que la empresa familiar “nace dos veces”: cuando el emprendedor funda el negocio y cuando forma la familia. La empresa genera resultados y patrimonio; la familia, en cambio, genera intereses, expectativas y necesidades. Es en la interacción de ambos procesos donde emerge la complejidad.
“Son tres sistemas en interacción constante: empresa, familia y patrimonio”, explicó Ulla. Pero advirtió que esos son apenas los aspectos visibles. Lo verdaderamente desafiante son los factores “invisibles” o “intangibles” que operan en el trasfondo, y que impactan de manera decisiva en los resultados.
A partir de su experiencia de más de una década trabajando con empresas familiares –y también como integrante activa de una empresa de su propia familia– desarrolló lo que denomina “la ecuación ideal” y “la regla de oro”. La ecuación ideal es aspiracional: empresa exitosa, familia feliz, relaciones en armonía y patrimonio sólido. La regla de oro, en cambio, es operativa: “Profesionalizar la empresa, educar a la familia y proteger el patrimonio”.
Profesionalización y gobernanza
En materia de profesionalización, Ulla subrayó la necesidad de definir con claridad visión, misión y valores, no solo de la empresa, sino también de la familia y de cada integrante, de forma personal.
También puso el foco en la estructura institucional: asamblea de accionistas, consejo de administración, consejo de familia y, eventualmente, family office. “Generar una estructura de gobernanza con definición y buen funcionamiento de los órganos de gobierno” es, a su entender, una condición para evitar que la informalidad erosione la toma de decisiones.
En cuanto a la toma de decisiones, Ulla propuso “volver a lo simple” y definir prioridades entre los tres sistemas. “Cuando tengamos que tomar una decisión de tercer orden, preguntarnos qué impacto va a tener en el orden número dos y en el orden número uno”, explicó, en referencia a la jerarquización entre familia, empresa y patrimonio.
Las “ocho C” invisibles
La educación de la familia implica, según la expositora, hacer visible lo invisible. Allí introdujo lo que denomina las “ocho C invisibles” de la empresa familiar: comunicación, confianza, compromiso, coraje, coordinación de acciones, conflicto, colaboración y conciencia.
Sobre la comunicación, Ulla fue categórica: debe ser “asertiva, firme, amable, honesta y oportuna”. En cuanto a la confianza, advirtió sobre su doble filo. “La confianza en la empresa familiar funciona con doble cara”, señaló. Puede ser una fortaleza, pero el exceso puede llevar a confusión de roles e invasión de límites.
También destacó la importancia del coraje para abordar conversaciones difíciles: dinero, enfermedad, muerte, expectativas personales. “Son temas que muchas veces quedan debajo de la alfombra”, afirmó.
El consejo de familia y el protocolo
Ulla dedicó un tramo importante de la conferencia al rol del consejo de familia, al que definió como “el puente entre la empresa y la familia”. “Es el que protege a la familia de la empresa y a la empresa de la familia”, explicó.
Entre sus funciones mencionó la educación familiar, la preparación de sucesores, la mediación de conflictos y la custodia del protocolo familiar. Este último, dijo, no debe verse como un documento frío, sino como un proceso transformador. “No hay instrumento más valioso para aprender a conversar en familia que el proceso de redacción del protocolo familiar”, afirmó.
“La empresa familiar, o se disfruta, o se padece. Ustedes eligen”, sintetizó, dejando en claro que la estructura no elimina tensiones, pero sí permite gestionarlas de manera consciente.
La sucesión: el punto de quiebre
Uno de los momentos más críticos es el de la sucesión. “Hay un punto de quiebre que puede poner en riesgo la continuidad de la empresa familiar”, sostuvo. Allí confluyen liderazgos distintos, resistencias del fundador a soltar el control y la necesidad del sucesor de consolidar autoridad.
“La sucesión va a suceder sí o sí, y puede suceder de manera ordenada o de manera caótica”, afirmó. Si es repentina e inesperada, el aprendizaje se da “por impacto, prueba y error”. Si es planificada, se aprende con conciencia.
“Porque la herencia es lo que dejamos a las personas, pero el legado es lo que dejamos en las personas”, subrayó. Y concluyó: “El legado no se hereda, el legado se diseña”.
Patrimonio y estructuras jurídicas
Desde la mirada jurídica, Stephanie Brown profundizó en las herramientas disponibles para ordenar esa transición. Coincidió en que el diálogo debe comenzar cuando el patriarca está activo y lúcido. “El diálogo del legado es hoy, no es mañana cuando la persona ya no está lúcida”, afirmó.
Planteó la necesidad de diferenciar, pero hacer dialogar, los tres sistemas: “No puede ser que mi patrimonio personal responda por los miembros de la familia, ni que la empresa responda con el patrimonio personal”.
El protocolo familiar fue presentado como un instrumento jurídico y moral, que debe contemplar escenarios posibles: herederos con intereses distintos, socios con grados diferentes de involucramiento y criterios diversos sobre reinversión o distribución de utilidades, acotó.
Explicó que la institucionalización y los acuerdos de accionistas no solo ordenan la familia, sino que también agregan valor económico a la empresa. “Una empresa vale más no solamente por su Ebitda, sino por el orden que tiene”, sostuvo.
En materia de planificación patrimonial, Brown describió estructuras como sociedades, fundaciones de interés privado, fideicomisos y seguros recíprocos entre socios, siempre bajo un enfoque “caso a caso”. El objetivo es evitar improvisaciones, conflictos judiciales y urgencias que erosionen valor.
“El no hacer nada implica dejar un desorden”, advirtió. Y dejó una síntesis final que conectó con el mensaje inicial: “La mejor herencia no es el dinero, sino el orden”.
El cultivo de girasol vuelve a ganar espacio en la agricultura uruguaya y comienza a plantear nuevas oportunidades comerciales, especialmente vinculadas a la exportación. Así lo señaló el director de Agrosud, Fernando Villamil, al analizar el escenario del cultivo en el marco de la Inauguración de la Cosecha de Verano – Edición Girasol.
El ejecutivo indicó que el área del cultivo se ha recuperado en los últimos años, lo que abre un escenario “diferente” para la cadena agrícola.
“Se ha ido recuperando el área en los últimos dos o tres años y estamos en un momento donde los próximos crecimientos de área van a implicar saldos exportables”, señaló Villamil.
Dijo que un mayor desarrollo del cultivo podría generar “impactos positivos” no solo en la agricultura, sino también en la logística y en la industria vinculada.
“En la medida que haya una coyuntura de precios favorable, esto es beneficioso para el sector agrícola, para la logística y también para la industria nacional”, sostuvo.
Villamil recordó que Uruguay ya tuvo una etapa exportadora relevante con el girasol, especialmente en los primeros años de la década del 2000. “Uruguay tuvo protagonismo exportador entre el 2000 y el 2008, también los años 90 y esa experiencia es relativamente reciente”, comentó.
Además, el director de Agrosud destacó que la actual estructura exportadora del país facilita retomar ese camino, ya que los operadores del sector tienen mayor experiencia logística y comercial por el crecimiento de las exportaciones de soja, trigo y otros granos.
“Hoy los exportadores tienen una gimnasia exportadora mucho mayor que en aquella época”, afirmó.
Para aprovechar esa oportunidad, Villamil sostuvo que el crecimiento del área debería concentrarse principalmente en girasol de primera, lo que permitiría optimizar la logística portuaria.
“La apuesta debería ser al girasol de primera, con cosecha entre febrero y marzo y embarques entre marzo y abril”, explicó.
De esa forma, el cultivo podría ocupar una ventana logística previa al fuerte movimiento de exportaciones de soja. “La idea es que no se superponga con la carga de soja, que se concentra principalmente en mayo”, señaló.
Villamil también advirtió que el mercado internacional del girasol presenta características diferentes a las de otros granos, con menor liquidez y menos referencias de precios. “Una de las características del girasol es la poca liquidez del mercado”, dijo.
A diferencia de la soja o el maíz, el cultivo no cuenta con mercados de futuros ni con referencias internacionales claras. “No hay una pizarra internacional ni un mercado de futuros que permita arbitrar precios, por lo que los negocios se realizan directamente en el mercado físico”, consideró.
Eso implica que las oportunidades comerciales aparecen de forma puntual y no de manera permanente, a la vez mencionó que los precios pasan a tener paridad de exportación.
A modo de ejemplo, Villamil mencionó que Argentina, con una cosecha cercana a 5,5 millones de toneladas, exporta apenas unas 300.000 toneladas por año, lo que refleja el tamaño relativamente reducido de este mercado.
En materia logística, Uruguay podría aprovechar la integración regional para colocar su producción. “Las cargas de girasol pueden complementarse con embarques que salen desde Argentina, completando bodegas o integrándose a otros embarques de granos”, explicó.
Este tipo de operaciones es habitual en el comercio internacional de granos y facilitaría la salida del producto desde los puertos de la región.
En cuanto a los destinos potenciales, Villamil señaló que Europa aparece como el principal mercado, tal como ocurrió en etapas anteriores. Entre los destinos históricos mencionó España, Portugal, Italia y Francia, además de países del norte europeo donde la mercadería ingresaba a través del puerto de Rotterdam.
“También Turquía ha sido un comprador importante de semilla de girasol”, agregó.
Nicolás Nadal
El productor agrícola Nicolás Nadal, de Young, compartió su experiencia con el cultivo de girasol durante el panel técnico “Rompiendo barreras: claves productivas y comerciales para consolidar el crecimiento del cultivo”, realizado en el marco de la Inauguración de la Cosecha de Verano – Edición Girasol.
Nadal explicó que en su sistema productivo el girasol se incorporó como una alternativa dentro del esquema de cultivos de verano, ocupando parte del área que antes se destinaba a soja de primera. “Se mete como un porcentaje del área de soja de primera. Lo que antes destinábamos a soja estamos sacando un 20% para girasol”, señaló.
Este cambio permitió mejorar la organización del trabajo y la logística de las siembras. Al adelantar el inicio de la campaña de verano, se reduce el volumen de soja a implantar más adelante y se descomprime la operativa. “Nos permite adelantar el inicio de la siembra y nos queda menos área de soja para sembrar más adelante. Entonces se descomprime todo”, explicó.
Además del aspecto operativo, destacó que el cultivo aporta mayor estabilidad productiva al sistema agrícola. “Nos está aportando más estabilidad por diferir los períodos críticos. Lo que era el período crítico de soja hoy lo estamos ampliando y captamos agua en diferentes momentos”, comentó, señalando que esta diversificación contribuye a mejorar el comportamiento general de la rotación frente a escenarios climáticos variables.
Nadal indicó que “este año se dio un menor uso de insecticidas que en soja. No tenés la presión de la chinche, que es de lo que lleva más cantidad de aplicaciones”, sostuvo.
Desde el punto de vista productivo, el productor señaló que el desempeño del cultivo ha sido positivo en las últimas campañas. En el ciclo anterior, los rendimientos promedios alcanzaron valores cercanos a 2.400 kg/ha en base seca y limpia, con contenidos de aceite entre 56% y 57%.
Para la zafra actual, aún en etapa de cosecha, los resultados muestran mayor variabilidad debido al déficit hídrico. “Tenemos chacras de 1.300 o 1.400 kilos y otras de 2.000 kilos. No sé cómo va a cerrar el promedio, pero imagino que vamos a estar unos 500 kilos abajo”, comentó.
De todos modos, Nadal considera que la ecuación económica del girasol puede ser favorable frente a la soja en el actual contexto productivo. “La rentabilidad va a ser bastante mejor que la de la soja”, afirmó, señalando además que el potencial del cultivo de soja viene deteriorándose rápidamente por la falta de lluvias. “El techo creo que está en 2.400 kilos, seguro. De ahí para abajo no sé cuánto, según lo que pase de acá en más”, agregó.
El girasol también aporta ventajas desde el punto de vista agronómico dentro de la rotación. Al cosecharse con mayor anticipación, permite preparar mejor las chacras para los cultivos de invierno. “Te permite liberar la chacra bastante tiempo antes y trabajar con herbicidas para preparar mejor el cultivo siguiente”, explicó Nadal, mencionando situaciones frecuentes de manejo de raigrás previo a la siembra de trigo, cebada o colza.
Otro aspecto que destacó es la calidad del rastrojo que deja el cultivo. “El rastrojo de girasol deja muy buena cama de siembra para el cultivo siguiente. Los cultivos nacen con un vigor inicial más alto que cuando se siembran atrás de soja”, comentó.
Incluso mencionó resultados observados en algunos ensayos donde los cultivos de invierno implantados luego de girasol muestran rendimientos ligeramente superiores en comparación con aquellos sembrados después de soja.
Finalmente, Nadal subrayó que el cultivo también aporta mayor previsibilidad financiera para las empresas agrícolas. “Estamos en marzo y ya estamos terminando de cosechar. Vamos a cobrar el girasol ahora, y eso también le da estabilidad a la caja de la empresa”, concluyó.
Para Fernando de Queiroz “la volatilidad va a ser la nueva realidad” y los negocios ahora se hacen “con quién confías”, exigiendo la mayor neutralidad posible de los gobiernos.
El contexto geopolítico “nunca tuvo un impacto tan grande” a nivel comercial, según analizó el presidente global de Minerva Foods, Fernando de Queiroz. Durante su participación en Agro en Punta, el empresario destacó las ventajas comparativas de Sudamérica para la producción de alimentos, y cuál debe ser la estrategia comercial en este contexto, en el que la volatilidad será parte de la nueva realidad.
El director de la mayor exportadora de carne vacuna de Sudamérica analizó que está cambiando la estructura productiva a nivel mundial. Señaló que en el hemisferio norte falta mano de obra, agua y energía, lo que hace más difícil la gestión de la sustentabilidad.
Sin embargo, todos esos recursos que faltan en el hemisferio norte, “el hemisferio sur los tiene en abundancia“, planteó. “Tenemos cómo abastecer la demanda. Si hablamos de los sectores de la producción de carne y de leche, son indiscutiblemente donde existen las diferencias más grandes entre los sistemas de producción de uno y otro hemisferio”, sostuvo.
Destacó que en Sudamérica “tenemos la posibilidad de extraer lo mejor de los dos sistemas” de producción ganadera, a pasto y a granos. Agregó que “no dependemos solo de los granos, como en el hemisferio norte, donde tienen inviernos rigurosos y falta el agua”. Y remarcó que “de esta forma, en Sudamérica podemos tener productividad y competitividad”.
De Queiroz hizo referencia a la teoría de la ventaja comparativa, de David Ricardo (1817), que establece que los países deben especializarse en producir y exportar bienes con un menor costo de oportunidad relativo, incluso si otros países son más eficientes en todo, y que esto fomenta el comercio libre, aumenta la eficiencia global y el bienestar mutuo.
En tal sentido, el presidente global de Minerva Foods destacó las ventajas comparativas de la región, y en particular de Uruguay, en la producción agropecuaria.
Y sostuvo que “tenemos que mostrarle al mundo, de la forma más antigua, viajando con un portafolio en la mano, qué hacemos, por qué lo hacemos diferente y de una forma más competitiva”.
Insistió en que “Sudamérica es la zona del planeta con más ventaja, con más neutralidad, que tiene la forma más natural y sostenible de producir. Y particularmente Uruguay, por un tema que considero muy importante y que no encontramos en los otros países, que es un ecosistema con una homogeneidad de producción. Por eso Uruguay siempre va a estar adelante en temas de sanidad, de sustentabilidad, de garantías de neutralidad política”.
Estos cambios en la estructura productiva también modifican los precios, pero no así el consumo. A propósito, el empresario cárnico señaló que “estamos con los precios más altos de la historia en el hemisferio norte, pero el consumo no baja”. Admitió que se creía que el consumo podría pasar a otra proteína, o a los carbohidratos, pero eso no ocurrió. Y analizó que esta readecuación de los precios es parte de una tendencia que “recién comienza”.
Insistió en que Sudamérica “es un pilar de sustentabilidad, de estabilidad, de tecnología y principalmente tenemos los recursos naturales más importantes, algo que no evaluamos tanto”. A propósito, sostuvo que el agua “es el gran tema”. Comentó que cuando habla gente de Medio Oriente les comentan que el agua “es nuestra ventaja comparativa”.
“Cuando vendemos carne, soja, maíz, vendemos agua de diferente forma. Somos buenos en la producción de alimentos, no hay región del mundo que pueda producir como nosotros”, insistió.
Y planteó que en este escenario se presentan oportunidades para transformar los desafíos vinculados con la geopolítica, sustentabilidad, accesibilidad, precios y competitividad, a través de un mayor trabajo en conjunto entre el gobierno y el sector privado.
Actualidad geopolítica
El presidente de Minerva Foods analizó que en el mundo “hay una transición estructural”, y que “nunca en toda la historia los temas geopolíticos han tenido un impacto tan grande”. Repasó que antes se hablaba de nearshoring –instalar empresas en lugares cercanos a los mercados, por logística, para poder entrar con productos–, pero que ahora la lógica es el “friend shoring”, porque los negocios se hacen “con quién confías”.
A propósito, planteó el ejemplo de Estados Unidos, que “cierra las puertas a países que no comparten su ideología, y las abre a los que sí la comparten”. Analizó que esto “va a traer mucha más volatilidad en nuestros sistemas políticos”, y recordó que Brasil tendrá elecciones en octubre de este año.
De Queiroz consideró que la volatilidad “va a seguir como la nueva realidad”, pero sostuvo que “nos podemos proteger con agilidad” y “tener la gestión del riesgo mucho más presente en nuestro negocio”. A propósito, planteó la diversificación de zafras en los establecimientos, y agregar complementariedad, algo que “nos puede tornar únicos”.
Trabajo público-privado
Ante este contexto, el empresario planteó que “tenemos que trabajar con el gobierno para que sea lo más neutral posible”. Agregó que los países del Mercosur deben trabajar juntos, pero también por separado.
En tal sentido, felicitó al gobierno uruguayo “por lo que está buscando hacer con China, por estar buscando hacer acuerdos bilaterales, pero respetando las reglas del Mercosur”. Y consideró que “esta flexibilidad se vuelve cada vez más importante y más sana para los países”.
“Hoy hay que hacer, no hay más una regla que vale para todos. Hay situaciones particulares en las que el sector privado tiene que estar, junto con el gobierno, trabajando para lograr lo mejor, considerando toda esta situación geopolítica que es muy cambiante”, planteó.
Agregó que “hay temas fundamentales, que son barreras, pero que se vuelven oportunidad”. Señaló que una de ellas es la “presión por la sustentabilidad, el cambio climático, que es un tema que sale un poquito de la agenda, pero que va a seguir en la consideración de los nuevos consumidores”; y el otro tema es la inestabilidad geopolítica.
“El gobierno puede decir y hacer cosas que en el sector privado no podemos, y viceversa. Por lo tanto, una vez que tenemos una agenda única, nos volvemos mucho más fuertes”, afirmó el presidente de Minerva Foods.
Seguridad alimentaria
Los temas vinculados con la seguridad alimentaria “se volvieron muy serios”, sostuvo De Queiroz. Indicó que en países desarrollados, como Estados Unidos y los europeos, la alimentación representa entre 8% y 9% del presupuesto de una familia; sin embargo, en los países en desarrollo la alimentación ocupa entre 40% y 45% del presupuesto familiar, siendo el rubro más importante.
A propósito, señaló que una inflación de los alimentos “derriba gobiernos, cambia sistemas políticos, porque no hay nada más peligroso que no tener comida en la mesa”.
Por lo tanto, señaló que por un lado hay países que buscan cómo desarrollar políticas para impulsar la producción de alimentos; y por otro lado, países que reconocen que no pueden desarrollar su producción y buscan hacer acuerdos comerciales con aquellos que son más competitivos. “Así surgen los acuerdos comerciales, porque estar cerca de los países competitivos es la gran estrategia”, afirmó.
En tal sentido, insistió que “en Sudamérica somos, por lejos, los más competitivos en ganadería”, ya que “no hay forma de producir con esta eficiencia en ningún otro lugar del mundo”.
También afirmó que los acuerdos “se vuelven cada vez más importantes” y que “cada vez más tenemos que comprender qué necesitan los países de destino”. “Tenemos que estar con los gobiernos trabajando en aranceles, en acceso, no solo sanitarios, sino en acceso real”, sostuvo el empresario cárnico.
En tal sentido, planteó el ejemplo del acceso de Uruguay a Japón, que calificó como “una oportunidad de oro”, pero lamentó que los aranceles impiden que sea un “acceso real”.
De Queiroz insistió en que la proteína “es parte esencial de la solución alimentaria”. Recordó que recientemente Estados Unidos cambió la pirámide de alimentación, y la proteína pasó al nivel más alto. “Éramos los villanos y ahora somos los héroes de la historia”, dijo.
Gaza y Arabia Saudita
El presidente de Minerva comentó que visitó Gaza antes del conflicto y “tuve una recepción espectacular de los palestinos, nunca fui tan bien tratado en otro lugar, y me explicaban que en los lugares de conflicto, en el momento de las comidas, es cuando saben que toda la familia está bien, que todos están sanos y juntos”. Y por eso, consideran importante tener empresas que les puedan proveer alimentos, que les permitan tener estos rituales familiares, “lo valoran mucho, y eso nos inspiró”, dijo.
Por otra parte, al referirse a Arabia Saudita, el empresario dijo que uno de los inversores más importantes de Minerva Foods es el Fondo Soberano de ese país.
De Queiroz comentó que los árabes de la región del Magreb “son muy sociables, son muy del cara a cara, hacen negocios a partir de la confianza que generan”. Destacó que en un mundo donde hay muchas más comunicaciones, a través de internet, de inteligencia artificial, “ellos priorizan las relaciones personales para generar vínculos de confianza y desarrollar proyectos”.
Y comentó que Uruguay “ya está presente con fuerza en Arabia Saudita, reemplazando a Australia con un producto de calidad”.
Complementariedad
Cuando se refirió a la complementariedad, De Queiroz planteó el ejemplo de Brasil, donde el etanol de maíz representa un tercio de todo lo que se produce en el país, que antes se basaba en caña de azúcar. Señaló que la burlanda del maíz, que es el residuo del proceso de etanol, “es perfecto para la producción ganadera, extremadamente eficiente”, y planteó que “cada usina de etanol de maíz debería tener corrales”, porque el producto ni siquiera necesita ser secado.
Insistió en que hay sistemas complementarios, y que la diversificación “es la mejor forma de gestión del riesgo que puede tener un productor en Sudamérica”.
Escala
El presidente de Minerva Foods consideró que también “necesitamos ser grandes”, porque hubo una concentración de los compradores del mundo después de la pandemia. “Los supermercados están más concentrados, los foods services, las industrias. Tenemos que tener un balance de fuerza con los compradores en todo el mundo. Esto es fundamental para que tengamos competitividad. Tenemos que estar delante de los compradores con un equilibrio de fuerza”, enfatizó.
La Asociación Rural del Uruguay (ARU) valoró la decisión del Gobierno de ajustar 7% el precio de los combustibles desde abril, en un contexto de suba internacional del petróleo, aunque reiteró su preocupación por el impacto estructural del gasoil en los costos productivos. Así lo señaló el presidente de la gremial, Rafael Ferber, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
El dirigente consideró que la medida está alineada con el escenario global, pero destacó especialmente el rol del tope aplicado. “Está dentro de los parámetros lógicos, y ese 7% actúa como amortiguador”, afirmó.
Desde la visión del sector, este mecanismo permite evitar traslados más bruscos del precio internacional al mercado local, absorbiendo parte del impacto dentro del sistema. Sin embargo, Ferber dejó claro que el planteo de fondo del agro se mantiene: reducir las cargas que encarecen el gasoil productivo.
Uno de los principales puntos señalados es el peso de subsidios incluidos en el precio, como el fideicomiso del transporte urbano y el subsidio al supergás, que representan en conjunto unos $ 8 por litro. “Siempre lo vamos a denunciar y poner arriba de la mesa”, sostuvo.
En este nuevo escenario internacional, marcado por la volatilidad del petróleo, desde la ARU entienden que se abre una oportunidad para revisar estos componentes, en la medida en que el Gobierno deberá gestionar el impacto dentro de Ancap.
En particular, Ferber cuestionó el esquema de subsidio generalizado al supergás, planteando que debería focalizarse en los sectores de menores ingresos mediante transferencias directas, como las tarjetas de Mides. “El subsidio debería ir a quien realmente lo necesita”, indicó.
Además, el dirigente puso el foco en la estructura impositiva vinculada a la energía y en las diferencias entre sectores.
En ese sentido, mencionó el caso de la movilidad eléctrica, que ha recibido beneficios fiscales significativos en los últimos años. “Hay lugares donde analizar dentro de la política fiscal”, afirmó.
Según estimaciones de ARU, la renuncia fiscal asociada a los autos eléctricos —principalmente por exoneraciones de Imesi— supera los US$ 1.000 millones en los últimos cinco años, lo que abre el debate sobre la distribución de cargas dentro del sistema.
Para la gremial, el eje debe estar en equilibrar las condiciones, considerando el rol central del gasoil en la economía. “El gasoil productivo termina siendo el precio de la producción y del consumo”, sostuvo.
Los uruguayos son los extranjeros con más tierras en ese país, suman casi 3 millones de hectáreas, confirmó el viceministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme.
Paraguay está pasando por un momento “sin antecedentes” en inversión extranjera, aseguró a VERDE el viceministro de Industria y Comercio de ese país, Marco Riquelme. El jerarca participó del Foro Paraguay, celebrado en Agro en Punta. Riquelme destacó que el presidente paraguayo, Santiago Peña, “tiene el desafío de posicionar a Paraguay en el mapa mundial, como un jugador global, de la parte industrial y logística”.
Señaló que hasta hace algunos años “poco se conocía de Paraguay”, porque históricamente fue un país importador de productos. Sin embargo, “en la última década y media estuvimos trabajando mucho sobre la industrialización y el fortalecimiento de la hidrovía Paraguay-Paraná, que es nuestra salida logística al mundo, y por donde pasa entre el 70% y 80% de los bienes exportados e importados”.
Los mercados y precios anhelados
Uno de los atractivos más destacados de Paraguay para los inversores es su régimen tributario, “como ningún otro país en la región”, destacó el viceministro de Industria. Además “es muy simple”, afirmó.
El país solo tiene tres impuestos: IVA (10%), Impuesto a la Renta (10%) e Impuesto a los Dividendos (8%). “Después no hay ningún otro impuesto escondido que el ciudadano o el empresario tenga que pagar”, aseguró el jerarca.
Destacó que las ventajas de tener impuestos bajos y un régimen tributario “muy simple”, es que permite una formalización “muy fácil”, y que la economía “esté pujante y creciendo”.
En 2004 fue la última vez que se cambió el régimen impositivo en Paraguay. En ese momento el Impuesto a la Renta era del 30% y bajó al 10%. “Esto hizo que se quintupliquen los ingresos al fisco de un año para el otro. No necesariamente subir los impuestos es el camino para poder aumentar los ingresos tributarios. En este caso fue una reducción de los impuestos lo que hizo que se quintuplique los ingresos del fisco, y que Paraguay entre en un proceso de formalización, en el cual seguimos. Esto también permitió desarrollar la infraestructura del país”, valoró el integrante del gobierno que preside Santiago Peña.
Maquila
En Paraguay está en crecimiento el régimen de maquila. Se trata de un régimen de inversión a través del cual el Estado ofrece un impuesto único del 1% para empresas que se instalen en el país, con el fin de transformar la materia prima y exportarla. De esta forma, exoneran el Impuesto a la Renta, el Impuesto al Dividendo y el IVA.
“Necesitamos de este régimen para poder darle trabajo a las 100.000 personas que cada año entran a la población económicamente activa del país. Vemos que hoy la maquila está dando US$ 1.300 millones de productos manufacturados, diversificados, y también está generando 36.000 empleos”, remarcó el viceministro.
Seguridad jurídica
Riquelme aseguró que las invasiones o apropiaciones ilegales de tierras es algo que en Paraguay “ya no existe”. Y sostuvo que los inversores uruguayos que están en el país pueden dar fe de ello. El ministro afirmó que después de los paraguayos, son los uruguayos quienes más tierras tienen en Paraguay, sumando “casi 3 millones de hectáreas”.
El Estado y los privados
El viceministro paraguayo reconoció que “todavía nos falta mucho en infraestructura” y que “hay que hacer un montón de inversiones”. Consultado sobre la fuente de financiación para esas inversiones, considerando que los impuestos del país son bajos, Riquelme respondió que “eso lo dejamos en manos de los privados”.
“Creemos en la asociación público-privada, donde la concesión de una ruta o de una red eléctrica la tiene que hacer el sector privado, mientras que el Estado se dedica a fortalecer las instituciones”, declaró.
Datos económicos
En el promedio de los últimos 20 años la inflación en Paraguay fue de 3,5% anual, mientras que el crecimiento del país en 2025 fue de 6,3%, “casi triplicando el promedio de la región”, destacó el viceministro de Industria durante, que participó del Foro Paraguay, organizado por la celebración de los 25 años de Everdem.
Además, el desempleo en Paraguay es menor al 6%. En Paraguay 70% de la población tiene menos de 35 años. “Los jóvenes están tomando roles de preponderancia, asumiendo obligaciones muy importantes, y eso hace también que el ecosistema laboral sea muy prudente, sano, jovial e innovador”, valoró el jerarca.
“Invitamos a los inversores a que vayan a Paraguay. Muchas veces se escuchan comentarios con algunos sesgos, pero es muy importante ir, conversar con la gente, y se darán cuenta de que el país tiene mucho que ofrecer”, agregó el secretario de Estado.
Agricultura y forestación
Paraguay cuenta con un área agrícola de 3 millones de hectáreas, donde produce 10 millones de toneladas de soja. “Todavía hay por ganar en productividad, pero muchas más hectáreas de soja no vamos a poder hacer”, explicó Riquelme.
Al mismo tiempo, el sector forestal viene creciendo a razón de 80.000 hectáreas por año en los últimos cuatro años. Actualmente el país cuenta con 400.000 hectáreas forestadas, pero su área potencial es de 8 millones de hectáreas forestales en todo el país.
“Es una buena oportunidad para poder invertir, porque esas hectáreas todavía son de ganadería de baja productividad, con alto potencial forestal. Es un buen momento para salir a comprar campos, que todavía están baratos, por los malos números de la ganadería de baja intensidad”, planteó el integrante del gobierno paraguayo.
Agregó que esos campos se pueden convertir en silvopastoriles, con una dotación de 0,5 cabezas por hectárea. Ese sistema híbrido permitiría “ganar con la producción forestal, con la ganadería y también con la venta de créditos de carbono”, señaló.
A propósito, comentó que Paraguay tiene una ley “muy moderna” de créditos de carbono, y también tiene acuerdo con Singapur y Taiwán para su venta.
El huevo y la gallina
En Paraguay está planteada la discusión sobre qué debe ir primero, si la producción forestal o la industrialización de la madera. “Estamos creciendo mucho en la parte forestal, pero todavía no estamos creciendo en la industrialización, que es nuestro siguiente paso”, dijo el viceministro de Industria.
Agregó que hace unos años se aprobó la ley para poder exportar rollos de madera, y que muchos empresarios del sector están haciendo las inversiones para ese negocio que tiene retornos de inversión que “van del 16% al 18% en dólares”.
Además, destacó que el ciclo de la madera en Paraguay es de siete años, muy rápido, y eso es muy positivo para el retorno de la inversión.
“Estamos saliendo a buscar inversionistas para mejorar el sector de muebles de madera, de flywood (contrachapado), de madera terciada, y en algún momento también tener una fábrica de celulosa, que es la gran expectativa que tenemos como país”, detalló el jerarca.
Riquelme destacó que los uruguayos conocen muy bien la transformación económica que trae una planta de celulosa a un país pequeño. Y se mostró confiado en que esas inversiones llegarán “cuando esté la madera”. Sostuvo que “faltan 300.000 o 400.000 hectáreas para que podamos tener la primera planta de celulosa en Paraguay”.
Planta de celulosa de Paracel
El proyecto de la planta de celulosa de Paracel “está bastante avanzado” en su estapa de planificación, comentó el viceministro de Industria. Explicó que hubo que ampliarlo de 1,8 millones de toneladas a 2,5 millones de toneladas, y eso lo retrasó.
Detrás de este proyecto están varias familias empresarias importantes de Paraguay, que están buscando asociarse con algún gran jugador a nivel mundial, con el fin de poder comenzar las obras.
Riquelme también comentó que la empresa tiene el terreno comprado, el movimiento de suelos está hecho, están empezando a construir el puerto y tienen 300.000 hectáreas forestadas. “El país entero tiene muchas expectativas, y esperamos que se concrete lo antes posible”, dijo.
Otros sectores de interés
El gobierno paraguayo observa que hay mucho interés de inversores en el sector de la producción de proteínas. Recientemente se anunció una inversión de US$ 300 millones, de un grupo español, en la producción de carne de cerdo. “Van a traer 45.000 madres, que al tener pariciones de entre 10 y 12 lechones generarán bastante productividad; además, no se tiene que tener mucha tierra para esta producción”, destacó el viceministro.
Consideró, además, que el potencial del negocio “va a permear en la clase media, un sector que no puede entrar en ganadería, porque la barrera de entrada es muy alta, al requerir de una gran superficie de tierra”.
También se espera que crezca mucho la producción aviar. “Se está invirtiendo en mucha tecnología en la producción de pollos. Se va a abrir la primera granja de ponedoras en Paraguay, para abastecer el mercado local de huevos, pero también estamos avanzando mucho en el sector frigorífico aviar, porque Taiwán recién liberó los aranceles para la exportación de pollo desde Paraguay; esto nos genera un mercado gigantesco”, destacó Riquelme.
Además, la multinacional de origen brasileño JBS acaba de anunciar una inversión de US$ 135 millones en un frigorífico de pollos en Paraguay.