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Agricultura

El trigo busca consolidar su expansión en superficie, rendimiento y calidad

16 de enero de 2023

En la zafra 2022/23 el área creció 18%, ubicándose en 288.000 hectáreas, la mayor desde 2015/16; el rendimiento promedio se acercó a los 4.000 kilos por hectárea

El sector agrícola “se preparaba para una cosecha de cultivos de invierno afectada por el déficit hídrico, pero las condiciones de luminosidad y de temperatura en el período crítico fueron extremadamente favorables”, explicó el ingeniero agrónomo Esteban Hoffman, de la consultora Unicampo, en Punto de Equilibrio de Carve y revistaverde.com.uy. “Las condiciones del llenado del grano y las bajas temperaturas terminan compensando la falta de agua en muchas zonas. El llenado fue larguísimo y tuvo condiciones muy favorables para los cereales”, agregó.

 En la zafra 2022/23 la superficie de trigo creció 18% y se ubicó en 288.000 hectáreas, fue la mayor área sembrada desde la zafra 2015/16, cuando se alcanzaron las 330.000 hectáreas, según los datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). 

Hoffman indicó que durante esta última zafra de invierno las temperaturas muestran características similares a las que tienen las zonas ubicadas al sur de Buenos Aires, como Balcarce. “Hemos tenido dos grados (Celsius) menos frente a lo que sucede en un año normal”, por eso la productividad promedio de los cereales de invierno puede acercarse “a los 4.000 kilos por hectárea (kg/ha)”, acotó.

 En esa línea, en el anuario de la Oficina de Políticas Agropecuarias (Opypa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), se informa que la media productiva del trigo se acercaría a los 3.800 kg/ha, pero aclara que esa proyección se realiza con un avance de cosecha de 15%. Si se concreta ese rinde promedio, estaría 5% por debajo del alcanzado en la zafra anterior (3.985 kg/ha) y 9% por debajo del rinde récord (4.181 kg/ha) del año 2020/21. 

Además, destacó que el sector “ha trabajado para lograr trigos de calidad panadera, a través del proyecto Urutrigo, y actualmente la producción cuenta con 11 materiales calificados como Urutrigo, con parámetros adecuados a las necesidades tanto de la industria local como internacional”.

 De acuerdo a un relevamiento realizado por VERDE, hubo más situaciones con bajos niveles de proteína y pH al norte del río Negro en relacón al sur. 

En los departamentos de Río Negro y Paysandú, los rendimientos fueron “muy altos”. En el final del invierno y el arranque de la primavera el potencial productivo no estaba claro, por eso “no se fertilizó pensando en sacar 5.000 kilos o más”, dijo a VERDE, Germán Bremermann, de Barraca Erro. 

Sin embargo, se sacaron rindes “por encima” de lo esperado, entonces “es lógico que haya dilución y la proteína estuviera más baja” de lo que marcan los estándares comerciales, comentó.

En varias zonas del departamento de Colonia, pese a haber tenido una de las primaveras más secas de la historia, los productores agrícolas se llevaron una “gran sorpresa” por los resultados positivos obtenidos en la cosecha de los cultivos de invierno, confirmó el jefe del departamento técnico de Copagran Colonia, Alberto Bouvier, en entrevista con el programa Punto de Equilibrio, que se emite por radio Carve y revistaverde.com.uy.

Explicó que la cosecha de trigo dejó un rinde promedio de 4.200 kg/ha, “fue una muy buena zafra”, consideró. Mientras que el pH del cereal fue 78 y la proteína se ubicó por encima de 11,5%.

En la zona comprendida entre las localidades de Nueva Palmira, Carmelo, Palo Solo y Agraciada, donde “prácticamente no llovió nada”, los rindes se acercaron a los 4.000 kg/ha y tuvieron más de 12% de proteína, informó Bremermann. Fuera de esa zona crítica de los departamentos de Soriano y Colonia, los rindes se ubicaron entre 10% y 15% por encima de los 4.000 kg/ha, con buenos niveles de  proteína. 

En la zona centro “el rendimiento también estuvo por encima de lo esperado” en los tres cultivos de invierno (colza, trigo y cebada), pero “no fueron tan altos como en el litoral, porque los suelos son diferentes”, acotó.

Opypa señala que la producción de trigo se ubicaría en el orden de 1,1 millones de toneladas (Mt), superando las 974.000 del año previo y muy por encima de la media anual del último quinquenio, que fue de 771.000 toneladas. 

Con esos números, el saldo exportable estaría por encima de las 600.000 toneladas, dado que Opypa asume unas 80.000 toneladas de stock al 30 de octubre de 2023 y un consumo local de 450.000 toneladas durante el ciclo 2021/22. El consumo local –que incluye molienda, semilla, alimentación animal y el trigo utilizado como insumo para la elaboración de etanol— se estimó en 420.000 toneladas.

 En la zafra 2022/23 el mercado comenzó con precios superiores a los registrados en el comienzo de la zafra pasada (US$ 268 por tonelada), y reflejó la situación internacional del cereal. Los precios para el trigo de buena calidad, con destino a la exportación a fines de noviembre, se acercaban a US$ 306 por tonelada puesto en Nueva Palmira. Desde el inicio de la zafra 2013/14 no se registraba esa cifra al inicio de una zafra, según Opypa. 

 Luego los precios tocaron los US$ 320 por tonelada para bajar a US$ 290 a mediados de diciembre. En esa línea, Mauricio Pino, director de Alpino Agronegocios, dijo a VERDE que en el área de influencia de la empresa “se vendió 65% del trigo a un precio promedio que estuvo entre US$ 315 y US$ 320 por tonelada”.

 Pino dijo que los productores adoptaron una posición “pareja” a la hora de comercializar los distintos granos de invierno. “Se consideró que los rindes llevaron a vender y cerrar el ciclo comercial. El productor vendió cerca del 90% de la cebada y un 40% de la colza. En cuanto al resto de la oleaginosa invernal, el productor está esperando un repunte de los precios para cerrar ventas”, indicó.

 LOS NÚMEROS 

Si bien la buena productividad y los precios tonificados “permiten al productor lograr ingresos superiores a US$ 1.000 por tonelada, a diferencia de la zafra anterior, el incremento en los costos reduce el margen obtenido. La escalada internacional del precio de la energía disparó el precio de los fertilizantes y algunos agroquímicos, repercutiendo en el aumento de los costos del cultivo, que se incrementarían en el orden de 50% en promedio”, indicó Opypa. 

 A modo de ejemplo, “en el caso puntual de la urea, su cotización en el mercado local pasó de un promedio de US$ 560 por tonelada en febrero de 2021 a US$ 900 por tonelada un año después. Con la invasión de Rusia a Ucrania, la urea superó los US$ 1.100 por tonelada, y la preocupación durante mayo –momento de siembra del cultivo– no sólo fue la alta volatilidad en el precio –con cotizaciones diarias– sino la incertidumbre sobre la disponibilidad de fertilizantes”, agregó la oficina del MGAP. 

 Con ese escenario, según este informe, los márgenes del trigo (ingresos brutos menos costos sin renta) serían positivos por tercer año consecutivo, de US$ 100 a US$ 150 por hectárea. 

 EL PESO DE LA EXPORTACIÓN

 El mercado triguero local en 2022 estuvo caracterizado por un abundante volumen de producción nacional, superior al del año previo, con excelentes condiciones de calidad e inocuidad del grano. A eso se sumó el escenario internacional con la guerra entre Rusia y Ucrania, junto a problemas productivos en algunas regiones y una caída de las existencias globales. 

El ciclo 2021/22 mostró un crecimiento de la producción por cuarto año consecutivo. Este aumento fue de 4% respecto al ciclo anterior, como resultado del aumento del área y de la productividad. El volumen se acerca a las cosechas obtenidas cinco o seis años atrás, cuando se superó 1 millón de toneladas.

Opypa detalló en su anuario que la comercialización de la cosecha inició en noviembre de 2021 con menos de 75.000 toneladas de grano en existencias, provenientes de zafras anteriores. La excelente calidad e inocuidad del grano, sumado al incremento de los precios –consecuencia del conflicto bélico– y la fuerte demanda internacional, permitió canalizar el saldo exportable con existencias remanentes que se mantuvieron en niveles mínimos. Al 31 de octubre de 2022 el stock de trigo en depósitos alcanzó 40.000 toneladas, siendo este el menor volumen de los últimos 10 años.

 En el período comprendido entre noviembre 2021 y octubre de 2022 “las exportaciones de trigo se incrementaron 18% y alcanzaron las 694.000 toneladas, superando las 587.000 toneladas exportadas en los 12 meses previos. Este fue el mayor volumen exportado de los últimos ocho años. 

De acuerdo a la información histórica disponible, las exportaciones de trigo representaban –en promedio– el 70% de la producción total. Con el devenir de los años, la disminución del área sembrada, consecuencia de bajos precios y la competencia de otras opciones de cultivos de invierno más atractivas económicamente, sumado a algunos años con mala productividad, la participación de las exportaciones en la producción de trigo se redujo a 36%. En la zafra 2021/22 el 71% del volumen producido tiene como destino la exportación del grano, recuperando notablemente su participación”.

Según Opypa, el valor total de las exportaciones en el período entre noviembre de 2021 y octubre de 2022 alcanzó los US$ 223 millones, 53% por encima de los US$ 146 millones del período previo. Se trata del mayor monto desde 2013/14, cuando las exportaciones totalizaron US$ 400 millones (FOB). 

El precio medio de las exportaciones fue US$ 321 por tonelada, representando una mejora sustancial de 29% respecto de los US$ 248 registrados un año antes, y acompaña la dinámica creciente de los mercados externos. Uruguay logró capturar la coyuntura del precio internacional del trigo en máximos históricos y registró exportaciones –puntuales– que superaron los US$ 400 por tonelada.

 Uruguay presentó una alta diversificación de destinos, que no se observaba desde hace una década. Argelia fue el principal destino en este período, con compras por casi 292.000 toneladas. Brasil continúa dentro de los principales mercados, aunque su participación continúa reduciéndose, y cayó de 52% en el periodo comercial anterior a 32%. 

En la lista continúa Chile –que desde hace años se consolida como un comprador frecuente– y los países africanos Togo, Ghana y Camerún, realizaron compras de 40.000 toneladas cada uno. Finalmente, Mauritania, Túnez –por segundo año consecutivo– y Suiza –país europeo que aparece por primera vez– demandaron 30.000 toneladas en promedio cada uno. Mientras que se registraron envíos menores a Noruega, Canadá, Perú y Vietnam.

 En este contexto, la industria molinera nacional duplicó las importaciones respecto al período anterior, al llegar a 4.146 toneladas. El precio de la tonelada importada promedió US$ 302 (CIF). Históricamente el origen del trigo importado por Uruguay es Argentina, pero por primera vez se importó trigo de Brasil, país que tiene la particularidad de ser el principal importador de trigo de la región, destacó Opypa en su informe anual.

Nota de Revista Verde N°105

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