Agricultura

Combinar agricultura y ganadería es la “mejor” estrategia, ante escenario “desafiante”

14 de julio de 2026

La combinación de agricultura y ganadería continúa consolidándose como una de las principales herramientas para “reducir” riesgos y dar “estabilidad” a las empresas agropecuarias. En un contexto marcado por la incertidumbre climática, la volatilidad de los mercados y la expectativa de un año Niño, la diversificación productiva permite “equilibrar” resultados y “fortalecer” la sustentabilidad del negocio en el largo plazo.

Así lo señaló el directivo de Copagran y productor agrícola-ganadero, Juan Dumestre, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy. Consideró que la próxima campaña de verano presenta importantes oportunidades, pero también nuevos desafíos.

Si bien un evento Niño suele asociarse a “mejores” perspectivas para los cultivos estivales, los pronósticos también advierten sobre una “mayor” probabilidad de eventos extremos, lo que obliga a “planificar con cautela”, advirtió.

A ese escenario climático se suma la incertidumbre internacional generada por los conflictos geopolíticos y la volatilidad de los mercados. “Es un año muy desafiante desde el punto de vista climático y también por el contexto internacional”, afirmó.

Para el productor, la “mejor” forma de reducir esos riesgos pasa por construir empresas “diversificadas”. Sostuvo que la integración entre agricultura y ganadería permite “amortiguar” los cambios de precios y de clima, además de generar un “mejor” aprovechamiento de los recursos disponibles.

En ese sentido, recomendó evitar sistemas excesivamente concentrados en un único cultivo. “Hay que tratar de tener la mayor cantidad de patas posible dentro de la empresa”, sostuvo el directivo de Copagran.

En la agricultura, esa estrategia implica combinar distintos cultivos tanto en invierno como en verano. Dumestre señaló que lo ideal es integrar trigo, cebada, colza y, cuando es posible, carinata durante el invierno, mientras que en verano la rotación entre soja y maíz permite reducir riesgos agronómicos y comerciales.

A su entender, la soja continuará ocupando una parte importante del área, pero no debería transformarse en el único eje del sistema productivo. “La soja puede ser el principal cultivo, pero no debería representar el 90% del área”, indicó. El productor afirmó que las empresas más diversificadas muestran una mayor estabilidad económica en el largo plazo.

Según explicó, la experiencia demuestra que quienes combinan distintas actividades logran atravesar “mejor” los ciclos de precios y las variaciones climáticas, manteniendo resultados más consistentes entre campañas. “Las empresas diversificadas terminan siendo mucho más estables en el tiempo”, dijo.

En ese esquema, Dumestre destacó el crecimiento que viene mostrando la ganadería de corral, una actividad que, a su entender, se integra naturalmente con la agricultura. Los corrales permiten transformar maíz y otros granos forrajeros en carne, además de aprovechar partidas de trigo de menor calidad comercial, valoró. Y señaló que se trata de un sistema con procesos más previsibles y menos dependientes del clima que la ganadería pastoril.

“El corral tiene mucho de agricultura porque trabaja con procesos muy gestionables y mucho menos dependientes del clima”, sostuvo. En su caso particular, el productor comentó que combina la producción a corral con una base pastoril. El sistema integra la recría de novillos Holando, además de un rodeo de cría sobre campos forestales, cuyos terneros luego ingresan al corral de engorde. Para Dumestre, ese modelo permite aprovechar las fortalezas de ambos sistemas y distribuir mejor los riesgos productivos.

Consultado sobre la comercialización del ganado, el productor explicó que trabaja exclusivamente mediante acuerdos previos con la industria frigorífica. Antes de encerrar un lote, procura asegurar tanto el abastecimiento de alimento como el precio de venta, reduciendo así la incertidumbre del negocio. “No encerramos ganado si antes no tenemos acordado el precio de venta con la industria”, afirmó.

Dumestre también valoró el crecimiento que viene mostrando la producción de carne a corral en Uruguay. Consideró que el país acompaña una tendencia observada en los principales mercados del mundo, donde este sistema permite acelerar los ciclos productivos, mejorar la calidad del producto y, además, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero por kilo de carne producido. “La carne de corral es parte del camino que viene recorriendo la ganadería a nivel mundial”, sostuvo.

Respecto a la situación económica de la actividad, el directivo de Copagran reconoció que los márgenes se redujeron considerablemente frente a los registrados en los dos años anteriores. Explicó que el principal factor que afecta la rentabilidad es el elevado valor de la reposición, al que se suma un maíz que continúa cotizando entre US$ 220 y US$ 230 por tonelada, incrementando el costo de alimentación. “Hoy los márgenes son finos, pero siguen siendo márgenes seguros”, dijo.

Finalmente, sostuvo que mantener los corrales operativos continúa siendo la decisión más eficiente desde el punto de vista empresarial. Más allá de la menor rentabilidad, el productor recordó que detrás de esa actividad existe una estructura de instalaciones, personal y organización que necesita mantenerse en funcionamiento. “No es buen negocio tener los corrales vacíos, aunque el margen sea ajustado”, enfatizó.

Escuchá al directivo de Copagran y productor agrícola-ganadero, Juan Dumestre.

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