Agricultura

En año Niño, el uso de fungicidas pasa de ser una “opción” a una decisión “casi obligatoria”

13 de julio de 2026

La mayor disponibilidad de agua prevista para la próxima primavera obligará a redoblar la atención sobre el manejo sanitario de trigo y cebada. En un escenario Niño, las enfermedades foliares encuentran condiciones “mucho más” favorables para desarrollarse, lo que incrementa “significativamente” la respuesta económica de los fungicidas y exige “ajustar” las estrategias de monitoreo y aplicación.

Así lo señaló el director del Estudio Cortese, Facundo Cortese, quien participará esta semana de una serie de jornadas técnicas organizadas por Bayer junto a Agroterra y Agromil en distintos puntos del litoral uruguayo, en una entrevista con Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

En el marco de la propuesta de Bayer con Cripton y Critpton Xpro, comentó que las actividades estarán enfocadas en el manejo sanitario de los cereales de invierno frente a un escenario climático que presenta una “alta” probabilidad de lluvias superiores a lo normal.

Según indicó, el objetivo es que productores y técnicos comiencen a planificar las decisiones sanitarias antes de que aparezcan los primeros síntomas en los cultivos. “La idea es anticiparse y empezar a pensar qué hacer antes de tener que intervenir en los cultivos”, dijo.

Cortese señaló que las enfermedades presentes son, en general, las mismas que aparecen todos los años, aunque en un año Niño las condiciones ambientales favorecen una mayor presión sanitaria y una evolución “mucho más” rápida.

Además del clima, el empresario recordó que el comportamiento sanitario dependerá de la variedad elegida, la rotación de cultivos y el tratamiento de semillas realizado al momento de la siembra. A partir de esta etapa, explicó, la principal decisión pasa por definir el fungicida y el momento más adecuado para su aplicación. “La gran decisión que queda ahora es qué fungicida utilizar y cuándo aplicarlo”, sostuvo.

En cebada, Cortese identificó a ramularia como una de las enfermedades de mayor riesgo en campañas húmedas. Suele intensificarse cuando existen períodos prolongados de exceso de agua y situaciones de estrés fisiológico, pudiendo provocar pérdidas importantes de rendimiento, acotó. Y destacó la importancia de mancha en red, cuya incidencia aumenta de forma considerable cuando predominan condiciones de alta humedad.

En trigo, el director de la firma señaló que las principales preocupaciones pasan por las royas, especialmente la roya amarilla, además de las distintas manchas foliares y el riesgo de Fusarium de la espiga durante floración, una enfermedad que cobra especial importancia cuando coinciden lluvias y condiciones predisponentes en esa etapa del cultivo. “En los años húmedos estas enfermedades encuentran condiciones mucho más favorables para desarrollarse”, dijo.

El especialista destacó que una de las principales ventajas de un año húmedo es la elevada respuesta que suele mostrar el uso de fungicidas. A diferencia de las campañas secas, donde el beneficio económico puede ser más variable, en un escenario Niño la rentabilidad de las aplicaciones resulta mucho más consistente.

Según comentó, ensayos realizados en Argentina muestran que, frente a enfermedades como mancha en red, la diferencia entre no aplicar fungicidas y utilizar la mejor estrategia disponible puede representar pérdidas de entre 10% y 20% del rendimiento.

En un cultivo de 5.000 kilos por hectárea, esa diferencia equivale aproximadamente a una tonelada por hectárea, una respuesta que consideró imposible de ignorar desde el punto de vista económico. “En un año húmedo, la decisión de usar fungicidas prácticamente cae de maduro”, afirmó.

Respecto al momento de aplicación, Cortese explicó que la fitopatología continúa priorizando el monitoreo y los umbrales de intervención. Sin embargo, reconoció que en campañas húmedas los técnicos tienden a adelantarse algunos días cuando existen variedades susceptibles, presencia de enfermedades en la zona o pronósticos confiables de alta presión sanitaria.

Más que hablar de aplicaciones preventivas, prefirió referirse a una reducción de los umbrales de intervención. “En un año húmedo la discusión ya no es si aplicar o no aplicar; la discusión pasa a ser cuántas aplicaciones realizar”, sostuvo.

Finalmente, destacó el importante avance que registró la tecnología de fungicidas durante los últimos años. Recordó que la incorporación de nuevas familias químicas, como las carboxamidas, amplió significativamente las alternativas disponibles para el productor, mejorando tanto la eficacia del control como la seguridad para el usuario y el ambiente.

A su entender, el desafío consiste ahora en combinar esas herramientas con un adecuado monitoreo y una correcta elección del momento de aplicación. “Hoy el productor dispone de herramientas mucho más eficientes para manejar las enfermedades de los cereales de invierno”, valoró.

El itinerario será el siguiente, martes 14 de julio: 08:00 hs Soforuta en Tarariras, 10:00 hs Sofoval en Colonia Valdense, 14:00 hs Agroterra en Nueva Helvecia y a las 18:30 hs en la Asociación Agropecuaria de Dolores.

Miércoles 15 de julio: 08:00 hs, Alpino en Mercedes, 10:00 hs Calmer en Mercedes y a las 14 hs Agroterra en Ombúes de Lavalle. Mientras que el Jueves 16 de julio, a la mañana será en Agroterra, Young (Río Negro).

Escuchá al director del Estudio Cortese, Facundo Cortese.

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