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Agricultura

El diésel renovable “del campo a la rueda” puede sacudir el tablero

21 de enero de 2023

El diésel renovable está ganando adeptos a la inversión en EE.UU. y Canadá, ya que el impulso para reducir las emisiones de carbono de los camiones y otros usos del diésel está estimulando el desarrollo de este combustible.

Eduardo Díaz
Consultor Privado

Apuntalar el uso de biodiesel a partir de aceites de granos, especialmente de soja y otros, es una estrategia definida a nivel político en algunos estados de Estados Unidos (EEUU), como una manera de reducir las emisiones de gases con efecto invernadero que provocan los automóviles, camiones y aviones, y así cumplir con los objetivos planteados. Eso podrá sacudir el tablero de la oferta y demanda de productos agrícolas, con distintas consecuencias en el mercado internacional. 

El diésel renovable es un tipo de biodiésel producido mediante diversos procesos, como el hidrotratamiento, la gasificación, la pirólisis y otras tecnologías bioquímicas y termoquímicas. Dado que el diésel renovable es químicamente similar al diésel derivado del crudo, el combustible renovable puede mezclarse en cualquier proporción, o incluso sustituirlo totalmente. El diésel renovable se diferencia del biodiésel, que se produce por transesterificación y suele mezclarse en una proporción del 5% al 20% con el diésel de origen fósil.

Hasta la fecha, el principal impulsor del diésel renovable es la Norma de Combustibles Bajos en Carbono (LCFS, por sus siglas en inglés) de California, que proporciona créditos por el uso de biocombustibles bajos en carbono. Además del programa de California, Oregon tiene su propio LCFS, y el Estado de Washington está en proceso de implementar un programa similar. Otros estados, como Nueva York, Nuevo México y Minnesota están estudiando la posibilidad de adoptar programas similares.

Además, la administración de Joe Biden ha manifestado su deseo de promulgar nuevas normas de emisiones para los camiones pesados, lo que podría suponer un apoyo adicional para el diésel y el biodiésel renovables, sector que deberá reducir en un 50% las emisiones totales de gases de efecto invernadero para 2030 respecto a los niveles de 2005.

En la Conferencia BMO Farm to Market, Archer Daniels Midland (ADM), uno de los mayores procesadores de cereales del país, informó que la capacidad de producción anual de diésel renovable en EEUU aumentará 3.000 millones de galones en tres años.

ADM se está posicionando para convertirse en uno de los principales proveedores de materias primas para la creciente industria, ya que la empresa considera que el crecimiento de la producción de diésel renovable es una “oportunidad significativa”, dijo Greg Morris, presidente de la Unidad de Servicios Agrícolas y Semillas Oleaginosas de ADM.

La empresa anunció sus planes de construir la primera planta de trituración de soja y una refinería en Dakota del Norte, para satisfacer la demanda de diésel y biodiésel renovables. La instalación, que tendrá una inversión de US$ 350 millones, estaría en funcionamiento antes de la cosecha de 2023, y procesará 4.100 toneladas de soja por día.

El proyecto cuenta también con un fuerte apoyo estatal. “Esta planta de procesamiento de soja es un cambio de juego para los agricultores de Dakota del Norte, ya que añade valor y amplía el mercado de este importante cultivo más cerca de casa, al tiempo que apoya la producción de productos como el diésel verde renovable aquí mismo, en Dakota del Norte”, dijo el gobernador de ese estado, Doug Burgum.

Otro de los principales procesadores de granos, Cargill, dijo que está invirtiendo US$ 475 millones para aumentar su capacidad de procesar soja y ampliar la producción de aceite de la oleaginosa, que puede utilizarse en el diésel renovable y el biodiésel. “Nos estamos posicionando para satisfacer la creciente demanda mundial y nacional de productos de soja, tanto en los mercados de alimentos como de combustibles”, dijo Warren Feather, director-gerente de Cargill Agricultural Supply Chain North America.

Los proyectos incluyen la ampliación de la capacidad de trituración en las plantas de Iowa y Ohio, y la duplicación de la velocidad de carga en las plantas de Kansas y Missouri.

Cargill se asoció con el operador de paradas de viaje Love’s para construir una planta de diésel renovable de 80 millones de galones al año en Hastings, Nebraska. A través de esa empresa conjunta, denominada Heartwell Renewables, Cargill proporcionará materia prima de sebo para la producción de diésel renovable, que será transportada y comercializada en EEUU por Musket, la rama de comercio y logística de productos básicos de Love’s.

A la vez, Canadá pondrá en marcha su propio programa de combustibles bajos en carbono, lo que impulsó el anuncio de dos plantas de procesamiento de canola en Saskatchewan –el mayor productor de canola de Canadá–, para suministrar materia prima a los productores de diésel y biodiésel renovables.

Cargill tiene previsto invertir US$ 350 millones en la construcción de una planta de procesamiento de canola en Regina. La instalación, con una capacidad de producción anual de 1 millón de toneladas, se inaugurará a principios de 2024.

Ceres Global Ag Corp. anunció que está buscando inversores para financiar una planta de procesamiento de colza de US$ 350 millones en Northgate, Saskatchewan. La planta propuesta producirá más de 500.000 toneladas de aceite de canola al año, y está previsto que comience a funcionar en 2024.

“Este es un momento emocionante para Ceres Global´, mientras nos posicionamos para aprovechar la demanda sin precedentes de trituración de semillas oleaginosas en América del Norte”, dijo el CEO de Ceres, Robert Day. “Aunque hay múltiples impulsores que contribuyen a esta demanda, el más importante es el movimiento hacia la energía verde, y la necesidad de aceite vegetal como materia prima para la producción de diésel renovable”, agregó.

Las petroleras

Phillips 66 y Marathon son las empresas petroleras que más están invirtiendo en la conversión de sus operaciones de combustibles fósiles para que funcionen con materias primas biológicas. Phillips 66 dijo que había completado el proyecto inicial de diésel renovable en su refinería de Rodeo, California, mientras avanza en su proyecto Rodeo Renewed: la conversión completa de la refinería de petróleo de 120.200 barriles por día (b/d) en una planta de combustible renovable de 50.000 b/d para principios de 2024.

“En abril la empresa completó la conversión de su hidrotratador de diésel, que aumentará la producción de diésel renovable a 8.000 b/d, lo que representa 120 millones de galones por año”, dijo el director general, Greg Garland.

Phillips 66 también anunció que había adquirido una participación minoritaria en una planta de procesamiento de soja prevista en Iowa, la Shell Rock Soy Processing facility, y que compraría toda la producción de la instalación de unos 4.000 b/d de aceite de soja, para fabricar combustibles renovables.

El consejo de administración de Marathon Petroleum aprobó en marzo un plan para convertir la refinería de Martínez (California) en una instalación de producción de diésel renovable de 730 millones de galones al año. Marathon dijo que este año la operación en el área de la Bahía de San Francisco comenzó a producir diésel renovable y alcanzará su capacidad plena en 2023. La empresa dijo que la mayor parte de la producción de la refinería reconvertida será diésel renovable producido a partir de grasas animales y aceites de soja y maíz.

Marathon estima que el proyecto de conversión reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero de la instalación en un 60%, al tiempo que reducirá los contaminantes atmosféricos totales en un 70%.

“La conversión de la refinería Martínez en una instalación de combustibles renovables es una importante adición a nuestra creciente cartera de proyectos de energías renovables y está en consonancia con nuestras prioridades estratégicas de fortalecer la posición competitiva de nuestros activos, implementar cambios en la estrategia comercial y desplegar estratégicamente nuestro capital”, dijo el CEO Michael Hennigan.

ExxonMobil no produce diésel renovable, pero anunció en mayo la ampliación de un acuerdo de compra de diésel renovable por cinco años con la empresa californiana Global Clean Energy Holdings (GCEH). Según el acuerdo revisado, ExxonMobil duplicará su compromiso de compra de diésel renovable de la biorrefinería de GCEH en Bakersfield (California) hasta 5 millones de barriles al año, lo que convierte a la empresa en el comprador exclusivo de la producción de la instalación.

La unidad Diamond Green Diesel (DGD), de Valero Energy, opera una empresa conjunta con Darling Ingredients para producir diesel renovable a partir de grasas residuales (aceite de cocina usado, grasas animales y aceite de destilación de maíz), encabezada por una instalación de DGD que funciona en Norco, Luisiana, y una instalación prevista en la refinería de petróleo de Valero en Port Arthur, Texas. 

La planta de Norco tenía una capacidad de 290 millones de galones al año y llegó a 690 millones de galones, dijo el Presidente y Director General de Darling, Randy Stuewe.

El proyecto de Port Arthur añadirá otros 470 millones de galones al año de capacidad a la empresa conjunta. Cuando esta instalación entre en funcionamiento, en 2023, las dos plantas se combinarán para procesar aproximadamente el 65% de los aceites usados de Norteamérica, dijo Stuewe.

En el marco del ADP Zone, organizado por Agronegocios del Plata, Ivo Sarjanovic, analista de mercados internacionales, señaló que la producción de diésel renovable –a base de incentivos– crece en EEUU y Europa, con el objetivo de sustituir el 100% del combustible fósil. Al principio se planificó para producirse a partir de aceites usados y grasas animales, sin embargo la expansión es tan importante que demandará otros aceites.

Sarjanovic informó que la proyección marca que se pasará de 1.000 millones de galones a 6.000 millones, cada 1.000 millones de galones se necesitan 3,5 millones de toneladas (Mt) de aceites. “Con lo cual la demanda adicional de aceites en los próximos cuatro o cinco años estará en casi 20 Mt. Actualmente India importa 14 Mt de aceites vegetales por año, y es el principal demandante”. 

En EEUU “vamos a agregar algo más grande que India, y probablemente no haya materia prima para enfrentar esa situación, lo que generará distorsiones muy importantes. Una de ellas es el incremento proyectado de la molienda de soja de EEUU, en 27 Mt, lo que aportará 5 Mt de aceite de los casi 20 Mt que hacen falta. Pero a la vez se generará mucha harina de soja que no hace falta y que afectará a Argentina, porque surge un competidor fuerte en el mercado global de la harina de soja”, acotó.

Sarjanovic considera que “todo esto seguramente reviva el debate entre la producción de alimentos y energía, también el aspecto geopolítico, porque China es el segundo importador mundial de aceites vegetales, y al haber menos disponibilidad de aceites será un problema para China, en un contexto que ya tiene sus inconvenientes geopolíticos”. 

Proyectó que los precios de los aceites vegetales subirán motivados por esa demanda. “Estamos frente a un cambio muy importante en el tablero mundial, la soja pasará a valer más por el aceite que por la harina. A su vez, colza y girasol –que tienen más porcentaje de aceite– tendrán un estímulo muy grande, aunque en volumen no podrán acompañar a la soja”, analizó.

Todo este escenario se transformaría en una gran oportunidad para incrementar la superficie de esos cultivos en Uruguay. De esta forma se podrá consolidar la superficie de soja y afianzar la diversificación productiva que viene experimentado el país, con el cultivo de maíz, colza y los cereales de invierno.

Nota de Revista Verde N°105

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