Agricultura

Se expande la utilización de drones agrícolas en el mercado uruguayo

25 de marzo de 2024

Consideran que la tecnología llegó para quedarse; se realizan capacitaciones y estudian parámetros para que la utilización sea la correcta y se minimicen riesgos

Desde hace dos años la empresa Dragur, representante de los drones DJI Agriculture en Uruguay, tuvo un incremento muy significativo de sus ventas, reflejo del interés que genera esta tecnología para aplicaciones agrícolas, debido a las ventajas que ofrece en comparación con otras alternativas. “El primer año comercializamos 30 drones y en el segundo fueron 116”, informó a VERDE el director de la empresa, Augusto Scaglia.

“Este es nuestro tercer año, empezó un poco más despacio, pero a nivel general venimos con expectativa de crecimiento. Queremos superar la meta, aunque es difícil crecer al 300% como en el año anterior, pero nos gustaría por lo menos duplicar los números del año pasado. Para eso tenemos que seguir sumando técnicos, seguir creciendo en estructura, mejorando en capacitaciones”, agregó el titular de la empresa que tiene su casa matriz en Cardona y que cuenta con locales en Río Branco (Cerro Largo) y en Rivera. 

Scaglia remarcó que “la aceptación que viene teniendo la tecnología es altísima, empezamos comercializando un equipo de menor porte, que introdujo la tecnología, el productor se animó a probarlo y a validarlo para empezar a hacer aplicaciones con dron, y a partir del segundo año, cuando llegó el Agras T40, que es un equipo de mayor porte y con mayor capacidad de trabajo, fue algo más interesante, porque el productor lo vio como una herramienta atractiva para hacer cierta cantidad de hectáreas por hora o por día”. 

El empresario describió que Agras T40 es un dron con una capacidad de tanque de 40 litros. El empresario explicó que la familia Agras tiene dos modelos: T40 y T20P, “este último es la evolución de un hermano que tenía en años anteriores”. 

Indicó que “el de 20 litros puede hacer 2 hectáreas por vuelo y el T40 hasta 4 hectáreas por vuelo. Eso es muy variable, dependiendo de la geometría del terreno, complejidad del suelo, velocidad, ancho operacional, hay muchos factores, pero el T40 puede hacer entre 14 y 22 hectáreas, dependiendo de las condiciones ambientales”.

Prestaciones

El director de Dragur señaló: “con dron se puede realizar todo tipo de aplicaciones, de productos líquidos o sólidos. Se han hecho fertilizaciones líquidas, trabajos de preparación de campos, aplicaciones de herbicidas; en sólidos se está aplicando mucha urea”. 

Planteó que “por más que en un primer momento se puede decir que el equipo es muy chico y que el rendimiento no es el adecuado, hay momentos en que no se puede aplicar con otra herramienta, porque el maíz o el sorgo están demasiado altos, hay plantas que no se quieren pisar y por eso se hace una aplicación aérea. El rendimiento con el T40 es de casi 10 hectáreas por hora a 100 kilos, no es tan poco”. 

Informó que “este año se aplicó mucho cebo para bicho bolita. En forestación el cebo para hormiga se utiliza mucho y está validado por las principales empresas del sector. Ahora el sector forestal está explorando las aplicaciones líquidas, porque antes de plantar se aplican preemergentes y otros herbicidas, también preplantación y posplantación, para el control de malezas”. 

Por otra parte, comentó que en Río Branco tienen un cliente que le presta servicios a una empresa que siembra un área importante de arroz y soja, “que tiene cuatro drones y atiende gran parte de esa superficie. Con esos cuatro equipos y si las condiciones climáticas lo permiten, la capacidad operativa llega a 80 hectáreas por hora, lo que equivale a 700 u 800 hectáreas por día”.

El papel del MGAP

Scaglia informó que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) viene realizando varios ensayos, probando diferentes parametrizaciones y tecnologías, ya que de acá en adelante los drones vendrán provistos por sistemas de pulverización rotativos, con discos. “Se han sacado algunas conclusiones, pero aún quedan elementos por evaluar, para lograr aplicaciones más seguras”, dijo.

Indicó que en el MGAP hay preocupación por el impacto ambiental que pueda generar el mal uso de esta herramienta. “Por esa razón se están evaluando diferentes alternativas, lo que pone a Uruguay en la vanguardia en la evaluación científica del uso de drones con este nuevo sistema, ya que inclusive hasta en Brasil recién están diagnosticando los riesgos de deriva, dado que hasta ahora como en la mayoría de las partes del mundo los drones están equipados con sistemas de boquillas. Los estudios incluyen análisis de muestras con trazadores químicos en los laboratorios del MGAP, para evaluar distancias seguras de aplicación. El objetivo es generar información para que el uso general permita tener aplicaciones sin impactos, para ir entendiendo la tecnología”, detalló. El empresario señaló que actualmente en el mundo “hay mucha conciencia ambiental, eso ha sido muy importante para las buenas prácticas agrícolas”.

 Aseguró que están apuntando a una fuerte educación del manejo de fitosanitarios impulsando a los aplicadores que realicen los cursos de capacitación que dicte la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) a partir de este año. “También estamos estimulando el registro de estos equipos, que es obligatorio, y además a partir de este año quienes deseen aplicar productos bajo receta profesional deberán tener los registros correspondientes. Se está entendiendo que el registro de drones es muy sencillo, tanto en el MGAP como en la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura (Dinacia)”, valoró. 

Comentó que entre los clientes de drones agrícolas “hay personas queriendo invertir en una nueva empresa y empezar en el rubro. Para eso han tenido que aprender a volar los equipos, entender qué es una aplicación, las condiciones climáticas, todo lo que engloba a una aplicación y realizar todos los trámites que se demandan”.

Scaglia sostuvo que “para que la tecnología siga creciendo, es importante que los clientes se registren, que participen de los cursos del MGAP sobre manejo de agroquímicos, específico para drones”.

Resaltó que “la capacitación juega un papel muy importante. Ahora estamos desarrollando cursos con un contenido específico. Como empresa también estamos aprendiendo con nuestros clientes, para saber qué necesitan para que la herramienta sea cada vez más eficiente”. 

El empresario reconoció que “la mayoría de los inconvenientes que se pueden presentar en los drones es por mal uso, mal manejo o por no tener ciertas precauciones y el cuidado que exige el equipo. Por eso la capacitación en el equipo y en el manejo de fitosanitarios es fundamental”.

Perfil de la demanda

Además de estos nuevos emprendedores que desembarcan en el rubro, entre los compradores de drones para la agricultura “hay empresas que ya estaban trabajando con equipos terrestres, que incorporaron el equipo aéreo, porque lo consideran una herramienta complementaria cuando no tienen piso para hacer aplicaciones” o “cuando hay 20 o 30 hectáreas que están lejos y es más conveniente que mover un tractor”, ejemplificó Scaglia. 

También comentó que hay empresas aeroagrícolas que compran drones, sobre todo en la zona arrocera. “Muchas veces prefieren volar con dron, cuando hay un monte cerca, están bajo cables o tienen diferentes variedades de arroz. Se utiliza el dron en muchísimas situaciones. Por lo tanto, tenemos clientes que tienen aviones y drones, y también están quienes tienen mosquitos y drones”, dijo. 

Para el director de Dragur, la mayor ventaja que tiene el dron es la facilidad de transporte y su versatilidad, porque es a la vez una fertilizadora, pulverizadora y sembradora. Además, destacó que tiene la posibilidad de “aplicar sin romper el cultivo o compactar el suelo, de poder aplicar después que llueve, de mejorar bajos, de entrar donde un mosquito no puede entrar, zonas de campos que estaban abandonadas porque tienen mucha piedra y no se podía mejorar con alguna siembra, porque no se puede entrar con equipos terrestres”.

Por otra parte, opinó que el servicio posventa “es el alma del negocio”. Comentó que “desde que iniciamos las operaciones de la empresa entendimos que si no tenemos servicio posventa, repuestos, si no atendemos el teléfono, el negocio no tendría crecimiento, mucho más cuando se está vendiendo un producto nuevo, porque la gente lo está validando y parte de la validación es nuestro servicio”.

Valoró que “tenemos una excelente marca, que es DJI Agriculture, pero la marca por sí sola hoy no estaría funcionando en Uruguay sin el respaldo que le damos. Podés tener el mejor auto, el mejor tractor o el producto que quieras, pero si no tenés los repuestos y un buen servicio atrás, ese puede terminar siendo el peor producto para el cliente”.

Adopción en Latinoamérica

Consultado sobre la adopción de esta tecnología en Latinoamérica, Scaglia respondió que “el país que estaba en punta en drones hasta hace un tiempo era México, que empezó con fuerza en 2016, y hoy en día el referente es Brasil, por el crecimiento de las ventas”. 

El año pasado se vendieron más de 6.000 drones en Brasil, algo “impresionante”, considerando que “empezaron a tener un mercado fuerte en 2019”. Sostuvo que dos años de conocimiento y experiencia en este rubro “es un montón”. Agregó que “tienen equipos, carros, camiones, con varios generadores para trabajar a grandes escalas. En los países grandes, donde el dron está más avanzado, se ha invertido en estructura, porque la tecnología es rentable”. 

Por otra parte, comentó que “Argentina recién está empezando, les hemos dado una mano en capacitaciones y somos sus referentes en la región en este tema”.

Nota de Revista Verde N°113

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