Zafra récord en contratación de seguros de rinde, valoró Ibáñez (Vigía Seguros)

Los seguros agrícolas continúan ganando espacio como herramienta para gestionar el riesgo climático, luego de una campaña de soja marcada por «importantes» pérdidas provocadas por el déficit hídrico. La última zafra registró un «récord» en la contratación de seguros de rendimiento y de cara al invierno, los productores volvieron a «ampliar» las coberturas ante la incertidumbre climática. Así lo señaló el director de Vigía Seguros, Santiago Ibáñez, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Explicó que desde el punto de vista de las coberturas tradicionales de granizo, la campaña de verano transcurrió con «relativa normalidad» y solo se registraron algunos eventos puntuales. Sin embargo, el panorama fue muy diferente para los seguros de rendimiento e inversión, debido al fuerte impacto que provocó la sequía sobre la soja en buena parte del litoral agrícola. “Fue una zafra récord en la venta de seguros de rendimiento”, dijo.
Ibáñez indicó que las zonas más afectadas se concentraron principalmente en el eje comprendido entre Fray Bentos, Mercedes, Dolores, Cardona e Ismael Cortinas, extendiéndose hacia Nueva Palmira, donde el déficit hídrico provocó «importantes» pérdidas de rendimiento.
Advirtió que esa región concentra cerca del 80% al 90% de las pólizas contratadas por la empresa, debido a que allí se localiza buena parte del núcleo agrícola del país. “Fue la zona donde el déficit hídrico golpeó con mayor intensidad”, sostuvo.
El director de Vigías Seguros comentó que estas coberturas contemplan pérdidas provocadas tanto por déficit como por exceso hídrico durante el período crítico del cultivo, comprendido entre floración y madurez fisiológica. Cuando las lluvias no alcanzan y el rendimiento final queda por debajo del nivel asegurado, el productor recibe una indemnización equivalente a la diferencia.
A modo de ejemplo, Ibáñez señaló que un productor que asegure 1.000 kilos por hectárea y finalmente coseche 500 kilos, será indemnizado por los 500 kilos restantes, tomando como referencia el valor asegurado al momento de contratar la póliza. “El seguro cubre la diferencia entre el rendimiento obtenido y el rendimiento asegurado”, precisó.
En cuanto a los costos, el ejecutivo dijo que el valor de estas coberturas depende de las características de cada empresa agrícola. Aspectos como el nivel de inversión, el régimen de tenencia de la tierra, el uso de maquinaria propia o contratada y el paquete tecnológico determinan el tipo de cobertura recomendada para cada productor.
En términos generales, los costos oscilan entre US$ 40 y US$ 100 por hectárea. “Analizamos cada empresa para ajustar el seguro al nivel de riesgo que realmente tiene”, afirmó.
Ibáñez destacó además el funcionamiento del Banco de Seguros del Estado durante la última campaña, que concentró prácticamente la totalidad de las pólizas de rendimiento comercializadas por la empresa.
Pese al elevado número de siniestros registrados de forma simultánea, el director de Vigías resaltó que el proceso de inspección y liquidación se desarrolló con agilidad gracias al refuerzo de peritos y a la unificación de criterios técnicos. “El Banco de Seguros respondió muy bien en una situación de alta siniestralidad”, sostuvo.
De cara a la campaña de invierno, señaló que la contratación de seguros también mostró un crecimiento importante. Uno de los productos más demandados fue la cobertura de resiembra, aunque los eventos registrados hasta el momento fueron escasos y muy puntuales, favorecidos por una implantación que se desarrolló en buenas condiciones.
A su vez, el fuerte impacto económico que dejó la sequía llevó a muchos productores a reforzar nuevamente su estrategia de cobertura. “Después de una campaña tan complicada, el productor volvió a asegurar más”, indicó.
Ibáñez comentó que la expectativa de un posible evento Niño también modificó algunas decisiones comerciales.
Por primera vez, varios productores contrataron seguros de falta de piso para los cultivos de invierno, una cobertura destinada a proteger la cosecha frente a excesos de lluvias durante noviembre y diciembre. “Nunca habíamos vendido este tipo de cobertura para cultivos de invierno y este año apareció la demanda”, afirmó.
Respecto a la soja, Ibáñez señaló que la mayor parte de los productores continúa asegurando rendimientos de entre 1.000 y 1.200 kilos por hectárea, niveles que representan aproximadamente el 80% de las pólizas contratadas.
Aclaró, no obstante, que algunos establecimientos optan por coberturas superiores cuando realizan mayores inversiones por hectárea o buscan proteger una parte más importante de sus costos de producción. Si bien el costo final puede variar según el capital asegurado por hectárea, las tasas aplicadas por las compañías permanecen estables. “Las tasas prácticamente no cambiaron respecto al invierno pasado”, enfatizó.
Escuchá a Santiago Ibáñez.




