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Destacan oportunidades de la alianza estratégica integral Uruguay-China

26 de marzo de 2024

En un conversatorio organizado por la Cámara de Comercio bilateral, con autoridades y empresarios de ambos países, se resaltó que el gigante asiático duplicará su clase media

Mauro Florentín
Redacción

El paso a la categoría de “alianza estratégica integral” en las relaciones entre Uruguay y China resulta estimulante para integrantes de los gobiernos de ambos países y para el sector empresarial, debido a la potencialidad de negocios y de mayor cooperación de cara hacia el futuro.

La agenda diplomática y comercial bilateral está bien cargada, principalmente por la posibilidad latente de avanzar en las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Uruguay o con el Mercosur, para lo cual en noviembre de 2023 el presidente Luis Lacalle Pou viajó al gigante asiático junto a otros integrantes del gobierno y representantes del sector privado.

Con ese telón de fondo y en el marco de la celebración de 36 años de relaciones diplomáticas entre China y Uruguay, la Cámara de Comercio bilateral organizó un conversatorio a fines de febrero, con la participación del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, el embajador chino, Huang Yazhong, y el embajador de Uruguay en ese país asiático, Fernando Lugris.

Entre los primeros comentarios que hizo Mattos aludió a la gestión del embajador Lugris, quien lleva entre “siete u ocho años de misión” y que tuvo un “rol muy importante” en las cifras de crecimiento económico, inclusive en un período “muy complejo” para todos, que fue el tema de la pandemia Covid-19.

La importancia de China es “estratégica” y respecto al desempeño del intercambio comercial, el ministro señaló que los números de 2022 fueron “excepcionales”, con casi US$ 7.000 millones de intercambio comercial, y una caída que se esperaba para 2023, cuando se llegó a estar cerca de los US$ 5.000 millones, lo que es un “desempeño igual muy importante”, considerando varios factores, entre ellos la caída de la producción física, especialmente en el rubro agrícola, con la soja como principal capítulo. Uruguay redujo la producción respecto a 2022 de casi 3 millones de toneladas a poco más de 700.000 toneladas, comentó. Y acotó que ese fue el “gran impacto, no solo en el comercio con China sino en la economía uruguaya”.

“No es solo un tema de la producción física sino que hubo una retracción de los precios” de nivel internacional, planteó el secretario de Estado. Además, advirtió que hay factores que también coadyuvaron a que los resultados fueran un “poquito más modestos”, ya que hay un “debilitamiento” de la moneda china (yuan), que en casi un año está en torno del 13% en relación al dólar y eso también es un “factor de ajuste” a considerar.

“Pensando en lo que viene, no nos tiene que distraer el hecho de una reducción puntual, donde la evolución del comercio pasó del 30% a 33%, y aún así China sigue siendo el principal socio comercial”, enfatizó.

A su turno, el embajador chino destacó que “para 2025 la población de clase media” en su país “se duplicará”, al pasar “de 400 millones a 800 millones”, lo que equivale al total de la población de clase media del mundo. Eso supondrá más oportunidades para las exportaciones de productos uruguayos, así como para ampliar la canasta exportadora con otros rubros.

El diplomático se refirió a la posibilidad de avanzar en negociaciones para concretar un “acuerdo comercial más abierto”, como puede ser un TLC entre China y Uruguay o con el Mercosur. “Estamos haciendo gestiones con Brasil, no solo China sino también el gobierno de Uruguay, para ver cómo podemos arreglar este asunto”, declaró Yazhong a VERDE.

La cazuela y un traspié

Mattos se refirió a los productos del agro, y planteó el caso del mondongo, que tal vez es “mucho más significativo que el monto adicional que pueda generar” en el comercio, del orden de US$ 50 millones por año. Y avizoró que ese negocio de exportación tenderá a crecer y “no va a quedar un mondongo en Uruguay que no se vaya para China”. 

“Para la cazuela vamos a tener que traer de Brasil, o no sé de dónde, pero el mondongo uruguayo se va a ir todo para allá”, graficó.

Del potencial de exportaciones uruguayas al mercado chino, que se ubica entre US$ 2.500 y US$ 3.000 millones, esos US$ 50 millones no pesan mucho, pero sí pesa ser “el primer país de Sudamérica con el estatus de libre de aftosa con vacunación que es reconocido” sanitariamente para exportar mondongo.

Al hablar de “construir confianza” y de la “seriedad” de Uruguay, el ministro aseguró que el MGAP está realizando una “rigurosa cadena de auditorías planta por planta” de faena que pretenda exportar al mercado chino, además se tiene que registrar y demostrar que el protocolo sanitario de exportación para China, que es “muy riguroso”, se “cumple a cabalidad” y “tiene que dar plenas garantías de inocuidad”.

Debido al “pasaje de un estatus diferente de una alianza estratégica integral”, es posible que las visitas pueden significar la aprobación de “otros protocolos”, para aumentar las exportaciones uruguayas al gigante asiático.

El ministro aconsejó a los empresarios que visiten y descubran China, no concentrarse solo en la capital Beijing (Pekín), sino explorar provincias, que en algunos casos tienen 100 millones de habitantes, porque hay diferentes patrones de consumo, todo tipo de clima y condiciones de establecer relaciones con las intendencias.

En referencia a la política implementada por China y a las tendencias en cuanto a matriz energética y sostenibilidad, Uruguay también puede “capitalizar” el tema ambiental para mejorar su posicionamiento en el mercado chino, consideró.

Y se refirió, a modo de ejemplo, al promedio de productividad del trigo que fue de 5.000 kilos por hectárea en la zafra de cultivos de invierno pasada, en lo que la tecnología jugó un rol clave.

El titular del MGAP adelantó que en breve el Poder Ejecutivo aprobará un decreto vinculado con las nuevas técnicas de biotecnología y la edición génica. “Estamos a un paso” de hacer un “gran anuncio”, lo que significará que esas tecnologías estarán “aprobadas en Uruguay”, eso permitirá que las empresas puedan desarrollarlas, como es el caso de la edición génica, valoró.

Planteó que la edición génica determina que se “intervenga en el genoma de un individuo, pero sin la discusión ética de introducirle un factor externo a ese individuo”, sino que es como una “mutación dirigida”, para “mejorar la calidad del producto, la resistencia a una enfermedad o combatir una determinada plaga”.

Sobre otros asuntos, Mattos admitió: “tal vez esté en el cargo como consecuencia de un traspié que tuvimos con China, (que fue) el famoso tema de las etiquetas (en las cajas de carne exportadas por el frigorífico) BPU, que no cumplía el protocolo”.

Advirtió que “todo eso partió de una situación muy tensa en la que estuvimos a punto de perder la habilitación (para exportar a China) del país, no de la planta (de faena), por la clara detección de un incumplimiento que era un detalle”.

El episodio al que aludió Mattos se vinculó a la decisión del presidente Luis Lacalle Pou de destituir al entonces ministro de Ganadería, Carlos María Uriarte, al igual que a ciertos jerarcas de la Dirección de Servicios Ganaderos del MGAP, debido a los problemas generados en las exportaciones de carne al mercado chino.

Entre otras cosas, en la conferencia Mattos anunció una próxima visita a China en mayo, con la participación de una delegación de empresas privadas, para afianzar el vínculo y concretar más negocios que permitan efectivamente subir el escalón.

En ese sentido, el ministro de Ganadería dijo que China dejó en claro que “está pronta” para “acelerar los procesos” hacia la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC), pero que para ello es necesario tener en cuenta los cambios y el contexto del Mercosur, como el caso del nuevo presidente del gobierno argentino, Javier Milei.

“Tenemos visiones que a veces difieren radicalmente”, reconoció. Aludió a las posiciones opuestas de los gobiernos de Brasil y de Argentina en asuntos de política internacional, como los conflictos en Ucrania y en Gaza.

Otro asunto que despertó interés entre los presentes en el conversatorio fue el tema de la logística, específicamente el contacto mantenido entre el ministro de Ganadería y la compañía naviera china Cosco, respecto a la posibilidad de contar con “un barco non stop” desde Montevideo hasta los puertos chinos, lo que permitiría reducir en una semana el tiempo de traslado de los embarques de productos uruguayos al mercado chino.

Recuperación

Tras destacar el “impulso” del sector privado para “seguir consolidando una excelente relación económico-comercial”, el embajador de Uruguay en China, Fernando Lugris, dijo estar “convencido” de que “2024 va a ser un año de recuperación del camino del crecimiento sostenido” del comercio bilateral y también de la “profundización” de las relaciones en todas las áreas.

El año pasado fue “clave”, porque sesionaron las consultas políticas entre los dos gobiernos, la comisión mixta económico, comercial y una “histórica” visita del presidente Lacalle Pou a China, señaló.

Valoró que hay “más de 26 acuerdos suscriptos” y “hoy tenemos que comenzar su implementación entre los acuerdos que hemos logrado cerrar” durante esa misión oficial, como algunos “muy importantes”, que habilitan “nuevos productos” a exportar al mercado chino y ahora hay un “proceso de implementación lo más rápido posible”, para que los actores comerciales puedan realizar su trabajo de “forma eficiente”, dijo.

Comentó que se logró identificar áreas como los servicios, como las inversiones de “alta” calidad para ponerlas en el centro del diálogo bilateral y hacer “buenos” negocios con actores chinos.

Entre otros acuerdos establecidos en esa oportunidad figura un “plan quinquenal de cooperación en materia agropecuaria” y la “estrategia de la franja de la ruta”, que “da oportunidades para seguir aumentando el comercio, las inversiones para posicionar al Uruguay como un nodo logístico y de servicios en América del Sur”, consideró.

Planteó la posibilidad de que “las empresas chinas conozcan y reconozcan las bondades de nuestro país, de sus puertos, de sus zonas francas, de su aeropuerto en régimen libre” y así “poder construir nuevas asociaciones estratégicas entre los centros privados y públicos de ambas partes”.

Nota de Revista Verde N°113

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