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Agricultura

Cervecerías europeas utilizan malta y cebada uruguaya en su producción

7 de octubre de 2022

Por primera vez Maltería Oriental concretó dos exportaciones al viejo continente, una a Bélgica y otra a Holanda; la oportunidad se generó por la guerra y las malas cosechas

Redacción: 
Mauro Florentín

Su espuma es consistente, su sabor es peculiar, a veces de un color algo turbio o tradicionalmente rubia y con una sensación refrescante. Esas son algunas de las primeras ideas que se asocian a la cerveza, además de ser una bebida que mundialmente se la vincula con el continente europeo.

Los pioneros agricultores que en algún momento decidieron sembrar cebada cervecera en los campos de Uruguay seguramente no se imaginaron que un día ese grano, o el resultado de su procesamiento en malta, serían exportados a las cervecerías europeas.

Pero al parecer la producción agrícola uruguaya alcanzó niveles de producción con calidad y otras condiciones que la hacen más competitiva a la hora de posicionarse en ciertos mercados. Y si bien se trata de negocios puntuales, por ahora lo cierto es que este año hubo embarques de malta y de cebada cervecera que fueron adquiridos por industrias de Bélgica y de Holanda, que emplearán esos insumos en la fabricación de esa espumosa bebida.

El caso inédito registrado recientemente comprendió a la compañía Maltería Oriental (MOSA), que a fines de mayo envió unas de 25.000 toneladas de malta con destino al mercado belga. En la segunda quincena de junio la carga llegó a los puertos correspondientes, y desde allí fue distribuida a varias cervecerías de Bélgica.

Sobre ese hito de la cadena agrícola, específicamente de la cebada, la gerente de aseguramiento de calidad de Maltería Oriental, Mercedes Sayas, habló con VERDE para profundizar y proyectar el potencial de ese negocio.

Por “la coyuntura internacional y temas de stock” salió esa venta del producto a Europa, lo que “parecía impensado, por lo menos hasta fines del año pasado”, señaló esa ejecutiva.

Reconoció que “las especificaciones de calidad del producto eran inalcanzables”, lo que parecía una “dificultad mayor”, especialmente por “temas de inocuidad alimentaria” de la Unión Europea respecto a los residuos de productos fitosanitarios. Sin embargo, la empresa apostó a cumplir los requisitos necesarios y contrató a un laboratorio belga especializado en hacer los estudios necesarios, para garantizar que el producto se adecuaba a las normas europeas.

Como parte de otro hecho histórico, MOSA realizó en julio el embarque de cebada cervecera para exportar unas 28.000 toneladas a Holanda, destacó Sayas, al manifestar entusiasmo por ese negocio. El embarque llegó a Holanda en la primera semana de agosto, sin problemas, acotó.

Comentó que esa cantidad de cebada estaba prevista para exportar a China, pero “sobre la marcha” surgió la posibilidad de comercializarla en Europa, considerando las dificultades generadas por “la guerra” entre Ucrania y Rusia, a lo que se sumaron las “malas cosechas” en el norte europeo.

Respecto al futuro de eventuales exportaciones de malta al mercado europeo, Sayas consideró que se trata de “una excepción”, que “no sabemos cuánto durará, si esto vino para quedarse y luego va a desaparecer, o si el canal se instrumentará y será viable”.

En los últimos años la cebada sumó al mercado chino, que se transformó en un destino importante, y significó una nueva oportunidad de negocios para la cadena agrícola.

Altibajos y rindes

La evolución del cultivo de cebada en el campo uruguayo muestra ciertos altibajos en cuanto a la superficie de siembra y el rendimiento productivo, ya que en los años 90 hubo zafras en las que se superaron las 100.000 hectáreas (y en las que bajó a unas 54.000 hectáreas (1999/2000), según registros de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA).

En la zafra 2009/2010 el cultivo alcanzó unas 140.000 hectáreas y a la siguiente cayó a 62.000 hectáreas. Pero luego de llegar al máximo histórico de 190.000 hectáreas en la zafra 2016/2017, el área de siembra se mantuvo por encima de las 150.000 hectáreas, y este año marcó un récord de 218.000 hectáreas.

En cuanto al rinde de cebada, los datos de DIEA señalan que en la zafra 2020/21 llegó al pico de 4.791 kilos por hectárea, que representa la mayor cosecha promedio en el país. En la zafra 2021/22 el promedio llegó a 4.102 kilos. 

La productividad de ese cultivo tuvo un crecimiento en las últimas décadas, al pasar del escalón de algo más de 2.000 kilos por hectárea (kg/ha) a superar los 3.000 kg/ha, e incluso acercarse a los 4.000 kg/ha. En la zafra 2015/16 el promedio fue 3.840 kg/ha y en la 2018/19 se produjeron 3.813 k/ha.

Nota de Revista Verde N°103

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