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Agricultura

AUSID cumple 30 años como pilar de la difusión de la siembra directa

7 de agosto de 2021

Con el cuidado del suelo como bandera, la institución impulsa un proyecto FPTA, AUSI+D con empresas privadas e integra la organización internacional CAAPAS

Los 30 años de la Asociación Uruguaya Pro Siembra Directa (AUSID) reflejan el avance de esa tecnología en el país. “El cuidado del suelo y la siembra directa fueron los elementos que llevaron a la fundación de AUSID, que ha sido pionera y pilar fundamental para la difusión del sistema de siembra directa a todo el país”, destacó a VERDE el presidente de la institución, Facundo Capandeguy.

Agregó que el desafío no se termina nunca, “porque el cuidado y la mejora del suelo para las generaciones venideras es un objetivo permanente”. Los sistemas de producción van cambiando y se debe acompañar esa dinámica. “Los problemas y soluciones se van renovando año a año y, por eso, la vigencia de AUSID es relevante”, enfatizó.

Valoró que los trabajos no han cesado durante la pandemia, y que se ha puesto foco en la interna de AUSID, porque una parte importante del trabajo se sustenta en las actividades de campo, la jornada anual y en el contacto con técnicos, productores y socios en el campo. “Por eso estamos expectantes por la vuelta a la presencialidad, y cuando estén las condiciones volveremos a esa modalidad”, resaltó Capandeguy.

En ese trabajo interno, la directiva de AUSID se ha renovado, ingresó gente joven y “estamos en plena transición generacional, dado que hay socios fundadores trabajando directamente y otros que son fuente de consulta”. 

Además, “la base societaria de AUSID es muy fuerte, porque está integrada por productores y técnicos muy sólidos, que en muchos casos no son integrantes de la directiva o fundadores, pero son un sustento técnico muy importante, algo que enaltece a la institución”

Agregó que se han sumado más empresas y se está desarrollando AUSI+D, que apunta a la generación de conocimiento mediante ensayos en chacra.

Capandeguy destacó que dentro de la línea de acción que lleva adelante AUSID está el vínculo y trabajo con instituciones cercanas desde el origen, cómo el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) o Facultad de Agronomía. 

En ese marco, la institución está impulsando un Fondo de Promoción de Tecnología Agropecuaria (FPTA) sobre cultivos de servicios. El presidente de AUSID explicó que “es un proyecto de largo plazo que, a diferencia de otros, se basa en la difusión, además de contar con un componente de investigación. Todo eso ha demandado un aprendizaje importante porque el encare es diferente”.

Indicó que se trabajará en toda el área agrícola más importante del Uruguay y con socios locales, en litoral norte, centro y sur. “Eso nos permitirá llegar con más facilidad a los productores, que serán los usuarios directos de todo el conocimiento generado”, señaló.

Con cada socio local estudiaremos la realidad de cada lugar, porque si bien estamos en un país chico, “hay diferencias entre cada zona y el objetivo es adecuar las nuevas tecnologías para el cuidado del suelo a los distintos ambientes y sistemas”, acotó.

El FPTA trabajará sobre la difusión de los cultivos de servicio en las rotaciones agrícolas, “el objetivo es difundir las bondades de dichos cultivos, lo que aportan y su manejo”. En la actualidad “el sector productivo tiene cierto conocimiento sobre los cultivos de servicios, con diferentes niveles de adopción. En ese rango hay desde productores que no utilizan dicha herramienta hasta los que ya incursionan en las últimas alternativas”, acotó Capandeguy.

Con el marco del FPTA, el objetivo es mostrar las diferentes especies disponibles, su respectivo manejo y su adaptación a las diferentes regiones agrícolas del país. “Siempre pensando en el cuidado del suelo y la reducción de la erosión, pero también eso trae aparejado otros aspectos, como el control de malezas, la mejora de la estructura, entre otros”.

AUSI+D

AUSI+D es una propuesta que surge como respuesta a determinados problemas y desafíos de la agricultura, identificados por la institución. “Lo novedoso es la estrategia utilizada para enfrentar dichas situaciones, porque se genera a partir de la interacción con las empresas socias y los productores socios”, dijo el ingeniero agrónomo Santiago Álvarez, técnico responsable de AUSI+D.

Agregó que, producto de esa interacción, se definen las líneas de acción que se llevan adelante entre el área técnica de AUSID y las empresas socias, que utilizan ese espacio para generar o mostrar tecnologías.

La propuesta ha generado un círculo virtuoso que está integrado por el productor, que ofrece su chacra con determinado problema, las empresas que utilizan ese espacio para presentar su propuesta tecnológica, y AUSID, que brinda las garantías para que los trabajos se realicen con rigurosidad y objetividad técnica, resaltó Álvarez. 

Además, señaló que, a partir de esta herramienta, se logra financiar trabajos de investigación en temas puntuales, que se enmarcan dentro de diferentes líneas de investigación y desarrollo que tiene la institución.

Álvarez indicó que “hay ensayos que están en curso y otros finalizados. Una vez que están los resultados, estos se presentan a los socios de la institución y también se le ofrece a la empresa participante utilizar las vías de difusión de AUSID”.

En la zafra de verano se realizó, con Agroenfoque, un ensayo sobre el impacto de la fertilización con fósforo y potasio en posemergencia en el rendimiento del cultivo de soja. “El objetivo es la evaluación de alternativas de fertilización en sojas de segunda”, acotó.

Después se evaluó una propuesta de Rainbow, que apuntaba a la eficacia de herbicidas en posemergencia, también en soja, para el control de Amaranthus, evaluando a su vez la fitotoxidad en el cultivo de soja.

Con el objetivo de evaluar alternativas que eviten el impacto de aplicar fomesafen y S-metolaclor en posemergencia del cultivo de soja, se evaluó con Agrofuturo la aplicación en conjunto del bioestimulante Naturamin WSP, como estrategia para reducir pérdidas de rendimiento.

Informó que se están desarrollando tres líneas de trabajo: manejo integral de malezas, manejo integral de plagas y rotación de cultivos en siembra directa.

Para el invierno ya están en marcha ensayos sobre tratamientos de curasemillas de fungicidas e insecticidas en colza, para Calister, entre otras propuestas que están a estudio. Entre ellas, se refirió a una evaluación de herbicidas en raigrás resistente y otro trabajo de bioestimulantes en colza, para disminuir el estrés generado por herbicidas utilizados durante el cultivo, como clopyralid.

Adelantó que para la próxima zafra de verano se pretende sumar ensayos en maíz y sorgo, por la visión estratégica que tienen dichos cultivos en la sostenibilidad del sistema de siembra directa.

EL COMIENZO

Raúl Martínez, productor y socio fundador de AUSID, destacó a VERDE que el motivo que llevó a la fundación de la institución fue la conservación del suelo. Sobre fines de la década del 80 “los cultivos se desarrollaban con laboreo convencional, y generaban muchos problemas de erosión. Se hacían curvas de nivel, se dejaban los desagües empastados, se rotaba con pasturas, pero todo eso no era suficiente para controlar la erosión. Las lluvias hacían un destrozo enorme”.

En ese momento “empezamos a escuchar que se arrancaba con la siembra directa en Argentina, Chile y Brasil. Nos juntamos varios productores y algunos grupos Crea para interiorizarnos del sistema. Carlos Crovetto llegó desde Chile para hablar de siembra directa, fue invitado por Alberto Mazzilli de Alma Maquinaria Agrícola, empresa que fue de las primeras en importar sembradoras para la siembra directa. Viajamos a los tres países que eran los pioneros en ese sistema y vimos que funcionaba. A partir de allí se comenzó a probar en Uruguay, pero éramos pocos, porque se creía que no iba a funcionar”, recordó Martínez.

En Mercedes, el 12 de junio de 1991, se creó AUSID. Sus objetivos fueron los de promover, desarrollar y difundir la técnica de la siembra directa en Uruguay. Su misión es ser la institución que posibilite hacer un uso conservacionista, económicamente viable y sustentable del recurso suelo, minimizando problemas que lleven a su degradación. Y la visión es fomentar y estimular la investigación, aplicación y divulgación de la técnica de siembra directa para un mejor manejo del suelo y aprovechamiento del agua. 

El primer presidente de la institución fue Gelio Mazzilli, uno de los principales propulsores de la siembra directa en Uruguay.

Raúl Martínez recordó que su primera experiencia con la siembra directa fue en 1992. “El sistema aún no estaba adaptado. En una chacra de trigo se quemó la mitad del rastrojo y luego sembramos soja en directa, en las dos partes de la chacra, con y sin paja, y rindió más donde no se quemó el rastrojo”.

Los primeros cultivos sembrados en directa fueron soja convencional, praderas, y luego se fue sumando el resto. Comentó que “al maíz le costó un poco más pero también se incorporó. En el arranque hablamos con INIA y Facultad de Agronomía, para que nos apoyaran”.

La siembra directa, además de ayudar al cuidado del suelo, también aporta ventajas operativas y económicas. “Con un herbicida, un tractor, una sembradora y una pulverizadora hacíamos todo el trabajo. Eso motivó una baja de costos realmente importante, porque se consumía menos gasoil. A nivel operativo también había ventajas, porque los trabajos se podían hacer en tiempo y forma”, resaltó Martínez.

Luego de la aprobación de soja RR en Uruguay, en 1996, el cambio en el costo de los herbicidas, el renacer de la agricultura uruguaya en 2002 y las ventajas operativas,  “la siembra directa tuvo una rápida adopción en el país”, acotó.

Con el paso del tiempo “vimos que únicamente la siembra directa no solucionaba el 100% del problema de erosión. Es clave la visión sistémica con la rotación, los cultivos de cobertura y demás. Se siguen haciendo curvas de nivel para proteger al suelo, dependiendo de la pendiente”, comentó Martínez.

LA INTEGRACIÓN REGIONAL

AUSID es miembro fundador de la Confederación de Asociaciones Americanas para una Agricultura Sustentable (CAAPAS), institución donde están representadas todas las asociaciones de América con objetivos similares. 

Miguel Carballal dijo a VERDE que el arranque de la siembra directa marca el inicio de una agricultura diferente. En ese contexto, en 1980, quienes posteriormente integrarían la primera directiva de AUSID (Gelio Mazzilli, Enrique Marchesi y Miguel Carballal) viajaron al primer congreso de siembra directa, organizado por APRESID en Argentina. Y en ese encuentro coincidieron con otras organizaciones que compartían la preocupación por el cuidado del suelo.

“Nos juntamos con directivos de instituciones que ya estaban organizadas, como APRESID (Argentina), FBPDNP (Brasil), ACM (México) y ACS (Chile), para compartir las experiencias de los países que tenían más años de trabajo: Brasil y Chile. Fue el comienzo de lo que sería CAAPAS, a partir de 1991”, recordó Carballal.

Con el paso de los años, a CAAPAS se fueron sumando más instituciones de otros países, como FEPASIDIAS (Paraguay), además de instituciones de Canadá, Estados Unidos y Colombia, y se instauró un cronograma de trabajo que marcaba reuniones anuales, rotando las sedes. 

“Allí intercambiamos sobre los problemas y las soluciones para tener una agricultura más sustentable. También se mantiene una relación con otras instituciones como la FAO, el IICA y Centros de Investigación de cada país (como Embrapa, INTA y otros), describió.

En estos 30 años CAAPAS ha seguido funcionando, incluso en pandemia, con reuniones virtuales. Elige cada dos años a su presidente. El primero fue el argentino Víctor Truco, Carballal fue presidente en más de un período, y el actual titular es el brasileño Jonadan Ma, representante de FBPDNP.

Nota de Revista Verde N°94

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