Ganadería

Ganadería cerró uno de los mejores ejercicios en décadas; recría e invernada superaron la renta agrícola

8 de julio de 2026

La ganadería uruguaya cerró el ejercicio 2025/26 con resultados “excepcionales”, impulsados principalmente por los “altos” precios del ganado, que permitieron alcanzar ingresos por hectárea y niveles de rentabilidad que, en algunos sistemas, superaron incluso a la agricultura. Así lo destacó el asesor de empresas agrícola-ganaderas y productor, Federico Baccino, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Sostuvo que los resultados fueron “mejores” a los esperados al comienzo del ejercicio, especialmente en los sistemas ganaderos. “Estamos cerrando un ejercicio espectacular; en ganadería puede ser uno de los mejores de muchísimos años”, afirmó.

Consideró que la mejora estuvo impulsada principalmente por el aumento del precio del ganado, mientras que los costos registraron incrementos moderados y la productividad mostró una “leve” mejora respecto a campañas anteriores.

En un sistema de cría sobre campo natural, con un índice Coneat cercano a 70, el ingreso de capital alcanzó aproximadamente US$ 170 por hectárea, mientras que en establecimientos con algunas mejoras forrajeras los resultados se ubicaron entre US$ 200 y US$ 220 por hectárea, indicó.

En los sistemas de recría e invernada, los números fueron todavía más destacados. Baccino señaló que en campos de “alto” potencial productivo, capaces de generar más de 350 kilos de carne por hectárea, el ingreso de capital se ubicó entre US$ 450 y US$ 500 por hectárea, superando incluso la renta agrícola de la última campaña. “En algunos sistemas de recría e invernada el resultado fue superior al de la agricultura”, dijo.

El asesor explicó que esas empresas alcanzaron rentabilidades del orden de 6% a 7%, niveles históricamente “muy elevados” para la actividad ganadera. Los sistemas de ciclo completo se ubicaron en una situación intermedia, con ingresos estimados entre US$ 230 y US$ 350 por hectárea y rentabilidades próximas al 5%.

En cambio, la agricultura atravesó una campaña mucho más desafiante. Si bien señaló que los establecimientos que asesora obtuvieron resultados razonables, con ingresos cercanos a US$ 400 o US$ 450 por hectárea, explicó que la caída en los rendimientos de soja redujo significativamente la rentabilidad del negocio agrícola. “No es habitual que la ganadería muestre resultados mejores que la agricultura”, valoró.

Baccino consideró que una de las razones que explican esta situación es la “diferente velocidad” con la que ajustan los precios de la tierra frente a los cambios en los mercados. Mientras la mejora de la ganadería todavía no se refleja plenamente en el valor de los campos ganaderos, las tierras agrícolas continúan valorándose sobre expectativas de precios que hoy ya no existen.

A modo de ejemplo sobre esa situación, el asesor señaló que actualmente un campo ganadero equivale aproximadamente a 700 o 750 kilos de novillo por hectárea, cuando que hace dos años estaba en 1.400 kilos de novillo por hectárea. Baccino consideró que el “buen” momento que atraviesa la ganadería abre una oportunidad para seguir aumentando la productividad de los sistemas.

A su entender, el principal desafío ya no pasa únicamente por capturar buenos precios, sino por producir más kilos de carne por hectárea mediante una mayor incorporación de tecnología y una mejor utilización de los recursos disponibles. “Seguimos siendo bastante tibios para producir más”, afirmó. Y comentó que el incremento de los costos registrado durante el último ejercicio respondió, en buena medida, a una mayor incorporación de insumos y tecnologías por parte de los productores.

Entre ellas mencionó una mayor utilización de suplementación, fertilización y otras herramientas que apuntan a intensificar los sistemas de producción. “Hoy transformar granos en carne tiene una rentabilidad muy alta y eso se está viendo en todo el país”, sostuvo. Según indicó, la “fuerte” demanda de raciones refleja ese proceso de intensificación.

Comentó que muchas plantas trabajan al máximo de su capacidad y que, en algunos casos, los productores deben planificar con anticipación el abastecimiento debido al elevado nivel de actividad. “Las plantas de raciones están trabajando prácticamente las 24 horas para atender la demanda”, destacó.

Consultado sobre los datos de preñez presentados recientemente en el Taller de Gestación, Baccino valoró positivamente los resultados, aunque advirtió que ese indicador no debe analizarse de forma aislada. El porcentaje de preñez constituye una herramienta importante, pero no el objetivo final de una empresa de cría, acotó. “Mi objetivo no es aumentar la preñez; mi objetivo es aumentar el ingreso por hectárea”, dijo.

En ese sentido, el asesor sostuvo que el resultado económico depende de un conjunto de variables que interactúan entre sí. Además del porcentaje de destete, mencionó el peso de los terneros al destete, la carga de vacas preñadas por hectárea y el peso de las vacas de descarte como factores que tienen una incidencia directa sobre el resultado económico de los sistemas criadores.

A modo de ejemplo, Baccino señaló que aumentar 10% el peso al destete puede generar un impacto económico similar a incrementar 10% el porcentaje de preñez, por lo que concentrar toda la atención en un único indicador puede conducir a decisiones equivocadas. “La preñez es muy importante, pero es una herramienta; lo que realmente importa es el ingreso neto por hectárea”, sostuvo.

Escuchá a Federico Baccino.

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