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Agricultura

“Desde lo ambiental la agricultura va por buen camino, pero las demandas crecen”, dijo Leonardo Olivera

4 de marzo de 2021

El director de Servicios Agrícolas del MGAP, considera que Uruguay tiene varias líneas de trabajo que pueden jugar a favor de la diferenciación de sus productos agrícolas en los mercados internacionales

En un mundo que exige saber “cómo y dónde se producen los alimentos”, Uruguay tiene grandes fortalezas, señaló en entrevista con VERDE el director de los Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Leonardo Olivera.

Agregó que “la calidad y los Límites Máximos de Residuos (LMR)” en los productos que salen de la chacra, “son de las cosas que se han tornado cada vez más relevantes”. En esa línea, resaltó el trabajo de control que se hizo en la pasada zafra de canola, cuando se realizaron casi 300 muestras que incluyeron chacras, camiones y acopios, con el objetivo de asegurar la calidad que buscan los mercados demandantes.

Consideró que el Sistema de Gestión y Monitoreo de Aplicaciones, en la medida que abarque más área, será un elemento de diferenciación de la producción agrícola uruguaya en el mundo, por la trazabilidad y la seguridad que brinda al operario, la empresa aplicadora y el entorno.

También recalcó que la cadena de la soja en Uruguay no debe olvidar que hay un protocolo fitosanitario vigente para exportar a China. Y, además, indicó que el sorgo uruguayo está en la fase final de proceso de habilitación para ingresar a ese mercado.

Adelantó que habrá cambios en el registro de agroquímicos y que se subirán las exigencias para el uso de algunos productos.

A casi un año al frente de la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA), ¿cuál ha sido la impronta que le quiso dar la nueva administración y cuánto se avanzó?

Apuntamos a una cercanía y un mayor vínculo con todos los actores que están involucrados en nuestra tarea diaria. Tratamos de entender las necesidades del productor y también las de las empresas registrantes de productos fitosanitarios y fertilizantes.  Más allá de los controles que se realizan y que serán más estrictos, debemos estar cerca de la producción y de las empresas que operan en Uruguay para que las solicitudes y procedimientos sean más sencillos y puedan acercar los productos al mercado. Y lo mismo con las empresas que exportan diferentes rubros que tienen contacto con la DGSA. Nos hemos preocupado por entender cómo funcionan las cosas, estando cerca y colaborando, partiendo de que la premisa es el cumplimiento de la normativa vigente.

¿Se ha logrado?

A medias, porque siempre quedan cosas por resolver. Pero hemos sido claros en que la DGSA debe generar confianza para que todos los actores puedan plantear sus inquietudes. Se han fomentado muchos ámbitos de intercambios con el sector privado, siempre buscando lo mejor para el productor y el país.

¿Cómo evalúa a la agricultura uruguaya desde el punto de vista ambiental?

Según la información que manejamos y los datos surgidos de varios relevamientos en los que ha participado el MGAP con otras instituciones, como en las cuencas de los ríos San Salvador y Negro, por ejemplo, los resultados muestran que no hay elementos de preocupación, ya que los valores encontrados están incluso por debajo de los límites de detección. Además, el programa de vigilancia de residuos para la evaluación de los LMR ha permitido evaluar y constatar el cumplimiento de la normativa nacional a nivel productivo, y donde hubo desvíos se han corregido. Uruguay va por buen camino. Además, la DGSA viene dando impulso a la sustitución de plaguicidas de síntesis por bioplaguicidas. Esto, sumado a las nuevas tecnologías que se están empezando a utilizar en el agro, generará un gran impacto en el cuidado ambiental. En este sentido venimos desarrollando el Sistema de Gestión y Monitoreo de Aplicaciones (GMA), que a dos años de su implementación ha permitido el monitoreo de más de 600.000 hectáreas. Por otra parte, a partir de este año vamos a poner en práctica la evaluación de riesgo de fitosanitarios, que se está analizando junto al Ministerio de Ambiente, lo que permitirá la reevaluación de los productos ya registrados y el análisis de los nuevos productos que ingresen.

Un trabajo conjunto del sector público y privado se dio en colza, buscando generar conciencia en el manejo del cultivo, pensado en cumplir con las exigencias de Europa. ¿Qué balance se hace del mismo?

Estamos conformes. Sabíamos que había desvíos en el uso de paraquat, que está prohibido para colza, pero se usaba como desecante. Por eso, decidimos avanzar en los controles para cuantificar esa situación. El año pasado hubo una fuerte campaña que buscaba evitar esa práctica de manejo, y los resultados de la última zafra muestran que no hubo problemas, solo algunos casos puntuales. Es importante tener claro los problemas que pueden generar si no cambian la forma de producir la canola para exportación. Hoy el cultivo tiene un área destacada, juega muy bien en la rotación y tiene espacios para seguir creciendo; por eso es clave hacer las cosas bien.

¿Cuántos y qué clase de controles se hicieron?

En total fueron casi 300 muestras analizadas, eso incluye precosecha, camiones y acopios. Este trabajo de trazabilidad permitió detectar la presencia de paraquat en un número muy reducido de muestras. Eso nos permite concluir que el control funcionó y que los productores realizaron un manejo adecuado en precosecha. Por otro lado, debemos poner foco en los desvíos y erradicarlos. Por eso, para la próxima campaña vamos a seguir avanzando en los controles, haciendo el seguimiento de aquellas situaciones en las que hubo desvíos, pero también hacia las empresas que comercializan paraquat y en los acopios que reciben esa colza para luego exportarla.

¿Qué implica eso?

Que la colza llegue a cualquier destino sin problemas de residuos, generando confianza en nuestros productos; y que el paraquat, de forma muy controlada, pueda seguir usándose donde se debe usar, bajo buenas prácticas, y no llegar a la prohibición.

¿Habrá medidas más severas?

Sí. La idea es anunciarlas sobre abril o mayo, pero el camino apunta a incrementar las exigencias para la utilización de paraquat. Eso persigue dos objetivos: cuidar la colocación de la colza en el mercado internacional y usar este ingrediente activo en las situaciones agronómicas para las que está recomendado y hoy no se dispone de alternativas eficientes. El año pasado detectamos un desvío en los productos que se comercializan bajo receta profesional, en base a la diferencia de volumen entre las importaciones y el número de recetas emitidas. Por eso, se implementó la resolución 504, que obliga a la declaración mensual de los stocks y movimientos a empresas importadoras, formuladores y distribuidores primarios. De esta manera se podrán controlar las ventas en comercios.

Uno de los protocolos que generó más controversia fue el firmado con China, ¿cómo viene en la actualidad?

Es algo que está vigente y no vemos que sea sencillo de modificar, dado que se trata de malezas cuarentenarias para China. Si bien complica, no hemos tenido grandes problemas y debemos mantener ese estatus fitosanitario. China es el principal destino de nuestra soja, y el cumplimiento del protocolo es reflejo para otros productos que también tienen protocolos. Por lo tanto, es importante realizar los esfuerzos para poder cumplir, tanto a nivel de chacra como de acopio, para segregar lo que es apto para ese mercado de lo que va a otros destinos. El mercado de la soja en Uruguay no debe olvidar que hay un protocolo vigente. Si logramos estas cosas, todos trabajamos más tranquilos y usamos los destinos como deben usarse. No podemos bajar la guardia con estos temas.

Hacia China ha salido y saldrá cebada forrajera, el cumplimiento del protocolo ha generado un trabajo muy importante, pensando en la zafra que viene y si se mantiene ese destino. ¿El manejo de malezas en chacra facilitaría la operativa de exportación?

Salió un embarque de 250 toneladas de cebada forrajera en contenedores y es resaltable el trabajo que se realizó por parte de los exportadores para el cumplimiento del protocolo. Algo similar ocurre con los exportadores que están con un barco que saldrá hacia China. Lograron acondicionar una mercadería de muy buena calidad. Hay que recalcar que la producción de cebada no fue pensada para enviarla a China, sino que se dieron varios factores para que eso pase. Creemos que si el destino está más claro desde el comienzo, o con el cultivo en el campo, con un manejo de malezas en chacra y la segregación en acopio no debería haber impedimentos para cumplir con las exigencias de China. Obviamente que no todo lo producido va a estar en condiciones de ir a ese destino, pero sí se podrían cumplir volúmenes interesantes. Claro que no es fácil, pero los mercados son cada vez más exigentes y para todos los productos los desafíos comerciales son crecientes.

¿Cuáles son las novedades sobre la apertura del mercado chino para el sorgo uruguayo?

Estamos trabajando con las autoridades del MGAP, la Asociación de Comerciantes de Granos (ACG), los productores, el embajador uruguayo en China (Fernando Lugris) y la Dirección de Asuntos Internacionales del MGAP, en una propuesta de protocolo fitosanitario, que estará culminada a principios de marzo, para luego enviarla a China. Es difícil pensar que el sorgo que está sembrado en este momento pueda exportarse a China, pero siendo optimistas pensamos que para el año que viene podríamos tener operativo ese mercado. Estamos en las últimas instancias del proceso de habilitación. El sorgo y la soja para consumo humano son los granos que nos faltan habilitar en China.

¿Cómo está el proceso de habilitación de la soja no transgénica en China?

Fue enviada una nota a China en setiembre del año pasado y aún no recibimos respuesta. Allí se comunicaron las garantías de que no habrá contaminación con semillas transgénicas desde la siembra hasta la carga en el puerto. Se marcó la implementación, además, de marcar y fundamentar las distancias que deben existir entre cultivos genéticamente modificados de estos que no lo son.

¿Qué otros mercados se están explorando para los granos uruguayos?

A pedido de los exportadores se está trabajando en negociar las condiciones para la exportación de trigo a Ecuador. Es importante aclarar que con el fitosanitario normal que emite el MGAP se puede llegar a muchos mercados.

Existía un atraso importante en los registros de fitosanitarios, ¿hoy cuál es el escenario?

El año pasado nos encontramos con una situación de atrasos importantes en los registros y en las renovaciones de productos. Para poder acceder a las innovaciones en materia de productos, se acordó junto con las empresas el análisis de registros prioritarios, para que esas tecnologías lleguen rápidamente al sector. De la misma manera se implementaron acciones que permitieron realizar una buena parte de las renovaciones con atrasos. A pesar de las condiciones excepcionales de trabajo por la pandemia, se logró cumplir con los registros prioritarios. Este trabajo nos permitió detectar los puntos a mejorar y dónde debemos insistir para lograr un registro eficiente. Para ponernos al día, las acciones que se tomarán en el presente año considerarán lo aprendido, para definir los nuevos protocolos a aplicar.

¿Qué cambios motivará el trabajo con el Ministerio de Ambiente en el registro de agroquímicos?

El componente ambiental forma parte de los requisitos exigidos y analizados por la DGSA al registrar productos fitosanitarios, teniendo en cuenta su destino ambiental y el efecto sobre organismos no objetivo. En el correr de este año se implementará la herramienta de evaluación de riesgo, cuyo análisis se está discutiendo con el Ministerio de Ambiente, para brindar las garantías ambientales necesarias. Además, se van a realizar cambios en los protocolos para la renovación de los productos fitosanitarios, para agilizar los trámites y acortar los plazos. Se va a implementar la reevaluación de los productos registrados hace más tiempo, como forma de actualizar la información y realizar la evaluación de riesgos, para brindar las garantías hacia la salud humana y ambiental.

¿Está prevista la restricción o prohibición de algún producto?

Sí. Hay algunos que serán prohibidos, atendiendo a que están apareciendo alternativas eficaces y menos riesgosas para la salud o el medio ambiente.

¿Esa es la lógica? ¿Si tienen sustituto se prohíben sino se restringen las condiciones de uso, como en el caso de paraquat?

Exacto. Donde no existan herramientas sustitutas se apuntará a una utilización específica y controlando para qué su utilización, sea en los usos, dosis y momentos autorizados. Al analizar la evolución de la prohibición en el tiempo y la comparación a nivel regional, vemos que los más complicados desde lo ambiental o toxicológico se han prohibido. Esa es la línea que seguiremos, con base en el análisis de riesgo.

 ¿Han bajado las denuncias por mal uso de fitosanitarios?

En realidad, se mantienen. Pero muchas de las denuncias que recibimos son por desconocimiento de la normativa vigente y, por lo tanto, no hay incumplimiento. Los casos que se confirman son sancionados de acuerdo a lo previsto en el régimen sancionatorio. Nos queda en el debe ser más proactivos en la comunicación de las regulaciones a los diferentes actores.

¿Se prevén cambios en la reglamentación sobre las aplicaciones?

En principio no. Europa, que es un ejemplo para muchos en su defensa del ambiente, las distancias mínimas de aplicación no superan los 30 metros de centros poblados. Sin embargo, respetando las Buenas Prácticas Agrícolas en Uruguay las distancias vigentes son seguras, de 300 metros de centros urbanos y educativos. A través del monitoreo satelital de aplicaciones nuestro objetivo pasa por supervisar a los equipos aplicadores, para evitar denuncias infundadas y que se respete la distancia de los centros urbanos, suburbanos, educativos y cursos de agua, así como la presencia de apiarios en las zonas de aplicación. Con eso queda un registro de la actividad. Hoy estamos en la fase piloto, y pretendemos ampliar la cobertura con más equipos. Básicamente están incluidos los prestadores de servicios, cuyos equipos se encuentran verificados por la DGSA y cuentan con la capacitación de los operarios para el manejo de las diferentes situaciones de aplicación que se pueden dar.

¿Será obligatorio?

Todavía no está previsto.

¿Sería conveniente que lo fuera?

Creemos que es mucho mejor brindar elementos para que los productores y las empresas de aplicación se puedan subir voluntariamente al monitoreo satelital de aplicaciones, y que vean las ventajas del sistema, tanto para el operario, como para la empresa aplicadora y sobre todo desde el punto de vista de la licencia social de la que tanto se habla a nivel global. Uruguay es el único país del mundo que tiene este sistema y si lo pudiéramos llevar a más área, sería un elemento de diferenciación del país en los mercados internacionales, porque podemos mostrar dónde se aplica, qué se aplica y en qué condiciones. Entendemos que en un futuro cercano algunas empresas productivas demandarán servicios de pulverización con monitoreo satelital fiscalizado por el Estado, por la trazabilidad que aporta y el diferencial que puede generar esa producción.

La visión más ambientalista marca que en Uruguay se usan productos que en Europa hace tiempo dejaron de usarse, ¿es así?

En realidad no es tan así. Que un producto no esté aprobado en Europa no significa que esté prohibido. Un plaguicida puede considerarse no aprobado si el solicitante de registro retiró su solicitud, o solicitó que se cancelara su registro, o el registro expiró o el plaguicida nunca llegó a aprobarse. En Europa hay una lista de productos prohibidos pero también hay muchos ingredientes activos que no se registran por una cuestión de uso, y eso no implica que estén prohibidos. Incluso hay varios países dentro de la Unión Europea que aún mantienen algunos de los ingredientes activos prohibidos con usos autorizados. Debemos contemplar algunas situaciones que están en Uruguay y no están en Europa, por ejemplo el caso del cultivo de arroz  y el manejo de algunas malezas resistentes presentes en la región, como Conyza, Amaranthus y Lolium. Al compararnos con países donde hay más similitud de productos producidos, como Australia y Estados Unidos, estamos muy bien posicionados.

Se comenzó con la obligatoriedad del registro de los fertilizantes, por la actual situación de mercado que movió los precios y la disponibilidad, ¿Puede haber flexibilizaciones?

A partir del 10 de diciembre es obligatoria la reevaluación de los fertilizantes registrados, por lo que según su origen quedarán incluidos como inorgánicos, órgano minerales u orgánicos. Estamos con los primeros registros y con los procesos de importación con la nueva normativa. En este último caso se ha flexibilizado la presentación de documentos para aquellas partidas que fueron compradas antes de la aplicación de la norma. En la formalización de documentos, y de acuerdo al período de compra de los fertilizantes, el plazo para la presentación de la documentación original se ha prorrogado dos veces. Además, si la información analítica es incompleta, se ha brindado la posibilidad, con la mercadería intervenida, de realizar los análisis en Uruguay. Se pone énfasis en los nutrientes y contaminantes o metales pesados, para que el productor tenga claro lo que compra y que dichos productos cumplan con los requisitos que brinden garantías ambientales. Es un camino sin retorno, pero siempre buscando la flexibilidad para que las disposiciones se cumplan.

El objetivo es tener el registro de un fertilizante, algo similar a lo que ocurre con un agroquímico.

Exacto. Que se sepa el origen, las fuentes, el contenido de nutrientes, los contaminantes, las propiedades físico-químicas y demás. Se creó el Registro Único de Fabricantes de Fertilizantes y una página de consulta para productores y técnicos de los fertilizantes registrados. Existen muchos fertilizantes registrados bajo la norma vieja, y queremos que quede lo que se usa.

¿Por dónde puede pasar la diferenciación de los productos agrícolas uruguayos en el mundo?

Creo que lo principal en todos los destinos es la calidad. Pero evidentemente cada vez más se pide que los productos no presenten residuos de algunos fitosanitarios. También es importante la forma en cómo y dónde se produjo. Esto en Uruguay es una gran fortaleza para destacar frente a nuestros competidores, pero a esto hay que trabajarlo con una visión país mucho más amplia y que involucre a toda la producción agropecuaria uruguaya.

Tarjeta Personal

Leonardo Olivera es Ingeniero Agrónomo con formación Agrícola-ganadera. Fue designado director de Servicios Agrícolas del (MGAP) luego que asumió la actual administración. Integró el departamento técnico de Copagran Colonia. Fue asesor y consultor privado de productores de la zona de Soriano y Colonia. Fue colaborador de los agregados agrícolas del USDA para Argentina, Paraguay y Uruguay. Es Miembro de Global Farmer Network.

Segmento: Al Grano. Revista Verde N° 91

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